viernes, 3 de junio de 2016

LOLA Y EL MÓVIL

¡Puñetas! ¿Cómo se maneja este artilugio? Me cojo la instrucciones: vienen en inglés, francés, alemán y portugués, me decanto por éste último y versa lo siguiente “Auto-repetiçâo. Pode fixar autorepetiçâo para repetir a fita de novo do principio ao fim o alimhamento” Está claro, tengo que auto-repetir de principio a fin el alimento... ¿Qué alimento? No me jodas que hasta el móvil que me acaba de regalar mi Pepe quiere patatas... No me digáis que no soy desgraciada, con lo feliz que era con mi ladrillo. Sólo tenía dos teclas, para descolgar y colgar y luego los numeritos, ¿para qué quería más? Pues no, me decían qué a dónde iba con ese móvil de principios de siglo, que si pesaba, que si... total, mi Pepe fue y me compró uno nuevo, dejando en prenda mi maravilloso ladrillo para que resultase más barato y ahora, ¿qué? Él estará en un museo como pieza de culto y yo incomunicada porque este trasto no lo entiendo. No hace más que sonar, aprieto y digo ¿Diga?... ¿Lola?... Sí... ¿Lola?... Sí... ¿Lola?... Sí ¡Tíos! este trasto no funciona, se repite, así que doy a otra tecla y ya no se oye nada, ¡qué descanso! No, vuelve a hacer ruido, suena la comparsita. Descuelgo, cómo me aburre este asunto ya no digo “diga” pero se oye ¿Lola?... ¿Sí?- digo yo- ¿Lola?... Sí- vuelvo a decir yo- ¿Lola?... ¿Quéeee?... Oye Lola... ¿Sí?... ¿Lola? ¡Joder! Este bicho va a hacer que odie mi nombre, así que vuelvo a tocar otra tecla y, ¡menos mal! Hay una voz que dice “Grabe su mensaje personalizado al oír la señal... clíiii ¡Ostras! Me digo, he de hablar, voy y digo”Hola, soy Lola ¿Me se oye? Corto, cambio... Aprieto otra tecla y sale la voz de siempre ¿Lola?... Sí... ¿Lola, me escuchas?... Sí... ¿Lola?... Enfurecida, toco una tecla cualquiera y ¡Milagro! Me oigo a mí misma mismamente ”Hola, soy Lola ¿Me se oye? Corto, cambio” Por dios, qué voz más nasal tengo... No me gusta y cojo el libro de nuevo para leer: Modificar- esto debe ser lo que ando buscando, me digo- as estaçoes pré-fixadas. Pode modificar as estaçoes de TV...” ¡Leches! este aparato tiene una TV incorporada ¡Ay, como es mi Pepe, siempre pensando en mí! Tiene de todo aunque como él, pero este aparato es un poco impotente... no sirve para lo que yo quiero ¡Llamaaaar!

He decidido llamar a mi Pepe por el teléfono de casa, el bicho ese ha podido con mi paciencia.
-¿Pepe?
-¿Sí?
-¿Pepe?
-¿Sí?
¿Peeeeeeeeepe?
-¿Quéeeeee?
-Hijo, no me chilles, que te oigo. Oye...
-¿Qué?
-¿Me se oye bien, Pepe?
-Qué sí Lola, se te oye bien y no digas “Me se” si no “Se me” antes la semana que el mes.
-El orden de los factores no altera el producto. Oye, te llamaba para darte las gracias porque el teléfono tenga televisión, pero yo sólo quiero algo que me sirva para llamar.
-¿Qué tiene qué?
-televisión he dicho.
-Lola ¿Qué manual has cogido?
-Manual que dice “Instuçoes para o utente”
-Lola ese manual es el del vídeo, el del teléfono está en su cajita.
-¡Aaaah!
-¡Adiós, Lola! No me vuelvas a llamar ¿Vale?
-Vale Pepe.

Me siento un poco boba ¡Jopé! y ¿yo qué sabía? Pero... no me desmoralizo. Voy en busca de la cajita y encuentro el manual ¡Qué bien! Me siento a leer y a asimilar: “Das disc fach öffnet sich, legen sie eine mit der beschritteten...” Ah no, no, no, ni de coña... En esto el telefonito suena ¿Diga?... Sí... ¿Lola?... Sí... ¿Lola?... que no leches, otra vez no. Lola se fue ¿Me se oye?... ¿Lola?... no esto no me puede estar pasando a mí misma mismamente, me largo a hacer la comida pero antes, digo al pesado ése: No está Lola, soy Dolores. Y aprieto una tecla.


3 comentarios:

AMBAR dijo...

Vaya una complicacion que tiene Lola con el móvil.
Con tan modernos aparatos y tantos servicios en tan pequeña cosa no me extraña que se vea atrapada.
Pero yo, soy peor que Lola.
Un buen fun de semana y un abrazo.
Ambar

Nómada planetario dijo...

Los móviles adjetivados inteligentes son un peñazo de manejar. El chino que diseñó la interface andaba de orujo hasta las cejas.
Besos en un tarde de té con hierbabuena.

Reina Letizia dijo...

Yo tampoco puedo vivir sin mi móvil. Ya somos dos. Y más que seremos. No estamos contadas.

Besos de Reina