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martes, 29 de enero de 2013

LA PENA GORDA DE MARI PILI


-Lola… Qué disgusto más grande, no puedo ni respirar.
-Para un momento, Mari Pili… Pensemos ¿Te has quitado los mocos de la nariz?
-Guapa, nunca tengo mocos.
-Entonces son los pulmones que los tienes revirados por una inyección de frío al salir con escote prominente… No tienes edad de salir con la pechuga al tiempo, Mari Pili
-Mis pulmones funcionan al cien por cien, Lola, deja de decir sandeces.
-Si dejo de decir, Mari Pili, es como dejar de ser yo.
-Haz caso a Pepe, y deja la lengua descansar.
-Para desgracia, disgusto, frustración, el mío, Mari Pili… Desde que Pepe colea en las colas del paro a ver si cae algo, se fija demasiado en mí… Creo que está obsesionado con mi esencia de mujer apabullante.
-Desgracia la suya, Lola. Estar contigo todos los meses del año, los trescientos sesenta y ocho días, es mucho tomate para tan poco pollo.
-Eh, eh, para, ¿desde cuándo hay tantos días en un año? ¿Es que ahora se reproduce la especie diaria? Eso es porque el paro hace mella hasta en los días y ¡Hala! Uno más a la cola… Menos mal que tú y yo no vamos a INEM.
-¿Para qué vamos a ir, Lola? Romperíamos la estadística y perjudicaríamos más a España para placer de la Merkel…
-¡Qué sabiduría hay en tus palabras, Mari Pili!... Llama a Bruselas ahora mismo y di que te pongan con el que sea y explicas tu teoría para no reproducir el paro.
-Lola, no puedo llamar…
-¿Cómo que no, Mari Pili? Ahora mismo te busco el teléfono.
-Qué no puedo, Lola… No puedo con mi teléfono… ¡Qué disgusto!, qué voy a hacer sin él…
-Tranquila, mujer… Ahora pasamos donde la vecina y mientras yo la entretengo con mi conversación sesuda, variada y aristocrática como corresponde a mi rango de deslenguada, tú coges el teléfono de la vecina y llamas sin razón, incluso llama a Obama, si quieres…
-Yo quiero mi teléfono, Lola, coño.
-Mari Pili si es para que no se te gaste el teléfono, mujer.
-He dicho que quiero mi teléfono, Lola.
-.Qué te den espaguetis, Mari Pili, llama y gasta la mierda de tu teléfono.  Ahora, cuando lo tengas muerto, no vengas a pedirme que diga a mi Pepe que te haga una rebaja en la caja mortuoria para tu móvil… Te recuerdo que mi Pepe está sin trabajo por culpa de los bancos que le quitaron la funeraria por pronto pago.
-Lola… mi móvil ya está muerto, no funciona, ahí mi pena más gorda.
-Tranquila, Mari Pili, pensemos… ¿Le has hecho el boca-boca?
-¿A quién Lola? ¿Al móvil o a mi Paquito?... Qué pena más gorda tengo, leches…
-Anda, calla de una vez, Mari Pili, te repites como los ajos… Trae para acá el móvil que le hago el boca-boca…
-¿Tú, Lola?
-A ver quién si no… Si tu pena es gorda,  el boca-boca se lo hago yo,  para algo tienen que servir esta sobredosis de kilos que tengo.

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