Vídeo promocional Mujeres Descosidas

jueves, 3 de diciembre de 2015

LOLA GOTERAS

-Señor doctor, ¿qué puñetas me encuentra ahora?
-Señora Lola tiene usted el corazón sobreexcitado.
-¿Quéeeeee? ¿Usted es bobo o se entrena a tiempo parcial?
-Lola, lo dicen los informes, no hay duda.
-Usted entiende de corazones desgarrados lo que yo de hipopótamos sin duchar.
-¿Para qué viene, entonces, al médico?
-Muy sencillo. Yo tengo que consumir la Seguridad Social o me la consumen otros… Usted verá.
-Insisto, usted tiene el corazón sobreexcitado.
-No me toque las narices señor doctor o le escupo ¿Cómo voy a tener el corazón orgásmico si mi Pepe sólo ve muertos. No se trata con vivos, doctor.
-Lola, deja hablar al doctor.
-Mari Pili, ¿te recuerdo que a ti te llamó Rosenthal? Te comparó con una vajilla y mi amiga es mucho más… Eres una gata… Por cierto, doctor, mire usted el corazón de Mari Pili. Ya verá como está poseído.
-Lola, por Dios…
-Mari Pili, por la Purísima Concepción… Además, que sepa señor doctor que, de no usar, vuelvo a ser virgen… No ve, no ve cómo me sale encima de la cabeza un aro…
-Lola, es la diadema que compraste estas navidades a los chinos. Tiene luces…
-Claro, no me la quito para que vean los coches que llego yo, no vaya a ser que me atropellen.
-Señora Lola volvamos a lo suyo…
-¿Y cuál es lo mío, doctore?
-Tiene usted el colesterol disparado.
-Pero bueno, ¿qué le he hecho yo? Me tiene manía usted.
-No puede comer huevos, no…
-Pare, pare. Mi prima la Loli tiene unos huevos de gallina clásica que te mueres de buenos. No los voy a tirar. Además, todas las semanas me los trae recién ordeñados. No pueden estar malos.
-Una cosa, doña Lola, ¿qué son las gallinas clásicas?
-Pues las que no son modernas… Pero qué poca cultura tiene usted. Para que vaya luego presumiendo que es doctor sonorísimo con causa.
-Lola, ¿por qué tienes huevos de tu prima la Loli y yo no? Pensé que compartíamos todo. Mala amiga.
-¿Compartes conmigo, acaso, los libretos porno de tu primo Julito? Pues no, así que los huevos de mi prima la Loli, tampoco, y no veas que huevazos son, Mari Pili, asín de grandes…
-Señoras, señoras, dejemos de hablar de huevos…
-Claro, cómo usted doctore no los tiene…
-Sigamos… Tampoco puede comer queso, ni carnes rojas, ni chorizo, ni…
-Paaaaaaaaaaaare, que se ha embalado y se va a empotrar contra el armario… ¿Quiere que muera de inanición como Mari Pili? Mírela si da asco mirarla dos veces. Está seca…, pero yo, mire, mire. Espere que me subo el refajo y toque sin miedo.
-Lola…
-Mari Pili… Si es un médico, mujer. Si esta especie es como mi Pepe y, al menos antes de que se lo coman los gusanos, que lo vea algún humano, ¿no?


sábado, 28 de noviembre de 2015

LOLA LA MOROSA

-Lola. Lola, Looooooooooooooola…
-Humm… Hasta mañana, pocholo.
-¡Lola despiértate!
-Voy, ya voy. Pareces Jesucristo Superstar resucitando a un pollo, Pepe.
-Abre los ojos, Lola.
-Lo que te digo, una versión casera del nuevo testamento. ¿Qué quieres?
-La hipoteca, Lola.
-La hipoteca… ¿Qué la pasa a la hipoteca, Pepe?
-Hoy es día veinte, Lola.
-Un momentito, Pepe, ¿qué hora es?
-La una treinta y cinco de la mañana.
-Entonces, es veintiuno, Pepe. Hasta mañana, Superstar.
-Lola levántate y anda.
-¿Segurito, Pepe, que no te has leído el salmo veintitrés de San Jeremías?
-No, ese salmo no existe.
-Pues estás aducido, desdoblamiento de personalidad. Te crees que eres Jesucristo Superstar, insisto.
-Lola no has pagado tu hipoteca.
-Eso en el nuevo testamento no viene. Porque, si mal no recuerdo, una vez que Superar resucita al muerto, no le habla de hipotecas. Entiendo que en esa época no existían hipotecas y que tú quieras darlo una versión modernizada, pero…
-¡Cállate!
-No puedo, Pepe. Hablo hasta estando dormida.
-Lola vete ahora mismo a pagar la cuota.
-¿Ahora? ¿A las tres de la mañana?
-La una cuarenta y tres, Lola.
-Minuto arriba, minuto abajo, no cambia. Los bancos por mucha crisis que haya, que la hay, a estas horas duermen religiosamente.
-Que vayas, te he dicho, Lola.
-De momento a donde voy es al baño.
-Lola eres una morosa, no has pagado.
-He pagado, aunque no te quepa en esa cabeza cuadrada, yo he pagado.
-Que no, Lola, no has pagado.
-Que sí, leñe.
-Métete en Internet y lo ves. Eres una morosa. Me voy a dormir.
… Anda, zúmbale el bolo. Él a dormir y yo a sumar… ¡Maldita sea mi estampa! Una ya no puede ser ni honrada, para qué, si nadie me cree. No me creo ni yo que haya pagado, pero el caso que me suena que me falta dinero y si me falta es que me lo he gastado, ¿pero en qué? Sumemos, Lola, sumemos… una más una son dos. Dos más tres son siete. Siete más siete son catorce. Catorce más catorce… aquí hay mucho número. Fracciónalo, no te vayas a confundir, es mucho número para tu cabeza. No te engañes, tu cabeza es ovalada tirando a plana y la de Pepe es gorda, cuadrada, muy cuadrada, Lola. No te mortifiques y suma… Uno más uno son treinta y tres y me llevo tres…
-Pepe, Pepe, Pepito…
-Humm…
-Pepeeeeeeeeeeeeeeee…
-¿Qué, qué pasa? ¿Se ha hundido ya? ¿Quién eres?
-Soy María Magdalena. Levántate. No hace falta que andes, sólo pídeme perdón.
-¿Qué no has hecho?
-No pagar, Pepe.
-Lola, déjame dormir.
-Que soy María Magdalena, leñe, y de dormir nada. He pagado mi hipoteca dos veces Pepe.
-vale, hasta mañana, Lola.
-Que no te has enterado. Te digo que he pagado dos veces, la he repetido y me he quedado en descubierto, ¿ves? Por ser honrada al cuadrado… Y soy María Magdalena.

jueves, 12 de noviembre de 2015

LOLA, SOLUCIONES PRÁCTICAS, SL

-¡Ay qué bonito, pero qué bonito!
-Pero Lola, ¿se puede saber por qué estás hecha un manojo de cardos llorosos y encima dices qué bonito?
-La telenovela, Mari Pili, la telenovela.
-Ah, ¿y desde cuándo ves tú telenovelas?
-Desde que me dijo Pepe que dejara de leer los prospectos de los supositorios y me cultivase.
-Ah,  ¿y sabe tu Pepe que ves esas mierdas?
-Nooo…, le quiero dar una sorpresa.
-Ah, ¿y se puede saber qué sorpresa es ésa?
-Mujer, si te la digo, menuda sorpresa es. Las sorpresas son sorpresas.
-Ya, pero es que da la casualidad que tu sorpresa no es para mí, así que vete cantando, Lola.
-Mi Pepe va a descubrir en mí una nueva mujer. Por cierto, Mari Pili, ¿tienes un tampax?
-¿Eh? ¿Vuelves a ser mujer a tus años, Lola?
-Sí, me siento rompedora. Se acabó la mujer fatua.
-Ya me extraña, pero si tú lo dices…
-Bueno, ¿tienes un Tampax o no?
-Pues no, Lola, no. Ya sabes que yo soy nenuca desde hace ya varios años, bueno, y tú también aunque digas lo contrario.
-¿Y tu Paquito tendría un Tampax?
-Pero buen Lola, ¿tú eres gilipollas?, ¿qué va a hacer mi Paquito con un Tampax?
-Ay yo qué sé, ya sabes que tu Paquito es un pozo sin fondo.
-Pues mi Paquito tiene fondo, coña y no, no tiene Tampax. Pídeselo a tu Pepe.
-¿A Pepeeee?, ¿y qué va a hacer mi Pepe con un Tampax si solo trata con difuntos?
-Hija, pues ponérselos a las muertas, a los cadáveres, a las finadas, fiambres u las occisas…
-Ah, pues es verdad. Voy a llamarle… ¿Pepe? Soy Lola.
-¿Qué quieres?
- ¿Tienes muchas muertas para que me atiendas un momentito?
-Tengo ocho difuntas y un difunto, así que abrevia.
-Ay, qué lástima porque, claro, con tanta difunta, no tendrás de sobra un Tampax, ¿verdad?
-¿Un qué, Lola?
-Un Tampax, Pepe, un Tampax. Mari Pili me ha dicho, con buen juicio que tú seguramente tendrías.
-Mari Pili es otra mermada cómo tú. ¿Se puede saber para qué quiero yo un Tampax con una muerta?
-Ay yo qué sé Pepe, no me uses mis sesos que cada vez tengo menos. Bueno, ¿tienes Tampax sí o no?
-Nooooo.
-Vaaale, no te irrites, bajaré a la farmacia. A la coneja la ha venido su primera menstruación. Ya es mujer, Pepe, ¿verdad qué es bonito?... ¿Pepe?, ¿Pepe me escuchas?... Ya me ha colgado el teléfono, jopé.
¿A la coneja la vas a poner un Tampax, Lola?
-Sí, ¿qué pasa? Es un instrumento que permite todo tipo de movimientos y los conejos se mueven mucho, Mari Pili.

jueves, 8 de octubre de 2015

LOLA Y MARI PILI EN LA MADRUGÁ

-Diga…
-Mari Pili, Mari Pili, Mari Pili, Mari Pili, Mari Pi…
-Paaara, Lola, que me vas a gastar el nombre. ¿Qué quieres?
-Enciende la televisión, rápido. Los extraterrestres la han invadido.
-Lola, ¿sabes qué hora es?
-Las cuatro y treinta y cinco de la madrugada, Mari Pili. Precisamente los extraterrestres han invadido la tele aprovechando que Vasile está dormido… ¿La has encendido ya?
-No, Lola. Estoy dormida y sin gafas no veo.
-Pues ponte gafas, coña, date prisa.
-Lola, insisto, estoy dormida y cuando duermo mi cerebro descansa y mis ojos desconectan, déjame en paz.
-Eres una irresponsable, eso es lo que eres. Mañana cuando enciendas la tele para ver la telenovela, sólo verás a la señora de la campanilla.
-¿Eh? Te cuelgo, Lola, porque como se despierte Paquito te da con la campana de la catedral.
-Como me cuelgues, me presento en tu casa, tú verás lo que más te conviene. Enciende la televisión, rapidito, eh…
-Voy, pero no encuentro las gafas…
-Da igual, sin gafas puedes enchufar el botón.
-Lola, creo que estoy apretando el ombligo de Paquito.
-No, mujer, deja los juegos sexuales para otro momento. Te digo el botón de la tele.
-Sin gafas no veo, Lola… ¡Ah!, ya.
-¿Ves a la zumbada de la campanilla?
-Lola he encendido el microondas… ¿Ahí no está la de la campanilla, verdad?
-De verdad, Mari Pili, ya te vale. Tantos años enseñándote inteligencia artificial para que no sepas distinguir un microondas de un aparato televisivo.
-Lola, sin gafas no veo… ¡Ah!, ya… ¿Qué canal pongo?
-675, Mari Pili.
-¿El 675, dices? Mi lavadora  sólo tiene cuatro programas, la compré de oferta.
-Mari Pili estás acabando con mi paciencia. Metete en la mollera que…
-Lola para. Aunque escuchimizada, no creo que quepa en la lavadora. ¿Segura que dentro puedo ver a la de la campanilla?
-¡Ay madre, ay madre!...No va a ser una extraterrestre… Está poseída la zumbada. Ahora está moviendo la cabeza de izquierda a derecha a toda máquina mientras que con la mano izquierda pasa a toda leche una baraja… ¡Espera!, con la mano sobrante toca la campanilla como si no hubiera un mañana… Muy tomate… ¿Mari Pili?
-Sí, dime…
-¿Qué haces?
-Buscando la tele, Lola.
-¿Y?
-He encontrado la tostadora. ¿Ahí puedo ver a la poseída, Lola?

sábado, 3 de octubre de 2015

LOLA PREOCUPADÍSIMA

-Lola, ¿dónde vas?
-Al mercadillo, Pepe, con o sin tu permiso, pero yo me largo.
-¿No ves que me estoy muriendo?
-Mira Pepe, a lo larga y ancha de mi vida he visto muertos con más vitalidad que tú, así que “tranqui” tronco, no es tu hora.
-Estoy acabado, Lola…
-Qué vas a estar acabado, Pepe, si hace media hora has sacado el Espasa de quinientos tomos de tu espolvoreada calva… Un muerto sólo tiene huesos y tú, mírate que rebosamiento de carnes tienes aún…
-Tengo fiebre, tócame, toca, toca…
-Y un cuerno te voy a tocar, ¿y si me contagias?
-¿Qué te voy a contagiar yo, Lola?
-¿Tú? Cualquier virus de mala leche y no, Pepe, mi quietud por falta de sesos no me la quita nadie… ¿Necesitas calzoncillos, calcetines, un poquito de optimismo? Ahora o nunca, aprovecha que me piro.
-¿Para qué quiero calzoncillos si me muero?
-¡Ay, hijo, no! Donde esté un muerto aseado y bien vestido, no hay color.
-¿Quién me va a ver los calzoncillos, Lola?
-¡Anda, éste! Pues el embalsamador que te embalsame…, buen embalsamador será…
-Quiero que me incineren, Lola.
-Vale, Pepe, si quieres que te churrusquen, te churruscamos, pero antes del supuesto churrusque, tendrás que estar expuesto ante el populus populi, y has de estar impoluto… Mira, puedo ponerte la peluca mía para que cuando te vean recuerden el pelo que un día tuviste.
-Lola, prefiero que me peines con raya al medio…
-Pero, alma de cántaro, cómo voy a hacerte raya al medio en la calva… ¿Con cartabón o con regla, Pepe?
-Ah, Lola, y me pones el traje de luto.
-¿Quién se te ha muerto, Pepe?
-Yo mismo, Lola.
-Ah, es verdad, Pepe… Yo también me vestiré de negro, me estiliza la figura.
-No es cuestión de cuerpo sino que pasarás a ser viuda.
-¡La viuda de España como la Pantoja!... ¿A qué hora tienes previsto morirte, Pepe? Te lo pregunto más que nada para saber a qué hora he de volver del mercadillo.
-Tal como estoy, Lola, no creo que llegue a la una y doce…
-Ya, Pepe, dime el segundo exacto, un poquito de por favor…
-El cuarenta y tres.
-Pepe, ese es tu número de pie…
-Y el de mi fallecimiento, Lola.
-Ah… Espera, ahora  seguimos hablando esta conversación tan alegre, es que me acabo de acordar que tengo que llamar a Peluche…
-Cuando vuelvas, tráeme la caja de pino, Lola.
-Sí, sí, lo que tú quieras, Pepe… ¿Peluche?
-Mamá, ¿cuántas veces te he dicho que no me llames al trabajo a no ser que sea un asunto de vida o muerte?
-Esto lo es, Peluche… Tu padre no hace más que decir bobadas… Si hasta ha perdido su mente privilegiada...
-Mamá, eso es que tiene fiebre, dale dos buenos lingotazos de coñac con un vaso de leche y que se duerma.
-Peluche, no queda coñac, se ha bebido la botella entera.
-Mamá, aclárate, entonces no está enfermo sino beodo.
-Hijo, qué hago con él…
-Dale un mamporro o cántale una nana… ¡Adiós!
-… Ya estoy aquí, Pepe…
-¿Qué te ha contado Peluche?
-¿Mamporro o nana, Pepe?
-Nana, Lola.

-“Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquiilla… Voy a empezar mi relato, con alegría y con afán…Un día que me fui a bañar por la mañana temprano…  Vi un caimán muy singular, con cara de ser humano, qué sorpresa, madre mía, era mi Pepe… Se va el caimán, se va el caimán… Tralarí tralará…”… ¡Puff! por fin cayó… Mira que carita de dinosaurio tiene él tan dormidito.

jueves, 1 de octubre de 2015

LOLA EN LA ONDA

-Cal-lo…
-Sí, ¿con quién hablo?
-Soy Lola, Cal-lo, pero no la Flore sino la otra.
-¿De dónde llama, señora?
-Cal-lo, de unos cuántos km de la frontera.
-¿Cuál, Lola, la portuguesa o la francesa?
-La catalana, Cal-lo
-Lola, si allí no hay ninguna frontera. Céntrese, doña Lola.
-Céntrate tú, Cal-lo… Pringao, merluzo, alcahuete. Toa la vida, Cal-lo, haciendo to lo que me pides, que si hay que ir a casa Sebastiá, a casa, Manolo, en ca de tor mundo, Cal-lo, y ahora me insultas   diciéndome que me centre. Céntrate tú questás escorao. Pa que sepas que en la TV3 no te sacan,¡ hala!, vete a por otra. No tienes el glamour de Mas ni de Menos.
-Oiga, señora, sin insultar. Yo a usted la estoy tratando con respeto.  ¿Usted, cómo se apellida?
-García, de los García de toda la vida. Anda, Cal-lo, vete tú a buscarme, falsete.
-Vamos a llevarnos bien, Lola, que nos está escuchando toda España… ¿Para qué nos llama?
-Pa preguntá, Cal-lo
-¿Y qué nos quiere preguntar?
-Quiero preguntá do cosa… Una, ¿por qué no estás, Cal-lo en la onda de siempre? Y do, ¿pa cuándo la desconexión?
-Lola, el programa de Carlos Herrera se pasó a la sacristía…
-Amén, Cal-lo. Pero yo donde vivo sólo cojo Radio María y tanto rosario me oprime.
-Lo siento señora, pero yo ahí no puedo hacer nada.
-¿Cómo qué no, Cal-lo? Pide en la sacristía que te pongan una paralela.
-¿Una qué, Lola?
-Una ilegal, un espectro, una pirata, una fantasma, yo qué sé cómo se dice, Cal-lo, o vuélvete donde estabas, coña. Es que en este país todo el mundo hace lo que se le pone en los tararíes. Mira que me independizo, eh.
-¿De quién se independiza usted, Lola?
-¿De quién va a ser?, de España y de Mariano.
--¿Mariano, su esposo?
-Mi cónyuge se llama Pepe y e funerario, Cal-lo. Yo hablo de Mariano el triste.
-Eso no puede hacerlo, Lola, hay que respetar la constitución.
-Anda, éste, con lo que me sale ahora. Lo hacen los catalanes y, ¿yo, no?
-Doña Lola, los catalanes siguen en su sitio.
-Y yo en el mío, pero independiente, bueno y menos Mari Pili que se ha quedado en tierra de nadie.
-Sí, Lola, lo que usted diga. Y la segunda pregunta que hacía al programa sobre la desconexión, ¿en concreto a qué se refiere, usted?
-Con los políticos, Cal-lo, porque yo me pregunto, ¿por qué, coña, todas las mañanas tienes que llevar a uno de esos y no a mí que podía dar mucho más juego?  El coletas y sucedáneos hacen llorar y yo al menos hago reír.
-Lola hay que informar a la gente de lo que está pasando. Además si sólo oye Radio María,  ¿cómo sabe a quién entrevistamos cada mañana?
-Mari Pili me lo cuenta por teléfono, Cal-lo… Mejor puedo informar yo. Esos sólo salen a la calle cuando hay elecciones y nosotras, Mari Pili y yo no entramos en casa… ¿A qué no sabes a cuánto venden hoy las bragas de cuello alto en el mercadillo?, ¿Y el kg de aceite, eh?
-Pues no, Lola, no lo sabemos, pero usted amablemente nos puede informar ahora…
-Listillo, yo no informo de na gratis. Contrátame de tertuliana y te informo… Ah, en el lote va también Mari Pili.
-Lola, siento no poder seguir con esta conversación tan grata, pero hay más radio oyentes esperando con una llamada… Un saludo, señora.
-Eh, cómo me cortes la llamada, te corto yo a ti lo fusible, ¿me oyes, Cal-lo? ¿Cal-lo, Cal-lo?

Éste no sabe con quién está hablando, ahora mismo me voy al seminario y luego al arzobispado y luego a Roma y luego, luego al Vaticano… Bueno, luego ya veré  a dónde voy…

jueves, 17 de septiembre de 2015

LAS PRIMAS DE LOLA Y MARI PILI

-Lola hoy no salgo contigo.
-Anda, ¿y por qué, Mari Pili?, ¿me dejas plantá como a una fallera mayor?
-Tómalo como quieras. He quedado con mi prima Gladiolo.
-¡Ah!, pues que sepas que yo tampoco puedo.
-Anda ésta, ¿se puede saber por qué me dejas cuando soy la única que te aguanta?
-He quedado con mi prima Maitechu.
-¿De dónde, puños, has sacado tú una prima, Lola? ¿Es vasca?
-Sí, es de Vasconia y la he sacado del altillo de mi armario. ¿Qué pasa, Mari Pili, tú puedes tener gladiolos y yo no tener vascones, o qué?
-¿Tu prima levanta piedras, Lola?
-Pues no. ¿Y la tuya es tan escuchimizada cómo tú?
-Pues vaya prima vasca que tienes que no levanta piedras… Al menos cocinará bien, digo yo.
-Pues tampoco, Mari Pili. Tiene alergia a la cocina. ¿Y la tuya?
-Pues tu prima no es vasca ni vascona ni na. Y que sepas que la mía hace croquetas y quiches.
-¿Tienes una prima afrancesada? ¡Qué vulgaridad!
-Lola, ¿desde cuándo las croquetas son francesas? Anda que la tuya que no levanta piedras ni cocina. Yo que tú, la volvía a meter en el altillo, mona.
-Pues que sepas que tu prima Gladiolo no huele.
-Pues claro, Lola. Mi prima es muy limpia.
-Ya, pero no huele.
-Y la tuya ni cocina ni levanta piedras.
-¡Ay qué leche de bollitos!, y la tuya no huele.
-Y la tuya ni cocina ni levanta…
-Que sí, Mari Pili, no levanta piedras, lo sé, pero también sé que la tuya no hu…
-que Gladiolo es muy limpia por eso no huele, recontra.
-A mí tú no me chillas, eh, pecho encogido.  Mírate, han venido veintisiete grados menos y te has quedado sin pecho, Mari Pili.
-Pero, ¿cómo no te voy a chillar si estás llamando guarra a mi prima Gladiolo? Y que sepas que sabe hacer de todo.
-Yo a Gladiolo no la he llamado guarra. Simple y llanamente digo que no huele, ¿o acaso los gladiolos huelen? Que te enteres, mari Pili mi razonamiento es lúcido e intangible.
-Mi prima huele como una rosa, que lo sepas, y sabe hacer de todo, no como tu prima que ni levanta piedras, ni cocina ni sabe qué es una croqueta española, coña.
-Pues que sepas, nenúfar, que mi prima también sabe hacer de tó y mucho… Además, sabe sacar petróleo a los altillos.
-Pues si yo soy un nenúfar, tú eres un crisantemo con una prima que no levanta piedras ni cocina.
-¡Ay, por todos los apóstoles, Mari Pili!, no me llames crisantemo, un poquito de por favor, que me avocas irremediablemente a un cementerio y yo estoy hecha para el gran público vivo…, no muerto. Terminemos esta discusión. Admito Gladiolo como lechuga de asfalto.
-¿Cómo has dicho, insecto de cementerio? Pues yo admito Maitechu como cámara frigorífica para chifladas sin remedio… ¡Zanjau!

-Y una leche, Mari Pili, que mi prima es capaz de meterme en la nevera y allí dentro me momifico.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

LOLA Y MARI PILI EN HONOR A LINA

-Lola, ¿me puedes decir a dónde, puños, vas vestida de esa guisa? ¡Virgen del Chiringuito más próximo!
-Anda ésta… Por Santa Críspula de los Chiringuito más alejado, ahora te me pones pija, rediez…
-¿Pero tú te has mirado al espejo, Lola?
-No ha hecho falta, Mari Pili, he copiado a mis ilustres amigos Dolce & Gabana que me han asesorado… ¡Ah!, y sin tenerme que gastar ni un leuro.
-Euro, Lola, no leuro… Pues estas hecha una crucifixión.
-¿Tú te acuerdas cómo iba vestida tu tatarabuela o tu bisabuela, tan poco hay que ir tan lejos, mira tu cara de antigua? Soy recia mujer castellana pero con toques ultra.
-Sí, ultra horrorosa. Con esa pañoleta negra a la cabeza, tu cara es una hogaza de pan, mona.
-¿Y el clavel rojo metido entre el pelo y la servilleta negra, qué? Mi amigo Dolce lo hace, yo también.
-¿Servilleta, dices?
-Sí. No pretenderás que me gaste dinero para vestirme ultra chic para ir a Nápoles… Encontré tinte de los zapatos de mi Pepe y  ahorro de costes. Las enaguas también teñidas como bien apreciaras.
-Yo contigo no voy ni al portal de tu casa, o te cambias o vas tú sola a Nápoles a comerte la piza, allá te atragantes.
-Anda mala pécora, ínfima amiga, eres igualita que San Pedro, renegando de mí. La pizza entera para mí, hala, que te ondulen.
-Pareces una mesa camilla con esas enaguas teñidas a cachos. Con una pizza napolitana revientas las enaguas, te lo advierto.
-Se me acabó el tinte, Mari Pili y en las enaguas he puesto una goma extensible. ¿Te he contado que las bragas también las llevo negras? Ya sabes, por si se me cayeran las enaguas…
-No tienes sentido del ridículo, Lola, entiéndeme, no es que reniegue de ti.
-Dime, sabionda de Mari Pili, ¿para qué sirve tener sentido del ridículo? Te lo diré yo. Primero para hacerme más gorda. Si no tengo sentido pues más estilizada. Y segundo a mi personalidad creativa no la puedes poner talanqueras como en los encierros. Obstruirías mi ego audaz.
-Dicho, no voy contigo, una ha de salvar su ínfima reputación. Toda la vida contigo ya nadie me toma enserio.
-¿Y para qué quieres que te tomen enserio, para ser una triste más en estos mundos de Dios como mi Pepe? Desde aquí te preconizo un futuro gris, lluvioso, frío, árido. Yo que tú, si es que deseas ser seria y formal, metete a sepulturera o pide trabajo en la funeraria de mi Pepe.
-Sabes Lola que no me gustan los días grises, ni la lluvia, y el frío me sienta fatal para mi pecho estrecho. Te dejo, me voy al funeral de Lina Morgan.
-¡Eh, quieta ahí! No sabía que hoy era el funeral de mi homóloga. Vamos voy contigo.
-Pero Lola, ¿tú estás sorda o no entiendes que vestida así no voy contigo ni al retrete?
-Sorda estoy un poquillo. Entendederas sabes que las uso poco porque se me gastan, ahorro de costes, ya sabes. Y precisamente voy así de esta guisa que tanto desprecias porque la gente está muy triste que se haya ido la cómica del pueblo y quiero que sepan que no se han quedado solos. Aquí estoy yo.
-¿Tú estás tonta o lo eres, Lola?
-Ambas dos, Mari Pili. Pero ya verás cuando me vean entran y todos canten :


Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, Gracias por Venir 

La luz se enciende, 
sonó la orquesta, 
todo es igual que ha sido ayer, 
Todo es hermoso, 
todo es alegre, 

maravilloso fue volver 

Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, 
Gracias por Venir

sábado, 5 de septiembre de 2015

LOLA Y MARI PILI EN ULTRAMAN UK 2015

-Lola, ¿segura que es por aquí?
-No hay duda, el termómetro me dice que sí.
-Lola, dirás la brújula…
-No, Mari Pili, sé lo que digo, el termómetro. Las brújulas estaban agotadas en los chinos y a cambio me han dado un termómetro jurándome en chino, claro, que era igual de infalible que la brújula.
-Anda, anda, no me digas sandeces. Yo solo sé que esto está muy oscuro.
-Cómo no va a estar oscuro si son las cuatro de la mañana, la hora que marcó Peluche, tenemos que estar ya cerca.
-Ya pero no se ven ni fuegos artificiales, Lola.
-Los fuegos artificiales fueron a las diez, Mari Pili. Hija céntrate.
-Tampoco se oyen a Los Celtas Cortos que cantaban en la Plaza mayor.
-Mari Pili que no te centras. Estamos en Gales no en Valladolid.
-¿Tan deprisa hemos ido, Lola? Hace media hora estaba poniendo a mi Paquito un esparadrapo para que dejara de roncar.
-¿En qué parte del cuerpo se lo pusiste? Yo a Pepe se lo pongo en el ombligo.
-Yo se lo he puesto en las narices.
-Pues perdona que te diga que a estas hora ya eres viuda oficial.
-¿Por qué dices eso, Lola? Yo soy buena gente no como tú.
-Hija mía, está muy claro. Muerte por asfixia roncoidea. Sigue remando, anda, y que conste en acta arbitral que yo también soy buena…
-No Lola, mi Paquito es muy listo. No llega a la altura de tu Pepe, es verdad, pero se sabe defender. Seguro que haya otro orificio para seguir respirando.
-No te engañes…, anda rema más deprisa…Las narices las tiene tapadas, boca y garganta, ocupadas por los ronquidos…, y por el culo, no creo que respire. Ya te digo, le has matado… Hija rema con brío. Llevas remando en círculo diez minutos.
-Lola, de frente yo no sé remar.
-No eres más rara porque no pones empeño… Que remes más deprisa, leches.
-Rema tú, coña, que para eso eres más gorda.
-Mari Pili, que remes tú. Yo te voy diciendo… Mira, mira, allí están los primeros nadadores…
-Lola, son los del botellón que se han caído al agua.
-No, no, son nadadores. Nadan escorados, es cierto y nada que ver con el estilo mariposa de mi Peluche, pero nadan. Tú como no te has puesto las gafas, no lo ves nítido.
-Lola…
-¿Qué, Mari Pili? Tú sigue remando…
-Para mí que la barca se está hundiendo…
-Imposible. Es de plástico bueno, me lo dijo el chino.
-Pues el agua está muy fría y no llevamos flotador.
-Que no nos hundimos, mujer. Es que ahora has cogido velocidad, Mari Pili y nos salpica el agua.
-Y una leche, Lola. El agua nos llega ya por los riñones y está muy fría.
-Pues abróchate el abrigo, coña… Peluche, peluche, Peluche… Ese es mi Peluche, ya está llegando a la meta… Peluche, Peluche, Peluche…

-Lola, eso es la playa de las Moreras y a lo que gritas no es el casco de peluche, es una botella naufragando… ¿No está demasiado mojada el agua, Lola?

jueves, 27 de agosto de 2015

LOLA ESCRIBE A MARI PILI

Costa de Geria, agosto 2015
Querida Mari Pili, stop.
Vuelve ya de vacaciones, coño, ya te vale, stop. La vida sin ti es como un baño sin papel higiénico, punto y coma; una mierda, stop.
Pepe no me aguanta y clama porque vuelvas, será basurilla el tío. Todo porque como no estás y las horas parecen tortugas buscando agua, pues me voy a la funeraria. Ya sabes que soy muy limpia, así que paso el polvo a los sarcófagos, a Pepe si se deja, a un par de esqueletos que hay para medir tamaños. Mira,  uno de ellos me ha dicho que estaba hasta los güevos de que le saquen y le metan; el otro día se le cayó una costilla y ni se la han pegado… unos desalmados. Pobre esqueleto, ¿verdad?
Venden, que no lo sabía, panteones, me lo comentaba Pepe emocionado. Yo veo poco glamour en ese negocio, qué quieres que te diga. Dice que deja dinero así que como soy una grandísima comercial pues intenté vender uno. ¡Ojo!, comenté al muerto que le hacía un descuento si me compraba una Termomix. Claro, me contesto que él creía que ya no la daría mucho uso, pero yo le abrí los ojos y le dije “Don Muerto, usted no, pero su viuda sí”… Nada, se me cayó la venta porque justo cuando estábamos regateando, llegó la susodicha… Oye, más contenta y comentó que su marido se merecía lo más barato. Total, se llevó una cajita de pino. Fíjate que el muerto ya se veía en el panteón con dos ángeles en tamaño tridimensional con el cuerpo agujereado para meter flores de plástico que aguantan mejor los cambios de estación.
Luego, yo entiendo, Mari Pili, que desquicie a Pepe porque es tal el tedio que me duermo y la semana pasada me dormí en un nicho portátil último modelo, ¡ojo al dato! Lleva sábanas de raso y almohada de muelles. El color es un poco oscuro, poco alegre, en negro. Y los muelles, para un muerto que aunque siente, siente poco, vale, pero para una viva como yo pues creí que me taladraban los sesos. Aún con eso me dormí.
¿Qué pasó? Pues que al nicho portátil lo vinieron a recoger… Ahora dudo si vino el difunto o la familia. Bueno, da igual, el caso es que se llevaron el chisme a su casa y cuando lo abrieron para meter al muerto pues aparecí yo que, cómo sabes, mis despertares son alegres y cantarines, y justo ese día me desperté cantando el Aleluya… ¡Qué susto se llevaron!, tanto que devolvieron el nicho portátil, pero se les olvido meterme y cuando volvieron me encontraron en amena charla con el finado… Más berridos… Y llamaron a  Pepe a que fuera a recoger el cadáver vivo; vamos, yo. Cuando Pepe entró y me vio… Que no me habla, ¿te lo puedes creer, Mari Pili?. Es más, me ha prohibido que pise la funeraria.
… Este es el resumen de mi vida sin ti. Hija, vuelve pronto, un poquito de por favor…


 Siempre, a plazos o en hipoteca, tuya, Lola

miércoles, 5 de agosto de 2015

LOLA TRABAJA

-¿Mari Pili Fernández, por favor? Soy Maria Dolores García de TutoBank.
-¿De dónde dice?
-TutoBank, señora. Vendemos todo, como si quiere la silla en la que estoy sentada.
-¿Lola?
-Sí, llámeme Lola, si lo desea, pero por su hijo Luisito, cómpreme algo…, un poquito de por favor.
-Lola, ¿eres tú?
-Coña, que sí, pero no me puedo salir del guión que me echan, señora Mari Pili.
-¿Pero de dónde, demonios, me llamas? ¿En dónde te has metido?
-Me ha salido una sustitución de verano en un mercadillo telefónico, señora Mari Pili. ¿Qué quiere comprarme? Tengo lechugas, mesas, medias, fondos garantizados, cubiertos, depósitos, tomates... Dígame.
-No quiero comprar nada, Lola... Si no sabes vender, Lola, por Dios…
-¿Cómo que no sé vender Doña Fernández? ¿A qué no me compras una bicicleta sin ruedas?
-Pues no.
-¿Y por qué, Doña Bruja?
-Porque no me sirve para nada, Lola, guapa... Y no me llames bruja.
-Pero siempre será una bicicleta que pese poco, cuantos menos chismes…
-Pero inútil. ¿Para qué la quiero?
-Un detalle para su amantísimo esposo, Don Paquito. Con este obsequio tan obsequiado no se romperá ni un hueso.
-Entonces, sí que no me interesa. ¿Para que quiero una bici si no se le puede abrir la cabeza a mi Paco? No quiero, corto, cambio.
-Ehhhh, Doña Usted no me cuelgue. ¿Para que quiere el adminículo en concreto? ¿Quiere asesinar limpiamente, deteriorar, rematar...? Dígame querida clienta, Tuto tiene tuto tipo soluciones.
-Yo quiero que se escabeche un poco y cobro el seguro. Pero sólo un medio escabechado.
-¿Escabechado entero no le darán más, Doña Fernández?
-Sí, ya, pero después de escabechado, ¿puedo descabellarlo?
-¡Joder!, usted es una mujer a lo bestia, Doña Escabeche. Después de hacerle papilla al pobre Don Paquito, lo quiere estocar como a los toritos... Qué fuerte, ¿no? No creía que estuviera usted tan desesperada.
-Looooooola... Quiero cobrar el seguro, pero que mi Paco vuelva luego a sus orígenes.
-Ahhh... ¿Y cuáles son los orígenes de Don Paco?
-Un macho ibérico.
-Ahhh... Tengo una vajilla por un precio excelente.
-¿Y para qué quiero una vajilla si tengo sesenta?
-Es usted exagerá para todo Doña cómo se llame. La vajilla que le ofrezco es para que se la tire a la cabeza a su santo Paco.
-¿Y para qué quiero yo tirársela a la cabeza?
-Anda ésta, ¿pero no dice que le quiere abrir la cabeza para cobrar el seguro por defunción aparente? Se la abre usted sin que deje de ser macho, de los machos ibéricos, ya sabe. La vajilla es tan mala que logrará hacerle agujeros suficientes.
-Sí, claro... Lola...
-Dígame Doña Reverencia, en qué puedo servirla a usted, a la patria y al rey.
-Soy Mari Pili, no Reverencia... Oye...
-...Oigo... Lo de Reverencia se me ha escapado. Lo que quería era hacerle un saludo a lo japonés. Queda muy oriental la venta.
-Lola... Te van a echar del trabajo. Vete tú antes.
-Y un jamón, no me voy. Si no me salgo del guión, Doña Crisantemo, no me echan.
-¿Ahora Crisantemo?
-A ver, es usted una ceniza y... para las cenizas, crisantemos de muerto.
-Lola, te cuelgo.
-Nooooooo, que paga la llamada TutoBank.
-Ah, bueno, si Tuto corre con los gastos sigue vendiéndome... ¿Has mirado si te puedes llevar algo debajo del refajo?
-Sí, pero nada. Todo está marcado como las vacas y, además, me he quitado la faja, hace mucho calor y no me queda sitio dentro del vestido.