viernes, 17 de febrero de 2017

DESPERTANDO CON MI PEPE

¿Para qué me habré despertado a la vez que mi Pepe, madre mía? Lo mío es despertar a oscuras y dándome contra los muebles. Al segundo café comienzo a ser un algo imprevisible. Sin embargo hoy tenía tanto sueño que me he despertado con la trompeta de Pepe. Sí, su despertador reproduce la misma cancioncilla que sonaba cuando hizo la mili en Zamora. Estás dormido profundamente, balanceándote en una nube de algodón, seguramente estaría cantando “Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña y como veía que  resistía fue a llamar a otro elefante…”Y de pronto la trompetilla ¡Tururutururiiiiii! te incorporas igual que un muñeco de goma. Abres los ojos, no sé para qué pues no ven, simplemente están desorbitados y la trompetilla ¡Turururiiiiiitururiiii! Y tu abdomen balanceándose para atrás y para adelante. Lo bueno que como estás en estado de “cuerpo goma con resorte” no te caes. De repente en mi oído izquierdo escucho una voz cantar “Quinto levanta, tira de la manta, Quinto levanta, tira del colchón que viene el sargento con el cinturón”… Era mi Pepe, sí, mi Pepe aunque suene increíble, era él de cuerpo presente.
Cuando ha terminado de cantar me ha mirado y me ha dicho “Nunca has sido mía “Claro en mi estado catatónico recién despertada al estilo cuartel lo último que mi mente podía pensar  es que me despabilaba con un libre pensador de Valladolid al estilo Voltaire, Strauss o Thomas Paine ¡Vamos a ver, un poquito de por favor! Total que con ese nivelazo con el que amanecía mi Pepe yo no podía quedarme atrás, dentro de los límites a los que mi cabeza se ve acotada por su limitación natural claro. Así que le miro, le miro sin ver porque mis sesos se resistían a despertar y si mis sesos no funcionan el resto de mi cuerpo no funciona, ni manos, ni pies, ni ojos, nada, bueno, como cualquier mortal que tenga sesos pues si no tiene, no es mortal sino un fiambre o simple muerto por falta de sesos. ¿Me seguís? Qué suerte porque yo llevo un rato perdida. En fin, a lo que iba… Y soy capaz de articular alguna que otra palabra y le contesto “No soy ni de mí misma así que fíjate cómo voy a ser tuya, Pepe” Aquí enmudezco porque no me acuerdo de lo que acabo de decir y como no me acuerdo pues le digo “Tienes que interiorizar que soy un ser ecléctico, Pepe” Dije esto como podía haber dicho que era un pez volador, pero es que lo asombroso es que me empezó a mirar de una forma amable, nada triste ni dormida que, aunque con su cresta sin peinar, lo que yo hubiera dicho que yo no me acordaba, a él le había satisfizo.
Seis cafés hasta que he logrado acordarme  de lo que he dicho de mí misma. Cuando me he acordado, he perdido el trasero en ir a por el diccionario de la RAE y saber qué era ecléctico y leo “Adjetivo masculino y femenino: que en su manera de pensar o de actuar adopta una posición intermedia o indefinida, sin oponerse a ninguna de las posiciones posibles
Me he quedado mirando al diccionario no entendiendo o entendiendo que soy ente conciliador, yo qué sé. Sin embargo me gusta más ser ecléctica en versión de obra y pensamiento “Que trata de reunir, procurando conciliarlos, valores, ideas, tendencias, etc., de sistemas diverso”Vamos una versión de mujer licuadora que mezcla tó y a ver qué sale.
¡Ay, no sé! Me he puesto dolor de cabeza yo sola eligiendo el eclecticismo que quiero ser, si persona o pensamiento… Si cuando digo que mi mejor estado es encefalograma plano…, y todo por querer estar a la altura de mi Pepe.
 ¡Virgencita del Chiringuito más próximo, déjame como estaba, bajita y feliz!



jueves, 16 de febrero de 2017

LA VIDA ES SUEÑO

¡Qué sueño más estupendo he tenido y qué lástima cómo ha acabado! Me he acordado de él mientras iba en el autobús. Rápidamente he sacado mi libreta, objeto que no debe faltar a todo escritor que pretenda ser algo en el fabuloso mundo de los sueños escritos. Mis libretas son de los chinos, nada glamurosas pero baratas. A veces escribo a salto de mata y cuando voy a transcribir no entiendo ni jota con lo cual me tengo que inventar algo sobre lo ya inventado; riesgo que corro con frecuencia, pero asumo con total sencillez que no me entiendo a mí misma ni en letra. Bueno, a lo que iba… Saco la libreta me pongo a tomar apuntes de mi maravilloso sueño y era tan histriónico que me empecé a reír yo sola y cuando me río muy de seguido, la risa es acompañada por el llanto, lágrimas alegres corretean por mi rostro. Hecho que a mi madre nunca le ha gustado, me dice que la gente al verme va a pensar que estoy loca y yo la contesto que mejor que se dé cuenta antes que después y así no se lleva a engaño sobre mi estupenda persona que soy. Cómo ve que su comentario no me afecta, me ataca por el lado físico “Mírate al espejo ¡Anda que no tienes arrugas! Y eso es por tanto reírte, gesticular, tomar el sol, mala alimentación, falta de agua…”Vamos un sinfín de desastres naturales ve mi madre que paso un par de días peinándome a oscuras y, claro, salgo a la calle con la ralla torcida. En fin, cosas de mía Mamma, pero no dejo de reírme, sin embargo lo que me ha pasado en el bus me ha, me ha, me ha puesto del revés, repámpanos. Me lo estaba pasando yo tan bien conmigo misma mismamente y de repente una voz me pregunta “Señora, ¿se encuentra usted bien?” Una lágrima que bailaba chachachá, se ha quedado parada en medio de mi moflete izquierdo. Agradezco infinito que un extraño se preocupe por un desconocido pero de ahí a llamarme señoraaaaa, hay un trecho. ¿Pero es que la gente no mira? ¿Pero es que la gente no ve en mí una niña? Me dan ganas de chillar “Soy una niñaaaaa” Claro, inmediatamente vienen a mi memoria esa que nunca se acuerda de nada las palabras cenizas de mi madre. Me he tenido que bajar del bus y subir la cuesta andando, no entiendo como Madrid tiene tanto sube y baja, bueno, como Lisboa, y al acordarme de Lisboa me he animado, me he animado sobremanera pues mi carácter es como un ascensor, sube y baja continuamente, igual que Lisboa la bella; Resumiendo, yo igual de bella.
¡Me voy por los cerros de Úbeda! Lo siento. Ya sé que estáis esperando que os cuente mi sueño estupendo pero entendedme, que me llamaran señora ha sido como un antes y un después, igual que mi sueño.
¡Ay mi sueño! Qué bonito… Estaba espléndidamente decorada, yo. A mis pies una sala abarrotá de gentío mirándome embelesado, escuchando mis palabras sin seso... Acaba de decir mis últimas palabras sobre mi novela “Mujeres descosidas” (triunfantes, que jamás falte el optimismo, más vale que sobre y no que falte. Lo decía mi abuela desde que vivió la guerra y no encontró lentejas en tó Valladolid) cuando la sala se pone en pie y una tormenta de aplausos inunda mis tímpanos. Mi ego ya no estaba allí, de lo elevado que se había elevado se encontraba cerca de planeta Plutón por lo menos y, de repente, se oye un sonido. A continuación entra una banda de músicos, por lo menos serían, veinte o treinta (más vale que sobre y no falte… acordaros de mi abuela Daniela y sus lentejas)
Y, y, ¿diréis? Pues se ponen a tocar “Paquito el chocolatero” Bueno, bueno… Bueno no sé lo que vi primero si al enjuto de mi Pepe huyendo de la sala o la policía dando porrazos por desorden público, el orden de los factores no altera el producto.

¡Puerca miseria! Es que ni en sueños puedo dibujar jocoso y cachondo a mi Pepe…No me hago con este hombre, eh.

viernes, 10 de febrero de 2017

SAN VALENTÍN

¡Muy fuerte, pero muy! Acabo de leer que en los supermercados celebran San Valentín. Mi Pepe siempre tiene un detallito conmigo; no cree ni en Valentín ni en San, todo hay que decirlo, pero él sabe que está emparentado con una consumista de pro y con tal de tal, celebra hasta el día del palillo prodigioso si es que llegara a existir. Entonces, claro, yo me veo obligada a tener también un detalle con él. No siempre lo tengo, todo hay que decirlo. Primero porque su austeridad es tan austera que jamás necesita nada. Sin embargo este año estoy blandita y como mi Pepe no tiene dientes que se los están poniendo pues está triste por añorar unos dientes donde hincar el diente ¡cómo me explico! igualito que un libro cerrado y con candado. Bueno el caso que en el San Valentín del súper he visto tomates raf a 2,49€ y tomates para salsa a 0,89€ y como Pepe su vida socio consumista gira en torno al tomate, pues le voy a regalar un par de kilos, pero los de salsa, porque sin dientes que no tiene será mejor la salsita para su inexistente dentadura. Por menos de dos euros he quedado como la reina del mambo en una noche de pasión roja y mi bolsillo no se ha resentido.
El caso es que yo le iba a pedir a mi rumboso Pepe de regalo de “Sin San Valentín también te quiero” una joya pero me da no sé qué, qué sé yo que el chico se gaste una pequeña fortuna y lo mío no llegue a dos euros, así que me he puesto a pensar aprovechando que es día par y otra obsesión de mi Pepe son los calzoncillos y los calcetines. ¡Qué desajuste emocional sufre cuando no los encuentra! Piensa que se los han robado. Ya le digo yo “Alma de cántaro quién te los va a robar si parecen de cura célibe restringido y estreñido”, pero el sufre cuando abre el cajón y no los ve. Pero es que acabo de leer una noticia inquietante. Más del 23% de la población masculina les importan un carajo llevar calzoncillos o calcetines rotos… Y yo, en mis sesos planos, me pregunto, ¿qué opinarán las féminas/felinos que se topen con ese 23% en una noche de pasión, desenfreno y lujuria cuando vean los dedillos de los pies al viento o esos agujerillos inoportunos en los calzoncillos? A mí porque nadie me va a preguntar pero el primer consejo ahorro/económico que daría es que sin luz todos los gatos son pardos. Pero ¡ojo! mi Pepe lleva todo cosido y bien atado…Sí, regalar unos calzoncillos no es nada romántico, pero mi Pepe tampoco lo es.
Claro que a continuación he leído otra noticia aún más espeluznante. El 41% de la población masculina prefieren a las treintañeras/os para una noche de pasión, lujuria y desenfreno; al resto que las den canutillos de las monjas. Ni las/los de treinta para abajo ni las/los de cuarenta para arriba tienen nada que hacer. Las unas/unos porque aún no se han descubierto así mismas/os y las otras/otros porque su lívido se encachirula. Total, es lo que hay.
…Pues estoy pensando que ni tomates ni calzoncillos ¡Anda que le ondulen! A ver, yo pasé antes de ayer de la treintena como quien dice con lo cual a mi me va a desechar, ¿no? Pues ya está.

Ahora, yo pido mi regalo, anda que lo pido. Buena soy yo…

miércoles, 8 de febrero de 2017

DE MADRE A HIJA Y VICEVERSA

¿Veis cómo no puedo ponerme seria? Piensan que estoy triste. Ya le dije a mi Pepe “Miarma, no puedo estar todo el día al estilo Jardiel Poncela. En algún momento me tengo que centrar y hacer por ejemplo una tortilla de patata” La verdad es que con mi explicación se quedó mucho más in que aut, se dio la media vuelta y no dijo ni Pamplona, adiós gracias, porque medio minuto juntos es un ir y venir de palabras que nunca confluyen, agotador. Para eso ya tengo a mi madre que, según ella, siempre estoy dando motivos para que el mundo se levante contra mí. A veces se me olvida que mi madre de vez en cuando regresa de sus paraísos fiscales dispuesta a presentarme batalla y yo que entro al trapo solo con mirarme pues se monta. Claro que la doctora me dice que hago bien, que he de darla motivos para que piense, recuerde y hable…, y anda qué lo hago y sin yo querer muchas veces. Sin verme ya me presiente y antes de que abra la puerta, ella ya está sacando el capote.

El otro día por más que la llamaba, era imposible que regresara de sus paraísos fiscales, pero en un momento X me vio, momento que aproveché (erróneamente) para decirla que estaba pensando en rellenarme como la reina con ácido hialurónico. Su mirada cainita me taladró y después de sopesar sus palabras me dijo “Menos pensar en ti, egoísta, y mejor dáselo a tus hijos que falta les hace” Despepitada abrí el móvil a buscar una foto de mis dos Peluches y les vi ideales, en cambio yo encontré de mí misma un selfie que ni con el nivel de belleza al máximo se me quitaban las arrugas, así que me volví a mi madre y la contesté “Digo a Peluche mayor que le voy a rellenar del relleno  hialurónico y me manda a cascar nueces, mamá. No te digo si se lo menciono a Peluche pequeño con ese carácter jovial que posee. Me manda a las islas Caimán de un bufido”… Se queda callada y a continuación “¿Cuánto cuesta rellenarles de ácido? Dímelo en pesetas y ahora mismo llamo al banco”… Ese día salí con los sesos disecados y triste porque me cuesta reconocer a la madre de rompe y rasga que fue, pero se me pasa, eh. Al día siguiente volví como nueva y dispuesta a plantar cara al combate. Ese día decidí leerla el periódico y comentar. No pasamos de la primera noticia, ni en el congreso se arma la que se armó en la habitación de mi madre. Leo “El Congreso votará el jueves si reforma el Código Civil para que las mascotas sean consideradas seres «sintientes», en lugar de cosas, como ocurre desde el siglo XIX. Ya se han recogido 243.000 firmas” Mi madre que aterriza y se acuerda del corderito lechal que compró mi abuelo cuando era pequeña, tan blanquito, tan gracioso y que mi abuelo asesino para comérselo ¡Pobrecita!, lloraba sin consuelo hasta que se me ocurrió nombrar la palabra mágica que todas sus penas cura: el nombre de mi Peluche mayor. Entonces, de sus ojos que casi no ven, de su rictus hosco, emerge una luz maravillosa indescriptible y va y me dice “¿Por qué no dices a Peluche que se meta a cura? Viven muy bien y nos vamos los tres a un pueblo perdido a enseñar la palabra del Señor” Según hablaba me estaba imaginando a mi Peluche mayor con sotana saltando y corriendo como las cabras por los montes diciendo a sus ovejas “Ríete, mañana te puede faltar un diente”

domingo, 5 de febrero de 2017

DE HOMBRES Y VICEVERSA… y nueva señal

¡Mi sueño hecho realidad! No me lo puedo ni de creer. Cuando toda yo pensaba que mis quimeras eran un simple fotomontaje, ¡Zas!, es cierta que existe la existencia.
Sé que prometí hablaros de las señales que recibe mi instinto de escritora, pues aquí va una de ellas ¡Muy tomate!...
¿De qué os estoy hablando? Pues del personaje masculino de mis novelas, ¡Muy fuerte! En Sevilla…Gymnopédies se llamaba Bosco, culto, erudito del arte y las letras, con leves toques de esencia a hippy chic; las auxiliares de la residencia de mi madre se enamoraron de Bosco hasta el punto que las tuve que llevar su retrato robot, como esos que hace la policía cuando busca a un asesino en serie, pues el mío en versión cañón y buena gente, claro.  Para malos, no hay más que leer los periódicos.
En Mujeres descosidas mi nuevo galán se llama Jesús, no es que sea un nombre que me ponga, pero es que en mi familia los Jesusees crecen como las setas y en tributo a ellos, en especial a mi abuelo, pues le pongo Jesús y a una de las protagonistas la llamo Daniela, como mi abuela, más que nada para que no se encele porque mi abuela era una mujer de armas tomar. Pues bien, Jesús en Mujeres Descosidas es maqui con boina calada al estilo Che, nariz aguileña, médico, y de nobles valores muy consolidados… Hasta aquí, todo normal. Mi retrato robot ha sido realizado en ambas novelas  tomando de aquí y de allá. Una voz, una sonrisa, una forma de hablar, una estatura… cualquier cosita me vale si es que me topo con un hombre y le presiento posibilidades para mis fines literarios… Hasta aquí, todo normal, insisto.
Pero héteme aquí hoy, una mañanita dominguera en ciudad de provincias con un solecito de febrero, de hielo puro y poca conciencia, voy a buscar a mi madre a la residencia para darla un paseo y la pobre se ha quedado compuesta y sin paseo. ¿Por qué? Porque mi hombre XYZ novelero estaba allíiiii; como os lo cuento. Me he puesto hasta las gafas de ver para ver , y no imaginar como siempre hago, lo que de verdad se ha de ver con unas gafas de cristales bien graduados y limpios, así qué fijaros hasta dónde llegaba mi impresión.
Me dispongo a discutir con mi madre, afición entre ambas muy arraigada, mientras la ponía el abrigo, cuando me dice “Ha venido el hijo de fulano. Un chico muy educado” Yo, que también quiero hacer gala de los dineros que se gastaron mis padres en educaciones diversas y variadas, contesto “Pues ahora me acerco a saludar” A lo que añade mi madre “No vayas porque a ti lo que te pierde es lo cotilla que eres” Mi madre, muy cariñosa siempre, pero yo arranco a andar dejando a mi madre con un brazo dentro y otro fuera del abrigo mientras el eco de su voz resonaba en mi espalda “Ven aquí, cotilla”… Demasiado tarde, mi suerte estaba echada.
¿Qué habrá pensado de mí? La cara no me la he visto, pero la he sentido, anda que la he sentido, hasta mis músculos atrofiados de no moverlos para que no me salgan más arrugas de las convenidas.
¡Qué sonrisa más blanca, madre mía! Mi cerebro navegando normalmente a velocidad de crucero, en esta ocasión se ha acordado de mí dentista y me ha dicho “Cómo no te deje esos dientes, le cortas la cabeza” Mis ojos que nunca ven, en esta ocasión con gafas de ver a todo volumen han perdido el pudor y las miles de dioptrías que  poseen desde mi tierna infancia.
A continuación, ya con los sesos disparados, me he dicho “Otra señallllllll” Sí, percibo ondas cósmicas y el que no me quiera creer que no lo haga, para eso estamos en democracia, pero yo percibo señales cada vez que lanzo una novela, puñetas, que me invitan a seguir hacia delante, claro, cerrando las orejas a los comentarios de mi Pepe que dice que los tontos cuando se acaba la linde, ellos continúan; a mí que diga misa, porque ese hombre, el hijo de Fulano y Perantana, era real, más real que la ficción, y lo más tomate es que era el protagonista sin él saberlo de Mujeres descosidas. Yo lo había descrito con todo lujo de detalles, si hasta la forma de mirarme era con la que Jesús miraba a Juana, la protagonista.

¡Ay, cuando se lo cuente a las auxiliares de la residencia, madre mía! Ese día ponen doble pañal a las ancianitas mientras hacen cola en la habitación de Fulano para que las dé una foto de su hijo… Que sí, que sí, que las mujeres somos así.

INDEFINICIÓN, esa es la cuestión

¿Pantoja o Goyesca? He ahí la cuestión. Semana de encontrados sentimientos en la que he terminado, ¡adiós gracias!, preguntándome sobre si existe un fuerte, leve o ausente instinto a la mediocridad dentro de mis renglones. ¡Muy tomate la salsa engendrada en mi sesera! La sencillez que es mi constante vital, mis zapatillas de andar por la vida, se ha visto vapuleada en estos días de tanta agua y viento llevándome a la deriva emocional.
En esto estaba en mi silla de pensar, mi mejor sicoanalista, cuando sonó el teléfono y una voz pregunta “Me puedes decir qué puñetas te pasa” Era mi dulce a la par que cariñosa prima Blanca que a su vez ella también estaba sentada en su silla de pensar pensando en mí ¡Olalá!… Y yo empecé mi ciclo de quejas, incertidumbres y dudas. Ella escuchaba y apenas interrumpía mi sesión de lamentos para decir “¿Tú eres tonta?” A lo cual mi queja se elevaba a mayor dramatismo soltando un verborrea doliente y muy sentida y la prima añadiendo “Panoli, eres una panoli” Claro, todo tiene su fin, adiós gracias, y otra cosa no tendremos las mujeres, pero la diversidad de formas y colores, es el punto fuerte de toda fémina que se precie. Más, si está en el taburete de pensar, y una vez vomitados los claroscuros hablamos de los divino y humano para terminar con una sesión rápida de cocina, algún consejo sobre vestimenta, salud y belleza, poner a parir a alguien y a otra cosa mariposa.
¿Para qué va a ir, entonces, a un psicoanalista a que te sople 30 eurazos, que puedes invertir fantásticamente bien en temporada de rebajas si eres lista, paciente y con tiempo, teniendo una prima, una amiga, una hermana, con silla de pensar para adentrarse en los estercoleros mentales propios y ajenos? El mundo femenino es un jardín botánico digno de recrearse cualquier escritor. Las mujeres salimos adelante por la infinidad de recursos que tenemos. Somos fuertes, locas y valientes y, encima, capaces de meternos en un confesionario, alias silla de pensar, para blanquear con una buena lejía nuestros pensamientos.
No, no soy feminista, pero a cada uno hay que darle lo suyo y hoy vengo a hablar de las paranoias femeninas o comúnmente conocidas por pajas mentales. Y la culpa de todas mis pajas la tuvo la Pantoja… Comenzaba la semana con frio y lluvia, entonces decidí sentarme con mantita y televisor y ¡Zas! Sale la Pantoja diciendo a tó que la quisiera escuchar “Te quiero, te quiero mi vida, te quiero miarma…” “¡Leches!- dice mi subconsciente- si esa eres tú diciendo hasta las farolas, papeleras y sucedáneos, que las quieres” Tanto interioricé el te quiero de la Panto, que me fui a la cama pensando que la Pantoja me había robado mi identidad fosforescente.
Pasan los días, sigue lloviendo mientras yo me empapo de los Goyas. Es una ceremonia que me encanta, además apoyo al cine español. Eso sí, voy con un poco de retraso porque estoy en la época de Lina Morgan, Ana Belén y Alfredo Landa… Todos los años la veo mientras escupo algún exabrupto a esos actores que van de divos y son eso, simples mortales revestidos de un Valentino, Armani…, sin apoyar, encima, a la moda española ¡Anda que os den! Pero lo que más me gusta es el discurso de los premiados que se acuerdan hasta de primo de Murcia que hace años que no lo ven. Y entonces, una vez que he visionado el vestido que Lorenzo Caprile me haría en exclusiva, me pregunto “Muñeca, ¿tú qué dirías?” Y ahí me doy de bruces con la madre del cordero. Mis pajas mentales florecen como el musgo en alta montaña gritándome “Pero dónde vas con el cavas, pardilla, te crees una Elvira Lindo, una Carmen Posadas, una Almudena Grandes, pero tu reino es la mediocridad. A ti jamás te darán ni el papel que envuelve a una piruleta” Y aprovechando que el Ebro pasa por San Sebastián y ha dejado de llover, abro las compuertas de mis pantanos íntimos y personales y me pongo a llorar, a llorar hasta que se me acartona la piel por falta de agua.
Menos mal que hay por el mundo muchas primas Blancas, Maytes, amigas Isabelas… que salen a recoger los cascos rotos de tu autoestima y con paciencia y cariño te ayuden a coser y zurcir las luces y sombras de tu persona.

Somos humanos y como humanos que somos, además de vulnerables, somos los perfectos masoquistas.

jueves, 2 de febrero de 2017

VIKY Y LOLA… LOLA Y VIKY

Y de esto han pasado dos largos años…
 ¡Éramos pocos y parió la abuela!... Tranquilos, esta vez no vengo a contaros lo que he visto en la TV, aún no tengo complejo de parrilla televisiva. Mis colaboraciones hay que enfocarlas como manual de autoayuda. Es decir, si alguien piensa que solo a él y nada más que a él le pasan cosas raras, que se quite ese complejo absurdo. Simplemente tiene que leerme y automáticamente se sentirá aliviado. Os cuento…
Mi fin de semana ha sido denso, espeso, vamos que aún estoy sufriendo los estragos. El sábado 31 me levanté pues como se levanta una: despierta aunque profundamente dormida; era el cumpleaños de uno de Peluche pequeño y estaba dispuesta a agasajarle como se merecía. Sería el eje central de nuestras vidas, se sentiría el rey de la casa por un día. No pudo ser, los hados no estaban dispuestos. ¿Por qué? Hay mucho cabroncete suelto disfrazado de buen samaritano que pensó que como mi niño no tiene pareja de hecho ni de derecho, de alguna forma buscaría algo o alguien para que mi niño no sintiera la soledad ni las carencias afectivas. Y yo digo a ese amigo samaritano “A mi Peluche no le falta de ná porque no hay amor más grande que el de una madre”, pero no cuela. Año tras año el cabroncete se erige celestino y el 31 de enero ¡Cómo que se me atraganta!

Me puse a cocinar tan contenta, previamente había mirado si el niño estaba en casa y si dormía solo, todo en orden, con lo cual me puse a guisar un rico corderito con ayuda de la yaya Pichu aunque si lo llego a saber me espero, porque cuando estaba yo en el momento álgido de la cocción del corderito se levanta el homenajeado y dice “Madre tengo una sorpresa para ti” Automáticamente pensé que la criatura me había confundido con Isabel Gemio y añadió “Ahora te la traigo”… Yo muda para no meter la gamba. Además, eso de emular a la Gemio pues no me fascinaba; es una sabelotodo y yo sólo sé que antes muerta que sencilla, para todo lo demás tengo a mi Pepe que sabe de todo y más. Entonces, ¿para qué voy a gastar las pocas neuronas que tengo?
En fin, soy madre amantísima a la par que gilipollas, así que me acicalé, me santigüé y esperé novedades con el delantal de Mafalda que me da mucha seguridad. Mi sorpresa se hizo esperar, pero llegó y dijo con cara de cordero degollado “Madre, te presento a Victoria Federica, pero la puedes llamar Viky” Por un momento pensé que me traía a la nieta de la reina madre emérita y yo ya me veía en el palco de honor el día del desfile de las fuerzas armadas viendo a la legión con su cabra de turno y yo elegantemente vestida con mi delantal colorado de Mafalda, pero no. Viky era especial, ni nieta ni sobrina de reyes; mi gozo en un pozo.
La miré de una manera aprensiva. Me miró con unos ojazos zainos y a mí se me nubló la comprensión. En décimas de segundo por mi mente pasaron todo tipo de películas y eso que no era el día de los goyas. Vi a mi vecina obsesionada con los agujeros que hay en su jardín, el estupor de mis amigos cuando vayan a las veladas veraniegas a mi casa y les reciba Viky, a mi pobre Pepe, alma cándida, aguantando otra excentricidad de sus hijos… Vi de todo menos a mí misma, yo creo que había huido a las islas Caimán en busca de la fortuna de los Pujol.
Pero no, allí seguía sentada con mi estupendo delantal de Mafalda sin que Mafalda protestara porque encima de ella se estaba haciendo sus necesidades la Vicky.
Mi Peluche pequeño ya no se siente solo, únicamente amargado. Su madre acaba de dar el desayuno a Viky mientras el perro llora de amor. Sí, Perro es el único que se ha enamorado profundamente de Viky. Mi casa, amigos, ya no es una casa. No vayáis al zoo, venid al mío; un perro, un pez, una tortuga y ahora como plato estrella, una coneja. Se llama Viky.
En esta casa no hay nadie normal, ni siquiera la coneja que se deja lamer con gusto las caricias de un perro enamorado.

martes, 28 de junio de 2016

LOLA EN EL PSIQUIATRA

-Buenos días, Doctor. ¿Nos podía atender un momentito? Es que es algo urgente. Mire usted qué lástima, qué pena, qué destrozo traigo de amiga.
-Tal como veo a su amiga no se va a agravar porque yo termine de comerme el bocata de salchichón y la cervecita. Esperen en la puerta de la consulta.
-En horas de trabajo, el alcohol es malo, Doctor, y el colesterol que se va a meter para el cuerpo, fatal para las arterias y el corazón, oiga usted.
-Tranquila, Lola. Déjame hablar a mí que aún coordino, poco, pero…
-Doctorcito, ¿pero no ve lo fatal que está mi amiga?
-Mari Pili desengáñate, el doctorcito sólo ve el bocata… ¿Me da un mordisco si le quito a esta pelmaza?
-Lola estás muy mal y sólo piensas en comer…
-Mari Pili, tú porque eres la dama de la media almendra. Límpiate las gafas y mira qué bocata se está comiendo, si es que chorrea grasa… ¿Está rico, doctor?
-Muy rico, señora. Ahora si me disculpan…
-De disculpar nada. Mi amiga…, por cierto Doctor, se llama Dolores. No la duele nada según ella, así que llámela Lola…
-Señora, coño, que vaya a la consulta y saque número que ahora voy.
-Mari Pili, igualito que en la cola del pescado. Vamos este tío en vez de regentar un doctorado, ha puesto un chiringuito de aspirinas.
-Señora un respeto. Es mi tiempo libre.
-Un doctorcito no tiene tiempo libre. Lo primero son sus enfermos. Para mi Pepe son sus muertos. Para mí, son mis cabras, mis vacas, mis gallinas.
-Me alegro mucho, pero para mí en este momento es mi bocadillo de salchichón… Por cierto, ¿usted no criará cerdos?
-También, doctor y de los de raza negra. Ya sabe, morenitos comiendo bellota.
-¿Vende jamones usted?
-Pues… ¿Mari Pili sabes si se venden jamones en la granja?
-¿Ve Doctor? Está fatal Lola. Se cree que tiene una granja.
-Ah… ¿Y no la tiene?
-Noooooooo, Doctorcito, no tiene. Es un juego que la ha envenenado el cerebro.
-Doctor, Doctor, ¿qué me pasa?
-A simple vista, señora. Usted está trastornada.
-No se engañe, Doctor, ella, de siempre, ha tenido una jaula de grillos en el cerebro.
-Pues está claro que ahora tiene una plantación… ¡camarero!, Otra cañita, por favor.
-Que no siga bebiendo, que no va a poder diagnosticar a mi amiga.
-A ver…, un momento que doy otro mordisco al bocadillo… ¿Qué síntomas tiene, señora?
-Me meto en la cama y me vienen a buscar las cabras, las vacas…, ya sabe, para que las ordeñe.
-Ahhh… Está clarísimo.
-¿Sí? ¿Qué la pasa, Doctor?
-Más claro agua, señora. Su amiga está como una cabra.
-Ya, eso de siempre, ¿pero cómo de cabra? ¿Mucha, mucha cabra?
-Rematada. Ahora si me permiten, he de volver a mi jornada laboral.
-Le acompañamos y que mi amiga se siente en el diván y la escucha… Por cierto, ¿por qué va con casco y extintor, doctor?
-Mayormente porque soy bombero, no médico, señoras… Un placer y buenos días.

-Mari Pili, vamos horita mismo a que te gradúen la vista…

martes, 14 de junio de 2016

LOLA HOMICIDA


Ay, creo que he matado a mi Pepe,  ha dejado de hacer ruido… Esperaré un poquito antes de llamar a la policía por si resucita, ¿no os parece? El caso es que no sé por qué he de llamarles,  le entierro y santas pascuas, ¿no? Me ahorro burocracia, aunque una vez me dijo:
-Lola, si me muero, no me entierres.
-Como quieras, Pepe. ¿Te momifico y te pongo en un expositor?
-Te hablo en serio, Lola. Me incineráis.
-¿Cuánto cuesta quemarte, Pepe?
-Tengo un seguro hecho, tranquila, no tendrás que pagar nada –mi Pepe tan previsor y ameno para todo…
-Y luego… ¿qué hago con tus polvos?
-Se dice cenizas, Lola, y se meten en una vasija y se entregan a los familiares y, estos, las esparcen por un lugar significativo para el difunto, ¿me entiendes?
-Ay, Pepe, no estoy dispuesta a esparcir tus polvos por la casa, se me pondría perdida de suciedad. Además, Pepe Perro tiene alergia al polvo. ¿Te coloco encima de la chimenea de adorno o, en la estantería para que me veas ir y venir? Dime…
-Lola, haz lo que te dé la gana.
-Vale, te meteré en el altillo.

… No entiendo por qué ha tenido que morirse justo ahora que España se  hunde entre  coletas y Marianito el gafotas.  No fue para tanto y encima, ¿qué hago ahora con la hipoteca? Menudo lío… Anda que cómo me acusen de asesina… Bueno, digo que fue homicidio involuntario, en defensa propia,  pero claro, iré igualmente a la cárcel… Yo no tuve la culpa,  tenía deshechos los nervios por sus ronquidos y le di un golpecito de nada; se cayó instantáneo… Ay, podía revivir… Me siento fatal, ¿serán los síntomas de la viudedad? Podía haber asesinado al presidente funcional de gobierno, él sí que me ha dado motivos, pero a este pobre hombre trabajador y tan calvo... Mi Pepe era tan, tan bueno, qué buen carácter tenía, qué bien le sentaba la calva, qué cuerpazo tenía tan redondito… Pero, ¿a quién se le ocurre matar a un marido? “A ti, Lola, a ti”… Ay, Dios, que estoy oyendo voces, ay, que esta vez va en serio, que me estoy trastornando… Voy a velar un poco el cadáver…
“Ay, Pepe, te moriste justo en el momento en que te iba a decir que jamás volvería al mercadillo, sabía que te haría feliz mi decisión y te has ido al otro barrio sin saberlo, ay, que pena…”
-Lola, ¿qué haces ahí de rodillas?
-¡Jesús!, qué susto me has dado. Ay, Pepe, júrame que nunca te vas a morir, júramelo, al menos hasta que paguemos los estudios de los chicos y la hipoteca y el coche y el préstamo y… Luego te mueres cuando te dé la gana… Ah, nada de morirte hasta que no se supere la crisis hispánica, un país en continuas elecciones solo puede llevarnos al desastre, eh.
-Te lo juro, Lola, y ahora ¿seguimos durmiendo?
-Sí, Pepe, lo que tu digas…, lo que tú digas, además, he de madrugar, Mari Pili me espera temprano para ir al mercadillo… Por cierto, Pepe, no ronques.

viernes, 3 de junio de 2016

LOLA Y EL MÓVIL

¡Puñetas! ¿Cómo se maneja este artilugio? Me cojo la instrucciones: vienen en inglés, francés, alemán y portugués, me decanto por éste último y versa lo siguiente “Auto-repetiçâo. Pode fixar autorepetiçâo para repetir a fita de novo do principio ao fim o alimhamento” Está claro, tengo que auto-repetir de principio a fin el alimento... ¿Qué alimento? No me jodas que hasta el móvil que me acaba de regalar mi Pepe quiere patatas... No me digáis que no soy desgraciada, con lo feliz que era con mi ladrillo. Sólo tenía dos teclas, para descolgar y colgar y luego los numeritos, ¿para qué quería más? Pues no, me decían qué a dónde iba con ese móvil de principios de siglo, que si pesaba, que si... total, mi Pepe fue y me compró uno nuevo, dejando en prenda mi maravilloso ladrillo para que resultase más barato y ahora, ¿qué? Él estará en un museo como pieza de culto y yo incomunicada porque este trasto no lo entiendo. No hace más que sonar, aprieto y digo ¿Diga?... ¿Lola?... Sí... ¿Lola?... Sí... ¿Lola?... Sí ¡Tíos! este trasto no funciona, se repite, así que doy a otra tecla y ya no se oye nada, ¡qué descanso! No, vuelve a hacer ruido, suena la comparsita. Descuelgo, cómo me aburre este asunto ya no digo “diga” pero se oye ¿Lola?... ¿Sí?- digo yo- ¿Lola?... Sí- vuelvo a decir yo- ¿Lola?... ¿Quéeee?... Oye Lola... ¿Sí?... ¿Lola? ¡Joder! Este bicho va a hacer que odie mi nombre, así que vuelvo a tocar otra tecla y, ¡menos mal! Hay una voz que dice “Grabe su mensaje personalizado al oír la señal... clíiii ¡Ostras! Me digo, he de hablar, voy y digo”Hola, soy Lola ¿Me se oye? Corto, cambio... Aprieto otra tecla y sale la voz de siempre ¿Lola?... Sí... ¿Lola, me escuchas?... Sí... ¿Lola?... Enfurecida, toco una tecla cualquiera y ¡Milagro! Me oigo a mí misma mismamente ”Hola, soy Lola ¿Me se oye? Corto, cambio” Por dios, qué voz más nasal tengo... No me gusta y cojo el libro de nuevo para leer: Modificar- esto debe ser lo que ando buscando, me digo- as estaçoes pré-fixadas. Pode modificar as estaçoes de TV...” ¡Leches! este aparato tiene una TV incorporada ¡Ay, como es mi Pepe, siempre pensando en mí! Tiene de todo aunque como él, pero este aparato es un poco impotente... no sirve para lo que yo quiero ¡Llamaaaar!

He decidido llamar a mi Pepe por el teléfono de casa, el bicho ese ha podido con mi paciencia.
-¿Pepe?
-¿Sí?
-¿Pepe?
-¿Sí?
¿Peeeeeeeeepe?
-¿Quéeeeee?
-Hijo, no me chilles, que te oigo. Oye...
-¿Qué?
-¿Me se oye bien, Pepe?
-Qué sí Lola, se te oye bien y no digas “Me se” si no “Se me” antes la semana que el mes.
-El orden de los factores no altera el producto. Oye, te llamaba para darte las gracias porque el teléfono tenga televisión, pero yo sólo quiero algo que me sirva para llamar.
-¿Qué tiene qué?
-televisión he dicho.
-Lola ¿Qué manual has cogido?
-Manual que dice “Instuçoes para o utente”
-Lola ese manual es el del vídeo, el del teléfono está en su cajita.
-¡Aaaah!
-¡Adiós, Lola! No me vuelvas a llamar ¿Vale?
-Vale Pepe.

Me siento un poco boba ¡Jopé! y ¿yo qué sabía? Pero... no me desmoralizo. Voy en busca de la cajita y encuentro el manual ¡Qué bien! Me siento a leer y a asimilar: “Das disc fach öffnet sich, legen sie eine mit der beschritteten...” Ah no, no, no, ni de coña... En esto el telefonito suena ¿Diga?... Sí... ¿Lola?... Sí... ¿Lola?... que no leches, otra vez no. Lola se fue ¿Me se oye?... ¿Lola?... no esto no me puede estar pasando a mí misma mismamente, me largo a hacer la comida pero antes, digo al pesado ése: No está Lola, soy Dolores. Y aprieto una tecla.


miércoles, 25 de mayo de 2016

LOLA Y MARI PILI LEGALES A MUERTE

-¡Buenos días, Lola!
-Mi querubina, mi disminuido corazón, mi caniche rizado…
-Lola, ¿me estás llamando caniche?
-Sí, Mari Pili.
-Anda, ¿y por qué?
-Hoy tienes cara de perro…, sin quererte ofender, eh.
-Pues tú tienes cara de hogaza de pan…, que lo sepas.
-Pan y perro, saben a beso…Mira, si rima y todo. Desde luego nuestra compenetración es total, ¡Quéee  flipe!
-Oye, Lola, dejemos nuestras escaramuzas verbales y hablemos de negocios.
-Soy toda orejas, Mari Pili…
-¿Tienes contactos con la mafia china?
-¿Yooo? A mí que me registren. Que sepas Mari Pili que no he hecho nada ilegal desde ayer noche en que tapone las narices a Pepe para que dejara de roncar.
-¡Ah! Y, ¿lo lograste?
-Pues no, los rebuznos cambiaron de autopista y salieron por la boca.
-¡Lástima!... En fin, bueno, y si no tienes contacto con los chinos, ¿has contactado ya con la mafia rusa, Lola?
-Pues no, tampoco… Pero me puedes decir, coño, qué tienes en esa cabeza que no tenga yo para pensar como Dios manda. Dime, ¿dónde debemos contactar con los chinos y rusos? ¿En el campo grande, en las letrinas de la estación, en el pinar de Antequera… ¿Tal vez en el manicomio?
-Lola, hoy sale en la prensa que debemos estar preparados.
-Ya… ¿Preparados para qué, Mari Pili?
-Lola, están comprando toooodo, ¿sabes lo que es todo?
-Ya… Lo tengo, lo tengo, Mari Pili, esta es nuestra oportunidad dorada… ¿Dónde está Paquito?
-¿Para qué quieres a mi marido, Lola?
-Hija, pues para preparar una reunión de alto nivel con los chinos en primera instancia.
-Pero si no conocemos a ningún chino, Lola…
-¿Cómo qué no? ¿Y el chino que bebe los vientos por mí, qué?
-¡Jodo, Floro! Lola ligando con un chino, qué tomate… ¿Lo sabe Pepe?
-Pues claro, y lo odio. Dice que tengo un vicio malsano, que estoy todo el día en su tienda.
-¿Y te ha bajado ya a la trastienda, Lola? ¿Es verdad que viven hacinados? ¿Has hecho ya el amor con tu chino? ¿Ponen las mismas posturas que los americanos?
-¡Mari Piiiili!
-Ay, no me chilles, leches, que tengo los pabellones auditivos delicados…
-Con mi chino solo tengo contactos empresariales, que te enteres.
-Pues una lástima, Lola, nuestra vida es tan anodina que si pusiéramos un chino en nuestra vida, tal vez ganaría glamour.
-Ponte un ruso, Mari Pili, ahora es lo más… Tienen un puñado de petrodólares, millones de rublos, centenares de leuros, tetracampeones en coíns.
-Ay, Lola, me voy rápido, otro día nos vemos, ¿vale?
-Ehhhh, para el carro, y dime dónde, puñetas vas que voy contigo. Recuerda que tú sin Lola, no eres nada. Yo te he creado, has mamado de mis cosenos…
-Pues vámonos, Lola, a toda mecha. Tengo una par de rusos en Facebook. Intimamos jugando a la granja.
-Ya… ¿Hasta dónde habéis llegado en vuestra intimidad, Mari Pili? ¿Ya habéis hecho trío? Date cuenta que ahora seremos cuarteto.
-Compartimos caballos, ovejas y gallinas, Lola.
-Ya… ¿Y cómo andan sus cuentas?
-Al rojo vivo, Lola, vamos…
-Paaara, alma de cántaro. Una cosa es que el rojo sea tu color fetiche y, otra, que en Hispania el rojo en una cuenta corriente sea de muy mal presagio, Mari Pili.
-¿Sí? ¿De veras, Lola?
-Mari Pili piensa, ¿en qué color estás escritos los números rojos en mis cuentas?
-En rojo chillón, Lola.
-Porque no tengo un mísero leuro, reina. Debo dinero hasta a San Pedro que le pedí un préstamo el mes pasado. Sin contarte lo que le debo a San Antonio, ése sí que es un santo pesetero… Ah, y Santa Agustina de Aragón, y San Anacleto, San Cucufato, San…
-Para, Lola. Me estás mezclando churras con abalorios. ¿Qué tiene que ver un chino, un ruso con todo el santoral?

-No tengo ni pajolera idea, Mari Pili, pero como se entere el Papa Francisco, echa del clero a todos los santos.

martes, 19 de abril de 2016

LOLA Y MARI PILI MUY CONTENTAS

-Lola, cariño, por qué lloras tanto… Si hasta tienes hipo y eso no te pasa desde que reinó Carolo…
-Nada, Mari Pili, es tanta la tristeza y el vacío que no puedo rellenarlo ni con un lilo de bombones.
-¿los bombones son rellenos de trufa, Lola?
-Sí…
-Sigue llorando, hija, descarga mucho las tensiones… ¡Ah! Pásame los bombones que lloro contigo.
-Era tan bueno, tan listo, tan ñoño, igualito que mi Pepe…
-¿De quién hablas, Lola?
-Del Papa, Mari Pili, del Papa…
-Mujer, si era igual que Pepe, siempre te quedará tu Pepe para que te recuerde al Papa, sabes que es indestructible.
-Eso es lo malo, Mari Pili… Ves qué inteligente era…
-¿Quién, Lola?
-El Papa, Mari Pili, el Papa…
-Y nuestro Pepe, Lola, y nuestro Pepe, ¿o se te olvidan los repasos que nos da a todos que no se calla ni debajo el agua? Si es como la Wikipedia que para colmo se va actualizando al segundo.
-Ya, pero mi Pepe no hace como el Papa…
¿Y qué ha hecho el Papa que no haga el gran Pepe?... Anda que si lo está haciendo mi Paquito y yo sin enterarme… Dime, Lola, quiero ampliar conocimientos para mi sabiduría interna…
-El Papa no ha podido, Mari Pili, se ha dado cuenta y se ha retirado… ¿Es o no es de inteligentes, honrados, honestos…?
-Sí, sí, desde luego, vamos mi Paquito ni de coña. Ahí dándome la vara desde que se despierta hasta que se desintegra por la noche.
-…Se retira a un convento a rezar por nosotros, que falta nos hace, en cambio Pepe reza, reza mucho,  pero pegado, cosido, bordado, remendado, hilvanado, sobrehilado,  zurcido, festoneado, ribeteado, pespunteado y festoneado a mi alma libre, a mi trasero al viento… A ver, ¿por qué? Con lo agustito que iba a estar en un convento con el cerebro contemplativo…
-Eso digo, yo, Lola… Por cierto, ¿tienes más bombones?
-¿Ya te los has comido todos, Mari Pili?
-¡Cómo no, Lola! Con tanta pena…
-Tengo unos rellenos de pistachos para cuando estoy estreñida…
-Pensaba que tu vejiga te funcionaba bien…
-Y me funciona, pero cuando mi madre me acogota, me estriñe el carácter, pues el chocolate me sube la autoestima…
-Ya decía yo por qué me comía tanto chocolate… Con mi Paquito no entiendo cómo no compro por arrobas el chocolate…
-Mari Pili, Mari Pili, acabo de tener una visión…
-¿Se te ha aparecido San Pancracio, Lola?
-Escribe…
¿A quién, Lola?
-Que escribas, Mari Pili, yo te dicto…
-¿No será mejor que llamemos, es más rápido?
-Me ha cortado Pepe el teléfono.
-¿Qué Pepe ha cortado a mi amiga la conexión inalámbrica con el mundo externo?... Ahora, mismo… Díctame, Lola…
-Estimado Presidente del gobierno español, dos puntos…
-Lola, creo que es mejor que escribamos a Obama, ya sabes que tienes línea directa con él…
-Vale, Mari Pili… Mi querido amigo Obama, dos puntos… Ya sé que tienes a tu congreso levantado en armas, pero ni te cuento cómo está el de mi Mariano..., padece una parálisis, está estreñido, vamos que no puede mandar, ni pactar, ni tragar puede, ni ná. Fíjate que ha cortado el teléfono para que no se lo pinchen, y habla con gestos para que no se le oiga. Ha mandado a los catalanes a Suiza, a Andorra, a las chimbambas, al resto de los españoles a Panamá, para que traigan todo el dinero porque esto es la ruina, ni pa ponernos un supositorio… Vamos, un chocho loco lo que hay aquí… Pero yo te escribía por lo siguiente, mi queridísimo Obama, dos puntos… Como tú tienes vara alta en el mundo mundial antes de que llegue Donald Trump y corte el papel higiénico a nivel terráqueo, a ver si puedes crear una ley… Ya sabes, que circunscriba a toda la faz del globo para que esta ley obligue sí o sí a que los maridos pasen a estado emérito, vamos, que a los cinco años caduque su estado de esposo y pasen al convento de las Salesas, son unas monjitas muy majas y que dan bien de comer.
Esperando tus noticias, siempre tuyas Lola y mi infatigable Mari Pili.
Valladolid, a veinte de abril, bla, bla, bla, bla….


lunes, 28 de marzo de 2016

LOLA EN: ESPAÑA Y YO SOMOS ASIN

-Trabajadores a la huelga…
-Eh, oiga pero qué dice…
-Señora quítese el medio.
-Y una mierda… Todos quietos, no me seáis borregos.
-Trabajadores, a la huelga…
-Y dale que te pego, pero qué cansino es usted… A ver quién es el mandamás de los comisionados…
-Qué dice señora…
-Lo que me da la gana y respóndame quién le manda agitar a las masas…
-Los sindicatos, señora, que velan por el trabajador.
-y una mierda de vaca que es más grande… Mire que le saco a mi amiga Mari Pili que cuando se cabrea el morro se la hincha y muerde…
-Pero Lola, qué dices, ya estás hablando por mí.
-Tú, Mari Pili a callar, yo soy tu representante legal,  así que toma el chupete y a dormir que para eso te he traído en una sillita de bebé.
-Trabajadores a la huelga…
-Españoles oídme, soy la Lola, manifestaros, pero ¡Coño! No paréis el país…
-Independencia para Cataluña, hermanos…
-Anda, el que faltaba… se sentirá mesiánico por eso de llamarnos hermanos, no te jode… Eh, tú, el catalán, ¿no tienes otro momento pa pedir iros al cuerno?
-Trabajadores a la huelga…
-Y dale… Españoles todos quietos y cada uno a su casa y Dios en la de todos, leches.
-Señora está usted soliviantando el ambiente, retírese…
-Anda, coño, ahora el policía… Pero oiga usted, señor guardia que a la que me tiene que defender es a mí y a esta señora que llevo en el cochecito de bebé…
-Señora que la doy un mandoble, quítese del medio.
-Y una caca de toro, que es más grande… ¡Abajo el gobierno, votad a los Lolitos!
-Pero Lola, qué dices…
-A callar Mari Pili, toma el chupete…
-No me da la gana, Lola. Pero tú de qué bando estás…
-Mari Pili nos vamos a presentar a las elecciones. Derroco al gobierno y nos presentamos los Lolitos. Necesitamos decisiones contundentes o España termina en el corralito como Argentina, pero aquí en el corral de la Pacheca bailando flamenco.
-Trabajadores a la huelga, Catalanes a la independencia…
-Abajo los sindicatos, a chirona los banqueros, a la mierda los políticos, Viva España, viva los Monchitos…

-Pero Lola…

miércoles, 2 de marzo de 2016

LOLA Y LOS CHINOS

-¡Loliiiiita!
-¡Fumanchu!
-No Fumanchu, me llamo Fun Chi, Lolita
-No me seas tiquismiquis, Fumanchu, yo soy Lola y te dejo que me llames Lolita… Y eso por los años de amistad que nos unen.
-Tu no tener ya amistad con Fun Chi, Lolita.
-¿Acaso me retiras el saludo Fumanchu de los huevos?
-No, mi Lolita, ser tú, romper cuenta bancaria de Fun Chi.
-Con razón te llamo Fumanchu, si es que hablas el idioma de los indios, no de la India, sino del país más poderoso del globo terráqueo… Norteamérica.
-China, Lolita.
-Norteamérica, Fumanchu… Además, por qué dices que te he secuestrado tu cuenta bancaria… Qué más quisiera, vamos, si quieres y a cierra ojos para que no haya arrepentimientos, por mi parte, claro, te cambio mi cuenta por la tuya… Te advierto que la mía es interactiva a la par que echa fumata roja, no como la del Vaticano que es descolorida… Qué, ¿hace?
-Lolita, tu no comprar ya en tienda de Fun Chi… Pena, penita gorda para Fun Chi.
-Venga, Fumanchu, no llores, la explicación está más clara que el agua de Lourdes… Mira, si esta mujer que es una santa… Qué digo, si es la Madre de la cristiandad… Tal vez ella me hiciera un préstamo, total, ella es también mi madre… Fumanchu, por casualidad, ¿tendrías el teléfono de Lourdes?
-¿Basílica, hotel, restaurant, hostal, suvenires…?
-¡Qué poderío! Con un cuerpo en todos esos sitios…
-Lolita, Fun Chi, preguntar por qué tú no comprar a Fun Chi, o querer yo preguntar a Lourdes…
-No, Fumanchu, no la molestes para semejante bobada, eso te lo respondo yo.
-¿Y, Lolita?
-Fumanchu, son rebajas y en rebajas, la gran Lola, la Lola de España comprar calidad, solo lujo, pero lujo al por mayor.
-Lolita, tú poner cara vicio…
-Cómo no voy a poner cara viciosa, si tu Lolita tiene para montar una tienda con todo lo que ha comprado… Por cierto, Fumanchu, tal vez tú y yo hagamos negocios, ¿qué te parece?
-¿Mucho dinerito, Lolita?
-Hombre, Fumanchu, tampoco, exageres, ya sabes que tu Lolita, para cutre no hay quién la gane… Todo depende del alquiler.
-¿Alquiler? ¿Qué alquiler, Lolita?
-El alquiler de tu sótano.
-¿Mi sótano, Lolita? Yo vivir en sótano.
-Fumanchu, escúchame, sólo te pido que me lo prestes durante unos días.
-No prestar, alquilar, Lolita. Fun Chi querer dinerito.
-¡Ay qué leche de bollitos de Santa Gema!... ¿Me lo alquilas o no, Fumanchu?
-¿Dinero B, dinerito fu? ¿Qué dinerito, Lolita?
-¿A qué llamas dinerito fu? Cuéntamelo ahora mismo, pero al oído, pueden estar grabándonos esta conversación, Fumanchu, y como llegue a oídos de algún político, nos lo copian… Dime…
-Acércate, Mari Loli…
-Lola, llámame Lola, no te cojas tantas confianzas y desgracies mi nombre… Grita un poco que estoy sorda… ¿Pero qué me estás contando, Fumanchu? No me lo puedo ni de creer…
-Lolita, Fun Chi aún no abrir boca de dragón.
-¿Ah, no? Mira que abro yo mi boca de hipopótama, eh… Ahora que caigo ¡Ay por San Pancracio bendito! Qué estoy más sorda que un tomillo, que no oigo… ¿Tendrías un aparato para sordos? Pero a buen precio, Fumanchu, ah, y sin IVA y en dinero Chi.
-Lolita, ¿qué dinero es ése?
-El de Fun Chi, yo estoy pelada, Fumanchu… Tanta compras de lujo que necesito tu sótano para vender al por mayor todo lo que he comprado antes de que Pepe me pele.
-Lolita, vamos a pachas, o no sótano…
-¡Leches con Fumanchu!... Que China desbanca a Norteamérica… Voy a llamar a Obama ahora mismo… Fumanchu déjame el teléfono…

-Primero dinerito, luego Obama, Lolita…

jueves, 11 de febrero de 2016

LOLA Y SU PERRITO

-¡Loooooolaaaaaa!
-¡Ay, Virgen de la Capilla y del chiringuito más próximo! Qué te pasa Pepe mío…
-Llévate ahora mismo a Pepe perro, es un cerdo.
-Sangre de tu sangre, lo defenestras… Pero que sepas que yo por mi perro maaaaaato.
-Vale, vale, Lola, mata a quien se te ponga en la cresta de la peineta pero llévatelo.
-Dime por qué, Pepe, si es que tienes alama, corazón y vida…
-No hace más que tirarse oprobios, Lola.
-Que se tira ¿el qué?
-Oprobios, ventosidades, flatulencias…
-Ahhh, que se tira pedos, ¿no?
-No seas ordinaria, Lola.
-Es que en mi tierra, Pepe, los gases espedidos por el ano, séase el culo, se llaman eso… pedos, pedetes, peditos, dependiendo del tamaño del trasero.
-Lo que tú quieras, pero llévatelo, estoy intoxicado.
-Eso te pasa por tener los pulmones tan limpios, por tener la nariz sin vegetaciones, sin obstáculos y, claro, te entra todo. Tú prueba a no limpiarte las narices y ya verás como dejas de oler, hazme caso, Pepe mío.
-Lola, ¿alguna vez vas a dejar de decir tonterías?
-Pepe a mí me pasa como a ti con tu nariz: tengo la garganta limpia, sin habichuelas y entonces mis cuerdas vocales, como están tan afinadas, pues sale todo lo que llevo dentro que es mucho, y mi deber ante la humanidad es hablar, decir, cacarear, rebosar…
-Lola, llévate al perro.
-Pepe, y si Pepe perro tiene el orificio anal tan limpio que le pasa como a nosotros… Tal vez le deberías llevar, ahora que estás perdiendo el tiempo leyendo mentiras en los periódicos, al veterinario… Anda ven que te lavo los dientes y vas.
-Lavar los dientes, ¿a quién, Lola?
-A ti, hijo, a ti… Te advierto que lo hago por ti para que no te gastes.
-Coge al perro, ahora mismo y olvídame, ¿entendido, Lola mía?
-Pues no, Pepe mío, que más quisiera que olvidarte, pero no puedo, eres como una salmonela en mi piel y, si me faltas, me entra la salmonelosis.
-Pepe perro ven conmigo, ya verás qué bien, tú al balcón para que impregnes el aire de aroma y yo al silloncito a seguir leyendo.
-Pepe, no sabía que llevabas un artista dentro de ti, tu calva nunca deja de sorprenderme…
-¿Por qué dices eso ahora?
-Nada por la película de “Tú a Boston, y yo a California”…

miércoles, 27 de enero de 2016

LOLA REPORTERA

Pues sí, he estado pensado muy seriamente y fruto maduro de mi reflexión os cuento que me gustaría ser comentarista, en concreto de la crónica rosa pero, ¡ojito al dato! De la fina y glamorosa, porque para contar miserias de esas que ni sus protagonistas se creen, pues no.
 ¿A quién le importa que hace 28 años y 3 días, el portero de la casa de al lado se tirara a la vecina del 7ºB cuando estaba sacando la basura en una noche de luna llena y para más señas, el camisón que ella llevaba no era suyo sino tomado prestado de unos grandes almacenes? ¿Alguien se acuerda de eso? ¿Tiene alguna relevancia para la evolución de la raza humana? No perdamos el norte, ¡Joder! Seamos elegantes, con gusto, y no “Porno chachas” como llama mi Petronio a la audiencia que ve esos programas de cultura profunda.
 Sería la pera limonera enterarme la primera de todos los chismes con chicha, palaciegos, de artistas de enjundia etc. y luego yo, contároslo todo, la censura para mí no existe, tranquilos, eso de “esto se puede decir, esto no” No queridos lectores, yo, la verdad, porque eso que comentan algunos reporteros por ejemplo (para mí que han recibido un lavado estomacal) de que un matrimonio civil no es tal y menos si es breve ¡Pero Leches! Qué cinismo hacernos creer a los de a pié semejante barbaridad; desde que uno dice sí, sea delante del Papa o del alcalde de Alpedrete y a partir de ahí, el paso siguiente  es mizcionar mientras el otro se lava los dientes, y es matrimonio, dicho y sostenido por moi, la reportera más dicharachera.
 Que sepa yo, en mi diccionario no viene, desde luego, ser divorciado no es un estigma ¿no? ¿Quién no ha tenido algún traspié en esta vida? Ya veis a mi Pepe, cuando me conoció el mundo se le puso a cuatro patas y lo lleva con una dignidad pasmosa, sí es cierto que alguna vez le señalan por la calle con un dedo acusador, pero para mí es porque le he hecho famoso contando a to aquel que se me cruza pues todo.
 ¿Os imagináis, yo ocupando la pantalla matinal de vuestros televisores mientras se hacen lentamente vuestras patatitas? Peinada decentemente ¡Milagro! Dirían en mi casa “Lola peinada como un ser racional” maquillada de tal forma que resaltara la belleza que no tengo ¡Bestial! Después, por las tardes sería sindicalista, de esos que pueden dormir dos horas de siesta. Sí, tengo una amiga que pertenece a un sindicato en el cual no se trabaja, le pagan sólo por asistir a cursos para estar bien formada y  dormir la siesta.

 ¡Qué desperdiciada estoy! Con lo bien que estaría interrumpiendo programas para dar anuncios oficiales como “Sus majestades los reyes de Tuzmundú han tenido un nueva perrita que la llamaran Irma Dulzinea. Pesó al nacer 3kg y 600gramos” y voy más allá, imaginaros que pasaran los años y que mi Pepe perro en un safari por el parque conociera  a Dulzi y sufrieran un enorme flechazo de esos que te dejan el corazón partío y Dulzi dijera a sus egregios papás “ O me caso con Pepe perro García o me largo de hippy” y yo, sin despeinarme como siempre, en la pantalla extraplana, como las compresas, de vuestros televisores, siendo la madre del perrito Pepe, comunicando el notizión, que por cierto, nadie lo sabía y cae por sorpresa a la audiencia y posteriormente, al país. Al llegar a casa, estarían los reporteros de otros canales y revistas para recoger mis primeras declaraciones y yo, sencilla, natural, discreta, diría: “Estamos profundamente emocionados, sufrimos los García desde hace una hora escasa, hemorragias continuas de satisfacción” y corriendo me sumergiría en el portal perseguida por los flaches, por cierto, me encargaron de cambiar las bombillas del vestíbulo que hace dos años se fundieron y se me había olvidado ¡Qué imagen! Íbamos a dar los del barrio de Pajarillos si no lo hiciera. Entonces, nuestras casas se revalorizarían porque de ser un barrio humilde, se convertiría en el lugar deseado para vivir las familias Heavy del momento... ¡Ay, qué barato y económico es soñar! ¡Qué bonito es el amor rosa con pan, cebolla y título nobiliario incorporado!

miércoles, 20 de enero de 2016

AYÚDAME, COMPÁRTEME

Cuando en el mes de septiembre del 2015, mi hijo Ignacio García-Vaquero hizo la locura de una de sus vidas, Ultraman UK 2015, comprendí una de las lecciones más importantes: uno solo no puede. En equipo llega a algún lugar, o la frase de un amigo suyo”Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, id juntos”
He comenzado mi singladura como escritora novel, todo lo que me rodea en ese mundo lo desconozco y como todo lo desconocido asusta, por mucha ilusión, tesón y fe que pongas en la criatura que has parido. La gente no te conoce entonces, ¿cómo alguien va a apostar por ti? Demasiado que una editorial se haya fijado en ti y ya no digamos que se juegue las habichuelas por un perfecto desconocido. Pero hay días locos y locos todos los días y la editorial Sial Pigmalión ha creído en SEVILLA…GYMNOPEDÍES.
Tengo criatura, tengo editorial y un larguísimo camino por recorrer. Pero me faltas tú, el lector ávido de letras, me falta que tú me conozcas y también apuestes por mí. Me falta una portada que invite al lector a que se fije en SEVILLA…GYMNOPEDÍES. Es bien sabido que el envoltorio es en lo primero que vemos y en lo que nos fijamos, la antesala de lo que está por llegar.
Y aquí es donde entráis vosotros, gente estupenda y solidaria, conocida y desconocida, que desee ayudar a una escritora novel, Mª Ángeles Cantalapiedra, sin más fin que el de ayudar.
“uno solo no puede. En equipo llega a algún lugar” Este es mi lema. Necesito una portada comercial, bonita, sugerente, quién sabe si innovadora. Ese diseñador gráfico que necesita como yo hacerse un hueco en el mundo de la publicidad, hacerse un nombre. Si hay un músico entre vosotros y tiene la osadía de interpretar los primeros compases de la sinfonía de Erik Satíe, Gymnopedíes, también cabe en este barco.
Tenemos muy poco tiempo, una semana.  El diseño más votado y consensuado con mi editor Basilio Rodríguez Cañada, estará sentado conmigo el día de la presentación de la novela. Los tres más votados, con toda mi gratitud les regalaré un ejemplar de mi novela. Chicos, es lo que tengo, mi hijo.
Doy pistas: se desarrolla en Sevilla, hay tres personajes: Ana María, periodista de ABC y protagonista. Lola, la dueña de la pensión. Y Ayumu, japonés cuyo nombre significa sueño.
Se abre la veda, diseñadores gráficos noveles, gente con ideas, músicos…
“Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, id juntos” Compárteme, dame tus ideas.

Mi más profunda gratitud a todos desde ya MªÁngeles Cantalapiedra

lunes, 18 de enero de 2016

18 DE ENERO "SEVILLA... GYMNOPEDÍES"

Ayer se acostó con la emoción galopando por sus venas. Había sido un día intenso en el que empleó sus cinco sentidos más los que no se ven, y que son estrictamente personales. Hoy amaneció con el susto, el miedo, el vértigo, y la inseguridad, los cuatro a la vez, agarrotando su cabeza, chillándole, llamándole loca. Su locura había llegado demasiado lejos. Sin embargo, aunque acorralada en un rincón de ese lado oscuro donde a veces habitamos, ella se defendía diciendo “Mi hija es buena, creo en ella, he de arriesgarme”, pero los cuatro truenos seguían bombardeando cada esquina, cada calle, el aire, el cielo e incluso el corazón que todo lo mueve. “¿Tú sabes a lo que te enfrentas? Al fracaso, a la crítica más feroz, a los egos sin fundamento, al rechazo”, pero ella miraba a eso cuatro jinetes apocalípticos con la ingenuidad de la primera vez, con la ilusión de la ignorancia, con el sueño casi cumplido, con su persona siempre expuesta al batacazo por ese riesgo que lleva cosido a su ser y quien mueve los hilos de su vida, ese peligro que olfatea cada mañana cuando emprende su camino y decide vivir la vida, no como espectador sino hablándola, combatiendo cada escollo y labrando surcos de simiente. “¿Qué avales tienes? Ninguno” Cierto nadie la puede asegurar nada, pero ella confía. Su hija es buena y está decidida a arriesgar a pesar que el miedo, el susto, el vértigo y la inseguridad la acorralen.
“Sevilla… Gymnopedíes” estará en la calle en marzo. Más que nunca necesito el apoyo de todos. De los que conozco y los que no. Uno solo se pierde. En equipo llega a algún lugar.

Cada capítulo de una vida debería tener una música especial que sintonizara con los acontecimientos. Si tuviera que poner una melodía en mi vida, sin duda sería Gymnopédies de Erik Satie, mágica, misteriosa, suave, dulce, tan llena de paz que aún hoy me besa en el corazón… Pero eso fue mucho más tarde”… Así empieza mi hija, mi RELATO Y YA VUESTRA NOVELA.