viernes, 20 de febrero de 2009

LOLA Y LA GUITARRA

-La madre que me parió, que estreñida se quedó, leñe… Si es que no me sale una a derechas
-¿Te salen a izquierdas, Lola?
-No me salen y punto, Mari Pili… Este Pepe termina conmigo.
-¿Qué ha hecho? Pobrecillo, le exiges demasiado.
-¿Qué le exijo demasiado? No sabes lo que me cuestan sus clases para que luego le echen… Y la que tiene fama de descabezada soy yo.
-¿De dónde le han echado a Pepe? ¿Está en paro? ¿Ya no entierra muertos?
-Primero, mi Pepe a la única que va a enterrar es a mí como no se enderece. Segundo, mi Pepe no está en paro y si se les ocurre a los de la funeraria echarle a la calle, les mato de un golpe seco y la que entierra muertos soy yo. ¿Entendido Mari Pili?
-Entonces, ¿de dónde, coño, le han echado?
-… Mari Pili no digas tacos. Eso es propiedad intelectual mía.
-Lola…
-Dime Mari Pili.
-¿De dónde han echado a Pepe?
-¿Sabes Mari Pili que eres un poquito mucho cotilla?
-Lola vete a la mierda.
-Me voy, Mari Pili, pero antes escúchame. Estoy rabiosa, atascada de coraje, Necesito escupir mi impotencia
-¿Has probado a tomar supositorios por vía oral, Lola?
-Mari Pili nunca te lo he confesado, pero tú eres un supositorio para mí. Es verte y echo todo. Me quedo como nueva.
-Mira Lola me ha dicho de todo en esta vida, pero lo de supositorio es muy tomate, no sé si tomármelo como una ofensa.
-Un piropo, Mari Pili. Un buen amigo es siempre el mejor supositorio desatascador de mentes agobiadas a punto de morir por ebullición de agentes torturadores.
-…Y en mi posición de supositorio desatascante de tripas mentales serías tan amable de decirme de una puñetera vez de dónde han echado a Pepe.
-De clase de guitarra Mari Pili… Con lo que me ha costado que me lo admitieran. No hay derecho.
-Oye, ¿y qué hacía Pepe en una clase de guitarra? Porque virtudes tiene, ahora a soso no hay quién le gane.
- Pensé, Mari Pili que como la música amansa a las fieras, sería una excelente pócima para mi Pepe y va él y, primero rompe las cuerdas de la guitarra… Y luego la guitarra… le han echado y, encima, me han advertido que no vuelva a intentar matricularlo.
-la fuerza incontrolada que tiene en sus manos… será animal el tío.
-No sé si animal, pero le había comprado por correspondencia una guitarra y a ver qué hago yo ahora con una guitarra. Es capaz de correrme a boinazos con ella.
-Toca tú la guitarra y Pepe que toque las palmas con sus manazas.
-Mari Pili, con lo bruto que se está volviendo es capaz de romperse las manos y menudo matrimonio íbamos a ser, yo sin cabeza y él sin manos…
-Como sois tan raros, es como veros de carnaval todo el año… Venga, Lola, toca por soleares mi arma…

domingo, 15 de febrero de 2009

LOLA Y LA LECTURA EN SOPA

-Pepe…
-¿Qué, Lola?
-Esto no puede seguir así. Me muero en un mar de sopa.
-Pues deja de tomar sopa.
-¿Cómo voy a dejar de tomar sopa, Pepe, si tú por semana me traes una docena de sobres de sopa?… Mira a Peluche, se le está quedando cara de fideo.
-En la nota de la compra me ponías la palabra sopa.
-Pepe, eso fue hace más de un mes. Se me había acabado la lectura y te dije que me trajeras más sobres de sopa. Y desde entonces no has parado. Encima me los traes repetidos. ¿Así cómo voy a ampliar mi mente?
-Lola, ¿pretendes decirme que tú sólo quieres los sobres de sopa para leer?
-…Entre otras cosas, Pepe. Mientras la gente hace sopa y se la come tirando el sobre a la basura. Vosotros os coméis la sopa y yo reciclo el sobre en mi mente pero, claro, reciclar siempre lo mismo no es cuestión.
-Ya decía yo que tu encefalograma era plano.
-Oye, oye, encefalograma abultado, el mío es plano pero con fideos. ¿El tuyo, acaso, tiene fideos?
-Lola, esto es un diálogo para besugos. ¿Te has dado cuenta?
-¿Y qué quieres si eres un besugo con mente de enciclopedia? Al menos hablamos. He leído que hay matrimonios que después de un siglo juntos ya no se hablan, en cambio tú y yo…
-¿Eso lo has leído en un sobre de sopa, Lola?
-Vamos a ver, ¿tú te crees que sólo leo sobres de sopa? Pues no, estás muy equivocado. Mi mente ávida en conocimientos se lee, además, los discursos de los políticos. Pepe, no tienen desperdicio. Cualquier día me presento…
-¿En dónde? ¿A dónde, Lola?
-A política o, mejor, a ministra del ramo que haga falta. Es una profesión sencilla, sin complicaciones. Dinerito fácil. Sólo tienes que tener desparpajo, un gran rostro, y lengua sin destilar y ¡Hala! A vivir que son dos días. En un año, presidenta del gobierno… Mira, ahí con la excusa de ayudar a alguien, daré salida al armario lleno de sobres de sopa. ¿Qué opinas Pepe?
-¿Qué voy a opinar, Lola? Me dejas mudo.
-¿Ves? Tengo madera de política con estudios sobre la evolución de las letras en los sobres de sopa. Salgo en la tele, tú me preguntas lo que te dé la gana y yo, poniendo cara de llamarme Dolores, pero con gesto de Lola, voy y te cuento Alicia en el país de las maravillas o Pulgarcito. Entonces la prensa dirá…
-Calla, Lola, calla.
-Venga Pepe, no te enfades, te dejo que hagas de oposición. Ese papel lo bordas. Todo lo ves mal. Dime algo que haya hecho bien.
-¿Quién?
-Yo, Pepe. ¿Quién va a ser?
-Lola, sabes que no haces una a derechas.
-¿Ves? Eres la oposición perfecta. ¡Ah! Si no te importa, di que no hago una a izquierdas, ya sabes que soy del ala este.
-Lola, ¿no has quedado con Mari Pili?
-¿Me estás echando de tu vida, Pepe? Si es que tienes que trabajar, no te preocupes. Tú sigue con lo tuyo que yo hablo sola y me escuchas nada más porque he leído que escuchar es sanísimo y ayuda a la comprensión.
¿Y eso dónde lo has leído?
-En los sobres de supositorios… Cuando oigas rugir a tus tripas, algo tienen que decirte. Y en los sobres de sopa pone que observes y cuando el agua hierva, eches los fideos. Así que, Pepe mío, obsérvame o escucha mis sonidos. Lo que prefieras.

martes, 10 de febrero de 2009

LOLA ES UNA ESTUFA

-Lola, Lola…
-Pepe, si me vas a reñir por algo, no estoy… Que lo sepas.
-No. Oye…
-¿Qué?
-Los mocos se me están congelando.
-Muy interesantes tus experiencias pero, ¿no exageras? Te recomiendo que te pongas una bufanda.
-¿Una bufanda en la cama, Lola?
-Pepe, ¿tienes o no tienes frío?
-Soy una estalactita.
-Ponte calcetines y guantes. Ya verás qué calentito.
-¿Y si probamos a cerrar la ventana? Lola, ahí afuera hace tres bajo cero.
-Pepe, estoy enferma, y lo sabes.
-Lola estás como una manada de cabras. Ésa es tu enfermedad.
-Pepe estoy muy enferma. Me he convertido en una estufa. ¿Es o no es eso una enfermedad?
-¿Y si probaras a ir al médico a que te reconvierta en un congelador, qué tal?
-¿AL ginecólogo? Ni de coña. Cada vez que voy me insulta, me escupe exabruptos.
-¿Quién? ¿Marcelino?
-Sí, Marcelino, el hombre que me vendiste como el ser más delicado y educado del mundo. ¡La madre que le parió! Es verme y ¡hala! A soltarme que si tengo una edad, que si ya tengo unos años difíciles y, para colmo, va el desvergonzado y me pregunta los años exactos… Claro, está un poco despistado como cada vez le digo una edad pues…
-¿Y por qué no le dices la verdad?
-No me lo digo ni a mí misma, Pepe, se lo voy a decir a un tío que me llama vieja… Vamos que ni de coña, Pepe, como si piensa que me ha entrado la menopausia con diecisiete años.
-¡Que le dijiste que tenías diecisiete años, Lola?
-Sí, Pepe, si. Se me fue un poco de las manos y ahora es demasiado tarde. Ya no me acuerdo qué edad tengo como soy tan joven por dentro…
-Trae el DNI y lo vemos.
-No te gastes, está falsificado. He perdido el rastro de mí misma. Ni un perro de caza me encuentra.
-Tienes que admitir aunque me digas que tienes doce años, mentalmente tienes tres de eso estoy seguro, que te ha llegado la menopausia y con tus sofocos yo me estoy muriendo de frío.
-Vale, lo admito aunque no lo asumo. ¿Y tú, Pepe?
-¿Yo, qué, Lola?
-¿Qué es de tu pitopausia?
-Yo no sé si tengo pito o no, Lola, pero no te mato a frío.
-Pepe…
-¿Qué, Lola?
-¿A los hombres con la pitopausia perdéis el pito?
-Lola, antes decía que mentalmente tenías tres años. Ahora digo que no has nacido.
-Anda, coña, pues si no he nacido, es imposible que tenga la menopausia… Pepe, cómo te quiero.

viernes, 6 de febrero de 2009

LOLA ANALÍTICA

-¡Qué bueno es mi Pepe!
-Sí, Lola, es buena gente.
-Es muy buen cristiano, lástima que tenga esos ramalazos. Pero insisto, es un santo.
-Nadie es perfecto…, pero sí, es un santo.
-¿Sabes Mari Pili? Mi Pepe cada vez tiene el pensamiento más raquítico, pero es tan bueno, tan paciente… ¿Qué digo yo de paciente? No, eso no, no, no, vamos, ni de coña.
-Ya sabes que siempre ha sido un poco, poco tolerante.
-Mari Pili, no nos engañemos, ahora no tolera ni a un calcetín apretándole el zapato, pero es un ángel.
-¿Sí? ¿Tú crees?
-Mujer, creérmelo creérmelo, lo que se dice creer, pues no, pero en la vida hay que ver lo bueno. Lo malo dicen que se estampana delante de tus ojos y lo ves a la fuerza.
-¿Y si nos ponemos a ver otras cosas y dejamos la imagen del santo Pepe que descanse.
-Ay, Mari Pili, espera un poco que aún no estoy convencida del todo.
-Vale… Es un hombre cuya palabra fluye sin dificultad. Habla y habla.
-Tanto que no me deja contar mis cosas, Mari Pili. Cuando voy a pronunciarme, me interrumpe y dice lo que supuestamente iba a decir yo, que por cierto, no era eso lo que yo iba a decir, pero como es adivino pues…
-Pepe el divino
-Adivino, Mari Pili. ¿Tú ves a Pepe de divino? No me amueles …Se le está quedando la cabeza…
-Sin pelo, Lola. Está calvo. Desde luego tiene la ventaja de que la calvicie deja clarear las ideas.
-Pero, ¡qué ideas! Se le están quedando más estrechas que las caderas de una modelo, leñe. Que adelgace la barriga, no la cabeza… Mira el otro día le llevé a bailar y no se quitó ni el abrigo.
-¿Y qué hacia?
-Mirarnos con pena y hacernos fotos.
-Lola, es que Pepe no estaba en su elemento. Tal vez haya descubierto en la fotografía su otro yo desperdigado
-Ya mujer, pero que sólo haga bien su papel en entierros es muy tomate.
-Es buena gente, su tristeza acompaña al difunto.
-Y su caridad al enfermo, ¡ojo al dato!
-Y si ahora hace de reportero gráfico en las juergas ajenas aunque él no se integre, siempre os quedará un recuerdo, Lola.
-¿Qué recuerdo, Mari Pili? ¿El de Pepe con un móvil haciendo fotos aprovechando que no había luz y haciendo de reloj?
-¿También relojero? Qué completo.
-Sí. Me decía “ Lola son la una. Lola, la una y cuarto, Lola son…”
-¿Y tú qué hacías?
-Huir de él, pero como la sala era tan pequeña, me topaba con su santidad nada más huir.
-Mira Lola, dejemos de escarbar. Quedémonos en la superficie, ¿vale? ¡Qué santo es tu Pepe!
-¡Qué triste, Dios mío!…

martes, 3 de febrero de 2009

LOLA MALTRATADA

-¡Jesús! Lola, ¿qué te ha pasado?
-… Lo que me tenía que pasar. He tentado demasiado a mi destino.
-¡Coña! Lola, no te había visto el otro lado. Eres una victima.
-No, Mari Pili, Simplemente gilipollas.
-Eres una maltratada. Ahora mismo llamamos a la policía.
-Quieta ahí. ¿A quién vas a denunciar?
-A Pepe. Está claro que te lo has buscado. Siempre pensé que te mataría, pero no que te maltratara. Eso está muy mal. Llamemos.
-Quieta ahí. Mi Pepe es un santo.
-Sí, Lola, claro que lo es. Aguantarte es mucho tomate, pero debemos ser valientes y denunciarle.
-Que no ha sido él, tarada. Él es un santo te he dicho.
-Sí, pero a todas las victimas les pasa lo mismo. No quieren reconocer a su maltratador.
-Deja a las victimas de verdad. A ellas TODOS debemos apoyarlas, pero no a mí, Mari Pili, céntrate.
-Pero si estás hecha un cuerno, Lola. Un ojo morado, un chichón en la sien…
-Sí, estoy para que me lleven al museo del horror.
-Dime, Lola, ten confianza en mi. ¿Quién te ha hecho ese estropicio que te ha dejado más fea de lo que eres? Le meto en la cárcel ahora mismo
-Yo, Mari Pili.
-¿Yo qué, Lola?
-Que he sido yo, Mari Pili.
-¿Qué has sido túuuuu? Eres gilipollas, Lola.
-Eso ya te lo he dicho yo.
-¿Pero por qué te maceras, Lola?
-Mari Pili, no sé si me macero, pero no puedo seguir caminando a oscuras o me mataré a mí misma… Una lástima lo que perdería el mundo.
-Dime Lola, ¿por qué tienes que andar con los ojos cerrados y sin gafas?
-¿De qué sirve ojos cerrados y gafas puestas, Mari Pili? Cada vez razonas menos lo que dices. Comienzas a parecerte a mí y me preocupa.
-Lola debes andar con los ojos abiertos.
-Y lo hago, lo hago, no veas cómo abro los ojos, pero sin luz pues me doy contra cualquier esquina.
-Ay, Lola, mi amiga se ha quedado ciega… Tranquila, seré tu lazarillo.
-¡Joder! Que Dios se apiade de mí… Mari Pili, ¿sabes, verdad, que ves menos que yo?
-Síiii, pero no estoy ciega.
-Ni yo, Mari Pili.
-Has dicho que caminas sin luz, Lola. No me vuelvas loca.
-No te vuelvo porque ya lo estás, Mari Pili… A ver, querida, ¿qué significa sin luz?
-Que estás ciega… Que Dios se ha ido espantado de tu lado… Que necesitas unas gafas nuevas, una operación… Que a tu espíritu se le acabó las pilas… Ah, que no has pagado la factura de la luz…
-Mari Pili estoy al día en mis deudas. Mi problema es la manía de no encender la luz cuando me hago pis. Camino a oscuras, medio dormida en medio de la noche, la vejiga me oprime…
-Amiga, tienes una vejiga que no te las mereces. Ahora mismo la denuncio. No ha derecho que golpee a su ama. ¿Te has dado cuenta que te ha maltratado, Lola?
-¿Eh? ¿De qué hablas Mari Pili?
-De tu vejiga. En el momento que esté entre rejas no te vuelve a molestar.
-Ah… Mari Pili, ¿si no tengo vejiga ya no haré nunca jamás pis?
-Ni de día ni de noche, no habrá más golpes. Muerto el perro, se acabó la rabia, Lola.
-No, Mari Pili.
-¿No? Dime quién más te golpea…
-Mi garganta… Me levanto a oscuras a beber agua. La garganta se me queda seca y al estar oscuro, mucho, porque es noche cerrada y, dependiendo si Pepe ha cerrado las puertas o no, me doy unas leches, Mari Pili, qué leches…
-Te extirpo la garganta… ¿Algo más, Lola?
-… Va a ser que no, Mari Pili, porque al paso que vas me diseccionas la vida para que me deje de dar golpes.

viernes, 30 de enero de 2009

LOLA Y LA INFORMÁTICA

Está mal que yo lo diga, pero soy la bomba. Tenía el convencimiento de que mi problema radicaba en que soy del siglo pasado. Esta afirmación no quiere decir que os vaya a confesar mi edad, que quede muy clarito.Una cosa es que entre amigos os hable de mis problemillas y, otra muy distinta, es que os confiese lo inconfesable: mis años. Eso ni a mi madre se lo cuento. Como a ella le falla la memoria, pues no se acuerda Y a mí me viene divinamente porque, aunque le acosen mis niños preguntando: "¿Abuela, qué edad tiene Mamá?" Pues ella, según el día, me pone una; eso sí, nunca pasa de treinta y siete. ¿A qué es guay mi señora madre?
¿Hace una copita cazalla? ¡Venga, animaos! Es baja en calorías... Os contaré que tengo un virus, o tenía, porque creo firmemente que lo he asesinado. ¿Cómo? Ni pajolera idea, a tanto no llego. Lo que sé es que este trasto funciona... Lo peor que le puede pasar a una es ser analfabeta y, más grave aún, querer dejar de serlo y no poder.

Mi Pepe en el año de la tos compró un ordenador, lo último de lo último: moderno, avanzado, vamos que hacía de todo. Cuando llegó el bicho ése le dije a mi Pepe que rompía la estructura decorativa de esta nuestra casa, pero como pinto menos que un títere en el congreso de los diputados, pues el armatoste se quedó. Yo todos los días lo limpiaba, lo trataba estupendamente... Y un día, no sé dónde limpié, que se encendió él solito. Fue un flechazo, estoy convencida; el amor también existe en la red y yo sucumbí a sus encantos, pero como soy muy dura de cabeza, después de tanto tiempo de flirtear con Internet, no sabía nada de nada: encender, conectarme y apagar... Hasta que llegó el virus de los cojones. Los toca pelotas de mis hombres pasaron de mí como de la plaga, pero como soy mucha mujer en tan poco espacio, me puse las gafas de ver - siempre voy sin ellas, no veo, pero estoy mucho más mona- y manos a la obra, me dispuse a asesinar al muñeco gilipollas que salía en pantalla diciéndome cada vez una cosa. Claro que peor era cuando no salía el enano porque aparecía una pantalla porno. Tan extasiada me quedé mirando los tamaños de la naturaleza que no oí entrar a mi Pepe:

-¿Qué haces, Lola?- Di un bote en la silla que casi llego al techo.
-¡Coño, Pepe! Fíjate qué cosas salen. ¿Serán naturales?
-Vergüenza te tenía que dar. Apaga eso ahora mismo.
-Pero Pepe si es que sale solo, no hace falta buscarlo, no he sido yo, te lo prometo...
-Eso dicen todos los ladrones cuando les pillan. ¡Qué lo apagues!
-Que no, Pepe, que está pegado a la pantalla, es como un tapiz de la naturaleza femenina y masculina, eso sí, amplificada. Para mí que...
-¿Así vas a educar a tus hijos?- Dio un portazo y me quedé en ese momento con el pene más gigante jamás visto. ¡Jódete! La salida era yo. De nada servía lamentarme, mi reputación ante mi Pepe era la de obesa del sexo a lo bestia.

Sentí un ruidito detrás de mí... De sobra sabía que eran dos ratones duros de roer los que me estaban espiando. Me hice la loca -yo muy digna- y esperé...
-Mami, se ha ido Papá muy enfadado- era mi tierno querubín con voz lastimera. Quería asesinarle antes que al piojo vírico internauta, pero sabía que había un segundo cerebro en "la operación porno"...
-Mamá, de verdad, qué tontaina eres.- Aquí estaba Peluche sentenciando, el segundo cerebro de la operación pito grande- No te das cuenta de que Papá es como un curilla, esas cosas no las puede entender. ¡El hombre no da de sí!
Por mis muertos más frescos que quise estrangularle, pero como madre descontrolada y enfurecida sólo pude decir:
-¡La madre que os parió! ¿Tan necesitados estáis? ¡Si esas cosas sonde plástico, leches! No existen, hijos. Miraos, tenéis centímetro y medio y mis pechos son tamaño estándar, lo que veis ahí esmentiiiiiiiiiiiiiiiira.
-¿Segura, Mami? Tienen una pinta estupenda.
-¡Cállate, Anticristo! ¿Cómo puñetas se quita esto?
-No sabemos. Llevamos dos meses así...

He de reconoceros que el amor propio me mata y ser menos que otra mujer me carcome. ¿Por qué digo esto? Pues porque estaba llorando, lamentándome de mis desgracias cuando llegó Mari Pili, mujer muy puesta en el mundo actual, y se puso a darme un discurso en una verborrea galáctica sobre la informática y aledaños que me impresionó a la par que me acomplejó, y me dije: "¿Lola, te vas a dejar comer el terreno? No, hija, no. Tú menos que nadie, jamás. Antes muerta que sencilla. Y ¡Hala! me he cargado todo, hasta la cuenta del banco, ya no se puede entrar a mirar. Total, no había nada...

miércoles, 28 de enero de 2009

LOLA Y MARI PILI PELUQUERAS

-Mari Pili estoy pensando…
-No, por dios, déjalo, Lola.
-¿Qué quieres, que se me oxide la mente? No, hija, no. El mundo me necesita.
-¿A ti, precisamente a ti? No digas bobadas, chica.
-Mis tonterías actualmente están en alza. La gente necesita de una sonrisa.
-Para esos están los cómicos, los payasos, Lola.
-Ellos cobran y yo lo hago gratis. ¿Quieres ser mi Sancho Panza? Eres esmirriadilla, pero me puedes valer.
-Y tú, ¿quién eres?
-¿No me digas que no tengo ese puntito de Quijota, Mari Pili?
-Viéndote de la guisa que te has dejado el pelo, Lola… Por curiosidad, Lola, ¿qué has hecho este domingo?
- Lo mejor ha sido teñirme el pelo. Lo peor, cortar el pelo a mi Pepe.
- Pero si no tiene, ¿qué le has cortado?
- Tenía patillas. Ya no tiene…
- Pobre…
- Sí, pero ahora está más despejado. Ya no le quedan sombras en su vida.
- Mujer, aún le queda el bigote, Lola.
- ¡Coña! Me ha sobrado tinte. Ya está, se lo tiño.
- ¿Qué quieres, Lola, ir los dos horrorosos?
- ¿Acaso me ha quedado mal mi melena?
- ¿No te has mirado al espejo, Lola?
- Uy! Se me olvidó teñirme la otra mitad de la cabeza. Parezco un mapache.
- Peor, Lola. Pareces una escarola desteñida.
- Es que Mari Pili, me está fallando la memoria Ram.
- Eso es del ordenador, mujer.
- Y de mi cabeza. Proceso tantos datos que…
- Déjalo, Lola. Ven que te tiño el otro cacho.
- Sí, mejor, porque si me ve Pepe así, tratara de teñirme el pelo y me dejará calva como él.
- ¡Qué bruta eres! Dices cada cosa de él…
- Es que tiene una fuerza desmedida en sus manos. No controla su fortaleza.
- ¡Qué interesante!... Gira la cabeza que comienzo.
- ¿Paquito es fuerte?... ¡Ay que tirón!
- Es un puro macho… Luego te corto un poco las puntas las tienes muy abiertas.
- Vale… ¿Y dónde tiene la fuerza concentrada?
- Quieta… En todo el cuerpo.
- ¡Qué macho!... Pepe sólo en las manos.
- Pues no entiendo cómo no te ha estrangulado todavía… Te voy a dar unas mechitas. El otro día estuvo el pintor en casa y me encantó las aguas que me dejó en la pared del salón.
- Mari Pili que yo no soy una pared… ¿Y en qué notas que es fuerte Paquito?
- Me encanta que me dejes ser creativa en tu cabeza… Paquito levanta pesas, Lola.
- ¡Uy!, qué maravilla… ¿Con qué parte?
- Creo que si te corto un poquito aquí el pelo, te dejo una crestita muy salada… Paquito utiliza todo su cuerpo. Es una bestia… Me encanta
- ¿Qué sea una bestia, Mari Pili?
- No, la crestita que te he puesto en la cabeza, igualita que la de pájaro loco... La voy a pintar de malva. Mi amiga Concha tiene el pelo morado y está divina. Claro que tú eres otra cosa…
- ¿Otra cosa? ¿Cómo qué?
- … Ya está. Mírate al espejo.
- ¡Jesús!... Mari Pili ven, ahora me toca a mí.
- ¿Qué me vas a hacer? Lola ni sabes peinar ni tienes gusto.
- -Por eso. te voy a dejar igualita que la bruja Averías para que no seas menos que yo.

sábado, 24 de enero de 2009

LA GRAN SORPRESA DE LOLA

-Mari Pili, Mari Pili, siéntate que cuando te cuente, te caes de espaldas…
-Pues si me voy a caer no me siento, Lola, que aún estoy convaleciente.
-¿Es que te va a durar la convalecencia hasta que seas una difunta, mona? Coña, que el otro día me llevabas a una velocidad andando que una convaleciente no tiene esos motores que tú te gastas.
-A ver, cuéntame…
-Hija, qué raspa estás, el vinagre a tu lado es un terrón de azúcar… Bueno, a lo que vamos, ¿dirás lo que me ha hecho Pepe?
-Estrangularte no porque estás aquí.
-Mira Mari Pili, como sigas con estas tonalidades desagradables me voy a una esquina y me pongo a hablar sola.
-Por mí…
-Vamos a ver, ¿qué piojo te está picando el culo, guapa?
-Lola, cada vez eres más basta.
-Sí, es verdad, pero la culpa la tiene la crisis.
-No me hables de la crisis, no me hables de la crisis.
-Vale, vale, no te alteres. No te hablo más de la crisis, pero que sepas que tú te hayas sumergida en un macanudo brete.
-Lola no te soporto cuando hablas en otras lenguas que no se entienden.
-Hablamos la misma lo que pasa que el español/ castellano es muy rico.
-Pues háblame es el español/ castellano pobre si haces el favor.
-Pues quería decir, con su venia, que vuecencia la está mariposeando una mala cuajada que se la está cortando la leche.
-¿Eh?
-Eso digo yo, leñe, que pareces Doña Rogelia en un día estreñido. Dime, qué te pasa…
-Paquito, no aguanto a Paquito, Lola.
-Pues vaya novedad. ¿Y por eso estás así? Métele un rato en la Termomix a ver si agitándole se le pasa. En cambio mi Pepe está de dulce, más majo.
-No me lo puedo creer, Lola. Me lo dices para darme envidia.
-¿Cómo voy a hacer una cosa así a mi mejor amiga? Si te dijera que me ha tocado la lotería, lo entendería, pero darte envidia con mi Pepe, no estoy tan desesperada.
-Lola, es que no me deja vivir. Me espía.
-¿Qué piensa que vas a hacer? ¿Tirarte por el retrete?
-Dice que le engaño, Lola.
-¿Con quién? ¿Con el piojo que te pica el culo?
-Con el tabaco, con la comida… Como el médico ha dicho que coma y no fume pues…
-Pobre hombre, le entiendo.
-¿Qué le entiendes, eh, que le entiendes?
-Pues claro, mujer. A ver, si te gastas las siete vidas de gata que tienes, como no tengas las siete vidas de periquito de refuerzo, se queda más tirado que una basura en un vertedero… la subsistencia, Mari Pili, la subsistencia.
-¿Me quieres decir, Lola, que Paquito sólo me quiere para lo que me quiere?
-Paquito te quiere total porque lo vales… ¿Por qué te crees que yo quiero tanto a mi Pepe?
-Pepe tienes muchos valores, Lola…
-Y desagües, Mari Pili, pero es que desde esta tarde, desde esta tarde, más Mari Pili.
-¿Mas desagües, valores, qué?
-Mari Pili, Pepe sabe fregar el suelo de la cocina… Él solito, supo encontrar el cubo, lo lleno de agua. Cogió la fregona y se puso dale que te pego y…
-¿Y qué, Lola?
-…Que lo hizo bien, Mari Pili y en su vida había cogido una fregona.
-¡Qué gran desagües, Lola!
-Dirás virtud, Mari Pili. Mi Pepe es un gran virtuoso de la fregona… Qué sorpresas nos da la vida, querida amiga… Oye, ¿y si le colgamos de una fregona a Paquito?
-Pues un virtuoso ahogado al palo de una fregona, Lola.

jueves, 22 de enero de 2009

LOLA LA INDIA

Estoy del personal, alias gentuza, hasta más arriba de las plumas. Qué ganas de decirles “Cacho cabrones, hijos de Satanás & Company…”, pero luego me digo “Lola, ¿para qué, puñetas, te vas a gastar?” Aunque me fastidia que me tomen por tonta. Porque una cosa es estar sonada, zumbada del verbo vibrar, y otra muy distinta que yo, la Lola, tenga ojos, oídos, un poco de cabeza –no mucha, pero algo sí- para darme cuenta de que me quieren tomar el pelo, engañar o abusar de mí porque pueden llegar a sentir que soy más infeliz que un cubo.
¡Y un jamón!, de bellota si puede ser. Si transijo es por el tema éste tan en boga que es la conciliación, o lo que toda la vida se ha llamado “ponte en el lugar del prójimo a ver si padeces o haces lo mismo”, o si me apuráis lo llamaría “Cesión para no levantar cóleras innecesarias”
Ay, amigos, concilias y venga a conciliar, y lo más bonito que pueden pensar de ti es que eres una pringada o mema… ¡Y un jamón!, si puede ser un Joselito, mejor.
No tengo inconveniente en desarrollar mi inteligencia emocional seiscientas veces por minuto si hace falta, pero me pregunto “¿Quién la utiliza para mí?” Nadie; así de crudo.
Y, claro, uno puede ir de gilipollas por la vida tan contento como Caperucita por el bosque, pero un buen día, te encuentras con el lobo feroz que tiene la sana pretensión de arrebatarte tu linda cestita cargada de ricos manjares… ¡Y un jamón!, de recebo si puede ser… le pego una patada en los huevos –digamos sus partes para ser fina- al lobito que se queda eunuco de por vida.
Diréis que soy violenta; pues no. Pero cuando los pelos de la cresta apuntan tiesos al cielo, es que mi paciencia ha tocado el sol y se ha achicharrado… Y mirad que está lejos.
… No quiero seguir hablando porque una es muy discreta y comedida y, además, lo más triste, es que de nada me sirve porque uno cuando nace, dicen los listos que te haces, y yo digo que no. Si naces lerdo, te mueres babieca. Te afinas, te afinas, pero si la mona es mona cuando la levantan las faldas del Dolce & Gabanna se descubre lo inevitable; es decir, una mona.
Pues eso, yo he nacido con las mangas del chaleco un poco cortas, pero no por eso, el personal, alias gentuza, tenga derecho a abusar de mí… Es que como lo vuelvan a intentar los dejo eunucos a todos/as…, y a ver cómo crece el índice de natalidad; y yo ya no puedo reproducir porque estoy más pasada que un arroz.
Os estaréis preguntando, si es que alguien me escucha porque si no me escucha, yo lo entiendo, qué diantre me pasa hoy… No es hoy, son todos los días. Lo que pasa es que soy muy putilla y disimulo, pero cada vez me parezco más a los indios cabreados y cualquier día me veis por el Paseo de la Castellana subida a un pony con todas las plumas tiesas como en el desfile de Obama… Al tiempo.
… Por cierto, ¿no os he dicho por qué estoy enfadada, verdad? Pues lo lamento, no os lo puedo contar, se me ha olvidado… Pero lo que es seguro que era algo muy gordo porque si no, me acordaría.

miércoles, 21 de enero de 2009

LOLA Y LOS PERIÓDICOS

Mi Pepe insiste en que lea, y desde que lo hago soy muy infeliz. Antes, con la lectura de los sobres de sopa y los supositorios, me era suficiente para convertirme en una cateta feliz; objetivo perseguido por todo ser humano que se precie... Lo de la felicidad, digo.
Sin embargo, ahora, me nacen inquietudes que me ponen de una mala leche, de qué leche me ponen… Los periódicos son necrológicos, peores que mi madre, coña. Leo, por ejemplo, que los de la banca están jodidos, ¡qué lastima me dan! Aquello se parece más a un combate pugilístico que a un trust de psiquiatras dispuestos a atender a los afectados por la ingesta de inversiones no claras y en sumo caso, mal avenidas. A mí eso me la repampinfla porque mi cuenta siempre ha estado más roja que gualda; con la crisis sigue coloradita como la manzana de la bruja de Blancanieves; es decir, la crisis no me transmuta. No obstante, sufro por los que trabajan en banca, deben ser gente majísima con altas dosis de imaginación para aguantar la que está cayendo. En fin, seguiré siendo mujer plumero.
Luego, leer de política es como meterme en la Termomix de Mari Pili y salir precocinada y, a mí, nadie me maneja los sesos porque si uno es malo, el otro es peor. Necesitamos Obamas españoles o, aunque sea, un Cantinflas que, al menos, nos haría reír.
Si fuera yo escritora, se iban a enterar de lo que vale un peine y… media docena. Escribiría todos los días poniendo a todos en el lugar que les corresponde, que no quiero decir cuál es por si algún periódico se fija en la gran Lola y me quiere contratar; guardemos las apariencias hasta que me den cancha. Mientras, seguiré siendo mujer plumero que se me da mu bien.
También, me he fijado en anuncios eróticos; son muy tomate. No me imaginaba que hubiera tanto necesitado de favores previo pago… Debería llamar a ver qué tarifas cobran. ¿Para qué? Para estar informada; ya sabéis que una mujer sin información, es una mujer sin opinión aunque yo siempre la he tenido sin leer. ¿Y sabéis por qué? Porque soy una mirona. Con los ojos también se lee, te engañan igual que las palabras, no vayáis a creer que toda la palabrería es cierta; miente mientras habla, si no, coged un periódico y luego me contáis. Encima de deprimir te cuestan dinero… Y yo soy gratis. Mentir no miento, simplemente os cuento cómo veo yo las cosas de una manera mucho más entretenida, ¡ah!, y resumida; voy a la chicha que es lo importante
… Ya le digo a mi Pepe, “¿Para que gastas los oídos con extraños? Apaga la radio y escúchame a mí”… Dice, el descastado, que prefiere a Carlos Herrera… Mi Pepe no ha visto las piernas del Herrera, llenas de pelos y hombrunas. En fin, el se lo pierde y, mientras, seguiré siendo mujer plumero.
Ahora, el día que me desplume… Seré como una gallina a punto de meterme en una cazuela grande, voluminosa. Mari Pili pretenderá meterme en su maldita máquina, pero no la dejéis porque donde esté Lola mujer gallina cocinada en cazuelita a fuego lento, no hay ni color ni sabor parecidos… He dicho.

sábado, 17 de enero de 2009

LOLA Y FRED ASTAIRE

¡La madre que me parió! Qué catarro tengo… Justo hoy que quería empezar mis clases de baile, tengo los pies en crisis; están como dos cubitos de hielo y para bailar hay que estar caliente. Al menos eso dicen los que entienden como la vecina de mi madre que baila una hora al día y está como un gladiolo con ochenta y cinco años… Ayer, que iba entregada a ver a mi santa madre ya con las esquelas preparadas, me encuentro a la mujer gladiolo y me dice -anda que no hay ingenuas por el mundo, leches, pensé que sólo estaba yo- “Lola, debemos hacer bailar a tu madre. Tal vez así se la vaya la nube aciaga” Yo que estoy a la vuelta de la esquina de casi todo, la miré de arriba abajo, igual que si estuviera escuchando a un canario en medio de desierto y la contesté “Genial” No soy nadie para quitar las ilusiones a nadie y menos a una viejecita que se cree Ginger Rogers. A mí, como si quería convertir a mi santa madre en Fred Astaire… Cosas más raras se han visto. Desde que me percaté que Pepe Perro está enamorado del periquito de mi vecina del tercero A, me creo casi todo. Claro, que mi santa madre es hueso putrefacto, pero si ese día me libraba de leer esquelas, yo hacía el pino puente si hacía falta.
Así que allí llegamos las dos, igual que dos gladiolos recién abiertos… Sin problemas, nos marchitamos según abrió mi santa madre la puerta y nos comunicó que el frío se está cargando a todos los ancianitos del país.
No obstante, por si acaso Dios quería lucirse y hacer un milagro, encendí la radio y busqué una emisora sabrosona que agitara el cuerpo a mi santa madre. Claro, con lo tiesa que es, más que un garrote, Dios se negó. Me dijo que tenía cosas más importantes que hacer en vez de meter el ritmo a una ceniza (mi madre)… Así que terminamos con el alma en un puño con tantas desgracias que nos tenía preparadas mi santa entre café y café.
En un lapsus que se quedó muda (estaría buscando en sus anales alguna desgracia más) Ginger Rogers me dijo que si nos bajábamos a su casa que tenía unos discos de Machín soberbios. Yo, con tal de salir de allí, bailaba hasta con el palo de la fregona si hacia falta. Así que nos dispusimos a levantarnos cuando pregunta mi santa (madre) “¿Sabéis de que se murió Machin?”Otra vez a sentarnos y Ginger Rogers se nos puso a llorar porque era una fan incondicional del hombre de los angelitos negros… Como aquello comenzaba a traumarme y, en vez de tener la sensación de estar en casa de mi santa (madre), tenía la presencia de que estaba metida en un sarcófago de los que vende mi Pepe, decidí cortar por lo sano y llamar a Mari Pili “¿Dónde estás?” “¿Estoy con mi cuñada buscando un autobús para que se vaya al entierro de la madre de una amiga? ¿Te cuento de qué manera más vil se ha muerto, Lola?” ¡Coño! Y perdonadme por la expresión soez, pero es que se había puesto todo el mundo de acuerdo para que yo terminara en un cementerio y yo estaba ¡viva!, leñe.
Salí de casa de mi santa a gatas, pero me escapé a oxigenarme a la calle cuando suena el móvil y por casualidades de la vida, atino a la primera y me sale la voz de mi amiga Aurorita contándome que se ha muerto no sé quién; la colgué sin más preámbulos.
¿Acaso se había puesto de acuerdo España para morirse toda de una vez y quedarme sola con la crisis? Ni de coña, aquí no se muere gente, aunque lleve a la ruina a mi Pepe por no vender sarcófagos. ¡Todo el mundo a bailar!, ya que según Ginger Rogers bailar rejuvenece… Y ahora que me dispongo a fundar la primera escuela de baile hondo anti muerte, voy yo y me resfrío y los pies se me quedan moribundos; seguro que mi madre me ha echado el mal fario, pero lo que no sabe ella es que yo soy Fred Astaire y soy inmortal; he dicho.

miércoles, 14 de enero de 2009

LOLA LA HUEVOS

El día que yo haga algo importante, será un gran día… Ya me veo a todo el mundo, bueno, a mi Pepe, Mari Pili, mis hijos, mi siniestra madre, mi tía Lola que me quiere mucho…, mirándome como se debe mirar a alguien grande: con veneración.
Mientras, aquí estoy con el plumero haciendo lo que puedo que es poco. Deprimente porque si estoy esperando a hacer algo grande con un plumero ni los magos. Claro que, cuando estoy sola y no tengo con quien hablar, me hablo a mí misma y me contesto y todo; no tengo problemas de comunicación. Mis soliloquios son poco productivos, es cierto porque me convenzo rápidamente de que soy una especie que como no me defienda, me extingo… De ahí que quiera hacer algo grande para que se me respete, se me tome en cuenta aunque sea con el plumero.
Pero, claro, no se me ocurre nada, aparte de asesinar a alguien, meterme en una mafia que, por cierto, esto último no me gusta porque a mí me gusta mandar y ya que no me dejan en mi casa y Mari Pili me destruyen mis grandes pensamientos, pues me gustaría mandar y el gran capo me diría ¡Qué un jamón!, para eso ya está él… Y tiene razón el tío.
Y vosotros, ¿me veis cómo una asesina? Ya os digo yo que no. Si para matar a una cucaracha sudo y, al final, desisto; dialogo con ella, marcamos nuestros respectivos territorios y paz y después gloria. Ya podían los palestinos e israelitas pedirme consejo, pero como no soy grande pues nadie me conoce. Dudo que me conozcan en mi casa. Ellos sólo me temen. Cuando me ven llegar, se echan las manos a la cabeza y dicen despectivamente “¿Qué habrá hecho hoy Mamá?” Pues qué voy a hacer, demonios, además de manejar el plumero con maestría implacable. Nada.
También he pensado ponerme a trabajar en alguna empresa a lo grande y antes de terminar este pensamiento, mi otro yo sale enloquecido diciéndome “¿Trabajar más, Lola?” Y tiene razón, si curro de sol a sol y tiro porque me llevo otra, como el juego de la oca y, encima, no cobro ni figuro en las SS.
Estos empresarios para los que trabajo, los García & Asociados, para colmo son desagradables y más exigentes que los mandatarios de los oscar; no me dan ni el globo de oro. Siempre encuentran pegas: la camisa está mal planchada, la comida sosa, la cama con bollos, la tortilla con poco huevo. A ver, si hay crisis, las gallinas ponen pocos huevos y si no hay huevos, no se los voy a cortar a ellos para echarlos en la maldita tortilla, aunque hay momentos que me dan ganas, lo que pasa es que soy una mujer contenida… ¡Anda, que les den! Si me dieran, al menos, una propinilla pues ya vería yo si hacía la tortilla con o sin relleno.
Con esta situación, ¿a dónde, puñetas, voy a llegar? Que conste que el otro día leía a una periodista muy salada que decía que quería ser diosesa. ¡Leches! Se me encendieron todos los pingajillos sensoriales y me dije “Tú, también, Lola”, pero automáticamente Dios me llamó a capítulo y me dijo “Lola, tú eres muy sencilla. Ya eres grande tal como estás”… Y me lo creí. Me duró un par de minutos, los justos en los que me llamó Mari Pili y me dijo “Lola eres un desastre. Has sacado el billete de tren para Sevilla en vez de para tu pueblo, Valladolid”… me dio tanto coraje que hasta mi amiga me llamara desastre en vez de Lola la grande, que la contesté muy circunspecta “Sí, voy a por huevos. Allí los venden más baratos”… Antes muerta que callada.

lunes, 12 de enero de 2009

LOLA Y SUS ZAPATOS DE CENICIENTA

¡Repámpanos! He perdido un zapato… No lo habréis visto por casualidad, ¿verdad? Es que mi Pepe me cruje como se entere. Menudo día le he dado con los zapatitos, ni Cenicienta lo hubiera hecho peor. ¿Qué he hecho para perder un zapato? Nada anormal en mí, os lo prometo. La culpa no es mía sino de la oferta en la que me vendieron los dichosos zapatos. Me los pusieron delante de mis narices a un precio irresistible, y fui mujer fácil. Para colmo, eran preciosos... ¿No tendréis un vasito cazalla? Del disgusto, tengo mucho reseco y un pie helado, el de sin zapato. Esperad que vuelvo a entrar al bodorrio a pescar una botella de algo, ahora vuelvo… Ya está. Venga, unarondita de gaseosa para todos, es lo que había. La gente no es tonta y bebe lo bueno, lo otro, lo deja. Os cuento… Comprar en ofertas tiene el riesgo de no acertar con la talla. Así voy yo siempre, como un cromo. Eso sí, a buen precio. Los zapatos eran dos números más, pero no me importó, pensé en la comodidad. Mis esquemas mentales de, tan sencillos que son, no comprenden que igual de malo es un menos dos que un más dos. Llegó el día de la boda y en vez de hacer calor, hacía frío. ¿Qué tiene que ver la temperatura? Todo, amigos míos, pues yo contaba que los pies los tendría como dos morcillas y se ajustarían maravillosamente al zapato, pero al hacer frío, disminuyeron de tamaño. Ya no eran dos números sobrantes sino por lo menos tres. No me puse nerviosa, más que nada porque no me dicuenta hasta que empecé a andar. Además, unos días antes, me los había puesto mientras freía unos huevos para la cena y no noté nada raro. Es verdad que no anduve, simplemente me mantuve tiesa entre la espumadera y el huevo. Me cambié, si mal no recuerdo, siete veces de modelo, con ninguno me veía y, si no me veía a mí misma mismamente, ¿cómo demonios iba a acompañar a mi Pepe a la boda de su primo? Modelo que me ponía, le hacía un pase a mi Pepe, Peluche yAnticristo. Los dos primeros pases fueron bien. A partir del tercero se empezaron a revolver en sus asientos
.-Mamá, no te empeñes. Con todo estás mal. Ponte lo que sea y déjanosen paz.
-Lola, cariño, date prisa o llegaremos tarde a la misa.
-Pepe, no me presiones, que me pongo cual mejillón.
El tiempo se me echaba encima por lo que decidí ponerme un octavo
modelo, resumen de los siete anteriores, y llegó la hora de laverdad: subirme a los zapatos de tacones kilométricos. Imposible, queno podía andar. Los pies iban por un sitio y los zapatos por otro.
-Looooooooooola, vamos.
Ante semejante chillido, cogí los zapatitos de la mano y me metí enel coche descalza. Pensé que hasta la iglesia ya se me ocurriría algo. Mi cabeza se negó a pensar, y como era fin de semana, tambiéntenía derecho a descansar, así que llegamos a la boda, comenzando mi calvario. Como primera medida, me agarré del brazo de mi Pepe. Fatal. Mis andares eran como si estuviera contrahecha. Decidí entonces andar arrastrando los pies. Peor. En esto, viene un golpe de aire y mi sombrerito sale volando. Qué ágil es mi Pepe; salió corriendo como silos kilos no le pesaran. Ese lapsus me vino genial para estudiar mis próximos pasos que iban a consistir en andar a la japonesa: zancadas muy cortitas, como si no me atreviera a abrir las piernas por temor ahacerme pis. Claro, no conté con el maldito paso de peatones. Los coches hicieron lo que deben hacer y que casi nunca hacen: parar para que la gente pase. Mi Pepe al ver tanto coche esperando a quecruzáramos nosotros, le puso nervioso y, me metió prisa. Allí noperdí un zapato sino los dos. No os lo quiero contar… mi Pepe agachado buscando los zapatos de su cenicienta debajo de un coche. Un santo.
En la iglesia, estupendamente. Exceptuando el cura que se dedicó ahablar de un tema idóneo para una boda como es el divorcio, todo salió bien. Llegamos al banquete. Yo estaba pegada a la silla para no levantar más la cólera de mi Pepe y fuera a perder mis maravillosos zapatos. Qué envidia, amigos, la gente iba y venía sin darse importancia, y yo, clavada en aquel asiento a semejanza de una estatua de arroz… Hasta que no pude más y en un despiste de Pepe, me escapé. Me fui al baño descalza. Los baños como las cocinas son siempre fuente de inspiración, y se me ocurrió meterme papel higiénico en los zapatillos. Perfecto. Tuve que poner más de medio rollo pero,¡milagro!, podía andar. Tanta emoción me embargó, que cuando llegó la hora de bailar, salí la primera. Definitivamente, lo perdí. Se debió mover el papel higiénico, yo qué sé. El caso que estuve andando a gatas por toda la pista de baile y nada. No lo he encontrado. Y ahora, ¿qué le digo a mi Pepe cuando me vea desnivelada? Lo que tengo claro es que el lunes voy a reclamar a la tienda que melos vendieron, porque la señorita que me atendió, me tenía que haberdicho:
-Señora, ¿no ve que está hecha un adefesio con esos zapatos?... Por el contrario, se calló como una zorra y, me vendió unos zapatos con vida y personalidad propias.

viernes, 9 de enero de 2009

LOLA Y LOS TESTÍCULOS DE MARI PILI

-Mari Pili te voy a vendar la cabeza. Media España está ya con la gripe, y la otra media lo estará la semana que viene. Lo han dicho en la tele.
-¿Tú eres idiota, eh? Estoy harta de ti, que lo sepas…
-Bien me advirtió Paquito que ibas a ser una enferma difícil, pero es inútil, conmigo no puedes, soy incombustible. Ven para acá.
-Lola tengo una bronconeumonía, ¿para qué me vas a vendar la cabeza?
-Para que no se te contagie la cabeza. Prevenir es curar.
-Déjame en paz, Lola y vete a tu casa a pasar el plumero.
-Me voy cuando te quite los esputos de la cabeza. Después te la vendo y me voy con mi plumero y Pepe el triste, pero antes he de cumplir mi deber.
-Aquí no tienes ningún deber. Lárgate.
-Y un cuerno, no me voy… Estoy pensando…
-¿En qué, Lola?
-Te voy a vendar la cabeza y la boca. En boca cerrada no entran esputos ni mala leche.
-Lola no te aguanto…
-Lo sé, querida, eso les pasa a todos. A ver, es la hora de la inyección. ¿Dónde está el culete de mi niña?
-No, mira qué hematomas tengo…
-Hija, tengo el pulso inquieto y tardo en atinar.
-Paquiiiiiiiiiiiiiito…
-Ya está, gallina. ¿Ves? Ha sido un pinchacito de nada. Ahora te doy el caldito, te tapo la boca y a dormir.
-Entonces, ¿no me vendas la cabeza, Lola?
-Es verdad, se me olvidaba. ¿Ves como te tengo que cuidar? Sin ti la que no tiene cabeza soy yo. Se me olvida todo.
-En cuantito te vayas, yo me largo.
-¿De esta guisa, Mari Pili?... Estoy pensando que te voy a vendar los pies también. Mi Pepe dice que el frío entra por las partes bajas.
-¿Por qué no me dejas como una momia y acabas antes?
-Sí, cierto. Voy a por una foto de Nefertiti y te dejo igualita. Ya verás que calentita estás.
-Como un día se te ocurra ponerte enferma, prepárate, Lola, prepárate…
-Desde pequeñita has sido muy rencorosa, pero tienes la suerte de que mi memoria según se abre, se evapora.
-… Cuando esté sana, me iré veintisiete días seguidos al mercadillo, me fumaré todo un estanco, me beberé una botella de ron entera, me comeré seis cajas de bombones… Lola, no me escuchas. ¿Qué haces?
-… Leer este prospecto. Como no tenga efectos secundarios, te tomas cinco pastillitas ahora mismo. Prevenir es curar, insisto.
-¿Para que sirve eso, Lola?
-Para la colitis, el estreñimiento y las hemorroides.
-Estreñimiento y colitis no casan, Lola.
-Si lo dice el papel es que tienen parentesco… Y no tiene efectos de tercer grado así que abre la boca.
-No quiero… Seguro que tiene algún efecto de primer grado.
-Mari Pili, estoy de ti hasta la cresta, ¿vale? Te vas a tomar estas pastillas, un par de Valium y cierras el pico durante una temporada. Abre la boca…
-No.
-Mari Pili, Mari Pili, que te doy un garrotazo… Te prometo que si eres buena, te llevaré de rebajas.
-¿Cuándo?
-Esta tarde mismo vestidita de momia aunque sea… Ahora abre la boquita… ¡Uy!
-¿Qué pasa, Lola?
-Te acabo de ver dos bolas gigantes.
-No te preocupes, son los ovarios.
-¿En la garganta, Mari Pili? No, no, imposible.
-Pues serán los testículos… Venga dame las medicinas y vamonos de compras.
-Un momento… Buenos días, ¿está el señor doctor? Soy Lola García, la amiga de la infumable Mari Pili Fernández… ¿No se puede poner? Si seré muy breve, sólo es preguntarle si una bronconeumonía puede provocar testículos en la boca…

miércoles, 7 de enero de 2009

LOLA Y SUS MEDIDAS ANTE LA CRISIS

-Hay que joderse…
-Lola, esa boca.
-Insisto y no me recrimines, Mari Pili, hay que joderse… Para una vez que leo el periódico. Si lo sé, no me gasto.
-¿Dice que nos jodamos, Lola?
-Peor, Mari Pili. Ha llegado la recesión.
-¿En qué se nota, Lola?
-Según los fulanos del periódico se acabó hasta de comer pollo.
-¿Se han acabado los pollos en España, Lola?
-No, si ahora es cuando va a haber pollos de verdad, pero no son comestibles, Mari Pili.
-Lola no me hables en metáfora que aún estoy convaleciente.
-Hija, te traduzco en resumen. Sólo se puede comer zanahorias como los conejos. Plátanos como los monos y lentejas como Popeye. El resto está muy caro.
-Popeye comía espinacas, Lola.
-Pues ahora comerá lentejas como nosotras. Hay que joderse ya no se respeta ni a los comics…
-¿No viene nada más animoso en el periódico, Lola?
-¿Por qué te crees que no leo más los periódicos ni veo el telediario, Mari Pili? Son calcados a mi madre, leñe, pero al menos a ellos no les hago caso, sin embargo a mi madre la tengo que escuchar en estéreo. Hay que joderse…
-Lola tenemos que ser positivas.
-Sí, sí, pero por qué me tienen que joder los que han inventado la crisis si yo no jodo a nadie. No hay paridad, Mari Pili.
-¿Y por qué no jodemos un poco?
-¿A quién, Mari Pili? Yo soy mujer de paz… En fin, lo bueno que tiene comer zanahorias es que como tenemos tan estropeada la vista pues algo hará, ¿no?
-Comer zanahorias en exceso nos pondrá naranjas por sobre dosis de caroteno.
-Bueno, pues lo alternamos con el hierro de las lentejas, mujer.
-¿No pone cuándo termina, Lola?
-¿El qué, Mari Pili, los plátanos, las zanahorias o los que nos joden?
-La crisis, Lola.
-Espera que busco… Mira, sube la luz y el butano. Vamonos ahora mismo.
-¿A dónde?
-A por velas y leña. Volvemos a la edad de piedra, Mari Pili. Además, nos acercamos a casa de mi cuñada Pepa que se ha comprado un jamón de morirse sin crisis.
-¿Nos va a invitar a jamón? Qué bien, Lola.
-No, vamos a por el hueso del jamón. Haré sopa con sabor a sustancia. ¿Tienes fideos, Mari Pili?
-Sí, claro.
-Buenos, pues después vamos a tu casa y me das unos pocos… Oye, tus amigas las ricas, ¿qué tal están?
-Bien… ¿Por qué me los preguntas?
-Por ir a ver qué nos pueden dar. La amistad en estos tiempos es un valor en alza. Hay que aprovecharse al máximo del que tiene para el que no tiene no note la escasez.
-Tienes un morro que te lo pisas, Lola.
-¿Qué quieres, estar comiendo hasta el 2010 zanahorias, plátanos y lentejas? Y ¡Ojo! Que el asunto se puede poner peor como el gobierno no tenga para pagar a las autonomías y nos suban cualquiera de las tres cosas que nos han dejado. Entonces, si que vamos a estar jodidos, día y noche, noche y día. Hay que joderse…
-Lola, siempre nos quedará podernos colar en una boda o en un bautizo.
-Si, Mari Pili, siempre nos quedará París… Voy a escribir ahora mismo al Papa, que sepa que me están jodiendo sin anticonceptivos.
-Lola, Lola, no metas a la iglesia en esta ensalada. Además, el Papa precisamente no quiere anticonceptivos.
-¡Qué barbaridad! Naceran con la crisis muchos hijos de Satanás... El Papa no se ha dado cuenta de este detalle. ¡Ah! y al presidente del gobierno a que me invite los domingos a comer caliente en la Moncloa... Tranquila, le diré que voy también con mi amiga Mari Pili.
Soy de derechas, Lola, yo con ese señor no como.
-¡Vaya! No seas boba, comemos y cuando nos despidamos le decimos que a él nunca le votaremos. Así nuestra conciencia estará a salvo. La crisis manda, mari Pili.
-Ya me doy cuenta, nos hace olvidar hasta nuestros principios.
-Es verdad. hay que joderse...

viernes, 2 de enero de 2009

LOLA Y LOS MÓVILES

-Lola, ¿me puedes decir qué haces con los teléfonos móviles?
-¿Yo? Son ellos que no tienen corazón y me dejan tirada a los pocos meses.
-En este año llevas ya tres móviles.
-Un poquito de por favor, Pepe, si el año lleva dos días andando por el mundo, no me ha dado tiempo. Soy destructiva dándome tiempo, pero es que da la casualidad que no lo he tenido.
-Bueno, tú ya me entiendes.
-No, no te entiendo, Pepe. Soy demasiado simple para tu cabeza cuadrada.
-¿Sabes por qué rompes tanto móviles, Lola?
-¿Por qué, listillo?
-Porque los usas en exceso.
-Pepe, soy mujer sin límites. El horizonte mío tiene que estar despejado de trabas, necesito mucho terreno. Pero insisto en que estos telefonillos son unos cabrones. No es justo que me dejen tirada a la primera de cambio.
-Ya estás diciendo exabruptos, Lola…
-Palabrotas, Pepe. Háblame en cristiano.
-Anda, toma uno nuevo. Tiene garantía de dos años.
-Ay, qué monada, Pepe… ¿No lo había de color rosa o azul cielo? Van más a mi personalidad esos tonos.
-No existen teléfonos cursis.
-¿Me estás llamando repollo, Pepe? De verdad, encima de triste, eres más áspero que un alija. Te voy a llamar Pepe el triste seco… ¿Qué podría hacer yo para mojarte un poco, hijo de mi alma?
-Toma el manual y léetelo.
-Ah, no. Sabes que leer me gasta mucho los ojos y estos días con la enfermedad de Mari Pili ya he leído muchos prospectos. Cuéntame…
-No te cuento, lee tú.
-Anda, seco, más seco que la mojama… Oye, lo que no entiendo es para que hacen los móviles con tantos botones. A mi me sobran casi todos.
-Es que tu cerebro no ha evolucionado, se quedó en la primera fase.
-Ya, ya sé como dices. Igual que a ti cuando te condimentaron, te echaron vinagre y se les olvidó aliñarte con un poquito de azúcar… Oye, este teléfono es muy plano. ¿Tendrá más cerebro que yo, verdad? Necesito entes superiores a mí que me faciliten la vida… Anda, mira, está sonando…
-Descuelga, Lola…
-¿En dónde aprieto, Pepe?
-Aquí…
-¿Diga? Hábleme… ¿Diga?
-Mamá, soy Peluche… ¿Mamá? ¿Mamá estás ahí?… Ya está mi madre con un móvil nuevo, cuando se lo aprenda ya se le ha roto… ¿Mamá?
-Qué gente más mal educada, no contestan. ¿Dónde cuelgo, Pepe?
-A ver, trae… Da aquí. Ahora déjame leer el periódico.
-Mira, suena otra vez… ¿Diga? ¡Haló!… Contésteme, leñe…
-Mamá, soy Peluche, ¿me oyes?… Qué me va a oír… Mamá, coño, contéstame…
-Este teléfono ha nacido mudo, Pepe, no habla… ¿Diga? ¡Haló, haló, haló! Soy Lola y tengo móvil nuevo y es mudo, mándeme un mensaje si hay alguien ahí para enterarme.
-Mamáaaaaaaaaa, soy Peluche…
-Va, imposible. Voy a ir a la tienda.. Para nada me sirve un móvil que no habla.
-¿Has probado a quitar los auriculares o a ponértelos?
-Ah, ya decía yo que para qué servían estos rabos… Mira, suena otra vez… Qué musiquilla más bonita. Voy a bailar un rato…
-¿Pero no descuelgas?
-No, si descuelgo se me termina el baile… ¿Bailas conmigo Pepe? Un poco de alegría en tu triste vida vendría bien a tu sequedad de ánimo… Venga, mueve tus caderitas…

domingo, 28 de diciembre de 2008

LOLA, ENFERMERA ATÓMICA

-Lola, ¿tú crees que me moriré?
-Mi larga experiencia me dice que tú tienes las siete vidas de gato sin estrenar, Mari Pili.
-Lola tú no eres médico.
-Entonces, ¿para qué puñetas me preguntas?
-Para que me digas cuándo me voy a morir. Estoy muy malita.
-Aquí el único que se muere es el año. Voy a por las uvas.
-Lola si yo no puedo comer. Tengo el suero puesto.
-Tranquila, meto el zumo de las uvas en el suero.
-Oye, cuando me muera si Paquito se fija en una pelandusca, le metes un garrotazo.
-¿A quién Mari Pili, a él o a ella?
-A Paquito… Lola me ahogo…
-Espera que te enchufo un poco esta bombona. No sé para qué es, pero tiene buena pinta.
-No me enchufes nada que me matas. Llama a la enfermera.
-¿No te sirvo yo?
-Me muero Lola. Necesito alguien que sepa.
-Si es de muertos, llamo a mi Pepe.
-Quiero un médico que me diga.
-Que te diga, ¿el qué?
-Cuánto me queda.
-A ti mucho. No hay más que verte, estás como una pasa, pero mira la máquina del corazón qué ritmo de salsa tiene. ¿Le doy un poco más de marcha?
-No toques nada, Lola. No entiendo cómo Paquito me ha dejado en tus manos. Quiere quedarse viudo. Mal hombre…
-Oye, oye, ¿a qué me voy?
-No te vayas, quiero pasar al otro mundo con alguien conocido. Más vale malo conocido.
-Entonces, Mari Pili vamos a ver morir al año.
-Que la que se muere soy yo, Lola.
-Tú no te mueres, Mari Pili. Estás hecha una mierda, pero sólo es una piedra en el camino.
-Si no respiro, Lola.
-Pues te ponemos unos pulmones nuevos y ya está. En cambio mira el año, pobrecito, está decrépito, Mari Pili. Éste se nos muere y el cabrito nos pone un año más a ti y a mí.
-Lola, ¿no me voy a morir?
-De momento no.
-¿Quién te lo ha dicho?
-Dios. Tengo línea directa con Él y me ha dicho que no hay sitio para ti. Me ha dicho, además, que te cuide yo y en un par de días estás como una moto. Oye, ¿si te enchufo este cable a la cabeza? Quizá te reactive el ánimo.
-Quieta ahí, Lola. Es que veo que me matas. Llama a una enfermera.
-¿Pero para qué si estoy yo?
-Porque quiero vivir, Lola. Vete un rato con el de la cama de al lado. Ése sí que está fatal.
-A ver… Uy, para mí que está frito. Las máquinas no funcionan. Creo que por ese yo no puedo hacer nada, pero por ti sí.
-No me toques nada, Lola. Llama a Paquito.
-¿Para qué, Mari Pili? ¿Le quieres pedir perdón?
-¿Yo, perdón? He sido una esposa ejemplar.
-Ya, pero nunca le has valorado sus paellas y estaban muy ricas. Y si te mueres, has de pedirnos perdón a todos. Anda, comienza a ensayar conmigo. Di “Lola perdóname, nunca te valoré lo suficiente”
-No pido perdón porque no me muero.
-Pero si no respiras, Mari Pili. Mira, mira, por este lado ya te estás quedando descolorida. ¿Te pinto un poco? Más que nada porque seas una muerta esmirriada, pero guapa.
-Lola saca las uvas.
-Espera que las espachurro un poco y te las pongo en el suero. Voy…
-Quieta, Lola. Te tomas tus uvas y las mías. Yo te voy dando las campanadas.
-Pero, ¿cómo me voy a comer veinticuatro uvas? Entonces la que se ahoga soy yo. Sabes que soy muy patosa... Pécora, mala amiga.
-En la mandíbula izquierda metes tu uva y en la derecha, mi uva.
-Yo soy de derechas, Mari Pili. Tú, la izquierda y yo, la derecha.
-Yo soy de derechas, Lola. Este es un acto de amor hacia un amigo que se muere. Tú las uvas te las comes en la izquierda y las mías en la derecha.
-Y una mierda. Vamos a hacer una cosa. Me las como todas con la mandíbula derecha. Venga comienza, Mari Pili..
-Doce… Once…
-Para, Mari Pili. ¿Por qué comienzas de atrás hacia delante?
-Bueno, da igual. Comienzo de nuevo… Una… dos… Tres… Cuatro…
-Para Mari Pili, que me atraganto… Tengo aquí un lío de uvas. Me sobran como treinta y tres por lo menos.
-Si son veinticuatro. Doce por cada una, Lola.
-Ya, pero estaban de oferta, Mari Pili, y me han dado más.
-Lola no me alteres que la enferma soy yo. Venga, continúo… Cinco… Seis… Siete… Ocho.. Nueve… Diez… Once yyyyyyyyy DOOOOOOOOOOOCE ¡Feliz año 2009!… ¿Lola?… ¿Lola? ¿Lola dónde estás?
-Aquí, debajo de la cama, aún en el 2008. He perdido una uva y la estoy buscando. Di al 2009 que me espere un momentito que ahora voy.

sábado, 20 de diciembre de 2008

LOLA Y SU BELÉN

Increíble pero cierto. A veces dudo que me pueda estar pasando a mí, pero me pasa ¡Me quedo sin memoria! No de la Ram sino cerebral. ¿En qué lo noto? Pues en que he ido a poner el nacimiento y que no me acordaba si debía poner un San José o dos. He llamado a mi amigo Pingüino y ahí he cavado mi propia tumba porque me ha vuelto loca. Os cuento...
Pingüino es un hombre muy avanzado en el tiempo y dice que ponga dos San Josés ¿Qué os parece? Yo pienso que es dejar a María en entredicho porque si pongo dos maridos a la pobre mujer. la estoy llamando bígama y el niño preguntará quién es su padre ¿Qué le digo? Para colmo de males no recuerdo si en Belén nevaba o no. Pingüino dice que no, pero que él pone nieve porque da más realismo al lugar donde vivimos y, claro, le he preguntado “¿Pingüino nievo toda la casa o sólo el Belén?” Su respuesta no me ha quedado clara pues me ha contestado escuetamente “Al gusto del consumidor; yo nievo con polvorones espachurrados” Así que he bajado rápidamente al supermercado y he comprado una oferta de paga dos y llévate doce, con tal cantidad puedo decorar hasta la funeraria de mi Pepe porque cada caja es de cinco kilos y medio.
Pero, es que aquí no queda la cosa porque me ha vuelto a llamar y me ha dicho que pone peladillas para que simule que acaba de granizar; yo entonces le he dicho “Pingüino creo que es mezclar demasiado la climatología” pero como me fío mucho de su gusto e ideas, otra vez he vuelto a bajar al súper y comprado una oferta irresistible: veinticuatro paquetes al precio de tres. Claro. cuando he llegado a casa y me he visto invadida de peladillas, he retirado el pienso a Pepe perro y le he puesto un par de paquetes ¿No me habré pasado? Es que cada paquete es de kilo y medio y presiento que lo voy a producir al pobre animal estreñimiento.
Después. he llamado nuevamente a Pingüino para ofrecerle peladillas y me ha dicho que pasaría a recoger tres paquetes. Dos más tres son cinco, total, si a veinticuatro le quito cinco, aún me quedan diecinueve paquetes de peladillas que, a kilo y medio cada uno, suman veintisiete kilos y medio de peladillas… Me están dado ganas de quitar la manta de la cama y bajarme al portal de mi casa y poner “Un TOP manta” de peladillas y polvorones ¿Qué os parece? El caso es que mientras le esperaba con semejante munición navideña, he hecho una cata de mis insuperables compras ¡Ay leches, qué mal saben! Claro, ya me parecían muy baratas, para mí que son del año pasado pero. ¿aabéis? Me he callado como una zorra y he esperado a que Pingüino lo probara, quería saber su opinión y no se ha hecho esperar “¡Coño Lola!, ¿qué mierda es ésta?” No ha puesto mala cara, de la impresión se le ha cambiado la raya del pelo de su sitio habitual; no hay mal que por bien no venga, ya que la raya al medio no le favorecía. Ahora una cosa: Pepe Perro le encanta mi compra porque no sólo se ha comido su ración de peladillas sino que además, se ha zampado una cajita de polvorones.Después de llamarme exagerada por el exceso de carga decorativa, ¡bobadas que dice!, los hombres tienen que opinar de todo y de todo saben como el que más, le he pedido consejo sobre la distribución de las figurillas; aquí nos hemos enzarzado en una discusión porque él sostiene que en una casa elegante a la par que de mucha prosapia el belén, ha de estar en la entrada y yo le he dicho que si pongo el belén donde él me indica, no entramos en casa y pasar estas fechas en la calle, nos podemos congelar, entonces me ha preguntado “¿Lola no pones pingüinos de mazapán diseminados por el nacimiento? Dan un toque muy chic” Le he dejado con la palabra en la boca y me he ido, ¿sabéis dónde? Al supermercado; la chica ya me ha saludado con una sonrisa, ¡qué amable! Claro, menudo favor estaba haciendo al establecimiento pues era la única que se llevaba semejantes ofertones. Esta vez, me dieron un surtido variado de pingüinos, muñecos de nieve y reyes magos, todo en mazapán ¡Genial de precio! No me pude resistir.Al llegar a casa, encontré a mi Pepe, Peluche y Anticristo que estaban haciendo una cata de peladillas y polvorones ,¡qué zorro es Pingüino! No les había dicho lo malísimos que estaban, sin embargo, estaba parado delante de ellos viendo sus caras lujuriosas ante este dulce tan exquisito, cuando está bueno porque cuando está malo, como es el caso, pues pasa lo que les pasó a mis tres hombres: por una parte, el polvorón de mi Pepe salió como una bomba a estrellarse en los cristales de la cocina. Aquí, ya me definí que debía nevar toda la casa, mi Pepe había comenzado su colaboración en la decoración navideña. Luego Peluche al intentar digerir un par de peladillas, se atragantó, es que están más duras que un leño. Al toser, las migas expulsadas salieron a depositarse unas pocas en la pantalla de la televisión, y otras pocas en la puerta de entrada a la casa; otro que deseaba fervientemente ayudar a decorar ¡Era fabuloso!
En esto, abrimos el cargamento que traía nuevo; Pingüino estaba encantado porque le faltaba en su nacimiento dos reyes magos; Yo se los ofrecí encantada, total, sólo tenía noventa y dos reyes, mucha monarquía para un solo nacimiento y menos mal que en mi casa no somos republicanos que si no... Claro que, no os quiero contar el regimiento de pingüinos y muñecos de nieve, sinceramente, no creo que Napoleón tuviera un ejército más extenso que el mío. Al ver tal cantidad, mi Pepe sugirió que nos comiéramos unos pocos y así lo hicimos...
¿Sabéis lo que es un Caganet? Es una figurilla típica de Cataluña que se pone en los nacimientos. Es un pastorcillo haciendo caca; escatológico total. Bien, en el nacimiento de Lola, estas figurillas se convirtieron en pastorcillos vivientes. Mi Pepe, Pingüino, Peluche, Anticristo y Pepe Perro colaboraron para que así fuera ¡Pobrecillos, que malitos se pusieron!Moraleja: No fiaros de las sugerencias de los amigos. Dos, las ofertas no siempre son tan fabulosas como parecen.
Todos están enfadados conmigo ¡Qué raro!, ¿verdad?

jueves, 18 de diciembre de 2008

MIS QUERIDOS REYES MAJOS...


Queridos Reyes Mágicos, Melchor, Gaspar y Baltasar:
¿Llego tarde? Mi vida es un desastre, no me regenero ni aunque lo intente que, no os voy a engañar, no lo he intentado. ¿Para qué? Dejaría de tener la patente de Lola y ya hay mucha gente igual en el mundo y yo quiero ser yo, sin aditamentos, simplemente combustible y genuina.
… Estoy hasta los ovarios, no me ando por las ramas. Este mundo se regenera muy deprisa y yo me estreso y si me pongo de los nervios, como más y con la crisis no me llega el dinero para tanta comida. Si no me estreso y voy al ritmo de sevillanas, el mundo se me escapa. ¿Qué hago entonces? Ir a mi bola y la gente choca conmigo, no yo con ella, ¡ojo al dato!
Mis hijos dicen que estoy como las putas cabras lo cual no me ofende, pero a ellos sí y tengo un nido de acomplejados ofendidos por tener una madre así… ¡Allá ellos!
Mi Pepe dice que soy una insolvente; tampoco me ofende, pero él se pone muy triste, ¡fijaros!, más de lo que es.
Mi madre, yo pensaba que siguiéndola el rollo de las esquelas y las tragedias, se iba a poner más contenta; pues no. Como los monos zumbados subiéndose a la mala leche todo el día porque su hija, es decir yo, no tiene personalidad y la imito. Yo me pongo el chubasquero y que llueva a chaparrón, lo cual también la molesta.
Mari Pili, mi amiga, dice que la copio, que la replico en todo… Es verdad, pero por eso también se mosquea. Yo, tan contenta. Ahí voy yo a espachurrarme los sesos estando ella que piensa poco y bien; pues yo lo mismo.
Vamos entre ella y mi madre me tienen consumida. Tanto que este año he bajado cien gramos de mi peso habitual. No por sufrir sino por su pesadez.
Y una vez cubierto el expediente de quejas, voy al grano:
Cómo se os ocurra traerme aguja e hilo para coser los calcetines de Pepe el triste os echo a patadas de mi casa; advertidos estáis.
Cómo se os ocurra traerme un trabajo y que el jefe sea un cabrón, os escupo. ¡Ojito! Mi cupo de fulanos hijos de Satanás lo tengo cubierto.
Cómo me traigáis algún chisme para la casa para que yo siga dándole al plumero, retuerzo el pescuezo a vuestros camellos; ¡Cuidadin, cuidadin! Que soy mucha Lola.
Cómo no os llevéis la trompeta de mi vecino, regresáis al desierto a pata, lo juro por mis muertos más frescos, como diría Reverte.
Como me vuelvan a engañar este año con polvorones caducados y les entre diarrea a mis niños, vosotros estáis con colitis un par de años.
… Haced el favor, de una puta vez, de traer el crece pelos a mi Pepe; cada vez tiene la calva más lisa, leñe, Y que Peluche deje de ser tan mariconazo, coño. Todo el día mirándose la sombra. Tiene el espejo desgastado. Y que yo no tengo nada contra los gays, ¡ojito! Sino contra estas nenazas que son una generación insufrible.
…Y, por dios, Traed jabón y tijeras para Anticristo, le llegan ya los pelos por los sobacos, coña.
Para mi amiga Aurorita, nada de valerianas, que os corto las barbas. Lo que necesita es revitaliv; la menopausia le ha dejado apaisada.
… Y ya no quiero más… ¡Ah!, sí. No quiero sopla tubos en mi vida, mi ánimo ya no soporta más gilipollas
¿Es que no podéis traer gente encantadora como yo a este mundo? ¿Eh? Sois un trío un poco rarito. ¿Qué más os da? Si sois magos, os fumigáis a los Satanases que hay, y sembráis miles, millones de Lolas. Entonces el mundo sería caótico, pero con humor, repámpanos.
Vagos, desobedientes… Porque os soy fiel, pero me estoy hartando de vosotros y como me arte del todo, me voy con el gordinflón de rojo… el que avisa no es traidor.

Me despido de vosotros cariñosamente, ya sabéis que os aprecio mucho.
Siempre vuestra
Lola
PD. Espero que el día seis seáis puntuales porque soy capaz de no abriros la puerta.

domingo, 14 de diciembre de 2008

LOLA, MUJER DE ROJO

-Mari Pili éste es nuestro gran momento.
-¿Ah, sí? ¿Y cómo lo sabes, Lola? ¿Esta noche has desarrollado entre ronquido y ronquido, dotes adivinatorias?
-Primero, no ronco. Es Pepe quien sopla fuerte y, segundo, mis instintos primarios, ya que los secundarios los tengo sin estrenar para que no se me gasten, me indican, como te decía, que ha llegado nuestro momentazo.
-Si eres tan amable, Lola, indícame en qué consiste nuestro momentazo, me tienes intrigadísima.
-No hay más que verte para notar que lo que te estoy contando te importa una higa. Has seguido depilándote las cejas sin parar un micro segundo a mirar mis palabras sesudas.
-Paro. Ahora dime…
-Es nuestro momento estrella. Si no lo aprovechamos, somos gilipollas.
-Lo somos, Lola, lo somos.
-Sí, es cierto, es una verdad irrefutable y como es tan grande vamos a aprovecharla.
-¿En ser, aún, más gilipollas, Lola?
-Tenemos una gran labor social, un compromiso adquirido por…
-¿Ser idiotas, Lola? ¿Taradas, mermadas, por estar majaretas?
-Déjame terminar. Te pareces a Pepe sabiendo todo y no dándose cuenta de nada, hija.
-Me callo. Habla que es lo que verdaderamente te gusta… Pero ojito con poner palabras que no he dicho, ¿eh?
-… Es nuestro momentazo, Mari Pili.
-Si no me equivoco, lo has dicho ya seis veces. ¿Podrías avanzarme un poco más de información, Lola, por favor? Mis cejas me esperan.
-¿Qué te dicen las palabras gilipollas y crisis?
-Déjame pensar… Ya. En tiempos de crisis desarrollamos más gilipolleces.
-Sí, más o menos. ¿Tienes lápiz de labios rojo? ¿Un vestido rojo?
-Nada, no tengo nada.
-¿No? Anda, pues yo tampoco. Pues tenemos un problema, Mari Pili… ¿Tendrías a mano el teléfono de Carmen Posadas?
-¿Quién es ésa?
-Una que se casó, descasó, se volvió a casar, se puso viuda y la dio por escribir.
-¡Ah!... ¿Es que ella también es gilipollas como nosotras, Lola?
-No, ella tiene en común con nosotras nada más que es mujer y dice lo que le da la gana… Como nosotras.
-¡Ah!
-Deja de decir “ah” y vamonos al mercadillo. No podemos perder nuestro momentazo.
-No me muevo hasta que me digas en qué consiste nuestro momentazo. Y como sigas así, ya te puedes ir con la Posadas.
-La crisis arrecia… La humanidad nos necesita, pero nos falta lipstick rouge en nuestros morros y un vestidito rojo sencillo aunque sexy.
-¿Para qué, Lola? Las gordas como tú no pueden estar sexys.
-No me toques las chirimoyas, Mari Pili, mujer disecada y escuchimizada. Las gordas, además de chicha, tenemos un carácter envidiable y ahora crean vestuarios maravillosos con rajas y todo para estar atractivas a tope.
-¿Con rajas para que se os vea la grasa?
-¿A que te doy un revés que te dejo mirando a Murcia? Raquítica, que estás como una pasa.
-Vamos, pero no te me lamentes cuando yo sea la más y tú seas… la menos. Por cierto, ¿cuándo, demonios, me vas a decir en qué consiste nuestro momentazo, guapa?
-En tiempos de crisis, la gente necesita reír, reír a mandíbula batiente… Para olvidar que no puede llegar a fin de mes sin hacer trampas a la cuenta corriente.
-Ya… Y nosotros somos el chiste, ¿no?
-Sí.
-¿Y el rojo, Lola?
-Para olvidarnos de nuestra propia crisis, Mari Pili… Lo ha dicho la Posadas que lo ha leído en no sé dónde.
-¡Ah!
-Cierra la boca que te entran moscas con tanto “ah”.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

LOLA Y MARI PILI CON TODOS LOS SANTOS

-Lola, ¿qué plan tenemos para hoy?
-Jornadas gastronómicas
-Lola no tengo hambre.
-Pues comes para cuando lo tengas… no tenerlo.
-Lola, es que no tengo dinero.
-Anda ésta, ni yo. ¿Y eso es un problema para no comer?
-… Pero si tuviera dinero, ¿sabes dónde me iría?
-Al Tibet a congelarte. Allí, con el frío que hace, te congelas por lo que no te arrugas y, al no arrugarte, no necesitas crema. Bien pensado, Mari Pili, pero hoy toca jornadas gastronómicas.
-… No me iría al Tibet, Lola. Me iría a comerme unos churritos a San Ginés.
-Ahí, ahí, ya vas entrando en razón.
-Ya, pero insisto, no tenemos dinero.
-¿Tú crees que para comer unos buenos churros se necesita dinero?
-¿Es que hoy es la fiesta del churro?
-No, pero voy a terminar dándote un churrazo. Anda, vamos…
-¿A dónde?
-Mari Pili hoy tenemos que hacer muchas catas así que date prisa.
-¿Pero en dónde? ¿Con qué pagamos?
-Mari Pili para un momento y respóndeme ¿Cuándo has sido, hemos sido, honradas?
-Honrada y muy limpia.
-Mira lo de la limpieza cuela porque tu madre nació con un plumero y el estropajo y tú, por una extraña razón, lo has heredado, pero lo de honrada, tú, carne de mi carne, ¿honrada?
-No soy de tus carnes ni de tu familia. Ahora dime cómo vamos a pagar, Lola.
-Muy fácil, Mari Pili, llegamos a San Ginés y los churros que veamos abandonados en los platos, los prohijamos. Son raciones muy grandes, la gente no se las termina. Que te entra ganas de chocolate pues…
-Prohíjo las tazas abandonadas, ¿no? Pero qué moooooooorro, encima chupando las babas ajenas.
-… Sólo si quieres chocolatito, Mari Pili.
-¿Qué más catas tenemos?
-En el Corte Inglés esta tarde sacan a la venta el jamón San Manolito. Me han mandado la publicidad a casa para que vaya a probar. Nos dan un vinito amontillado y pan. Lo comemos, nos vamos por un pasillo, salimos por otro, volvemos a comer San Manolito, bebemos, y nos vamos por otro pasillo para…
-Volver por otro pasillo y seguir comiendo San Manolito Manolito, ¿no?
-Sí, claro. Después vamos a Mercadota que promocional salchichón san Cristóbal.
-¿Y hacemos lo del pasillo, no?
-Parecido, porque allí, además dan una cata de queso manchego Santa Leonor.
-Oye Lola, ¿desde cuándo los santos se han metido a negociantes?
-Es navidad. Dan a probar sus delicatessen.
-¿Dónde las hacen, en el cielo o en la tierra?
-Qué más da dónde las hagan, a mí como si quieren meter al diablo en el negocio con tal de que hagan catas y yo pueda probar y tener los conocimientos suficientes para saber si debo o no comprar.
-¿Con qué dinero, Lola?
-Es un decir, mujer.
-¿Tienes envases suficientes para las dos?
-¿Para qué quieres un envase?
-Para traerme las catas a casa, Lola.
-La mercancía se la lleva una puesta, Mari Pili… Mira, la que se tiene por honrada.
-Lola a mí tanta comida no me entra y, como comprenderás, si es gratis no lo dejo ni de coña… Además, piensa cómo podemos quedar el día de Nochebuena con nuestras familias si les ponemos unas tapas santificadas…
-¡Amén!... ¿Con doce tupers tendremos bastante?
-Mete veinte por si acaso, así tenemos para el cotillón de nochevieja.

lunes, 8 de diciembre de 2008

LOLA, PAPÁ NOEL Y ASOCIADOS

-“Queridísimo Papito Noel”… ¡Ay, Mari Pili!, yo es que soy muy tradicional.
-¿Y?
-Pues que a mí este tío gordo no me inspira hacerle la pelota.
-Lola hay que modernizarse. Sigamos…
-“Querido Papuchi Noel”… Mari Pili, ¿tú crees que este fulano es de fiar?
-Qué sí, Lola, que sí. Los americanos son fieles a este barbudo desde hace…, no sé, pero más que a Obama. Sigamos…
-Vale, vale, pero que sepas que a mí los que me hacen gracia son los renos… “Estimadísimos Pluto, Donald y,,,
-Lola, esos son personajes de Walt Disney.
-¡Ah!, es verdad… “Estimado hombre de rojo”… Oye Mari Pili, ¿este hombre trae originales o réplicas?
-Looooola… Sigue que va a llegar el veinticuatro de diciembre y seguimos en el encabezado de la carta.
-Es que Mari Pili si son imitaciones, me ahorro la carta. Voy al mercadillo y me las compro yo.
-Ya te vale, Lola. Sigamos…
-No, no sigo. Mira lo que le hizo al famoso niño de la bici: dejó todos los regalos al hijo de la amante del padre y el niño que había sido muy, pero muy bueno, vamos, como nosotras, le regalo una mierda. Tú Mari Pili eres muy avanzada escríbele tú. Me mencionas por si cuela, pero yo a mis reyes.
-Lola eres una monárquica.
-El oro, incienso y mirra, me ponen, Mari Pili y el gordo barbudo pues no. No dudo que sea un tío majete, pero en el momento que hay intermediarios, no me fío.
-Pero, ¿de quién me hablas ahora?
-Pues de los elfos, el trineo, los renos… Son muchos por el medio. En cambio mis Reyes Magos, directos al grano. Una estrella polar y ¡hala!, los regalitos en casa. Además, en mi Belén no pega meter a Papa Noel.
.Mujer, todo es simbólico.
-¡Y un cuerno de reno, Mari Pili! Hay que conservar puras las tradiciones.
-Pues yo escribo a todos, Lola, allá tú.
-¿Cómo que a todos?
-Sí, voy a escribir a Santa Claus, a la bruja Befana, a los Reyes Magos, a Papá Noel, a…
-¿Y te van a traer todos?... Claro, pensándolo bien, de esta manera si te falla uno, están los otros… Sí, una medida inteligente. Venga, escribimos una carta conjunta.
-No, conjunta no, porque corremos con el riesgo de regalos repetidos.
-Es verdad… Ya está. Mari Pili vete a comprar media docena de sobres grandes. Mientras yo voy al Corte Inglés.
-¿A qué, Lola?
-A por catálogos. Enviamos un catálogo a cada uno y nos ahorramos escribir. Con poner nuestras direcciones será suficiente.
-Gran idea, Lola… Oye, en el nacimiento ponemos a todos para que ninguno se moleste con nosotras.
-Mari Pili, ¿los renos que comen? Yo a los camellos les pongo agua.
-Como son gordos como su amo, ponemos un par de kilos de mazapanes.
-¡Genial!, porque me sobraron mazapanes del año pasado.
-¿Y si les entra colitis por tomar alimentos caducados? Que yo tengo la casa muy limpia.
-Hija, a todo pones pegas. Pues si les entra colitis, así adelgazan un poco… Oye, ¿la caca de reno olerá mal?
-Todos los excrementos huelen mal, Lola.
-Pues entonces nada de comida. A palo seco… ¿Mari Pili, qué te parece este encabezamiento? “Excelentísimos Baltasar, Melchor, Gaspar, Befana, Papuchi Noel, renos, camellos y demás comparsa. Sois cojonudos. Mari Pili y yo nos pedimos todo. Y rapidito, ¿eh?”
-¿No se notará demasiado que somos unas pelotas a la par que insaciables?
-Esos son los políticos, Mari Pili. Nosotras no levantamos sospechas.
-Vale, Lola. Entonces añade la lista de la compra de todo el 2009 más el catálogo de viajes Halcón… ¡Ah!, y bombones Godiva… Pon una bombonería entera mejor, y…
-Para Mari Pili. ¿No será mejor que te traigan el Corte Inglés entero con financiera incluida?... ¡Coña con mi amiga!... Pues yo me pido los almacenes Harrods londinenses y Galerías Lafayette en París. A mí a internacional nadie me gana.
-Pues yo me pido Tiffany para mi sola.
-Pues yo una flota de aviones, de barcos y platillos volantes.
-¿Platillos volantes, Lola?
-Sí, seguro que los extraterrestres también tienen su rey mago. Yo lo quiero.
-Lola… No nos van a traer nada.
-Lo sé, Mari Pili, pero pedir es gratis. Soñar, también.

jueves, 4 de diciembre de 2008

LOLA SIN GLAMOUR Y PERRO EMBARAZADO

-Mari Pili, he nacido para el glamour y no entiendo por qué, aún, no está en mi persona.
-Lola, porque eres una hortera.
-¿Y tú no lo eres?
-Procuro limarme, Lola, aunque al estar todo el día contigo, me cuesta.
-Yo es que me miro al espejo y me digo “Pero qué buenorra estás Lola” y eso como que me estimula.
-Pero no cambia nada. Aunque la mona se vista de seda, ya sabes…
-Sí que cambia, Mari Pili. Recibo estímulos suficientes para seguir buscando mi objetivo.
-¿Y cuál es? El mío es ser inmensamente rica.
-¡Qué vulgaridad, Mari Pili! El mío es sobrevivir con glamour. Mucho más elevado y nada materialista.
-Para sobrevivir se necesita dinero, Lola.
-Depende, Mari Pili, depende.
-¿De pende de qué, Lola?
-Lo que está claro que si no tengo dinero, no pago. ¿Pasa algo por eso? No. Sigo siendo Lola sobreviviendo… con glamour.
-Lola serás una morosa.
-Llámame lo que quieras, pero yo sé quien soy.
-¿Y quién eres, Lola?
-Pues, hija, ¿quién voy a ser? Lola la cachonda.
-No sé si cachonda, pero te ríes de todo lo que se menea y eso no es serio.
-Claro que no es serio. Para eso ya han nacido otros… Mi Pepe, por ejemplo… Pepe el triste.
-Por cierto, Lola, ¿te has fijado en Pepe Perro?
-¿Ves? Mi perro tiene glamour y su dueña, no. Por más que lo miro…
-Que te digo que el perro está muy gordo. Tiene que comer menos o terminará como una bola rellana como tú.
-No, dentro de un mes volverá a estar delgado. En cambio yo…
-¿Un mes, dices?
-Sí, cuando dé a luz, se vuelve a quedar delgado. En cambio yo, redonda y sin glamour.
-Lola mírame y responde…
-¿Qué, pesada?
-Has dicho que Pepe Perro va a dar a luz dentro de un mes.
-Sí, está embarazado.
-¿Pero cómo un perro va a estar embarazado, Lola? No me seas animal.
-Sí, está embarazado, no me digas cómo, pero lo está. Esto ha sido obra del Espíritu santo. Fíjate cómo tiene las tetas, Mari Pili.
-Lola, ¿un perro con tetas?... ¿Qué opina Pepe de tener un perro con tetas y pene?
-Primero no opina porque vive en una feliz ignorancia. Y segundo mi perro no tiene pito.
-Entonces es una perra, Lola.
-Es perro… Pobrecillo llamarle perra. Un desliz lo tiene cualquiera. Por cierto, ya he puesto el anuncio para buscar a padres en alquiler, en cesión temporal, porque como Pepe se entere del embarazo y Pepe Perro le dé por tener veinte cachorros, Pepe se mete en un ataúd y no vuelve a salir.
-Lola, Lola para. Si es perra, ¿por qué no le llamaste Lola Perra?
-¿A qué te parto la cara aunque sea violencia de género, Mari Pili? Pero mírale, si tiene la misma cara de triste que Pepe, ¿cómo le voy a llamar Lola Perra si soy como una castañuela?... Eso sí, sin glamour.
-Lola para tener glamour hay que tener la cabeza en su sitio.
-Y un cuerno… Mira a Audrey Hepburn en la peli “Desayuno con diamantes”, estaba zumbadísima y tenía glamour con gato… Bueno no tenía perro y yo sí… ¿Quieres un cachorro, Mari Pili?
-No, Lola. Me voy a buscar mi glamour. Me has vuelto loca.
-Será desaborida la tía…

lunes, 1 de diciembre de 2008

LOLA Y LOS REGALOS

-Lola, ¿dónde estabas?
-¡Cotilla!, preguntas todo.
-Dime con quien andas y te diré quien soy… Lolita
-Pues estaba haciendo mis gestiones navideñas.
-¿Me has comprado ya el regalo?
-Síiiiiiiiiiiii, Mari Pili. Es monísimo, pero no me preguntes qué es.
-No, no, que sabes que me gustan las sorpresas… Pero dime qué es para no coincidir.
-Tranquila, imposible coincidir. Mi gusto es desmesurado como bien sabes.
-Vamos, que este año como los anteriores, una mierda.
-No intentes chafarme, Mari Pili, estoy por encima del bien y del mal.
-¿Cuánto te has gastado en mi regalo, por curiosidad, Lola?
-Lo estipulado, ni un euro más. Te recuerdo que estamos en recesión.
-¿Y cuanto es lo estipulado, Lola, según tú?
-Con la subida de IPC, tres con cincuenta, Mari Pili.
-¿Qué te has gastado en míiiiiiiiiii, en su mejor amiga, tres euros? No llega ni a categoría de mierda, Lola.
-… Cuidadin, tres euros con cincuenta. Ojo al dato.
-Una mierda de cuidado, insisto.
-¡Cochino dinero! ¿Y la imaginación que he gastado? ¿La emoción? ¿El frenesí, qué?, ¿eso no tiene valor?
-Mierda con frenesí… No pienses que después de saber lo que sé, que ya sabía de todos modos, yo, Mari Pili Fernández vaya a gastarme más de tres euros en ti.
-Con cincuenta, tres euros con cincuenta, Mari Pili. Ahora yo no me disgustaría porque si te cuento…
-¿Qué, Lola? Cuéntame…
-Estaba la vecina del tercero A tirando bolsas en la basura y…
-¿Has sido capaz de cogerme el regalo de lo que tira la vecina, Lola? ¿Y los tres euros con cincuenta? ¿Ni eso, Lola?
-Déjame terminar, Mari Pili. Como te decía, la vecina tiraba y tiraba. Es la vecina rica, ya sabes. Yo, metida en un esquinazo esperando.
-¿Esperando a qué? No sigas, mi regalo es de deshechos.
-Pongamos que he reciclado, Mari Pili. Mucho más valor y ecológico.
-¿Y los tres euros con cincuenta?
-Tú, al vil metal, coña, te pareces a mi madre que todo lo mide en euros.
-No te has gastado nada en mí, lo sé. Cuando la vecina rica se ha ido, te has lanzado a la basura.
-Sí, cómo lo sabes y ¡qué maravillas he encontrado! Ya tengo los regalos para todos.
-Lavarás, al menos, lo que has cogido de la basura Lola.
-Si no ha dado tiempo a que se manchara. He sido escrupulosa. He sido muy cuidadosa, Mari Pili. Además, la vecina rica usa colonias caras. Nada que ver con mi detergente. Lo dejo como está.
-¿Qué has robado, si se puede saber, Lola?
-Robar, nada, monada. Reciclar. Los enseres abandonados ya tienen una dueña caritativa que ha hecho un reparto equitativo.
-¿Y a mí que me ha tocado?
-Loeve, con caja y bolsa… La bolsa la tengo que planchar un poco, pero ya verás qué bien queda.
-¿Loeve, qué?
-Perfume. Yo no regalo cualquier cosa.
-¿Colonia de Loeve, Lola? Qué locura… De todas formas los ricos son muy estrafalarios porque, vamos, tirar un frasco lleno a la basura, no tiene perdón.
-Mari Pili está vacío, pero cuando lo abres ¡Hum!, qué bien huele.
-¿Vacío? ¿Dices que está vacíiiiiiiio?.
-Sí, mujer, pero si quieres te lo relleno de colonia. ¿Qué prefieres Nenuco o Pachuli? Estás a tiempo de elegir.