Vídeo promocional Mujeres Descosidas

miércoles, 22 de enero de 2014

LOLA Y LA COSMÉTICA

-¡Madre, madre mía, madre, rematadamente madre!... Sin palabras… Y ya es difícil que me quede sin ellas.
-Lola, ¿qué te pasa?
-¿Te has visto, Mari Pili?
-¿Eh, qué pasa, Lola?
-¡Madre del perpetuo Auxilio y del chiringuito más próximo! Qué maravilla, qué prodigio, es más, lo tuyo es un milagro… ¡Pasen y vean, señores y señoras, a mi Mari Pili!
-Lola si eres más lerda, no naces… ¿Qué coños me pasa?
-Mírate, alma de cántaro, qué tez más sublime, terciopelo del caro y, espera que me ponga las gafas… ¡Leches! Te han desaparecido los socavones de la cara. Si en vez de tener cuarenta y todos, parece que tienes treinta y menos nada…
-Sí, Lola, sí, te puedo decir que estoy muy contenta y satisfecha.
-Para colmo que no lo estuvieras, Mari Pili. De ser has pasado a no ser más que belleza de bombón grasé.
Sí, Lola, sí, estoy insultante a la par que frenética y eufórica de mí misma mismamente.
-Bueno deja de decir sandeces y dime qué has hecho, me relamo de envidia malsana y eso me puede matar.
-Lola, es gracias a la centella Asiática.
-¿Eh?
-Sí, mujer, al igual que tú usas veneno de serpiente, yo me doy lo Zen… Mira, mira, aprecia qué relajación. Por ejemplo en este momento mi piel está haciendo yoga.
-¿Eh?
-Por cierto, Lola, sabes que te quiero como nunca te ha querido nadie, ya que aguantarte a ti, no lo soporta cualquiera, por lo tanto es mi obligación decirte la verdad…
-¿Ah, sí? ¿Cuál de todas, Mari Pili?
-Tienes la piel envenenada de tantos kilos de serpiente que te has echado… Ven, mírate al espejo…
-No, Mari Pili, que me doy miedo…
-Ven… Mira tus mofletes, se te han descolgado hasta el cuello y los párpados están desparramados con tantos pliegues que el maquillaje se queda atascado… Ven, ven, mira lo que te digo…
-Y una mierda, Mari Pili, no voy.
-¡Coño! Te he dicho que vengas y vienes… Fíjate la bolsa adiposa que se te ha colocado debajo de la barbilla… Te advierto una cosa que o la sujetas, o te llega sin paracaídas al ombligo.
-Mari Pili, ¿tú eres amiga o asesina? Porque no te has dado cuenta, pero me has puesto a parir. Parece que la que lleva el veneno de serpiente en la garganta profunda eres tú.
-Sí, claro que me he dado cuenta de lo que te he dicho. Lo he hecho a propósito, y eso que no te he contado lo peor para no herir tus sentimientos, Lola.
-Pero será cabrona la tía… Pero si has asesinado mi ego. Has hecho una biopsia en canal hasta el cerebro sin anestesia ni una triste copita de orujo que me anima tanto ¡Cabrona! Vete ahora mismo de mi casa.
-Sí, me voy, es la hora de cuidar  mis muslitos de pollo… Les doy unos masajes con clara de papaya, y aceite de sésamo ¿Tú, Lola, qué haces con esos dos jamones que tienes por piernas?
-¿Yo? Nada. Dejo a Aladino que venga con su lámpara maravillosa y que me corte unos trocitos de mis jamones como aperitivo, no te jode la tía ésta… ¡Fuera de mi casa, veneno de serpiente!... Ah, pero ven mañana a la misma hora, ¿vale?

…Ésta se va a enterar de lo que vale un peine… Ahora mismo me pongo a preparar  mi estrategia… Claro que si me doy antes una mascarilla de huevos de mi Pepe, tal vez mi piel se quede como la del culito de un niño y sin gastar dinero… ¡Peeeeeeeepe! Ven aquí ahora mismo…

jueves, 16 de enero de 2014

LOLA Y PEPE VIAJANTES

-Lola, el día tres tenemos hora con el cardiólogo.
-Pues di a tu corazón que espere porque ese día tenemos excursión a Calamocos.
-Ah… ¿Y qué hay que ver en Calamocos?
-Ni idea, Pepe, pero estaba de oferta.
-ah… Bueno pues llamo y pido cita para el veintisiete.
-Uff, imposible, Pepe. Vamos a Guarromán.
-Ya… ¿Y qué se nos ha perdido donde los hombres guarros?
-Excursión con comida gratis, te llevan, te traen y te paran a mitad de camino para haces pis, ¿te parece poco?
-Vale, pues entonces ya lo paso al día tres. Voy a llamar ahora mismo.
-¡Alto a los caballos! Ese día vamos a Parderrubias…No preguntes, Pepe. Aquí nos dan desayuno y merienda gratis y un paseo en góndola por el río.
-Lola, a ti si te hubieran dado a elegir al nacer, hubieras, sin duda, elegido ser maleta.
-Maleta, no, Pepe, en tal caso equipaje. Palabra global que incluye varias maletas de diferentes tamaños.
-Vele, acepto sapo como gallo de corral. Sin más dilación pido consulta para el día diez.
-Pero bueno, ¿qué urgencia tienes tú con el cardiólogo? ¿No tienes nada más divertido que hacer en vez de pensar en giras turísticas a los médicos? Sabes, Pepe, que entras, pero no cómo sales de allí. Con tal de no soltarte esos matasanos te encuentran media docena de órganos fusilados.
-Lola, necesito ir a que me miren el corazón. Sufre de estrés contigo. Vive en un ay cada vez que abres la boca, cada vez que interactúas sin permiso de mi intelecto para digerir tus incesantes descalabros… ¿Me entiendes, Lola?
-… Pues no, Pepe… Eso de la interactuación del cosmos entre tu raciocinio y mi yo intrépido no encaja en nuestras vidas, tu obsesión con ir al médico y yo como equipaje mutante…
-¿Pero qué dices, alma de cántaro?
-Nada, Pepe, no digo más que el diez tenemos un periplo a Limbo, Los Infiernos y El Purgatorio. Todo incluido. Aquí te dan hasta pijama y zapatillas.
-…Oye, Lola, ¿por qué no vuelves a tu añeja afición a los mercadillos?
-Muy sencillo, Pepe, me gusta ser más tratante de viajes. Además, en el mercadillo me he comprado bragas que, por malas que me salgan, tengo bragas para cinco años, así que he decidido buscarme otro entretenimiento.
-Ya, Lola, ya… ¿Y me puedes decir cómo y de qué manera vamos a pagar tanto viaje?
-Tranquilo, vete a la cama, y déjalo de mi mano. Tu Lola siempre te ha solucionado todo.
-…O estropeado… Me voy a dormir. Recuerda que este mes entre que vamos a Limbo y a Calamocos, está sin pagar el teléfono con amenaza que nos lo corten pasado mañana… ¡Adiós mi tormento!
-Ehhhh, tú no te vas a ningún sitio hasta que soluciones lo del teléfono. Mira si hay que ahorrar, te quedas tú y me voy yo… ¿Con ese ahorro tendremos para pagar el teléfono? Sabes que Mari Pili no vive sin mis llamadas.


sábado, 11 de enero de 2014

LOLA, MASTER CHEF

-Buenos días Lola…
-Corazón de repollo, buenos días… Siéntate donde puedas.
-¡Jesús, qué cocina! Se puede saber qué estás haciendo, Lola…
-Cocina de autor, Mari Pili, pero llevo sietes horas y no se me logra.
-Ya, ¿y qué es lo que pretendes cocinar?
-Merluza rellena de cochinillo con pasas, muchas pasas, plátanos, melón, piña, y para que se animen todos los ingredientes, lo remato con un par de botellas de orujo.
-¿Y pretendes meter todo eso dentro de la merluza, Lola?
-No, no, por supuesto que no. Las botellas de orujo las dejo que floten.
-Ya… Lola, ¿te has parado a pensar por una puta vez?
-No, ¿para qué? Menudo dolor de cabeza. Con mi sensibilidad creativa, Mari Pili, es suficiente.
-¿Pero te has dado cuenta, Lola, que no hay diálogo entre la merluza y el cochinillo?
-¿Y para qué quieren hablar? Yo desde que dejé de hablar con mi Pepe nos va todo sobre ruedas.
-Ya… ¿Pero te has dado cuenta el tamaño de la merluza y el tamaño del cochinillo?
-Sí, ese es el problema. La merluza pesa tres kilos y el cochinillo 28.
-¿Y si tratas de meter la merluza en el cochinillo, Lola?
-Sí, tienes razón, así el melón, la piña, los seis kilos de plátanos, estarán más holgados.
-Por cierto, ¿qué has hecho a las orejas del cochinillo?
-Las fui a poner unos pendientes para que fuera como el roscón de reyes que al partir la merluza pues cortara el cochinillo y al que le tocara la ración si le tocaba una oreja, le tocara un pendiente. Claro que con un pendiente no haces nada y, como además, al ir a hacer el agujero rompí la oreja al pobre cochinillo, decidí entonces que como este año se llevan las orejas recortadas, están muy de moda, pues le corté las orejas y le puse los pendientes en la nariz, muy hippy, mira, mira qué monada.
-Lola, ¿te encuentras bien?
-¿Yo, Mari Pili? Divinamente… Por cierto, ya que el cochinillo va por fuera y la merluza dentro, ¿Pongo un lacito rosa al rabo del cochinillo?
-Looooooooooooola…

-Hija, no me chilles que me irrito. Tranquila no pongo el lazo, pero lo que sí voy a poner son unas aletas celestes en la cola de la merluza…, como sorpresa, como el roscón… Claro que al cochinillo definitivamente no sólo voy a poner el lazo rosa sino, también, una corona… Mi sello personal, Mari Pili… muerto y sencillo.