domingo, 16 de noviembre de 2008

LOLA Y EL NUDO MÁGICO

-Lola, Lola, por favor, no sigas tirando que te ahogas.
-No puedo, Mari Pili, me muero.
-Pero pare, señora… Hay mujeres brutas, ahora como usted, no he visto.
-Mi amiga no es bruta, cuidadin con lo que dice. Sólo es que las luces iluminadas no son para ella. Funciona a medio gas.
-Quitadme esto… Ay que no entra ya aire en mi garganta.
-¿Pero ha visto lo que ha hecho con mi bufanda su amiga? Está hecho un higo. Ésta me lo paga.
-Que me muero, que me muero y no pago.
-Calma, Lola. Despacito te voy a ir quitando los nudos. Tú, tranquila…
-Me muero, despídeme de mi familia, Mari Pili.
-Anda, calla y estate quieta.
-¿Su amiga quieta? Ésa se va a remover aunque esté debajo de cien kilos de hormigón.
-Como salga de este lío en el que me ha metido el fulano de las bufandas, se va a enterar quién es Lola… Me ahooooooooooogo, Mari Pili.
-Mira que te doy un garrotazo, Lola. Que te estés quieta.
-Pepe que me muero, ay mi Pepe que triste se va a quedar…
-Deja en paz a Pepe y a ver, ¿dónde está tu mano izquierda?
-Se me hizo un nudo entre la garganta y la puta bufanda. Que me muero, que no respiro…
-No es bufanda, es una pasmina y encima de seda y te la has cargado.
-Pero la que se ahoga soy yo, Mari Pili.
-… Ya casi está, tres nudos más y volverás a la vida.
-No, imposible. Tengo la nuez espachurrada.
-Las mujeres no tienen nueces. Son los hombres.
-Pues serán los ovarios que se me han subido a la garganta. ¡Ay! Qué tirón me has dado.
-Quieta que se me han enredado ahora los pelos.
-¿Mari Pili, por dios, cómo me voy a morir calva? ¿Qué va a decir la gente?
-Tranquila, te pondré una peluca.
-¿Qué, cómo va el lío de su amiga? Me han espantado a la clientela. Nadie quiere comprar mis nudos mágicos.
-Por cierto, buen señor, me falta el último paso para que quede tan mono como lo lleva usted. ¿Cómo es?
-Mire señora, cuando llegue el brazo izquierdo alrededor de su cuello, pone el dedo enano tieso y…
-Que me muero, que me ahogo y nadie me hace caso, ¡auxilio!
-Cállate un momento, Lola, aprendo el último paso para ponernos la pasmina graciosamente como este buen señor.
-¿Y yo? ¿Y si me muero, Mari Pili?
-Tranquila, una vez muerta, te corto la cabeza, te quito la pasmina, te pego la cabeza y te vuelvo a poner la pasmina elegantemente. Pero ahora calla… Siga buen señor, ¿una vez que tengo el dedo tieso, qué hago?
-Por caridad, que alguien me corte la cabeza, me muero…
-El dedo izquierdo la indicará el agujero por donde…
-Por caridad, que alguien me mate y me quite esto del cuello, me ahogo.
-Señora, mate a su amiga y le sigo enseñando.
-Usted siga, ni caso. Muerta seguiría hablando, así que, ¿para qué la voy a matar?
-…Bien, bien. Ya está, ¿ve que es muy sencillo?
-Ay queda monísimo, es verdad. Mira Lola… ¿Lola? Buen señor, que mi amiga se ha desintegrado. No está.
-Ay, ay, ¡socorro! Un gato me está mordiendo las piernas.
-¡Socoro, socorro! Que al señor de las bufandas le muerde un gato las piernas, ¡ayuda, ayuda!... Tranquilo, señor bufandero, le voy a ayudar yo… Lola, ¿qué haces ahí abajo?
-Defenderme de ratas como vosotros.
-Pero, ¿has visto cómo le has dejado las piernas al señor de las bufandas?
-Y, ¿cómo me ha dejado él con sus nudos mágico?
-Tranquilo, señor bufandero, ya he espantado al gato… Lola, lárgate de aquí antes que llegue la policía y el 112… ¿Cuánto le debo, buen señor?
-Nada, nada, llévese al gato de su amiga.
-Vamonos, Lola… Y me vas a escuchar.
-Sí, sí, pero ¿me enseñarás a hacerme ese nudo tan bonito, Mari Pili?
-No.

6 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Jajajaja.

Muy buena, que arte tienes.

Un abrazo

mapipi dijo...

vaya paciencia que tiene maripili contigo espero que no se te haya olvidado el nudo magico.Te echo de menos.bsssssssss

Alatriste dijo...

Suerte con tu nuevo espacio.
Un beso fuerte.

Julia dijo...

jajajaja... la elegancia tiene un precio tan alto...

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Como toda buena obra literaria, tras la presentación, el "nudo" y el "desenlace". Muy bueno. Saludos.

amor dijo...

prohibido recordar a isadora duncan, no sea que...

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