Vídeo promocional Mujeres Descosidas

martes, 31 de diciembre de 2013

LOLA EN NOCHEVIEJA

Hola, soy yo, estoy desesperada y es treinta y uno de diciembre. Pepe me ha cortado el teléfono y no puedo llamar a Mari Pili, a mi tía Loli, a mi vecina de enfrente, a mi madre…, bueno, a mi madre da igual que hoy no la llame porque como no se ha muerto nadie interesante pues no me va a escuchar, pero es que es fin de año y yo tengo que despedirme para anunciarme después ya que en el 2014 deseo seguir siendo tremenda…, así que sentaros que os ha tocado escucharme.
He decidido ser sexy para el 2014..., por cierto, ¿en este nuevo año que se va a parir de un momento a otro, cuántos años cumpliré? Cuarenta y todos ¡Qué horror! ¿Eh, cómo se os queda el cuerpo? De todas formas esta mañana me levanté y me dije “Lola, pero que jamoncito estás, hija”… Pero jamoncito sin sabor, no os voy a engañar. Entonces, me puse a espachurrar las neuronas hasta que llegué a la conclusión que si me ponía sexy, tendría a Pepe entretenido y no me cortaría el teléfono… Sí, soy así de rudimentaria y el fin justifica los medios. Miré el monedero: ruinoso, pero a Pepe con las prisas se le había olvidado la tarjeta de crédito y me dije “Ahora o nunca” y salí con faldas y a lo loco.
¿Dónde fui? A una lencería. Entré en una finísima y la dependienta que parecía que se había tragado el palo de una escoba, con voz gangosa me pregunta:
-Señora, ¿desea algo?
-Pues claro.
-Dígame usted…
-Déme para mis…
-¿Un sujetador, Señora?
-Sí, eso.
-¿Qué copa?
-No gracias, a estas horas aún no bebo.
-Le pregunto qué copa de sujetador usa.
-Una que me valga, el tamaño me da lo mismo.
-¿A, b, c…?
-Con el abecedario completo.
-¿Color?
-Uno que sea total, ya me entiende.
-¿Desea braguita a juego?
-¿Tendrán para mi tamaño? Es hermoso como una plaza de toros. Mire, mire…
-No. Será mejor que se vaya Señora.
-¿Por qué? Traigo la tarjeta de mi marido para pagar. Mire, mire…
-No miro, Señora. Esta tienda no es la adecuada para usted.
-¿Y eso quién lo dice?
-Señora, le estoy invitando amablemente a que se vaya.
-Si yo quiero comprar.
-Vaya a comprar a otra tienda.
-Quiero comprar en ésta. A ver, señoritinga, déme docena y media de todos los colores en la talla extra XXXXL y para mis cosenos del tamaño de las naranjas de mesa también docena y media.
-Señora, ¿sabe lo que está usted diciendo?
-No, pero me es inverosímil. Déme lo que ha pedido.
-¿La tarjeta de su marido va a soportar semejante presión económica?
-¿La tarjeta, dice? La tarjeta sí, mi marido no, pero eso no es asunto de usted.
-¿Se lo va a probar?
-Por supuesto que no. Me lo probaré delante de mi marido y lo que no le guste, lo devuelvo mañana.
-Señora, estas prendas no permiten devolución.
La mujer con el palo de la escoba corriendo tieso por su cuerpo y mente me estaba poniendo de los nervios y yo tenía que solucionar lo de mi teléfono, así que le dije que me envolviera todo y ya vería como me las apañaba yo después…
-¿Cuánto es?-dije mirándola por encima del sobaquillo.
-Dos mil trescientos veinte euros, Señora.
-¿Cómo dice?-me quedé estrangulada- ¿Las bragas tienen música?
-No, Señora. Esto son piezas de artesanía. ¿Sabes usted lo que es artesanía?
-Lo que usted no sabe, hija mía, es ganarse el sueldo. Nunca juzgue las apariencias externas… Se equivocará.
… Y con las mismas, me salí muy digna del establecimiento… No soporto la prepotencia y menos para venderme unas bragas artesanas que, al fin y al cabo, no dejan de ser bragas, ¿no os parece?
Así que según volvía para casa, me he metido en una tienda de “Todo a un euro”, de chinos, claro, y por cinco euros me he comprado un par de set lenceros a cual más feo… No me queda más remedio que hacer el pase a mi Pepe a oscuras. Total, en la oscuridad todos los gatos son pardos… Espero que mañana ya vuelva a tener línea de teléfono. Ya os contaré y si resulta, os digo la dirección de mi chino lencero
¡Adiós, amigos, hasta el 2014!

Vuestra Lola, la sexy

jueves, 24 de octubre de 2013

LOLA Y MARI PILI SIN NEGOCIOS TURBIOS A LA VISTA

-¡Buenos días, Lola!
-Mi querubina, mi disminuido corazón, mi caniche rizado…
-Lola, ¿me estás llamando caniche?
-Sí, Mari Pili.
-Anda, ¿y por qué?
-Hoy tienes cara de perro…, sin quererte ofender, eh.
-Pues tú tienes cara de hogaza de pan…, que lo sepas.
-Pan y perro, saben a beso…Mira, si rima y todo. Desde luego nuestra compenetración es total, ¡Quéee  flipe!
-Oye, Lola, dejemos nuestras escaramuzas verbales y hablemos de negocios.
-Soy toda orejas, Mari Pili…
-¿Tienes contactos con la mafia china?
-¿Yooo? A mí que me registren. Que sepas Mari Pili que no he hecho nada ilegal desde ayer noche en que tapone las narices a Pepe para que dejara de roncar.
-¡Ah! Y, ¿lo lograste?
-Pues no, los rebuznos cambiaron de autopista y salieron por la boca.
-¡Lástima!... En fin, bueno, y si no tienes contacto con los chinos, ¿has contactado ya con la mafia rusa, Lola?
-Pues no, tampoco… Pero me puedes decir, coño, qué tienes en esa cabeza que no tenga yo para pensar como Dios manda. Dime, ¿dónde debemos contactar con los chinos y rusos? ¿En el campo grande, en las letrinas de la estación, en el pinar de Antequera… ¿Tal vez en el manicomio?
-Lola, hoy sale en la prensa que debemos estar preparados.
-Ya… ¿Preparados para qué, Mari Pili?
-Lola, están comprando toooodo, ¿sabes lo que es todo?
-Ya… Lo tengo, lo tengo, Mari Pili, esta es nuestra oportunidad dorada… ¿Dónde está Paquito?
-¿Para qué quieres a mi marido, Lola?
-Hija, pues para preparar una reunión de alto nivel con los chinos en primera instancia.
-Pero si no conocemos a ningún chino, Lola…
-¿Cómo qué no? ¿Y el chino que bebe los vientos por mí, qué?
-¡Jodo, Floro! Lola ligando con un chino, qué tomate… ¿Lo sabe Pepe?
-Pues claro, y lo odio. Dice que tengo un vicio malsano, que estoy todo el día en su tienda.
-¿Y te ha bajado ya a la trastienda, Lola? ¿Es verdad que viven hacinados? ¿Has hecho ya el amor con tu chino? ¿Ponen las mismas posturas que los americanos?
-¡Mari Piiiili!
-Ay, no me chilles, leches, que tengo los pabellones auditivos delicados…
-Con mi chino solo tengo contactos empresariales, que te enteres.
-Pues una lástima, Lola, nuestra vida es tan anodina que si pusiéramos un chino en nuestra vida, tal vez ganaría glamour.
-Ponte un ruso, Mari Pili, ahora es lo más… Tienen un puñado de petrodólares, millones de rublos, centenares de leuros, tetracampeones en coíns.
-Ay, Lola, me voy rápido, otro día nos vemos, ¿vale?
-Ehhhh, para el carro, y dime dónde, puñetas vas que voy contigo. Recuerda que tú sin Lola, no eres nada. Yo te he creado, has mamado de mis cosenos…
-Pues vámonos, Lola, a toda mecha. Tengo una par de rusos en Facebook. Intimamos jugando a la granja.
-Ya… ¿Hasta dónde habéis llegado en vuestra intimidad, Mari Pili? ¿Ya habéis hecho trío? Date cuenta que ahora seremos cuarteto.
-Compartimos caballos, ovejas y gallinas, Lola.
-Ya… ¿Y cómo andan sus cuentas?
-Al rojo vivo, Lola, vamos…
-Paaara, alma de cántaro. Una cosa es que el rojo sea tu color fetiche y, otra, que en Hispania el rojo en una cuenta corriente sea de muy mal presagio, Mari Pili.
-¿Sí? ¿De veras, Lola?
-Mari Pili piensa, ¿en qué color estás escritos los números rojos en mis cuentas?
-En rojo chillón, Lola.
-Porque no tengo un mísero leuro, reina. Debo dinero hasta a San Pedro que le pedí un préstamo el mes pasado. Sin contarte lo que le debo a San Antonio, ése sí que es un santo pesetero… Ah, y Santa Agustina de Aragón, y San Anacleto, San Cucufato, San…
-Para, Lola. Me estás mezclando churras con abalorios. ¿Qué tiene que ver un chino, un ruso con todo el santoral?

-No tengo ni pajolera idea, Mari Pili, pero como se entere el Papa Francisco, echa del clero a todos los santos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

LOLA EN "Se va el caimán"

-Lola, ¿dónde vas?
-Al mercadillo, Pepe, con o sin tu permiso, pero yo me largo.
-¿No ves que me estoy muriendo?
-Mira Pepe, a lo larga y ancha de mi vida he visto muertos con más vitalidad que tú, así que “tranqui” tronco, no es tu hora.
-Estoy acabado, Lola…
-Qué vas a estar acabado, Pepe, si hace media hora has sacado el Espasa de quinientos tomos de tu espolvoreada calva… Un muerto sólo tiene huesos y tú, mírate que rebosamiento de carnes tienes aún…
-Tengo fiebre, tócame, toca, toca…
-Y un cuerno te voy a tocar, ¿y si me contagias?
-¿Qué te voy a contagiar yo, Lola?
-¿Tú? Cualquier virus de mala leche y no, Pepe, mi inquietud por falta de sesos no me la quita nadie… ¿Necesitas calzoncillos, calcetines, un poquito de optimismo? Ahora o nunca, aprovecha que me piro.
-¿Para qué quiero calzoncillos si me muero?
-¡Ay, hijo, no! Donde esté un muerto aseado y bien vestido, no hay color.
-¿Quién me va a ver los calzoncillos, Lola?
-¡Anda, éste! Pues el embalsamador que te embalsame…, buen embalsamador será…
-Quiero que me incineren, Lola.
-Vale, Pepe, si quieres que te churrusquen, te churruscamos, pero antes del supuesto churrusque, tendrás que estar expuesto ante el populus populi, y has de estar impoluto… Mira, puedo ponerte la peluca mía para que cuando te vean recuerden el pelo que un día tuviste.
-Lola, prefiero que me peines con raya al medio…
-Pero, alma de cántaro, cómo voy a hacerte raya al medio en la calva… ¿Con cartabón o con regla, Pepe?
-Ah, Lola, y me pones el traje de luto.
-¿Quién se te ha muerto, Pepe?
-Yo mismo, Lola.
-Ah, es verdad, Pepe… Yo también me vestiré de negro, me estiliza la figura.
-No es cuestión de cuerpo sino que pasarás a ser viuda.
-¡La viuda de España como la Pantoja!... ¿A qué hora tienes previsto morirte, Pepe? Te lo pregunto más que nada para saber a qué hora he de volver del mercadillo?
-Tal como estoy, Lola, no creo que llegue a la una y doce…
-Ya, Pepe, dime el segundo exacto, un poquito de por favor…
-El cuarenta y tres.
-Pepe, ese es tu número de pie…
-Y el de mi fallecimiento, Lola.
-Ah… Espera, ahora me seguimos hablando esta conversación tan alegre, es que me acabo de acordar que tengo que llamar a Peluche…
-Cuando vuelvas, tráeme la caja de pino, Lola.
-Sí, sí, lo que tu quieras, Pepe… ¿Peluche?
-Mamá, ¿cuántas veces te he dicho que no me llames al trabajo a no ser que sea un asunto de vida o muerte?
-Esto lo es, Peluche… Tu padre no hace más que decir bobadas… Si hasta ha perdido su mente privilegiada...
-Mamá, eso es que tiene fiebre, dale dos buenos lingotazos de coñac con un vaso de leche y que se duerma.
-Peluche, no queda coñac, se ha bebido la botella entera.
-Mamá, aclárate, entonces no está enfermo sino beodo.
-Hijo, qué hago con él…
-Dale un mamporro o cántale una nana… ¡Adiós!
-… Ya estoy aquí, Pepe…
-¿Qué te ha contado Peluche?
-¿Mamporro o nana, Pepe?
-Nana, Lola.

-“Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquiilla… Voy a empezar mi relato, con alegría y con afán…Un día que me fui a bañar por la mañana temprano…  Vi un caimán muy singular, con cara de ser humano, qué sorpresa, madre mía, era mi Pepe… Se va el caimán, se va el caimán… Tralarí tralará…”… ¡Puff! por fin cayó… Mira que carita de dinosaurio tiene él tan dormidito.

viernes, 6 de septiembre de 2013

¡AY LOLA, LOLITA,LOLA!

-¡Loooola!
-¡Ay, qué susto, Mari Pili!... ¿Por qué todos me chilláis?
-Motivos tendremos, ¿no te parece?
-Mari Pili, a mí háblame claro, eh, sabes que soy más corta que las mangas de un chaleco y se me escapan hasta las moscas que me entran en la boca de tanto tenerla abierta.
-Pues te lo diré: me tienes harta.
-Nueva noticia, toda la vida oyéndote lo mismo. Dame datos, frecuencias, sintonía, numerología, algo…
-¿Es que no tienes memoria?
-Pues fíjate, Mari Pili, no sé si es por la ubicación de la parabólica, pero que pierdo la memoria como el canal, nada. A ver, muévete para la izquierda un poco… nada, chica.
-Pues te voy a poner yo a ti la memoria al fresco ahora mismo.
-¡Cuidadín! Que soplan los vientos alisios y se me enfría la memoria y es peor el remedio que la enfermedad.
-¿Sabes cuál es tu problema, Lola?
-Tengo tantos que están en cola. Eso sí, enumerados de principio a fin
-Pues el que te digo yo no lo tienes puesto en la cola del pescado, Lola.
-Mujer, si es pescadilla, sí, porque se muerde la cola.
-Qué pescadilla ni que niño muerto, leches. Si no hablaras tanto y observarás más…
-Pero, Mari Pili, como voy a observar si no veo, ni las gafas de culo de vaso me arreglan este desperfecto. Así que solo me queda hablar y hablar y, después, seguir hablando, así hasta quedarme afónica pero, fíjate, aún jamás me he quedado sin voz… Es un prodigio, ¿verdad? Sin duda tengo una garganta profunda.
-Es que si al menos, Lola, en tus profundidades encontraras algo hondo que decir… Pero lo tuyo en una sandez detrás de otra.
-Anda, claro, Mari Pili, ahí está mi mérito. Decir, decir y no decir nada y, así, no ofendo a nadie, ¿no te parece maravilloso?
-Pues para que te enteres, ofendes, y mucho.
-¡Leches, bollitos de pan, caracola, suizos y cruasanes! Dime a quién ofendo yo, rediez…
-A mí, sin ir más lejos ¿Te parece poco?
-Mujer, me habías asustado. Tú eres de casa y no cuentas. Pensé que había ofendido a mi Pepe y eso son palabras mayores porque no es sangre de mi sangre.
-¡Anda, coña! Ni yo tampoco.
-¡Gracias a Dios, hija! No me quiero imaginar que por ti corriera la misma sangre que la mía y tuvieras, por tanto, el mismo cerebelo que yo. No, Mari Pili, lo que tú y yo tenemos es mucho más grande que la sangre, el espacio, la luna y el sol…
-Lola, se te ha olvidado los planetas.
-Tienes razón, Mari Pili, como siempre… ¿Ves? Si tuviéramos el mismo RH y CO2, ahora no me estarías abroncando, con lo bien que te lo pasas tú montándome estos chochos…
-¿Y de qué me sirve, eh?
-De poco, no te voy a engañar, pero la bilirrubina que sueltas, ¿qué me dices? Ese sí que es un gran favor el que te hace mi sencilla y humilde persona, y tú a cambio, ¿qué?
-Tooooda la vida aguantándote.
-Cantemos, pues, Mari Pili ¡Toooda la vida, esperáaaaaandote estuve, y al ver que no llegabas, pegué la hebra con otra floooooooooooooooooooooor!


martes, 3 de septiembre de 2013

LOLA Y PEPE PERRO

-¡Loooooolaaaaaa!
-¡Ay, Virgen de la Capilla y del chiringuito más próximo! Qué te pasa Pepe mío…
-Llévate ahora mismo a Pepe perro, es un cerdo.
-Sangre de tu sangre, lo defenestras… Pero que sepas que yo por mi perro maaaaaato.
-Vale, vale, Lola, mata a quien se te ponga en la cresta de la peineta pero llévatelo.
-Dime por qué, Pepe, si es que tienes alama, corazón y vida…
-No hace más que tirarse oprobios, Lola.
-Que se tira ¿el qué?
-Oprobios, ventosidades, flatulencias…
-Ahhh, que se tira pedos, ¿no?
-No seas ordinaria, Lola.
-Es que en mi tierra, Pepe, los gases espedidos por el ano, séase el culo, se llaman eso… pedos, pedetes, peditos, dependiendo del tamaño del trasero.
-Lo que tú quieras, pero llévatelo, estoy intoxicado.
-Eso te pasa por tener los pulmones tan limpios, por tener la nariz sin vegetaciones, sin obstáculos y, claro, te entra todo. Tú prueba a no limpiarte las narices y ya verás como dejas de oler, hazme caso, Pepe mío.
-Lola, ¿alguna vez vas a dejar de decir tonterías?
-Pepe a mí me pasa como a ti con tu nariz: tengo la garganta limpia, sin habichuelas y entonces mis cuerdas vocales, como están tan afinadas, pues sale todo lo que llevo dentro que es mucho, y mi deber ante la humanidad es hablar, decir, cacarear, rebosar…
-Lola, llévate al perro.
-Pepe, y si Pepe perro tiene el orificio anal tan limpio que le pasa como a nosotros… Tal vez le deberías llevar, ahora que estás perdiendo el tiempo leyendo mentiras en los periódicos, al veterinario… Anda ven que te lavo los dientes y vas.
-Lavar los dientes, ¿a quién, Lola?
-A ti, hijo, a ti… Te advierto que lo hago por ti para que no te gastes.
-Coge al perro, ahora mismo y olvídame, ¿entendido, Lola mía?
-Pues no, Pepe mío, que más quisiera que olvidarte, pero no puedo, eres como una salmonela en mi piel y, si me faltas, me entra la salmonelosis.
-Pepe perro ven conmigo, ya verás qué bien, tú al balcón para que impregnes el aire de aroma y yo al silloncito a seguir leyendo.
-Pepe, no sabía que llevabas un artista dentro de ti, tu calva nunca deja de sorprenderme…
-¿Por qué dices eso ahora?

-Nada por la película de “Tú a Boston, y yo a California”…

sábado, 2 de marzo de 2013

LOLA Y MARI PILI EMÉRITAS


-Lola, cariño, por qué lloras tanto… Si hasta tienes hipo y eso no te pasa desde que reinó Carolo…
-Nada, Mari Pili, es tanta la tristeza y el vacío que no puedo rellenarlo ni con un Kilo de bombones.
-¿los bombones son rellenos de trufa, Lola?
-Sí…
-Sigue llorando, hija, descarga mucho las tensiones… ¡Ah! Pásame los bombones que lloro contigo.
-Era tan bueno, tan listo, tan ñoño, igualito que mi Pepe…
-¿De quién hablas, Lola?
-Del Papa, Mari Pili, del Papa…
-Mujer, si era igual que Pepe, siempre te quedará tu Pepe para que te recuerde al Papa, sabes que es indestructible.
-Eso es lo malo, Mari Pili… Ves qué inteligente era…
-¿Quién, Lola?
-El Papa, Mari Pili, el Papa…
-Y nuestro Pepe, Lola, y nuestro Pepe, ¿o se te olvidan los repasos que nos da a todos que no se calla ni debajo el agua? Si es como la Wikipedia que para colmo se va actualizando al segundo.
-Ya, pero mi Pepe no hace como el Papa…
¿Y qué ha hecho el Papa que no haga el gran Pepe?... Anda que si lo está haciendo mi Paquito y yo sin enterarme… Dime, Lola, quiero ampliar conocimientos para mi sabiduría interna…
-El Papa no ha podido, Mari Pili, se ha dado cuenta y se ha retirado… ¿Es o no es de inteligentes, honrados, honestos…?
-Sí, sí, desde luego, vamos mi Paquito ni de coña. Ahí dándome la vara desde que se despierta hasta que se desintegra por la noche.
-…Se retira a un convento a rezar por nosotros, que falta nos hace, en cambio Pepe reza, reza mucho,  pero pegado, cosido, bordado, remendado, hilvanado, sobrehilado,  zurcido, festoneado, ribeteado, pespunteado a mi alma libre, a mi trasero al viento… A ver, ¿por qué? Con lo agustito que iba a estar en un convento con el cerebro contemplativo…
-Eso digo, yo, Lola… Por cierto, ¿tienes más bombones?
-¿Ya te los has comido todos, Mari Pili?
-¡Cómo no, Lola! Con tanta pena…
-Tengo unos rellenos de pistachos para cuando estoy estreñida…
-Pensaba que tu vejiga te funcionaba bien…
-Y me funciona, pero cuando mi madre me acogota, me estriñe el carácter y el chocolate me sube la autoestima…
-Ya decía yo por qué me comía tanto chocolate… Con mi Paquito no entiendo cómo no compro por arrobas el chocolate…
-Mari Pili, Mari Pili, acabo de tener una visión…
-¿Se te ha aparecido San Pancracio, Lola?
-Escribe…
¿A quién, Lola?
-Que escribas, Mari Pili, yo te dicto…
-¿No será mejor que llamemos, es más rápido?
-Me ha cortado Pepe el teléfono.
-¿Qué Pepe ha cortado a mi amiga la conexión inalámbrica con el mundo externo?... Ahora, mismo… Díctame, Lola…
-Estimado Presidente del gobierno español, dos puntos…
-Lola, creo que es mejor que escribamos a Obama, ya sabes que tienes línea directa con él…
-Vale, Mari Pili… Mi querido amigo Obama, dos puntos… Ya sé que tienes a tu congreso levantado en armas, pero ni te cuento cómo está el de mi Mariano, fíjate que ha cortado el teléfono para que no se lo pinchen, y habla con gestos para que no se le oiga. Ha mandado a los catalanes a Suiza para que traigan todo el dinero porque esto es la ruina… Vamos, un chocho loco lo que hay aquí… Pero yo te escribía por lo siguiente, mi queridísimo Obama, dos puntos… Como tu tiene vara alta en el mundo mundial, a ver si puedes crear una ley… Ya sabes, que circunscriba a toda la faz del globo terráqueo para que esta ley obligue sí o sí a que los maridos pase a estado emérito, vamos, que a los cinco años caduque su estado de esposo y pasen al convento de las Salesas, son unas monjitas muy majas y que dan bien de comer.
Esperando tus noticias, siempre tuyas Lola y mi infatigable Mari Pili
Valladolid, a dos de marzo, bla, bla, bla, bla….

jueves, 14 de febrero de 2013

LOLA Y LOS CHINOS


-¡Loliiiiita!
-¡Fumanchu!
-No Fumanchu, me llamo Fun Chi, Lolita
-No me seas tiquismiquis, Fumanchu, yo soy Lola y te dejo que me llames Lolita… Y eso por los años de amistad que nos unen.
-Tu no tener ya amistad con Fun Chi, Lolita.
-¿Acaso me retiras el saludo Fumanchu de los huevos?
-No, mi Lolita, ser tú, romper cuenta bancaria de Fun Chi.
-Con razón te llamo Fumanchu, si es que hablas el idioma de los indios, no de la India, sino del país más poderoso del globo terráqueo… Norteamérica.
-China, Lolita.
-Norteamérica, Fumanchu… Además, por qué dices que te he secuestrado tu cuenta bancaria… Qué más quisiera, vamos, si quieres y a cierra ojos para que no haya arrepentimientos, por mi parte, claro, te cambio mi cuenta por la tuya… Te advierto que la mía es interactiva a la par que echa fumata roja, no como la del Vaticano que es descolorida… Qué, ¿hace?
-Lolita, tu no comprar ya en tienda de Fun Chi… Pena, penita gorda para Fun Chi.
-Venga, Fumanchu, no llores, la explicación está más clara que el agua de Lourdes… Mira, si esta mujer que es una santa… Qué digo, si es la Madre de la cristiandad… Tal vez ella me hiciera un préstamo, total, ella es también mi madre… Fumanchu, por casualidad, ¿tendrías el teléfono de Lourdes?
-¿Basílica, hotel, restaurant, hostal, suvenires…?
-¡Qué poderío! Con un cuerpo en todos esos sitios…
-Lolita, Fun Chi, preguntar por qué tú no comprar a Fun Chi, o querer yo preguntar a Lourdes…
-No, Fumanchu, no la molestes para semejante bobada, eso te lo respondo yo.
-¿Y, Lolita?
-Fumanchu, son rebajas y en rebajas, la gran Lola, la Lola de España comprar calidad, solo lujo, pero lujo al por mayor.
-Lolita, tú poner cara vicio…
-Cómo no voy a poner cara viciosa, si tu Lolita tiene para montar una tienda con todo lo que ha comprado… Por cierto, Fumanchu, tal vez tú y yo hagamos negocios, ¿qué te parece?
-¿Mucho dinerito, Lolita?
-Hombre, Fumanchu, tampoco, exageres, ya sabes que tu Lolita, para cutre no hay quién la gane… Todo depende del alquiler.
-¿Alquiler? ¿Qué alquiler, Lolita?
-El alquiler de tu sótano.
-¿Mi sótano, Lolita? Yo vivir en sótano.
-Fumanchu, escúchame, sólo te pido que me lo prestes durante unos días.
-No prestar, alquilar, Lolita. Fun Chi querer dinerito.
-¡Ay qué leche de bollitos de Santa Gema!... ¿Me lo alquilas o no, Fumanchu?
-¿Dinero B, dinerito fu? ¿Qué dinerito, Lolita?
-¿A qué llamas dinerito fu? Cuéntamelo ahora mismo, pero al oído, pueden estar grabándonos esta conversación, Fumanchu, y como llegue a oídos de algún político, nos lo copian… Dime…
-Acércate, Mari Loli…
-Lola, llámame Lola, no te cojas tantas confianzas y desgracies mi nombre… Grita un poco que estoy sorda… ¿Pero qué me estás contando, Fumanchu? No me lo puedo ni de creer…
-Lolita, Fun Chi aún no abrir boca de dragón.
-¿Ah, no? Mira que abro yo mi boca de hipopótama, eh… Ahora que caigo ¡Ay por San Pancracio bendito! Qué estoy más sorda que un tomillo, que no oigo… ¿Tendrías un aparato para sordos? Pero a buen precio, Fumanchu, ah, y sin IVA y en dinero Chi.
-Lolita, ¿qué dinero es ése?
-El de Fun Chi, yo estoy pelada, Fumanchu… Tanta compras de lujo que necesito tu sótano para vender al por mayor todo lo que he comprado antes de que Pepe me pele.
-Lolita, vamos a pachas, o no sótano…
-¡Leches con Fumanchu!... Que China desbanca a Norteamérica… Voy a llamar a Obama ahora mismo… Fumanchu déjame el teléfono…
-Primero dinerito, luego Obama, Lolita…

martes, 29 de enero de 2013

LA PENA GORDA DE MARI PILI


-Lola… Qué disgusto más grande, no puedo ni respirar.
-Para un momento, Mari Pili… Pensemos ¿Te has quitado los mocos de la nariz?
-Guapa, nunca tengo mocos.
-Entonces son los pulmones que los tienes revirados por una inyección de frío al salir con escote prominente… No tienes edad de salir con la pechuga al tiempo, Mari Pili
-Mis pulmones funcionan al cien por cien, Lola, deja de decir sandeces.
-Si dejo de decir, Mari Pili, es como dejar de ser yo.
-Haz caso a Pepe, y deja la lengua descansar.
-Para desgracia, disgusto, frustración, el mío, Mari Pili… Desde que Pepe colea en las colas del paro a ver si cae algo, se fija demasiado en mí… Creo que está obsesionado con mi esencia de mujer apabullante.
-Desgracia la suya, Lola. Estar contigo todos los meses del año, los trescientos sesenta y ocho días, es mucho tomate para tan poco pollo.
-Eh, eh, para, ¿desde cuándo hay tantos días en un año? ¿Es que ahora se reproduce la especie diaria? Eso es porque el paro hace mella hasta en los días y ¡Hala! Uno más a la cola… Menos mal que tú y yo no vamos a INEM.
-¿Para qué vamos a ir, Lola? Romperíamos la estadística y perjudicaríamos más a España para placer de la Merkel…
-¡Qué sabiduría hay en tus palabras, Mari Pili!... Llama a Bruselas ahora mismo y di que te pongan con el que sea y explicas tu teoría para no reproducir el paro.
-Lola, no puedo llamar…
-¿Cómo que no, Mari Pili? Ahora mismo te busco el teléfono.
-Qué no puedo, Lola… No puedo con mi teléfono… ¡Qué disgusto!, qué voy a hacer sin él…
-Tranquila, mujer… Ahora pasamos donde la vecina y mientras yo la entretengo con mi conversación sesuda, variada y aristocrática como corresponde a mi rango de deslenguada, tú coges el teléfono de la vecina y llamas sin razón, incluso llama a Obama, si quieres…
-Yo quiero mi teléfono, Lola, coño.
-Mari Pili si es para que no se te gaste el teléfono, mujer.
-He dicho que quiero mi teléfono, Lola.
-.Qué te den espaguetis, Mari Pili, llama y gasta la mierda de tu teléfono.  Ahora, cuando lo tengas muerto, no vengas a pedirme que diga a mi Pepe que te haga una rebaja en la caja mortuoria para tu móvil… Te recuerdo que mi Pepe está sin trabajo por culpa de los bancos que le quitaron la funeraria por pronto pago.
-Lola… mi móvil ya está muerto, no funciona, ahí mi pena más gorda.
-Tranquila, Mari Pili, pensemos… ¿Le has hecho el boca-boca?
-¿A quién Lola? ¿Al móvil o a mi Paquito?... Qué pena más gorda tengo, leches…
-Anda, calla de una vez, Mari Pili, te repites como los ajos… Trae para acá el móvil que le hago el boca-boca…
-¿Tú, Lola?
-A ver quién si no… Si tu pena es gorda,  el boca-boca se lo hago yo,  para algo tienen que servir esta sobredosis de kilos que tengo.

jueves, 10 de enero de 2013

LOLA Y MARI PILI SIN PUEBLITO GUAPO


-Mari Pili, ¿tú tienes pueblo?
-¿Yo? Yo soy de capital, Lola.
-¡Ay! Así estás tú de revenida, hija.
-Y tú, Lola, ¿acaso tienes pueblo?
-¿Yo? Soy de San Juan de la Maguana, República Dominicana, mi amó.
-Y eso, ¿qué es, pueblo o capital, Lola?
-Ni idea, Mari Pili. Sé que está muy lejos, tan lejos que si vamos andando, perdemos toda la grasa que mi cuerpo y el de mi pepe son capaces de acumular en cinco años a la redonda, pero noto ese lugar muy dentro de mí.
-Notas, ¿el qué, Lola?
-Que por mis venas corren ríos de sangre caribeña, océanos de salsa en mis caderas, mares de sabrosa gracia en mis pies, alegr…
-Deja de decir sandeces y llama al Wikipedia de tu Pepe y pregúntale si el San Juan de las Moñigas es pueblito guapo o capital zumbona.
-¿Llamar a mi Pepe? Ni de coña, Mari Pili. Si lo hago, me llamará uno de sus improperios incunables… Ni, hablar, antes llamo al 112.
-¿Al 112, Lola? ¿Para qué?
-Me han dicho que atienden todo tipo de emergencias. Ellos sabrán la respuesta.
-Ya y si no la tienen se la inventan, claro.
-Pues claro, Mari Pili, los del 112 son muy listos y tienen mucha imaginación… De todas formas, si no tenemos pueblito guapo, nos afiliamos al Secreto de Puenteviejo
-Lola ese pueblo no existe, es una telenovela-
-Vale, pues al pueblo de Sara Ris, Arazana.
-Lola, tampoco existe Arazana ni Sara Ris… Tú ves muchas telenovelas.
-¡Coño! Mari Pili, entonces cómo vamos a ser felices si no tenemos pueblito guapo… Aunque, te imaginas que…
-Lola te recuerdo que te quedaste con toda la imaginación al por mayor…
-Tranquila, ahora mismo te hago una transferencia de un kilo y te pones en tránsito…
-En trance, Lola, no tránsito.
-Bueno, eso, imagínate…
-Lola, el kilo de imaginación que me has transferido ya se me ha terminado imaginándome nada porque nada me has dicho.
-Toma cuarto y mitad y ponte en tránsito…
Como Santa Teresa, Lola…
-¿Cómo Santa Teresa mi madre, o como la monja?
-Dime de una puñetera vez en qué me transito o me largo, ¿entendido Lola?
-Mira, ahora mismo has puesto la misma cara que un transistor, a ver, no dejas de transitar…
-Mira Lola, yo tendré cara de transistor, pero tú de gilipollas, leches…
-No te enfades Mari Pili que se te pronuncian las arrugas y luego pareces, aunque lo seas, mucho más mayor que yo.
-Te perdono Lola…
¿Me perdonas, Mari Pili, con lo roñosa que tú eres? Te has transitado en Santa teresa, porque mi madre jamás perdona… Por cierto en tu trance, ¿ya ves nuestro pueblito guapo?
-Lola, veo algo mejor… Mucho mejor…
-¿Sí? ¿El qué, Mari Pili?
-En la patada que te estoy dando mentalmente en tu trasero puntiagudo…