domingo, 5 de abril de 2009

LOLA DE PROCESIÓN

-Lola, soy Mari Pili. Te llamo para despedirme, me voy a Benidorm.
-¿Cuándo, cómo, por qué?... Pues... Benidorm es una horterada, que lo sepas.
-Me voy gratis. Mi prima Chonchi me deja su apartamento. Fíjate: en primera línea de playa.
-¿Gratis, dices?...Te dejo, se me queman las patatas, adiós.
Ahora mismo llamo a mi Pepe, esto no se puede tolerar...
-Pepe, nos vamos.
-¿Adónde, Lola?
-No sé, Pepe. Haces preguntas sin pies ni cabeza... Todo el mundo se va menos nosotros. -¿Y la crisis, Lola? No tenemos dinero, Lola. Hay que pagar la universidad de Peluche, la hipoteca, la letra de la nevera, las vacaciones del año pasado, la factura de...
-Que te calles, Pepe. Por Dios, qué desagradable eres, siempre viendo el lado oscuro de la vida. Nos vamos al pueblo aunque sea, pero nos vamos.
-Lola, el pueblo es aburrido, por no haber, no hay ni procesiones. Además, nunca has querido ser masa...
-Pues ahora sí, Pepe. Necesito sentirme masa embutida en el asfalto de una carretera, no ser menos que los demás y, si no hay vírgenes en las calles, desfilo yo...
-Luego hablamos, Lola, tranquilízate, te noto alterada.
-¿Alterada yo, dices?... No es verdad..., lo que pasa es que me sacas de mis casillas, Pepe... ¿Pepe?, ¿Pepe eeeeeeee? -me ha colgado, será capullo... Ah, Suena el teléfono, es Pepe que se ha arrepentido.
-¿Diga? -Lola, soy Mari Pili.
-¿Qué quieres ahora?, ¿no has tenido suficiente con darme el día que repites jugada?
-Lola, se me olvidó decirte que en Benidorm hay el mejor mercadillo de toda la costa, ¿quieres que te traiga algo?
-¿Cómo dices?, ¿mercadillo? Ah, no, gracias. Chica, estoy en fase evolutiva. Me voy a dedicar a ver museos. Por cierto, ahora mismo me voy a uno... Adiós.
Esto es mucho, siento envidia insana y, para colmo, no tengo donde ir, qué asco me doy... ¿Pero qué he hecho yo para merecerme esto? Necesito tomar medidas... Ya sé: me voy a los chinos.
-Buenos días. Quiero dos colchonetas hinchables, por favor – menuda sorpresa voy a dar a Mari Pili cuando me presente en Benidorm. No tengo prima para que me preste apartamento, pero la playa será nuestro nidito de amor; seguro que le encantará a Pepe dormir en estas estupendas colchonetas que voy a comprar.
-Sólo muñecas, “señola”
-Muñecas, no. Qui-e-ro col-cho-ne-tas hin-cha-bles.
-¿Muñecas hinchables, no? Muy “balatas, señola”
-No quiero muñecas, quiero irme a la playa con Mari Pili –pero, ¿qué hago dando explicaciones al chino? Lola, no pierdas el norte…- quiero colchones de plástico, ¿”me se” entiende?
-Muñecas de plástico, muy buenas, balatas, balatas, señola.
-Ay, qué leches… que no qui-e-ro mu-ñe-cas. Col-cho-nes- pla-ya –el chino ha comprado al por mayor y no sabe qué hacer ahora con el cargamento y aquí está la prima de turno.
-Señola, muñecas hinchables jugar playa, arena. Dos por una, señola, balato, balato.
-Ande, déme dos y, ahora, quiero dos colchonetas hinchables y rapidito, eh –no me extraña que los chinos triunfen, son constantes.
-Sólo muñecas hinchables, señola. ¿Quiele más?
-Va a ser que no, ¡adiós, hijo mío! Que vendas muchas muñecas.
No vuelvo a un chino, me lo voy a jurar a mí misma mismamente… Encima, ¿qué hago con dos muñecas porno?... como no las vista con capirote para las procesiones… No tengo remedio y, un poquito de por favor, Lola: que no se entere Pepe porque me pone de escapulario a las muñecas… La verdad, eran muy baratas… Ay, voy a llamar a Mari Pili.
-Mari Pili, soy Lola. Oye… no se te olvide hacer fotos al mercadillo, ¿vale?

jueves, 2 de abril de 2009

LOLA Y SUS ADORABLES HIJOS

Estoy aprendiendo polaco en un viernes de dolores... Es mi santo, Santa Lola y yo aprendiendo polaco cuando tenía que estar poniéndome la peineta para procesionar ya que no me dejan salir con capirucho con lacito rosa. ¡Qué ñoños son los de las cofradías! No entienden que sea femenina. En fin…
¿Sabéis cómo se dice Ficus en ese idioma? Pues, Ficus… Mientras todas las palabras que aprenda sean semejantes al español, estoy convencida de que no tendré problemas, ¿no os parece? Al menos así opina mi Pepe que siempre ha tenido mucha fe en mí.¿Por qué polaco y no arameo, por ejemplo? Ay, hijos, porque me gustan más lo desconocido que, sin reconocer, se me asemeja, ¿me entendéis? ¡Qué suerte!, porque yo cada día me noto más inteligible… No os cuento cuando termine de dominar el polaco, quizá, y sólo entonces, suceda el milagro de Santa Nemesia y mis hijos comprendan mis mensajes porque hasta ahora…, eso del diálogo de doble dirección que dicen los chiflados de los psiquiatras, nada de nada: un callejón sin salida. Hablo yo, después más yo y, finalmente, la incomprensible Lola, es decir: mismamente yo. Ellos me miran, me observan y, ¿diréis? Se dan la media vuelta dejándome con la palabra en caída libre para que se estrelle contra el suelo y Pepe Perro ladeando las orejas con cara de aburrido.
Llamo a Pepe para desahogarme:
-Pepe, no entiendo nada. Los chicos no me escuchan, ¿qué hago, Pepe…?
-Insiste, Lola, insiste. Nadie como tú de tozuda y pesada para conseguir lo que te propongas…
Con estas palabras de ánimo y cariño, voy y ensayo. Nada, no me convenzo, algo falla. Es probable que me esté pasando como al ex presidente del Real Madrid de fútbol: he maleducado a mis futbolistas y, ahora, ¿quién endereza el desaguisado?, ¿metiendo sanciones?, ¿expulsando? o, ¿dando disciplina aunque me llamen fascista?
Ya lo dijo Peluche en una de sus escasas alocuciones y comparecencias en el pleno familiar:-Mamá, no te engañes… recibiste una educación reprimida y ahora pretendes inculcarla a tus pobres hijos- zúmbale al bolo lo que hay que oír.
-¿Pobres, dices?, ¿vosotros pobres?- aproveché la ocasión e insistí.
-Sí, Mamá, somos tus víctimas… dices no a todo. No sabes negociar, aprende de los políticos.
-¡Líbreme, Dios! No hijo, no. No soy estrecha, ni tan siquiera de caderas, pero hay cosas que no se pueden negociar. Vete ahora mismo a estudiar.
-Hasta luego, Mamá…- me ha dejado, no me ha hecho caso, se ha ido.

Sí, debo aprender el polaco o, ¿llamo a los del G-20 a ver cómo se negocia?
Peluche reniega de la familia, dice que quiere la independencia y que todos los meses le pasemos la manutención… ¿Este chico no me lo cambiarían en la incubadora y será catalán?¿Sabéis cómo se dice “adiós” en polaco?... ¡Dzien’dobry!... La entonación como cada uno quiera. Yo en andalú.

sábado, 28 de marzo de 2009

LOLA Y LA MANZANA DE MARI PILI

-Lola… Te he pillado.
-¿A mí?... nooooooo.
-Confiesa, bellaca.
-¿Qué me has llamado, Mari Pili?
-Lo que has oído. No tienes lo que tienes que tener.
-Te lo juro, no tengo nada.
-Pero si se te ve en la cara que estás mintiendo.
-Sí, eso es verdad. Pepe dice que miento más que hablo.
-Entonces…
-¿Entonces, qué?
-Que me digas, Lola. Que para hacerte la loca eres única.
-Oye, oye, lianta, ni he estado, ni estoy loca aunque como sigas con este interrogatorio es posible que termine sonada.
-Lola no te salgas por la tangente.
-Pero, coña, que no me he movido. ¿Has visto acaso que haya movido el culo? Y mira que lo tengo bailón.
-Lola…
-Mari Pili…
-Te he pillado.
-Oye… ¿El diálogo de hoy va a ser sólo esto? Es que nos quedamos sin lectores, chatina, tú verás.
-No me llames chatina porque es un insulto… Dime qué estabas comiendo, Lola.
-¡Ah!, era eso… Nada.
-Si te he visto cómo movías los mofletes, Lola.
-¡Va!, era para engañarlos. No te creas todo lo que veas.
-Lola, que no he nacido ayer.
-No, Hija. Hace tantos años que ni te acuerdas. Por eso, creo, que ves ya mal.
-Lola, hace media hora que comenzamos un régimen muy estricto y tú ya lo has roto.
-Oye, oye, estricto el tuyo. El mío estaba hecho a mi medida.
-No tienes voluntad…
-¿Qué no tengo voluntad, dices? Soy una roca. Ahora, mi estómago es el débil, el que se deja arrastrar. Pero yo, fuerte como Popeye… Mira, te pareces a Olivia.
-¿Quién es Olivia?
-La novia de Popeye. Ella un poco más alta, pero igual de esmirriada que tú.
-Lola como no adelgaces, este verano serás una foca en la playa.
-Anda, ¿dónde crees que están las focas? Pues en el agüita.
-¿Te ves guapa así de gorda?
-… No me puedo mirar en el espejo, Mari Pili.
-Ves, eso es el remordimiento, Lola.
-Qué remordimiento ni que foca bailando el rock, Mari Pili. Que el espejo es pequeño y no quepo.
-Ves, eso es por lo inmensa que estás.
-Mira Mari Pili si pretendes que yo sea una lenguadina como tú, es como pretender que el Machu Pichu esté en España.
-Por “mis muertos más frescos” que tú adelgazas. Toma una manzana y come.
-No, si ahora te creerás que eres Eva en el paraíso. Anda, trae la manzana que me la como. A una amiga no la hago yo sufrir. Total el orden de los factores, no invierte el hambre. Luego me comeré el choricito. ¿Quieres?
-Looooooooooooooooooooooola…

viernes, 20 de marzo de 2009

LOLA SEXY

Hola, soy yo. Pepe me ha cortado el teléfono y no puedo llamar a Mari Pili para contárselo, así que sentaros que os ha tocado escucharme...
He decidido ser sexy. ¿Eh, cómo se os queda el cuerpo? Esta mañana me levanté y me dije “Lola, pero que jamoncito estás, hija”… Pero jamoncito sin sabor, no os voy a engañar. Entonces, me puse a pensar hasta que llegué a la conclusión que si me ponía sexy tendría a Pepe entretenido y no me cortaría el teléfono. Sí, soy así de rudimentaria y el fin justifica los medios. Miré el monedero: ruinoso, pero, pero a Pepe con las prisas se le había olvidado la tarjeta de crédito y me dije “Ahora o nunca” y salí con faldas y a lo loco.
¿Dónde fui? A una lencería. Entré en una finísima y la dependienta que parecía que se había tragado el palo de una escoba, con voz gangosa me pregunta:
-Señora, ¿desea algo?
-Pues claro.
-Dígame usted…
-Déme para mis…
-¿Un sujetador, Señora?
-Sí, eso.
-¿Qué copa?
-No gracias, a estas horas aún no bebo.
-Le pregunto qué copa de sujetador usa.
-Una que me valga, el tamaño me da lo mismo.
-¿A, b, c…?
-Con el abecedario completo.
-¿Color?
-Uno que sea total, ya me entiende.
-¿Desea braguita a juego?
-¿Tendrán para mi tamaño? Es hermoso como una plaza de toros. Mire, mire…
-No. Será mejor que se vaya Señora.
-¿Por qué? Traigo la tarjeta de mi marido para pagar. Mire, mire…
-No miro, Señora. Esta tienda no es la adecuada para usted.
-¿Y eso quién lo dice?
-Señora, le estoy invitando amablemente a que se vaya.
-Si yo quiero comprar.
-Vaya a comprar a otra tienda.
-Quiero comprar en ésta. A ver, señoritinga, déme docena y media de todos los colores en la talla extra XXXXL y para mis cosenos del tamaño de las naranjas de mesa también docena y media.
-Señora, ¿sabe lo que está usted diciendo?
-No, pero me es inverosímil. Déme lo que ha pedido.
-¿La tarjeta de su marido va a soportar semejante presión económica?
-¿La tarjeta, dice? La tarjeta sí, mi marido no, pero eso no es asunto de usted.
-¿Se lo va a probar?
-Por supuesto que no. Me lo probaré delante de mi marido y lo que no le guste, lo devuelvo mañana.
-Señora, estas prendas no permiten devolución.
... La mujer con el palo de la escoba corriendo tieso por su cuerpo y mente me estaba poniendo de los nervios y yo tenía que solucionar lo de mi teléfono, así que le dije que me envolviera todo y ya vería como me las apañaba yo después…
-¿Cuánto es?-dije mirándola por encima del sobaquillo.
-Dos mil trescientos veinte euros, Señora.
-¿Cómo dice?-se me estranguló la lengua- ¿Las bragas llevan música y los sostenes tal vez son los timbales?
-No, Señora. Esto son piezas de artesanía. ¿Sabes usted lo que es artesanía?
-Lo que usted no sabe, hija mía, es ganarse el sueldo. Nunca juzgue las apariencias externas… Se equivocará.
… Y con las mismas, me salí muy digna del establecimiento… No soporto la prepotencia y menos para venderme unas bragas artesanas que, al fin y al cabo, no dejan de ser bragas, ¿no os parece?
Así que según volvía para casa, me he metido en una tienda de “Todo a un euro”, de chinos, claro y por cinco euros me he comprado un par de set lenceros a cual más feo… No me queda más remedio que hacer el pase a mi Pepe a oscuras. Total, en la oscuridad todos los gatos son pardos… Espero que mañana ya vuelva a tener línea de teléfono. Ya os contaré y si resulta, os digo la dirección de mi chino lencero
¡Adiós, amigos, hasta otro día!
Vuestra Lola, la sexy... Por cierto, la de la foto no soy yo, ¿eh?... Es que ni parecida, ni Mari Pili tampoco, ¿eh?

lunes, 16 de marzo de 2009

LOLA ESCRIBIDORA DE EPISTOLAS

Queridos hijos, Peluche y AntiCristo, dos puntos:

Os escribo porque he decidido aprender a escribir y cuando tenga muchas letras juntas publicar lo inexplicable; quiero ser escritora porque llevo mucho dentro y como no lo eche fuera, voy a reventar o, en el mejor de los casos, a indigestar.
¿Por qué a vosotros y no a otros? Múltiples razones de peso pesado que os paso a enumerar:
Una… Tengo al personal muy quemado de aguantarme y vosotros estáis vírgenes. He de cambiar de tercio. Decidido. Punto y aparte.
Dos… He leído en los sobres de sopa que uno se puede acercar a la familia y amigos de muchas formas para dialogar entre ellos tomando una sopa rica. Yo, en vez de sopa que ya estáis artos de tanto fideo, me acercaré con mi letra locuaz. Y, aunque esto sea más que un diálogo, un monólogo, antes de tirarme a la basura al menos me habréis leído. Claro, eso en el caso hipotético que os acordéis de leer ya que sois de una generación visual y las letras no van con vosotros.
Tres… Es el único medio para hablar con vosotros sin que mi integridad mental corra peligro porque sois dos cafres; no os quiero ofender, pero es la única verdad verdadera. Ahora bien, la culpa no es vuestra, descansad, respirad hondo, sino de la madre que os parió. Es decir, yo, como única responsable solidaria frente a la barbarie que he creado por mi enorme bondad. Punto y aparte.
¿Quién dijo que la bondad es buena? A ver, que me lo cuenten, porque si yo hubiera sido mala, tal vez, vosotros ahora no seriáis tan cabestros, egocéntricos, egoístas e irrespetuosos; he dicho.
¿Qué sabéis vosotros de las palabras sacrificio, tesón, renuncia? Nada, hijos. No os la puse en vuestro diccionario. Como vuestro padre y yo la usamos tanto y aún la seguimos utilizando noche y día y son jergas muy pesadas, pensé liberaros de ellas. Total, la cagué; punto y coma
Por otra parte, también se me olvidó grabaros en vuestros encefalogramas las palabrejas humildad y perdón. Errar es humano, hijos míos, pero si hierras, mueves el culo y te pones a intentarlo de nuevo sin arrogancia, reconociéndote que te has equivocado y si has ofendido a alguien en tu errar, pides disculpas; lejos de que piensen que eres un débil por hacerlo, pensarán que vas camino de ser grande. Punto a secas.
Por otra parte, he buscado en vuestras personas unas chispas de respeto… Perdonad, también se me olvidó ponéroslo. Enfrascada en que comierais tanta sopa que volví a cagarla. Además, tengo una memoria más fugad que la palabra “gracias” en vuestras bocas mal usadas.
La conciencia espacial que tenéis sobre los metros en los que habitáis de que son todos vuestros, se os olvida que también vivimos en esos metros otros quienes tienen derecho a sus espacios sin que otros se los violen. Pero, claro, el ombligo tan gigante que os he hecho, os impide ver los derechos de los demás, sólo veis los vuestros. En resumen: vuestro padres todo el día violados. Puntos suspensivos…
Cuatro… ¿A que os gusta hablar, ser escuchados? A mí me enloquece, pero como sólo digo bobadas y sólo sé que no sé nada, según abro la boca, me tacháis de ignorante y me dejáis hablando a las paredes.
Cinco… Estoy hasta la cresta de ser alcahueta, cocinera, planchadora, cuenta corriente y señora de la limpieza vuestra. Además, como sabéis que soy tan limpia, no os importa que nada más terminar de limpiar, volver a manchar ¡Si está Mamá para volverlo a hacer!... Pero qué listos sois, leñe. Punto redondo.
Seis… Notificaros que me he graduado las gafas. He visto y veo lo que he hecho y haciéndome dueña de la frase “Más vale tarde que nunca”, os informo que a partir de hoy mismamente no me voy a dejar tomar el pelo; me lo he cortado… ¡Ah! Y no admito más órdenes de nadie. Si necesitáis cualquier cosa de vuestra madre, admito encargos por riguroso orden de: Por favor, si puedes y gracias.

Os quiero mucho, hijos, y perdonad lo que he hecho de vosotros.
La prigada de vuestra madre, Lola

jueves, 12 de marzo de 2009

LOLA CURANDERA DE MARI PILI

-Lola… Soy Mari Pili
-Mari Pili iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
-Lola, no me rompas el tímpano.
-…Vale. Qué alegría más profusa.
-Yo de alegre nada, que lo sepas.
-¡Ah!
-Te llamaba para decirte que no estoy en un buen momento.
-¿Quién no? La crisis nos está dejando disecados.
-Lo mío no es por la crisis.
-¡Ah!
-Sólo te llamo para decirte que no te aguanto.
-¡Joderrrrrrr! Sí que estás mal.
-Bueno, ni me aguanto a mí misma.
-¡Ah, bueno! Ya me dejas más tranquila. Te confieso que por un momento me había comenzado a preocupar.
-Pues preocúpate porque no te aguanto.
-Chica, qué quieres que te diga, hoy me he levantado genial, para un día que no me duelen los higadillos y Pepe no le ha dado tiempo a enfadarse conmigo que vengas tú y me digas que…
-Que no te aguanto. Termina la frase Lola.
-Si ya la terminas tú por mi, Mari Pili.
-Es que Lola cuando uno se siente mal, es que le jode todo.
-¿Sí?
-Sí, Lola, te molesta hasta el buenos días del vecino.
-Ah, eso yo lo entiendo porque precisamente esta mañana he bajado con mi vecino el del trombón y cuando me ha dicho buenos días, yo le he preguntado cuándo se iba a meter el trombón por el culo… ¡Qué tardes me da, el tío…!
-Lo mío es mucho más profundo, Lola.
-¿Sí? ¿Cómo cuánto? Porque yo si pudiera meterle por el culo el trombón… Se lo metía.
-Lola deja de hablar de ti y escúchame, coño.
-Si es que me quiero meter en tu piel, coña, déjame tú también expresarme.
-Déjame tú a mí que soy la que estoy mal.
-Vaaaaaaaaaaaale…
-No digas vale y me lleves la razón como una loca porque no lo estoy.
-¿Segura?
-¿Segura de qué, Lola?
-De que no estás un poquito…, ya sabes…
-No sé, Lola, no sé nada. Solo sé que no me aguanto.
-¡Qué lástima!
-¿Qué lastima el qué? No me vengas a decir ahora que te doy pena, ¿eh?
-No, no, tranquila, pena no.
-¿Entonces qué?
-… ¿Lástima, grima, compasión, dolor, cefalea, retortijones, Mari Pili?... Lo que tú quieras.
-No sé, déjame pensar.
-¿Ves? Estás fatal.
-Eso ya te lo he dicho yo, Lola. Parece que lo hubieras descubierto ahora.
-Sí, sí, ahora mismito. Cuando te he visto con los ojos como los del silbato de un árbitro.
-Lola… ¿Y por qué yo y no tú?
-Anda, jódela, qué maja eres. Mira hija te voy a decir lo que te pasa.
-Dime, Lola, dime…
-Pues te pasa que no te pasa nada. Después de un alto voltaje, te has distensionado y la propia distensión hace que no encajes bien la nada anodina sin tensión ni vatios ni nada de nada que altere tus nervios aparte de Paquito o la pesada de tu amiga Lola que como ya estás sobreseída de ellos como que no alteran tus constantes vitalicias. ¿Lo entiendes, cielo mío?
-Lola…
-¿Qué?
-Ahora sí que me encuentro mal… Qué dolor de cabeza me has puesto en un segundo.
-¿Ves, Mari Pili? Soy un analgésico, casi como un supositorio.

domingo, 8 de marzo de 2009

LOLA Y LOS CALVOS

- Ay, ay de mí, qué he hecho. Ay…
- ¿Lola?
- Mari Pili, ay de mí…
- ¿Lola?
- Que sí, coña, que soy yo… Ay…
- ¿Qué pasa?
- Ay Mari Pili, me acabo de quedar calva. Ay…
- ¿Calva dices? Te dije que no te cortaras más el pelo. Es feo, pero es tuyo.
- ¿Feo mi pelo? Ay, ahora ya ni feo…
- Lola…
- Ay… Dime.
- Tranquilízate, compraré ahora mismo un crece pelo y te rocío la cabeza. Mira, el otro día eche vitaminas a mis plantas y en tres días están naciendo hojas a toda máquina.
- No me puedes echar nada. Tengo el cráneo en carne viva. Creo que se me ven hasta los sesos. Ay…
- ¿Qué has usado para cortarte el pelo, Lola?
- Pegamento. Primero Loctite y después Súper Glu.
- ¿Y por qué no te echaste también un poquito de cemento armado, hija?
- Mira, no se me ocurrió. Ay… Ay cuando me vea Pepe se va a creer que soy una descerebrada.
- Si es eso lo que te preocupa, tranquila, ya lo sabe… Quieta en casa, no hagas más. Ahora voy.
- ¿Dónde vas, Mari Pili?
- Al trastero. Creo que tengo una peluca que utilice los carnavales pasados y te la pones.
- ¿La de payasa?
- Sí.
- ¿Tú crees que soy una payasa, Mari Pili?
- No, sólo patética.
- Que sepas que la culpa no es mía… La maldita crisis que va a acabar conmigo.
- Ahora echando el muerto de tu calvicie a la crisis, Lola. Un poquito de por favor…
- Sí, porque si no fuera tan ahorradora, ahora tendría mi pelo en su sitio y no en la diadema.
- ¿De qué me hablas, Lola?
- De la diadema que me compré hace veinte años. Ayer se me rompió y fui a comprar una nueva a los chinos que son muy baratos, y los chinos me vendieron una china que sujetaba mucho, pero llegué a casa y la china me hacía muy china, ¿comprendes?
- Pues… no, Lola, no te entiendo.
- La diadema china era de corte chino y me veía demasiado chinesca para lo andaluza que tengo el alma, ¿comprendes?
- No, Lola, no entiendo que haces mezclando a chinos con andaluces.
- Mari Pili que sepas que eres una racista, pero como yo no lo soy me empeñé en convertir a la diadema china en diadema andaluza…
- Muy interesante… ¿Y?
- Entonces cogí mi diadema de hace veinte años y arranqué de cuajo sus adornos y los quise pegar en la china, en la diadema quiero decir. Primero lo pegué con Loctite e inmediatamente me lo probé. La diadema aún estaba bastante china y lo chino no me favorece, entonces me la fui a quitar y el pegamento se había salido de su sitio y al tirar pues…
- Te llevaste media cabellera de camino, ¿no?
- Sí, pero como no me miré al espejo, no vi el efecto óptico de la Lola sin media cabellera, pues cogí Súper Glu y arreglé la diadema medio china y medio andaluza e inmediatamente me la coloqué en la cabeza, ¿comprendes?
- … Y te viste totalmente andaluza ya, ¿no?
- Me vi china, Mari Pili. Ya sabes que en la china hay muchos chinos calvos. Acuérdate de flan el chino, el del dibujo de la caja es chino…
- Ya, ya, ya y como no te gustaste…
- Me la fui a quitar y estaba tan bien pegada que me costó mucho y… lo logré, pero…
- Te quedaste china del todo…
- Sí, pero me queda el alma andaluza, eh…
- ¿No has tirado la diadema?
- Sí, claro, de la rabia la tiré al water y lo he atrancado. Ay, qué desgraciada soy…

miércoles, 4 de marzo de 2009

LOLA Y MARI PILI

-Mari Pili, ¿sabes lo que estoy pensando?
-¿Tú? Cualquier descabello, Lola.
-… Pues que estoy encantada de haberme conocido.
-No sabes lo que me alegro.
-Y, ¿tú, Mari Pili?
-¿Qué si estoy encantada de haberte conocido? No sé, simplemente estoy resignada. De pequeñita te conocí, te colocaste en mi culo como un grano y… hasta ahora.
-¡Qué bonito, Mari Pili!
-¿Cuál? ¿Qué te diga que eres un grano en mi culo? Lola, por dios…
-Si sé que lo dices con cariño. Lo que pasa es que la edad te está dejando avinagrada como a mi madre y a mi triste Pepe.
-Claro, como tú eres azúcar glasé…
-Chica, no sé si azúcar, ron o mermelada, pero me siento bien en mi piel. ¿Quieres otro chupito de vino de la Seca? Tiene pocos grados.
-¿Cuántos?
-Espera que lo miro… veintiséis.
-Ya está. Cuando se pase el alcohol y se convierta en pis, dejarás de gustarte.
-… Pues me tomo más vino.
-Alcohólica.
-Ceniza, leñe… El niño Jesús te va a castigar, Mari Pili.
-¿A mí, por qué?
-Porque no valoras lo que tienes, porque no te quieres, porque no eres feliz, porque, porque, porque… Seguro, se enfada contigo.
-Moralinas no, Lola, un poquito de por favor, que me parece que cada día eres más monja.
-¿Monja yo? No soy casta ni pura… Ni quiera Dios que lo sea. El coro celestial está muy bien sin mí.
-Cuántas monjas de vida oscura luego se enderezaron y ahora son santas… Mira Maria Magdalena.
-¿Se metió a monja?
-Yo qué sé…
-… Yo es que no quiero ser santa… Ni monja. A ver qué hago con mi Pepe cuando llegara al convento…
-Que se meta cura.
-¿Pepe? No, no. Los curas no le consentirían lo que le consiento yo. Le echarían y me vendría a buscar… Estoy en un gran momento de mi vida.
-¿En qué lo notas, Lola? Me estás poniendo negra, eh.
-… Pues que no te hago ni caso, Mari Pili… Ni siquiera a Pepe.
-¿Y eso es un gran momento? Lola deja de beber.
-Si quiero bebo y si no, no… Ya no os temo, soy yo misma y hago lo que me da la gana.
-Lola, eso lo has hecho toda la vida…
-Si, por supuesto, pero con mucho temor.
-¿A qué? Qué morro tienes.
-…Hasta que hacía lo que me daba la gana, pensaba mucho… y con miedo.
-Lola tienes el cerebro sin estrenar, cómo puedes decir que pensabas… Deja de beber ya.
-… Mis actos eran temerosos. En cambio, ahora…, encantada de haberme conocido.
-Me voy a casa, Lola… Si te desencantas, por favor, no me llames.
-… Espera que me pongo la chaqueta y te acompaño así te sigo contando Mari Pili.
-¿Contarme el qué?
-… Pues cómo estar encantado con uno mismo por haberse conocido, Mari Pili.
-Ya… Oye Lola…
-Dime, Mari Pili
-Me pregunto que vi en ti cuando te conocí…
-No eres la única. Eso se pregunta Pepe también… ¡Puff!, las veces que se lo pregunta...

domingo, 1 de marzo de 2009

LOLA Y LA EXTRA DE PEPE

-¡Hola Lola! ¿Está la cena?
-¡Ozú Pepe! Parece que vienes de la batalla de las Termópilas… ¿Estás bien?
-Sí, sí. ¿Está la cena?
-¿Tú crees que una persona con esa careto puede tener hambre? Diarrea tal vez, ahora hambre lo que se dice hambre, pues no… ¿Has tenido muchos muertos?
-Ni uno, Lola, ni uno.
-Fíjate, no me podía imaginar que la crisis llegara hasta los muertos…Ya no hay respeto ni para morirse… No me digas más, ¿te han mandado a buscar muertos como los comerciales de calle?
-Lola, por dios, eres más simple que un lápiz.
-Déjalo en sencilla, Pepe, porque útil soy un rato. Acaso, ¿podrías escribir, pintar si no hubiera lapiceros?
-Olvídalo Lola. ¿Está la cena?
-Sopa. Sopa de fideos a secas, sopa de verduritas, sopa de pollo, sopa a la riojana, sopa de caracolillos, sopa de caldo… ¿Qué tipo prefieres?
-¿No hay otra cosa?
-Hasta que no acabe con el stock de sobres sopa que me has traído durante dos meses consecutivos, aquí no se come ni un huevo de gallina… ¿Pepe qué te pasa?
-… Me han pagado el bonus.
-¿Y me lo dices con esa cara de cenizo? Es que eres triste hasta para contar alegrías, hijo. Ven para acá que te frío los huevos. ¿Cómo te los hago, con puntillitas?
-¿Qué huevos?
-No van a ser los tuyos, Pepe. Vamos a celebrar tu bonus.
-Lola si no hay bonus…
-Pero si me acabas de decir que te han pagado la extra de beneficios, alias bonus. ¿Tú te quieres reír de mí, Pepe? Mira que no me gasto ni un huevo que están muy caros, eh.
-Dame sopa, Lola.
-Pero, ¿por qué te voy a dar sopa pudiéndote dar un huevito con puntillitas rico, rico? Tú eres tonto.
-Lola, quiero sopa… Me han pagado una miseria.
- A ver, Pepe, cuánto es una miseria…
-veinticinco euros… Una ofensa.
-¿Veinticinco euros brutos o netos, Pepe?
-Sin descontar impuestos… Una ofensa.
-Una ofensa no, Pepe, no confundamos que el castellano/español es muy rico. Es directamente una mierda y ahora mismo quiero que vuelvas a la funeraria.
-¿A estas horas? ¿Para qué?
-Para que les metas por el culo los veinticinco euros brutos.
-Lola, por dios, ya estamos con las tuyas…
-Tranquilo. Para que no te despidan por la acción de metérselo por el culo, les vas a decir que es un encargo de tu mujer. A mí no me pueden despedir. ¿Ves cómo pienso en todo?
-Anda, dame el huevo y cállate, Lola.
-De huevo nada. Sopa. Con veinticinco euros brutos no me da ni para comprar huevos anoréxicos, así que sopa… Ah, y mañana vas y les dices…
-No digo nada, Lola.
-Pepe, ¿sabes lo que más me jode? Y no me digas que hablo mal, que ya lo sé, pero es que la ocasión lo merece. Vas y les dices…
-Lola, que no digo nada y dame la sopa.
-Eres un calzonazos Pepe. En la vida se puede ser de muchas formas…
-Bueno, malo, tonto, gilipollas y como tú, Lola.
-Pues sí, Pepe… Porque contigo se han confundido. Han pensado que en vez de bueno, eres gilipollas y por ahí no paso. Así que vas y les dices…
-Lola, la sopa.
-¿Me vas a dejar hablar? O no te doy ni la sopa.
-Dime…
-… Estoy pensando que no les digas nada… Si a veinticinco le quito el dieciocho por ciento de impuestos, se me queda en veinte con cinco… Me da para media docena de huevos esmirriados, medio kilo de patatas pochas, una cebolla pequeña y un litro de leche sin calcio ni nada… Qué asco me doy, trago con todo… ¿Pepe?
-¿Qué? ¿Ya está la sopa?
-Ay, hijo, qué obsesión con la sopa… Que tú eres buena gente y vales mucho. Los de la funeraria son unos cabrones, hijos de Satanás, unos pendejos, unos…
-Lola, la sopa.
-Déjame que termine… Y unos chorizos… Ahora una de huevitos para mi Pepe. Que no decaiga el poderío de la Lola… La próxima vez incinero a los de la funeraria, chorizos…
-Lola…
-Ya voy, leñe.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LOLA Y UNA PARTIDA DE CARTAS

-¡Hola, dígame! Residencia de la familia García…
-Hola.
-¿Paquito? Paquiiiiiiiito, qué alegría oír tu voz. Fíjate que me había dicho Mari Pili que estabas afónico. Claro, como no paras de hablar, te pareces a las máquinas a pleno rendimiento. Pero, ¿sabes?
-¿Qué?
-Que Mari Pili es muy exagerada. Además, no comprende a los que tenemos tanto que manifestar como tú y yo. Y luego como somos gente con opinión tan fundamentada pues ella tiene envidia. ¿Qué opinas?
-Si usted lo dice, será así.
-Paquito, ¿por qué me hablas de usted? Siempre has sido un antiguo, pero ¡hombre! Que entre tú y yo hay confianza.
-Si usted lo dice, así será.
-Ay que perra con llamarme de usted. Bueno, da igual, sabes que soy muy tolerante… Bueno, que no hemos comentado las últimas movidas políticas. ¿Te has dado cuenta cómo y de qué manera más vil nos están acorralando? Los sociatas nos quieren machacar con la buena gente que somos. Ahora, yo como Iker Casillas ¡Me siento segura aaaaaaaaaaaaa! ¿Y tú?
-También.
-Paquito, qué poco locuaz estás hoy. Otras veces vienes con la caja de las tiritas para cerrarme la boca y hablar tú y hoy te noto raro, raro. ¿No te habrá hecho nada el juez ése, el que nos quiere meter en chirona como siga así a todos los que hemos votado al PP, verdad?
-Pues no.
-Entonces Paquito, ¿qué te pasa?
-Es que no soy Paquito.
-Anda, leñe, ¿y quién eres?
-Mariano.
-¿Qué Mariano?
-¿Y a usted que le importa, Señora?
-¿Y por qué no me lo ha dicho y me deja que ponga verde a todo el que pasa? Usted además de cotilla es un fresco.
-Oiga señora, yo llamaba para hablar con mi amigo Antonio sobre la partida de mus que vamos a jugar, y me sale una cotorra hablándome sobre el sexo de los ángeles. ¿Qué quiere que haga yo entonces si no me dejaba meter baza?
-Es usted un capullo.
-Y usted una facha.
-Y usted un rojo.
-Y a mucha honra, Señora, que donde tiene que estar usted es, es… Por cierto Señora, ¿sabe jugar al mus?
-Pues no. Sé jugar al tute, a la oca y al parchís.
-Lástima, nos faltan dos compañeros.
-Tranquilo, vamos Mari Pili y yo. ¿Dónde quedamos?
-Señora, si me acaba de decir que no sabe jugar al mus.
-¿Y qué? ¿Y por eso no vamos a jugar?
-Váyase usted al cuerno Señora ¡Adiós!
¡Uy!... Me ha colgado, qué gente más rara hay por el mundo.

viernes, 20 de febrero de 2009

LOLA Y LA GUITARRA

-La madre que me parió, que estreñida se quedó, leñe… Si es que no me sale una a derechas
-¿Te salen a izquierdas, Lola?
-No me salen y punto, Mari Pili… Este Pepe termina conmigo.
-¿Qué ha hecho? Pobrecillo, le exiges demasiado.
-¿Qué le exijo demasiado? No sabes lo que me cuestan sus clases para que luego le echen… Y la que tiene fama de descabezada soy yo.
-¿De dónde le han echado a Pepe? ¿Está en paro? ¿Ya no entierra muertos?
-Primero, mi Pepe a la única que va a enterrar es a mí como no se enderece. Segundo, mi Pepe no está en paro y si se les ocurre a los de la funeraria echarle a la calle, les mato de un golpe seco y la que entierra muertos soy yo. ¿Entendido Mari Pili?
-Entonces, ¿de dónde, coño, le han echado?
-… Mari Pili no digas tacos. Eso es propiedad intelectual mía.
-Lola…
-Dime Mari Pili.
-¿De dónde han echado a Pepe?
-¿Sabes Mari Pili que eres un poquito mucho cotilla?
-Lola vete a la mierda.
-Me voy, Mari Pili, pero antes escúchame. Estoy rabiosa, atascada de coraje, Necesito escupir mi impotencia
-¿Has probado a tomar supositorios por vía oral, Lola?
-Mari Pili nunca te lo he confesado, pero tú eres un supositorio para mí. Es verte y echo todo. Me quedo como nueva.
-Mira Lola me ha dicho de todo en esta vida, pero lo de supositorio es muy tomate, no sé si tomármelo como una ofensa.
-Un piropo, Mari Pili. Un buen amigo es siempre el mejor supositorio desatascador de mentes agobiadas a punto de morir por ebullición de agentes torturadores.
-…Y en mi posición de supositorio desatascante de tripas mentales serías tan amable de decirme de una puñetera vez de dónde han echado a Pepe.
-De clase de guitarra Mari Pili… Con lo que me ha costado que me lo admitieran. No hay derecho.
-Oye, ¿y qué hacía Pepe en una clase de guitarra? Porque virtudes tiene, ahora a soso no hay quién le gane.
- Pensé, Mari Pili que como la música amansa a las fieras, sería una excelente pócima para mi Pepe y va él y, primero rompe las cuerdas de la guitarra… Y luego la guitarra… le han echado y, encima, me han advertido que no vuelva a intentar matricularlo.
-la fuerza incontrolada que tiene en sus manos… será animal el tío.
-No sé si animal, pero le había comprado por correspondencia una guitarra y a ver qué hago yo ahora con una guitarra. Es capaz de correrme a boinazos con ella.
-Toca tú la guitarra y Pepe que toque las palmas con sus manazas.
-Mari Pili, con lo bruto que se está volviendo es capaz de romperse las manos y menudo matrimonio íbamos a ser, yo sin cabeza y él sin manos…
-Como sois tan raros, es como veros de carnaval todo el año… Venga, Lola, toca por soleares mi arma…

domingo, 15 de febrero de 2009

LOLA Y LA LECTURA EN SOPA

-Pepe…
-¿Qué, Lola?
-Esto no puede seguir así. Me muero en un mar de sopa.
-Pues deja de tomar sopa.
-¿Cómo voy a dejar de tomar sopa, Pepe, si tú por semana me traes una docena de sobres de sopa?… Mira a Peluche, se le está quedando cara de fideo.
-En la nota de la compra me ponías la palabra sopa.
-Pepe, eso fue hace más de un mes. Se me había acabado la lectura y te dije que me trajeras más sobres de sopa. Y desde entonces no has parado. Encima me los traes repetidos. ¿Así cómo voy a ampliar mi mente?
-Lola, ¿pretendes decirme que tú sólo quieres los sobres de sopa para leer?
-…Entre otras cosas, Pepe. Mientras la gente hace sopa y se la come tirando el sobre a la basura. Vosotros os coméis la sopa y yo reciclo el sobre en mi mente pero, claro, reciclar siempre lo mismo no es cuestión.
-Ya decía yo que tu encefalograma era plano.
-Oye, oye, encefalograma abultado, el mío es plano pero con fideos. ¿El tuyo, acaso, tiene fideos?
-Lola, esto es un diálogo para besugos. ¿Te has dado cuenta?
-¿Y qué quieres si eres un besugo con mente de enciclopedia? Al menos hablamos. He leído que hay matrimonios que después de un siglo juntos ya no se hablan, en cambio tú y yo…
-¿Eso lo has leído en un sobre de sopa, Lola?
-Vamos a ver, ¿tú te crees que sólo leo sobres de sopa? Pues no, estás muy equivocado. Mi mente ávida en conocimientos se lee, además, los discursos de los políticos. Pepe, no tienen desperdicio. Cualquier día me presento…
-¿En dónde? ¿A dónde, Lola?
-A política o, mejor, a ministra del ramo que haga falta. Es una profesión sencilla, sin complicaciones. Dinerito fácil. Sólo tienes que tener desparpajo, un gran rostro, y lengua sin destilar y ¡Hala! A vivir que son dos días. En un año, presidenta del gobierno… Mira, ahí con la excusa de ayudar a alguien, daré salida al armario lleno de sobres de sopa. ¿Qué opinas Pepe?
-¿Qué voy a opinar, Lola? Me dejas mudo.
-¿Ves? Tengo madera de política con estudios sobre la evolución de las letras en los sobres de sopa. Salgo en la tele, tú me preguntas lo que te dé la gana y yo, poniendo cara de llamarme Dolores, pero con gesto de Lola, voy y te cuento Alicia en el país de las maravillas o Pulgarcito. Entonces la prensa dirá…
-Calla, Lola, calla.
-Venga Pepe, no te enfades, te dejo que hagas de oposición. Ese papel lo bordas. Todo lo ves mal. Dime algo que haya hecho bien.
-¿Quién?
-Yo, Pepe. ¿Quién va a ser?
-Lola, sabes que no haces una a derechas.
-¿Ves? Eres la oposición perfecta. ¡Ah! Si no te importa, di que no hago una a izquierdas, ya sabes que soy del ala este.
-Lola, ¿no has quedado con Mari Pili?
-¿Me estás echando de tu vida, Pepe? Si es que tienes que trabajar, no te preocupes. Tú sigue con lo tuyo que yo hablo sola y me escuchas nada más porque he leído que escuchar es sanísimo y ayuda a la comprensión.
¿Y eso dónde lo has leído?
-En los sobres de supositorios… Cuando oigas rugir a tus tripas, algo tienen que decirte. Y en los sobres de sopa pone que observes y cuando el agua hierva, eches los fideos. Así que, Pepe mío, obsérvame o escucha mis sonidos. Lo que prefieras.

martes, 10 de febrero de 2009

LOLA ES UNA ESTUFA

-Lola, Lola…
-Pepe, si me vas a reñir por algo, no estoy… Que lo sepas.
-No. Oye…
-¿Qué?
-Los mocos se me están congelando.
-Muy interesantes tus experiencias pero, ¿no exageras? Te recomiendo que te pongas una bufanda.
-¿Una bufanda en la cama, Lola?
-Pepe, ¿tienes o no tienes frío?
-Soy una estalactita.
-Ponte calcetines y guantes. Ya verás qué calentito.
-¿Y si probamos a cerrar la ventana? Lola, ahí afuera hace tres bajo cero.
-Pepe, estoy enferma, y lo sabes.
-Lola estás como una manada de cabras. Ésa es tu enfermedad.
-Pepe estoy muy enferma. Me he convertido en una estufa. ¿Es o no es eso una enfermedad?
-¿Y si probaras a ir al médico a que te reconvierta en un congelador, qué tal?
-¿AL ginecólogo? Ni de coña. Cada vez que voy me insulta, me escupe exabruptos.
-¿Quién? ¿Marcelino?
-Sí, Marcelino, el hombre que me vendiste como el ser más delicado y educado del mundo. ¡La madre que le parió! Es verme y ¡hala! A soltarme que si tengo una edad, que si ya tengo unos años difíciles y, para colmo, va el desvergonzado y me pregunta los años exactos… Claro, está un poco despistado como cada vez le digo una edad pues…
-¿Y por qué no le dices la verdad?
-No me lo digo ni a mí misma, Pepe, se lo voy a decir a un tío que me llama vieja… Vamos que ni de coña, Pepe, como si piensa que me ha entrado la menopausia con diecisiete años.
-¡Que le dijiste que tenías diecisiete años, Lola?
-Sí, Pepe, si. Se me fue un poco de las manos y ahora es demasiado tarde. Ya no me acuerdo qué edad tengo como soy tan joven por dentro…
-Trae el DNI y lo vemos.
-No te gastes, está falsificado. He perdido el rastro de mí misma. Ni un perro de caza me encuentra.
-Tienes que admitir aunque me digas que tienes doce años, mentalmente tienes tres de eso estoy seguro, que te ha llegado la menopausia y con tus sofocos yo me estoy muriendo de frío.
-Vale, lo admito aunque no lo asumo. ¿Y tú, Pepe?
-¿Yo, qué, Lola?
-¿Qué es de tu pitopausia?
-Yo no sé si tengo pito o no, Lola, pero no te mato a frío.
-Pepe…
-¿Qué, Lola?
-¿A los hombres con la pitopausia perdéis el pito?
-Lola, antes decía que mentalmente tenías tres años. Ahora digo que no has nacido.
-Anda, coña, pues si no he nacido, es imposible que tenga la menopausia… Pepe, cómo te quiero.

viernes, 6 de febrero de 2009

LOLA ANALÍTICA

-¡Qué bueno es mi Pepe!
-Sí, Lola, es buena gente.
-Es muy buen cristiano, lástima que tenga esos ramalazos. Pero insisto, es un santo.
-Nadie es perfecto…, pero sí, es un santo.
-¿Sabes Mari Pili? Mi Pepe cada vez tiene el pensamiento más raquítico, pero es tan bueno, tan paciente… ¿Qué digo yo de paciente? No, eso no, no, no, vamos, ni de coña.
-Ya sabes que siempre ha sido un poco, poco tolerante.
-Mari Pili, no nos engañemos, ahora no tolera ni a un calcetín apretándole el zapato, pero es un ángel.
-¿Sí? ¿Tú crees?
-Mujer, creérmelo creérmelo, lo que se dice creer, pues no, pero en la vida hay que ver lo bueno. Lo malo dicen que se estampana delante de tus ojos y lo ves a la fuerza.
-¿Y si nos ponemos a ver otras cosas y dejamos la imagen del santo Pepe que descanse.
-Ay, Mari Pili, espera un poco que aún no estoy convencida del todo.
-Vale… Es un hombre cuya palabra fluye sin dificultad. Habla y habla.
-Tanto que no me deja contar mis cosas, Mari Pili. Cuando voy a pronunciarme, me interrumpe y dice lo que supuestamente iba a decir yo, que por cierto, no era eso lo que yo iba a decir, pero como es adivino pues…
-Pepe el divino
-Adivino, Mari Pili. ¿Tú ves a Pepe de divino? No me amueles …Se le está quedando la cabeza…
-Sin pelo, Lola. Está calvo. Desde luego tiene la ventaja de que la calvicie deja clarear las ideas.
-Pero, ¡qué ideas! Se le están quedando más estrechas que las caderas de una modelo, leñe. Que adelgace la barriga, no la cabeza… Mira el otro día le llevé a bailar y no se quitó ni el abrigo.
-¿Y qué hacia?
-Mirarnos con pena y hacernos fotos.
-Lola, es que Pepe no estaba en su elemento. Tal vez haya descubierto en la fotografía su otro yo desperdigado
-Ya mujer, pero que sólo haga bien su papel en entierros es muy tomate.
-Es buena gente, su tristeza acompaña al difunto.
-Y su caridad al enfermo, ¡ojo al dato!
-Y si ahora hace de reportero gráfico en las juergas ajenas aunque él no se integre, siempre os quedará un recuerdo, Lola.
-¿Qué recuerdo, Mari Pili? ¿El de Pepe con un móvil haciendo fotos aprovechando que no había luz y haciendo de reloj?
-¿También relojero? Qué completo.
-Sí. Me decía “ Lola son la una. Lola, la una y cuarto, Lola son…”
-¿Y tú qué hacías?
-Huir de él, pero como la sala era tan pequeña, me topaba con su santidad nada más huir.
-Mira Lola, dejemos de escarbar. Quedémonos en la superficie, ¿vale? ¡Qué santo es tu Pepe!
-¡Qué triste, Dios mío!…

martes, 3 de febrero de 2009

LOLA MALTRATADA

-¡Jesús! Lola, ¿qué te ha pasado?
-… Lo que me tenía que pasar. He tentado demasiado a mi destino.
-¡Coña! Lola, no te había visto el otro lado. Eres una victima.
-No, Mari Pili, Simplemente gilipollas.
-Eres una maltratada. Ahora mismo llamamos a la policía.
-Quieta ahí. ¿A quién vas a denunciar?
-A Pepe. Está claro que te lo has buscado. Siempre pensé que te mataría, pero no que te maltratara. Eso está muy mal. Llamemos.
-Quieta ahí. Mi Pepe es un santo.
-Sí, Lola, claro que lo es. Aguantarte es mucho tomate, pero debemos ser valientes y denunciarle.
-Que no ha sido él, tarada. Él es un santo te he dicho.
-Sí, pero a todas las victimas les pasa lo mismo. No quieren reconocer a su maltratador.
-Deja a las victimas de verdad. A ellas TODOS debemos apoyarlas, pero no a mí, Mari Pili, céntrate.
-Pero si estás hecha un cuerno, Lola. Un ojo morado, un chichón en la sien…
-Sí, estoy para que me lleven al museo del horror.
-Dime, Lola, ten confianza en mi. ¿Quién te ha hecho ese estropicio que te ha dejado más fea de lo que eres? Le meto en la cárcel ahora mismo
-Yo, Mari Pili.
-¿Yo qué, Lola?
-Que he sido yo, Mari Pili.
-¿Qué has sido túuuuu? Eres gilipollas, Lola.
-Eso ya te lo he dicho yo.
-¿Pero por qué te maceras, Lola?
-Mari Pili, no sé si me macero, pero no puedo seguir caminando a oscuras o me mataré a mí misma… Una lástima lo que perdería el mundo.
-Dime Lola, ¿por qué tienes que andar con los ojos cerrados y sin gafas?
-¿De qué sirve ojos cerrados y gafas puestas, Mari Pili? Cada vez razonas menos lo que dices. Comienzas a parecerte a mí y me preocupa.
-Lola debes andar con los ojos abiertos.
-Y lo hago, lo hago, no veas cómo abro los ojos, pero sin luz pues me doy contra cualquier esquina.
-Ay, Lola, mi amiga se ha quedado ciega… Tranquila, seré tu lazarillo.
-¡Joder! Que Dios se apiade de mí… Mari Pili, ¿sabes, verdad, que ves menos que yo?
-Síiii, pero no estoy ciega.
-Ni yo, Mari Pili.
-Has dicho que caminas sin luz, Lola. No me vuelvas loca.
-No te vuelvo porque ya lo estás, Mari Pili… A ver, querida, ¿qué significa sin luz?
-Que estás ciega… Que Dios se ha ido espantado de tu lado… Que necesitas unas gafas nuevas, una operación… Que a tu espíritu se le acabó las pilas… Ah, que no has pagado la factura de la luz…
-Mari Pili estoy al día en mis deudas. Mi problema es la manía de no encender la luz cuando me hago pis. Camino a oscuras, medio dormida en medio de la noche, la vejiga me oprime…
-Amiga, tienes una vejiga que no te las mereces. Ahora mismo la denuncio. No ha derecho que golpee a su ama. ¿Te has dado cuenta que te ha maltratado, Lola?
-¿Eh? ¿De qué hablas Mari Pili?
-De tu vejiga. En el momento que esté entre rejas no te vuelve a molestar.
-Ah… Mari Pili, ¿si no tengo vejiga ya no haré nunca jamás pis?
-Ni de día ni de noche, no habrá más golpes. Muerto el perro, se acabó la rabia, Lola.
-No, Mari Pili.
-¿No? Dime quién más te golpea…
-Mi garganta… Me levanto a oscuras a beber agua. La garganta se me queda seca y al estar oscuro, mucho, porque es noche cerrada y, dependiendo si Pepe ha cerrado las puertas o no, me doy unas leches, Mari Pili, qué leches…
-Te extirpo la garganta… ¿Algo más, Lola?
-… Va a ser que no, Mari Pili, porque al paso que vas me diseccionas la vida para que me deje de dar golpes.

viernes, 30 de enero de 2009

LOLA Y LA INFORMÁTICA

Está mal que yo lo diga, pero soy la bomba. Tenía el convencimiento de que mi problema radicaba en que soy del siglo pasado. Esta afirmación no quiere decir que os vaya a confesar mi edad, que quede muy clarito.Una cosa es que entre amigos os hable de mis problemillas y, otra muy distinta, es que os confiese lo inconfesable: mis años. Eso ni a mi madre se lo cuento. Como a ella le falla la memoria, pues no se acuerda Y a mí me viene divinamente porque, aunque le acosen mis niños preguntando: "¿Abuela, qué edad tiene Mamá?" Pues ella, según el día, me pone una; eso sí, nunca pasa de treinta y siete. ¿A qué es guay mi señora madre?
¿Hace una copita cazalla? ¡Venga, animaos! Es baja en calorías... Os contaré que tengo un virus, o tenía, porque creo firmemente que lo he asesinado. ¿Cómo? Ni pajolera idea, a tanto no llego. Lo que sé es que este trasto funciona... Lo peor que le puede pasar a una es ser analfabeta y, más grave aún, querer dejar de serlo y no poder.

Mi Pepe en el año de la tos compró un ordenador, lo último de lo último: moderno, avanzado, vamos que hacía de todo. Cuando llegó el bicho ése le dije a mi Pepe que rompía la estructura decorativa de esta nuestra casa, pero como pinto menos que un títere en el congreso de los diputados, pues el armatoste se quedó. Yo todos los días lo limpiaba, lo trataba estupendamente... Y un día, no sé dónde limpié, que se encendió él solito. Fue un flechazo, estoy convencida; el amor también existe en la red y yo sucumbí a sus encantos, pero como soy muy dura de cabeza, después de tanto tiempo de flirtear con Internet, no sabía nada de nada: encender, conectarme y apagar... Hasta que llegó el virus de los cojones. Los toca pelotas de mis hombres pasaron de mí como de la plaga, pero como soy mucha mujer en tan poco espacio, me puse las gafas de ver - siempre voy sin ellas, no veo, pero estoy mucho más mona- y manos a la obra, me dispuse a asesinar al muñeco gilipollas que salía en pantalla diciéndome cada vez una cosa. Claro que peor era cuando no salía el enano porque aparecía una pantalla porno. Tan extasiada me quedé mirando los tamaños de la naturaleza que no oí entrar a mi Pepe:

-¿Qué haces, Lola?- Di un bote en la silla que casi llego al techo.
-¡Coño, Pepe! Fíjate qué cosas salen. ¿Serán naturales?
-Vergüenza te tenía que dar. Apaga eso ahora mismo.
-Pero Pepe si es que sale solo, no hace falta buscarlo, no he sido yo, te lo prometo...
-Eso dicen todos los ladrones cuando les pillan. ¡Qué lo apagues!
-Que no, Pepe, que está pegado a la pantalla, es como un tapiz de la naturaleza femenina y masculina, eso sí, amplificada. Para mí que...
-¿Así vas a educar a tus hijos?- Dio un portazo y me quedé en ese momento con el pene más gigante jamás visto. ¡Jódete! La salida era yo. De nada servía lamentarme, mi reputación ante mi Pepe era la de obesa del sexo a lo bestia.

Sentí un ruidito detrás de mí... De sobra sabía que eran dos ratones duros de roer los que me estaban espiando. Me hice la loca -yo muy digna- y esperé...
-Mami, se ha ido Papá muy enfadado- era mi tierno querubín con voz lastimera. Quería asesinarle antes que al piojo vírico internauta, pero sabía que había un segundo cerebro en "la operación porno"...
-Mamá, de verdad, qué tontaina eres.- Aquí estaba Peluche sentenciando, el segundo cerebro de la operación pito grande- No te das cuenta de que Papá es como un curilla, esas cosas no las puede entender. ¡El hombre no da de sí!
Por mis muertos más frescos que quise estrangularle, pero como madre descontrolada y enfurecida sólo pude decir:
-¡La madre que os parió! ¿Tan necesitados estáis? ¡Si esas cosas sonde plástico, leches! No existen, hijos. Miraos, tenéis centímetro y medio y mis pechos son tamaño estándar, lo que veis ahí esmentiiiiiiiiiiiiiiiira.
-¿Segura, Mami? Tienen una pinta estupenda.
-¡Cállate, Anticristo! ¿Cómo puñetas se quita esto?
-No sabemos. Llevamos dos meses así...

He de reconoceros que el amor propio me mata y ser menos que otra mujer me carcome. ¿Por qué digo esto? Pues porque estaba llorando, lamentándome de mis desgracias cuando llegó Mari Pili, mujer muy puesta en el mundo actual, y se puso a darme un discurso en una verborrea galáctica sobre la informática y aledaños que me impresionó a la par que me acomplejó, y me dije: "¿Lola, te vas a dejar comer el terreno? No, hija, no. Tú menos que nadie, jamás. Antes muerta que sencilla. Y ¡Hala! me he cargado todo, hasta la cuenta del banco, ya no se puede entrar a mirar. Total, no había nada...

miércoles, 28 de enero de 2009

LOLA Y MARI PILI PELUQUERAS

-Mari Pili estoy pensando…
-No, por dios, déjalo, Lola.
-¿Qué quieres, que se me oxide la mente? No, hija, no. El mundo me necesita.
-¿A ti, precisamente a ti? No digas bobadas, chica.
-Mis tonterías actualmente están en alza. La gente necesita de una sonrisa.
-Para esos están los cómicos, los payasos, Lola.
-Ellos cobran y yo lo hago gratis. ¿Quieres ser mi Sancho Panza? Eres esmirriadilla, pero me puedes valer.
-Y tú, ¿quién eres?
-¿No me digas que no tengo ese puntito de Quijota, Mari Pili?
-Viéndote de la guisa que te has dejado el pelo, Lola… Por curiosidad, Lola, ¿qué has hecho este domingo?
- Lo mejor ha sido teñirme el pelo. Lo peor, cortar el pelo a mi Pepe.
- Pero si no tiene, ¿qué le has cortado?
- Tenía patillas. Ya no tiene…
- Pobre…
- Sí, pero ahora está más despejado. Ya no le quedan sombras en su vida.
- Mujer, aún le queda el bigote, Lola.
- ¡Coña! Me ha sobrado tinte. Ya está, se lo tiño.
- ¿Qué quieres, Lola, ir los dos horrorosos?
- ¿Acaso me ha quedado mal mi melena?
- ¿No te has mirado al espejo, Lola?
- Uy! Se me olvidó teñirme la otra mitad de la cabeza. Parezco un mapache.
- Peor, Lola. Pareces una escarola desteñida.
- Es que Mari Pili, me está fallando la memoria Ram.
- Eso es del ordenador, mujer.
- Y de mi cabeza. Proceso tantos datos que…
- Déjalo, Lola. Ven que te tiño el otro cacho.
- Sí, mejor, porque si me ve Pepe así, tratara de teñirme el pelo y me dejará calva como él.
- ¡Qué bruta eres! Dices cada cosa de él…
- Es que tiene una fuerza desmedida en sus manos. No controla su fortaleza.
- ¡Qué interesante!... Gira la cabeza que comienzo.
- ¿Paquito es fuerte?... ¡Ay que tirón!
- Es un puro macho… Luego te corto un poco las puntas las tienes muy abiertas.
- Vale… ¿Y dónde tiene la fuerza concentrada?
- Quieta… En todo el cuerpo.
- ¡Qué macho!... Pepe sólo en las manos.
- Pues no entiendo cómo no te ha estrangulado todavía… Te voy a dar unas mechitas. El otro día estuvo el pintor en casa y me encantó las aguas que me dejó en la pared del salón.
- Mari Pili que yo no soy una pared… ¿Y en qué notas que es fuerte Paquito?
- Me encanta que me dejes ser creativa en tu cabeza… Paquito levanta pesas, Lola.
- ¡Uy!, qué maravilla… ¿Con qué parte?
- Creo que si te corto un poquito aquí el pelo, te dejo una crestita muy salada… Paquito utiliza todo su cuerpo. Es una bestia… Me encanta
- ¿Qué sea una bestia, Mari Pili?
- No, la crestita que te he puesto en la cabeza, igualita que la de pájaro loco... La voy a pintar de malva. Mi amiga Concha tiene el pelo morado y está divina. Claro que tú eres otra cosa…
- ¿Otra cosa? ¿Cómo qué?
- … Ya está. Mírate al espejo.
- ¡Jesús!... Mari Pili ven, ahora me toca a mí.
- ¿Qué me vas a hacer? Lola ni sabes peinar ni tienes gusto.
- -Por eso. te voy a dejar igualita que la bruja Averías para que no seas menos que yo.

sábado, 24 de enero de 2009

LA GRAN SORPRESA DE LOLA

-Mari Pili, Mari Pili, siéntate que cuando te cuente, te caes de espaldas…
-Pues si me voy a caer no me siento, Lola, que aún estoy convaleciente.
-¿Es que te va a durar la convalecencia hasta que seas una difunta, mona? Coña, que el otro día me llevabas a una velocidad andando que una convaleciente no tiene esos motores que tú te gastas.
-A ver, cuéntame…
-Hija, qué raspa estás, el vinagre a tu lado es un terrón de azúcar… Bueno, a lo que vamos, ¿dirás lo que me ha hecho Pepe?
-Estrangularte no porque estás aquí.
-Mira Mari Pili, como sigas con estas tonalidades desagradables me voy a una esquina y me pongo a hablar sola.
-Por mí…
-Vamos a ver, ¿qué piojo te está picando el culo, guapa?
-Lola, cada vez eres más basta.
-Sí, es verdad, pero la culpa la tiene la crisis.
-No me hables de la crisis, no me hables de la crisis.
-Vale, vale, no te alteres. No te hablo más de la crisis, pero que sepas que tú te hayas sumergida en un macanudo brete.
-Lola no te soporto cuando hablas en otras lenguas que no se entienden.
-Hablamos la misma lo que pasa que el español/ castellano es muy rico.
-Pues háblame es el español/ castellano pobre si haces el favor.
-Pues quería decir, con su venia, que vuecencia la está mariposeando una mala cuajada que se la está cortando la leche.
-¿Eh?
-Eso digo yo, leñe, que pareces Doña Rogelia en un día estreñido. Dime, qué te pasa…
-Paquito, no aguanto a Paquito, Lola.
-Pues vaya novedad. ¿Y por eso estás así? Métele un rato en la Termomix a ver si agitándole se le pasa. En cambio mi Pepe está de dulce, más majo.
-No me lo puedo creer, Lola. Me lo dices para darme envidia.
-¿Cómo voy a hacer una cosa así a mi mejor amiga? Si te dijera que me ha tocado la lotería, lo entendería, pero darte envidia con mi Pepe, no estoy tan desesperada.
-Lola, es que no me deja vivir. Me espía.
-¿Qué piensa que vas a hacer? ¿Tirarte por el retrete?
-Dice que le engaño, Lola.
-¿Con quién? ¿Con el piojo que te pica el culo?
-Con el tabaco, con la comida… Como el médico ha dicho que coma y no fume pues…
-Pobre hombre, le entiendo.
-¿Qué le entiendes, eh, que le entiendes?
-Pues claro, mujer. A ver, si te gastas las siete vidas de gata que tienes, como no tengas las siete vidas de periquito de refuerzo, se queda más tirado que una basura en un vertedero… la subsistencia, Mari Pili, la subsistencia.
-¿Me quieres decir, Lola, que Paquito sólo me quiere para lo que me quiere?
-Paquito te quiere total porque lo vales… ¿Por qué te crees que yo quiero tanto a mi Pepe?
-Pepe tienes muchos valores, Lola…
-Y desagües, Mari Pili, pero es que desde esta tarde, desde esta tarde, más Mari Pili.
-¿Mas desagües, valores, qué?
-Mari Pili, Pepe sabe fregar el suelo de la cocina… Él solito, supo encontrar el cubo, lo lleno de agua. Cogió la fregona y se puso dale que te pego y…
-¿Y qué, Lola?
-…Que lo hizo bien, Mari Pili y en su vida había cogido una fregona.
-¡Qué gran desagües, Lola!
-Dirás virtud, Mari Pili. Mi Pepe es un gran virtuoso de la fregona… Qué sorpresas nos da la vida, querida amiga… Oye, ¿y si le colgamos de una fregona a Paquito?
-Pues un virtuoso ahogado al palo de una fregona, Lola.

jueves, 22 de enero de 2009

LOLA LA INDIA

Estoy del personal, alias gentuza, hasta más arriba de las plumas. Qué ganas de decirles “Cacho cabrones, hijos de Satanás & Company…”, pero luego me digo “Lola, ¿para qué, puñetas, te vas a gastar?” Aunque me fastidia que me tomen por tonta. Porque una cosa es estar sonada, zumbada del verbo vibrar, y otra muy distinta que yo, la Lola, tenga ojos, oídos, un poco de cabeza –no mucha, pero algo sí- para darme cuenta de que me quieren tomar el pelo, engañar o abusar de mí porque pueden llegar a sentir que soy más infeliz que un cubo.
¡Y un jamón!, de bellota si puede ser. Si transijo es por el tema éste tan en boga que es la conciliación, o lo que toda la vida se ha llamado “ponte en el lugar del prójimo a ver si padeces o haces lo mismo”, o si me apuráis lo llamaría “Cesión para no levantar cóleras innecesarias”
Ay, amigos, concilias y venga a conciliar, y lo más bonito que pueden pensar de ti es que eres una pringada o mema… ¡Y un jamón!, si puede ser un Joselito, mejor.
No tengo inconveniente en desarrollar mi inteligencia emocional seiscientas veces por minuto si hace falta, pero me pregunto “¿Quién la utiliza para mí?” Nadie; así de crudo.
Y, claro, uno puede ir de gilipollas por la vida tan contento como Caperucita por el bosque, pero un buen día, te encuentras con el lobo feroz que tiene la sana pretensión de arrebatarte tu linda cestita cargada de ricos manjares… ¡Y un jamón!, de recebo si puede ser… le pego una patada en los huevos –digamos sus partes para ser fina- al lobito que se queda eunuco de por vida.
Diréis que soy violenta; pues no. Pero cuando los pelos de la cresta apuntan tiesos al cielo, es que mi paciencia ha tocado el sol y se ha achicharrado… Y mirad que está lejos.
… No quiero seguir hablando porque una es muy discreta y comedida y, además, lo más triste, es que de nada me sirve porque uno cuando nace, dicen los listos que te haces, y yo digo que no. Si naces lerdo, te mueres babieca. Te afinas, te afinas, pero si la mona es mona cuando la levantan las faldas del Dolce & Gabanna se descubre lo inevitable; es decir, una mona.
Pues eso, yo he nacido con las mangas del chaleco un poco cortas, pero no por eso, el personal, alias gentuza, tenga derecho a abusar de mí… Es que como lo vuelvan a intentar los dejo eunucos a todos/as…, y a ver cómo crece el índice de natalidad; y yo ya no puedo reproducir porque estoy más pasada que un arroz.
Os estaréis preguntando, si es que alguien me escucha porque si no me escucha, yo lo entiendo, qué diantre me pasa hoy… No es hoy, son todos los días. Lo que pasa es que soy muy putilla y disimulo, pero cada vez me parezco más a los indios cabreados y cualquier día me veis por el Paseo de la Castellana subida a un pony con todas las plumas tiesas como en el desfile de Obama… Al tiempo.
… Por cierto, ¿no os he dicho por qué estoy enfadada, verdad? Pues lo lamento, no os lo puedo contar, se me ha olvidado… Pero lo que es seguro que era algo muy gordo porque si no, me acordaría.

miércoles, 21 de enero de 2009

LOLA Y LOS PERIÓDICOS

Mi Pepe insiste en que lea, y desde que lo hago soy muy infeliz. Antes, con la lectura de los sobres de sopa y los supositorios, me era suficiente para convertirme en una cateta feliz; objetivo perseguido por todo ser humano que se precie... Lo de la felicidad, digo.
Sin embargo, ahora, me nacen inquietudes que me ponen de una mala leche, de qué leche me ponen… Los periódicos son necrológicos, peores que mi madre, coña. Leo, por ejemplo, que los de la banca están jodidos, ¡qué lastima me dan! Aquello se parece más a un combate pugilístico que a un trust de psiquiatras dispuestos a atender a los afectados por la ingesta de inversiones no claras y en sumo caso, mal avenidas. A mí eso me la repampinfla porque mi cuenta siempre ha estado más roja que gualda; con la crisis sigue coloradita como la manzana de la bruja de Blancanieves; es decir, la crisis no me transmuta. No obstante, sufro por los que trabajan en banca, deben ser gente majísima con altas dosis de imaginación para aguantar la que está cayendo. En fin, seguiré siendo mujer plumero.
Luego, leer de política es como meterme en la Termomix de Mari Pili y salir precocinada y, a mí, nadie me maneja los sesos porque si uno es malo, el otro es peor. Necesitamos Obamas españoles o, aunque sea, un Cantinflas que, al menos, nos haría reír.
Si fuera yo escritora, se iban a enterar de lo que vale un peine y… media docena. Escribiría todos los días poniendo a todos en el lugar que les corresponde, que no quiero decir cuál es por si algún periódico se fija en la gran Lola y me quiere contratar; guardemos las apariencias hasta que me den cancha. Mientras, seguiré siendo mujer plumero que se me da mu bien.
También, me he fijado en anuncios eróticos; son muy tomate. No me imaginaba que hubiera tanto necesitado de favores previo pago… Debería llamar a ver qué tarifas cobran. ¿Para qué? Para estar informada; ya sabéis que una mujer sin información, es una mujer sin opinión aunque yo siempre la he tenido sin leer. ¿Y sabéis por qué? Porque soy una mirona. Con los ojos también se lee, te engañan igual que las palabras, no vayáis a creer que toda la palabrería es cierta; miente mientras habla, si no, coged un periódico y luego me contáis. Encima de deprimir te cuestan dinero… Y yo soy gratis. Mentir no miento, simplemente os cuento cómo veo yo las cosas de una manera mucho más entretenida, ¡ah!, y resumida; voy a la chicha que es lo importante
… Ya le digo a mi Pepe, “¿Para que gastas los oídos con extraños? Apaga la radio y escúchame a mí”… Dice, el descastado, que prefiere a Carlos Herrera… Mi Pepe no ha visto las piernas del Herrera, llenas de pelos y hombrunas. En fin, el se lo pierde y, mientras, seguiré siendo mujer plumero.
Ahora, el día que me desplume… Seré como una gallina a punto de meterme en una cazuela grande, voluminosa. Mari Pili pretenderá meterme en su maldita máquina, pero no la dejéis porque donde esté Lola mujer gallina cocinada en cazuelita a fuego lento, no hay ni color ni sabor parecidos… He dicho.

sábado, 17 de enero de 2009

LOLA Y FRED ASTAIRE

¡La madre que me parió! Qué catarro tengo… Justo hoy que quería empezar mis clases de baile, tengo los pies en crisis; están como dos cubitos de hielo y para bailar hay que estar caliente. Al menos eso dicen los que entienden como la vecina de mi madre que baila una hora al día y está como un gladiolo con ochenta y cinco años… Ayer, que iba entregada a ver a mi santa madre ya con las esquelas preparadas, me encuentro a la mujer gladiolo y me dice -anda que no hay ingenuas por el mundo, leches, pensé que sólo estaba yo- “Lola, debemos hacer bailar a tu madre. Tal vez así se la vaya la nube aciaga” Yo que estoy a la vuelta de la esquina de casi todo, la miré de arriba abajo, igual que si estuviera escuchando a un canario en medio de desierto y la contesté “Genial” No soy nadie para quitar las ilusiones a nadie y menos a una viejecita que se cree Ginger Rogers. A mí, como si quería convertir a mi santa madre en Fred Astaire… Cosas más raras se han visto. Desde que me percaté que Pepe Perro está enamorado del periquito de mi vecina del tercero A, me creo casi todo. Claro, que mi santa madre es hueso putrefacto, pero si ese día me libraba de leer esquelas, yo hacía el pino puente si hacía falta.
Así que allí llegamos las dos, igual que dos gladiolos recién abiertos… Sin problemas, nos marchitamos según abrió mi santa madre la puerta y nos comunicó que el frío se está cargando a todos los ancianitos del país.
No obstante, por si acaso Dios quería lucirse y hacer un milagro, encendí la radio y busqué una emisora sabrosona que agitara el cuerpo a mi santa madre. Claro, con lo tiesa que es, más que un garrote, Dios se negó. Me dijo que tenía cosas más importantes que hacer en vez de meter el ritmo a una ceniza (mi madre)… Así que terminamos con el alma en un puño con tantas desgracias que nos tenía preparadas mi santa entre café y café.
En un lapsus que se quedó muda (estaría buscando en sus anales alguna desgracia más) Ginger Rogers me dijo que si nos bajábamos a su casa que tenía unos discos de Machín soberbios. Yo, con tal de salir de allí, bailaba hasta con el palo de la fregona si hacia falta. Así que nos dispusimos a levantarnos cuando pregunta mi santa (madre) “¿Sabéis de que se murió Machin?”Otra vez a sentarnos y Ginger Rogers se nos puso a llorar porque era una fan incondicional del hombre de los angelitos negros… Como aquello comenzaba a traumarme y, en vez de tener la sensación de estar en casa de mi santa (madre), tenía la presencia de que estaba metida en un sarcófago de los que vende mi Pepe, decidí cortar por lo sano y llamar a Mari Pili “¿Dónde estás?” “¿Estoy con mi cuñada buscando un autobús para que se vaya al entierro de la madre de una amiga? ¿Te cuento de qué manera más vil se ha muerto, Lola?” ¡Coño! Y perdonadme por la expresión soez, pero es que se había puesto todo el mundo de acuerdo para que yo terminara en un cementerio y yo estaba ¡viva!, leñe.
Salí de casa de mi santa a gatas, pero me escapé a oxigenarme a la calle cuando suena el móvil y por casualidades de la vida, atino a la primera y me sale la voz de mi amiga Aurorita contándome que se ha muerto no sé quién; la colgué sin más preámbulos.
¿Acaso se había puesto de acuerdo España para morirse toda de una vez y quedarme sola con la crisis? Ni de coña, aquí no se muere gente, aunque lleve a la ruina a mi Pepe por no vender sarcófagos. ¡Todo el mundo a bailar!, ya que según Ginger Rogers bailar rejuvenece… Y ahora que me dispongo a fundar la primera escuela de baile hondo anti muerte, voy yo y me resfrío y los pies se me quedan moribundos; seguro que mi madre me ha echado el mal fario, pero lo que no sabe ella es que yo soy Fred Astaire y soy inmortal; he dicho.

miércoles, 14 de enero de 2009

LOLA LA HUEVOS

El día que yo haga algo importante, será un gran día… Ya me veo a todo el mundo, bueno, a mi Pepe, Mari Pili, mis hijos, mi siniestra madre, mi tía Lola que me quiere mucho…, mirándome como se debe mirar a alguien grande: con veneración.
Mientras, aquí estoy con el plumero haciendo lo que puedo que es poco. Deprimente porque si estoy esperando a hacer algo grande con un plumero ni los magos. Claro que, cuando estoy sola y no tengo con quien hablar, me hablo a mí misma y me contesto y todo; no tengo problemas de comunicación. Mis soliloquios son poco productivos, es cierto porque me convenzo rápidamente de que soy una especie que como no me defienda, me extingo… De ahí que quiera hacer algo grande para que se me respete, se me tome en cuenta aunque sea con el plumero.
Pero, claro, no se me ocurre nada, aparte de asesinar a alguien, meterme en una mafia que, por cierto, esto último no me gusta porque a mí me gusta mandar y ya que no me dejan en mi casa y Mari Pili me destruyen mis grandes pensamientos, pues me gustaría mandar y el gran capo me diría ¡Qué un jamón!, para eso ya está él… Y tiene razón el tío.
Y vosotros, ¿me veis cómo una asesina? Ya os digo yo que no. Si para matar a una cucaracha sudo y, al final, desisto; dialogo con ella, marcamos nuestros respectivos territorios y paz y después gloria. Ya podían los palestinos e israelitas pedirme consejo, pero como no soy grande pues nadie me conoce. Dudo que me conozcan en mi casa. Ellos sólo me temen. Cuando me ven llegar, se echan las manos a la cabeza y dicen despectivamente “¿Qué habrá hecho hoy Mamá?” Pues qué voy a hacer, demonios, además de manejar el plumero con maestría implacable. Nada.
También he pensado ponerme a trabajar en alguna empresa a lo grande y antes de terminar este pensamiento, mi otro yo sale enloquecido diciéndome “¿Trabajar más, Lola?” Y tiene razón, si curro de sol a sol y tiro porque me llevo otra, como el juego de la oca y, encima, no cobro ni figuro en las SS.
Estos empresarios para los que trabajo, los García & Asociados, para colmo son desagradables y más exigentes que los mandatarios de los oscar; no me dan ni el globo de oro. Siempre encuentran pegas: la camisa está mal planchada, la comida sosa, la cama con bollos, la tortilla con poco huevo. A ver, si hay crisis, las gallinas ponen pocos huevos y si no hay huevos, no se los voy a cortar a ellos para echarlos en la maldita tortilla, aunque hay momentos que me dan ganas, lo que pasa es que soy una mujer contenida… ¡Anda, que les den! Si me dieran, al menos, una propinilla pues ya vería yo si hacía la tortilla con o sin relleno.
Con esta situación, ¿a dónde, puñetas, voy a llegar? Que conste que el otro día leía a una periodista muy salada que decía que quería ser diosesa. ¡Leches! Se me encendieron todos los pingajillos sensoriales y me dije “Tú, también, Lola”, pero automáticamente Dios me llamó a capítulo y me dijo “Lola, tú eres muy sencilla. Ya eres grande tal como estás”… Y me lo creí. Me duró un par de minutos, los justos en los que me llamó Mari Pili y me dijo “Lola eres un desastre. Has sacado el billete de tren para Sevilla en vez de para tu pueblo, Valladolid”… me dio tanto coraje que hasta mi amiga me llamara desastre en vez de Lola la grande, que la contesté muy circunspecta “Sí, voy a por huevos. Allí los venden más baratos”… Antes muerta que callada.

lunes, 12 de enero de 2009

LOLA Y SUS ZAPATOS DE CENICIENTA

¡Repámpanos! He perdido un zapato… No lo habréis visto por casualidad, ¿verdad? Es que mi Pepe me cruje como se entere. Menudo día le he dado con los zapatitos, ni Cenicienta lo hubiera hecho peor. ¿Qué he hecho para perder un zapato? Nada anormal en mí, os lo prometo. La culpa no es mía sino de la oferta en la que me vendieron los dichosos zapatos. Me los pusieron delante de mis narices a un precio irresistible, y fui mujer fácil. Para colmo, eran preciosos... ¿No tendréis un vasito cazalla? Del disgusto, tengo mucho reseco y un pie helado, el de sin zapato. Esperad que vuelvo a entrar al bodorrio a pescar una botella de algo, ahora vuelvo… Ya está. Venga, unarondita de gaseosa para todos, es lo que había. La gente no es tonta y bebe lo bueno, lo otro, lo deja. Os cuento… Comprar en ofertas tiene el riesgo de no acertar con la talla. Así voy yo siempre, como un cromo. Eso sí, a buen precio. Los zapatos eran dos números más, pero no me importó, pensé en la comodidad. Mis esquemas mentales de, tan sencillos que son, no comprenden que igual de malo es un menos dos que un más dos. Llegó el día de la boda y en vez de hacer calor, hacía frío. ¿Qué tiene que ver la temperatura? Todo, amigos míos, pues yo contaba que los pies los tendría como dos morcillas y se ajustarían maravillosamente al zapato, pero al hacer frío, disminuyeron de tamaño. Ya no eran dos números sobrantes sino por lo menos tres. No me puse nerviosa, más que nada porque no me dicuenta hasta que empecé a andar. Además, unos días antes, me los había puesto mientras freía unos huevos para la cena y no noté nada raro. Es verdad que no anduve, simplemente me mantuve tiesa entre la espumadera y el huevo. Me cambié, si mal no recuerdo, siete veces de modelo, con ninguno me veía y, si no me veía a mí misma mismamente, ¿cómo demonios iba a acompañar a mi Pepe a la boda de su primo? Modelo que me ponía, le hacía un pase a mi Pepe, Peluche yAnticristo. Los dos primeros pases fueron bien. A partir del tercero se empezaron a revolver en sus asientos
.-Mamá, no te empeñes. Con todo estás mal. Ponte lo que sea y déjanosen paz.
-Lola, cariño, date prisa o llegaremos tarde a la misa.
-Pepe, no me presiones, que me pongo cual mejillón.
El tiempo se me echaba encima por lo que decidí ponerme un octavo
modelo, resumen de los siete anteriores, y llegó la hora de laverdad: subirme a los zapatos de tacones kilométricos. Imposible, queno podía andar. Los pies iban por un sitio y los zapatos por otro.
-Looooooooooola, vamos.
Ante semejante chillido, cogí los zapatitos de la mano y me metí enel coche descalza. Pensé que hasta la iglesia ya se me ocurriría algo. Mi cabeza se negó a pensar, y como era fin de semana, tambiéntenía derecho a descansar, así que llegamos a la boda, comenzando mi calvario. Como primera medida, me agarré del brazo de mi Pepe. Fatal. Mis andares eran como si estuviera contrahecha. Decidí entonces andar arrastrando los pies. Peor. En esto, viene un golpe de aire y mi sombrerito sale volando. Qué ágil es mi Pepe; salió corriendo como silos kilos no le pesaran. Ese lapsus me vino genial para estudiar mis próximos pasos que iban a consistir en andar a la japonesa: zancadas muy cortitas, como si no me atreviera a abrir las piernas por temor ahacerme pis. Claro, no conté con el maldito paso de peatones. Los coches hicieron lo que deben hacer y que casi nunca hacen: parar para que la gente pase. Mi Pepe al ver tanto coche esperando a quecruzáramos nosotros, le puso nervioso y, me metió prisa. Allí noperdí un zapato sino los dos. No os lo quiero contar… mi Pepe agachado buscando los zapatos de su cenicienta debajo de un coche. Un santo.
En la iglesia, estupendamente. Exceptuando el cura que se dedicó ahablar de un tema idóneo para una boda como es el divorcio, todo salió bien. Llegamos al banquete. Yo estaba pegada a la silla para no levantar más la cólera de mi Pepe y fuera a perder mis maravillosos zapatos. Qué envidia, amigos, la gente iba y venía sin darse importancia, y yo, clavada en aquel asiento a semejanza de una estatua de arroz… Hasta que no pude más y en un despiste de Pepe, me escapé. Me fui al baño descalza. Los baños como las cocinas son siempre fuente de inspiración, y se me ocurrió meterme papel higiénico en los zapatillos. Perfecto. Tuve que poner más de medio rollo pero,¡milagro!, podía andar. Tanta emoción me embargó, que cuando llegó la hora de bailar, salí la primera. Definitivamente, lo perdí. Se debió mover el papel higiénico, yo qué sé. El caso que estuve andando a gatas por toda la pista de baile y nada. No lo he encontrado. Y ahora, ¿qué le digo a mi Pepe cuando me vea desnivelada? Lo que tengo claro es que el lunes voy a reclamar a la tienda que melos vendieron, porque la señorita que me atendió, me tenía que haberdicho:
-Señora, ¿no ve que está hecha un adefesio con esos zapatos?... Por el contrario, se calló como una zorra y, me vendió unos zapatos con vida y personalidad propias.

viernes, 9 de enero de 2009

LOLA Y LOS TESTÍCULOS DE MARI PILI

-Mari Pili te voy a vendar la cabeza. Media España está ya con la gripe, y la otra media lo estará la semana que viene. Lo han dicho en la tele.
-¿Tú eres idiota, eh? Estoy harta de ti, que lo sepas…
-Bien me advirtió Paquito que ibas a ser una enferma difícil, pero es inútil, conmigo no puedes, soy incombustible. Ven para acá.
-Lola tengo una bronconeumonía, ¿para qué me vas a vendar la cabeza?
-Para que no se te contagie la cabeza. Prevenir es curar.
-Déjame en paz, Lola y vete a tu casa a pasar el plumero.
-Me voy cuando te quite los esputos de la cabeza. Después te la vendo y me voy con mi plumero y Pepe el triste, pero antes he de cumplir mi deber.
-Aquí no tienes ningún deber. Lárgate.
-Y un cuerno, no me voy… Estoy pensando…
-¿En qué, Lola?
-Te voy a vendar la cabeza y la boca. En boca cerrada no entran esputos ni mala leche.
-Lola no te aguanto…
-Lo sé, querida, eso les pasa a todos. A ver, es la hora de la inyección. ¿Dónde está el culete de mi niña?
-No, mira qué hematomas tengo…
-Hija, tengo el pulso inquieto y tardo en atinar.
-Paquiiiiiiiiiiiiiito…
-Ya está, gallina. ¿Ves? Ha sido un pinchacito de nada. Ahora te doy el caldito, te tapo la boca y a dormir.
-Entonces, ¿no me vendas la cabeza, Lola?
-Es verdad, se me olvidaba. ¿Ves como te tengo que cuidar? Sin ti la que no tiene cabeza soy yo. Se me olvida todo.
-En cuantito te vayas, yo me largo.
-¿De esta guisa, Mari Pili?... Estoy pensando que te voy a vendar los pies también. Mi Pepe dice que el frío entra por las partes bajas.
-¿Por qué no me dejas como una momia y acabas antes?
-Sí, cierto. Voy a por una foto de Nefertiti y te dejo igualita. Ya verás que calentita estás.
-Como un día se te ocurra ponerte enferma, prepárate, Lola, prepárate…
-Desde pequeñita has sido muy rencorosa, pero tienes la suerte de que mi memoria según se abre, se evapora.
-… Cuando esté sana, me iré veintisiete días seguidos al mercadillo, me fumaré todo un estanco, me beberé una botella de ron entera, me comeré seis cajas de bombones… Lola, no me escuchas. ¿Qué haces?
-… Leer este prospecto. Como no tenga efectos secundarios, te tomas cinco pastillitas ahora mismo. Prevenir es curar, insisto.
-¿Para que sirve eso, Lola?
-Para la colitis, el estreñimiento y las hemorroides.
-Estreñimiento y colitis no casan, Lola.
-Si lo dice el papel es que tienen parentesco… Y no tiene efectos de tercer grado así que abre la boca.
-No quiero… Seguro que tiene algún efecto de primer grado.
-Mari Pili, estoy de ti hasta la cresta, ¿vale? Te vas a tomar estas pastillas, un par de Valium y cierras el pico durante una temporada. Abre la boca…
-No.
-Mari Pili, Mari Pili, que te doy un garrotazo… Te prometo que si eres buena, te llevaré de rebajas.
-¿Cuándo?
-Esta tarde mismo vestidita de momia aunque sea… Ahora abre la boquita… ¡Uy!
-¿Qué pasa, Lola?
-Te acabo de ver dos bolas gigantes.
-No te preocupes, son los ovarios.
-¿En la garganta, Mari Pili? No, no, imposible.
-Pues serán los testículos… Venga dame las medicinas y vamonos de compras.
-Un momento… Buenos días, ¿está el señor doctor? Soy Lola García, la amiga de la infumable Mari Pili Fernández… ¿No se puede poner? Si seré muy breve, sólo es preguntarle si una bronconeumonía puede provocar testículos en la boca…

miércoles, 7 de enero de 2009

LOLA Y SUS MEDIDAS ANTE LA CRISIS

-Hay que joderse…
-Lola, esa boca.
-Insisto y no me recrimines, Mari Pili, hay que joderse… Para una vez que leo el periódico. Si lo sé, no me gasto.
-¿Dice que nos jodamos, Lola?
-Peor, Mari Pili. Ha llegado la recesión.
-¿En qué se nota, Lola?
-Según los fulanos del periódico se acabó hasta de comer pollo.
-¿Se han acabado los pollos en España, Lola?
-No, si ahora es cuando va a haber pollos de verdad, pero no son comestibles, Mari Pili.
-Lola no me hables en metáfora que aún estoy convaleciente.
-Hija, te traduzco en resumen. Sólo se puede comer zanahorias como los conejos. Plátanos como los monos y lentejas como Popeye. El resto está muy caro.
-Popeye comía espinacas, Lola.
-Pues ahora comerá lentejas como nosotras. Hay que joderse ya no se respeta ni a los comics…
-¿No viene nada más animoso en el periódico, Lola?
-¿Por qué te crees que no leo más los periódicos ni veo el telediario, Mari Pili? Son calcados a mi madre, leñe, pero al menos a ellos no les hago caso, sin embargo a mi madre la tengo que escuchar en estéreo. Hay que joderse…
-Lola tenemos que ser positivas.
-Sí, sí, pero por qué me tienen que joder los que han inventado la crisis si yo no jodo a nadie. No hay paridad, Mari Pili.
-¿Y por qué no jodemos un poco?
-¿A quién, Mari Pili? Yo soy mujer de paz… En fin, lo bueno que tiene comer zanahorias es que como tenemos tan estropeada la vista pues algo hará, ¿no?
-Comer zanahorias en exceso nos pondrá naranjas por sobre dosis de caroteno.
-Bueno, pues lo alternamos con el hierro de las lentejas, mujer.
-¿No pone cuándo termina, Lola?
-¿El qué, Mari Pili, los plátanos, las zanahorias o los que nos joden?
-La crisis, Lola.
-Espera que busco… Mira, sube la luz y el butano. Vamonos ahora mismo.
-¿A dónde?
-A por velas y leña. Volvemos a la edad de piedra, Mari Pili. Además, nos acercamos a casa de mi cuñada Pepa que se ha comprado un jamón de morirse sin crisis.
-¿Nos va a invitar a jamón? Qué bien, Lola.
-No, vamos a por el hueso del jamón. Haré sopa con sabor a sustancia. ¿Tienes fideos, Mari Pili?
-Sí, claro.
-Buenos, pues después vamos a tu casa y me das unos pocos… Oye, tus amigas las ricas, ¿qué tal están?
-Bien… ¿Por qué me los preguntas?
-Por ir a ver qué nos pueden dar. La amistad en estos tiempos es un valor en alza. Hay que aprovecharse al máximo del que tiene para el que no tiene no note la escasez.
-Tienes un morro que te lo pisas, Lola.
-¿Qué quieres, estar comiendo hasta el 2010 zanahorias, plátanos y lentejas? Y ¡Ojo! Que el asunto se puede poner peor como el gobierno no tenga para pagar a las autonomías y nos suban cualquiera de las tres cosas que nos han dejado. Entonces, si que vamos a estar jodidos, día y noche, noche y día. Hay que joderse…
-Lola, siempre nos quedará podernos colar en una boda o en un bautizo.
-Si, Mari Pili, siempre nos quedará París… Voy a escribir ahora mismo al Papa, que sepa que me están jodiendo sin anticonceptivos.
-Lola, Lola, no metas a la iglesia en esta ensalada. Además, el Papa precisamente no quiere anticonceptivos.
-¡Qué barbaridad! Naceran con la crisis muchos hijos de Satanás... El Papa no se ha dado cuenta de este detalle. ¡Ah! y al presidente del gobierno a que me invite los domingos a comer caliente en la Moncloa... Tranquila, le diré que voy también con mi amiga Mari Pili.
Soy de derechas, Lola, yo con ese señor no como.
-¡Vaya! No seas boba, comemos y cuando nos despidamos le decimos que a él nunca le votaremos. Así nuestra conciencia estará a salvo. La crisis manda, mari Pili.
-Ya me doy cuenta, nos hace olvidar hasta nuestros principios.
-Es verdad. hay que joderse...

viernes, 2 de enero de 2009

LOLA Y LOS MÓVILES

-Lola, ¿me puedes decir qué haces con los teléfonos móviles?
-¿Yo? Son ellos que no tienen corazón y me dejan tirada a los pocos meses.
-En este año llevas ya tres móviles.
-Un poquito de por favor, Pepe, si el año lleva dos días andando por el mundo, no me ha dado tiempo. Soy destructiva dándome tiempo, pero es que da la casualidad que no lo he tenido.
-Bueno, tú ya me entiendes.
-No, no te entiendo, Pepe. Soy demasiado simple para tu cabeza cuadrada.
-¿Sabes por qué rompes tanto móviles, Lola?
-¿Por qué, listillo?
-Porque los usas en exceso.
-Pepe, soy mujer sin límites. El horizonte mío tiene que estar despejado de trabas, necesito mucho terreno. Pero insisto en que estos telefonillos son unos cabrones. No es justo que me dejen tirada a la primera de cambio.
-Ya estás diciendo exabruptos, Lola…
-Palabrotas, Pepe. Háblame en cristiano.
-Anda, toma uno nuevo. Tiene garantía de dos años.
-Ay, qué monada, Pepe… ¿No lo había de color rosa o azul cielo? Van más a mi personalidad esos tonos.
-No existen teléfonos cursis.
-¿Me estás llamando repollo, Pepe? De verdad, encima de triste, eres más áspero que un alija. Te voy a llamar Pepe el triste seco… ¿Qué podría hacer yo para mojarte un poco, hijo de mi alma?
-Toma el manual y léetelo.
-Ah, no. Sabes que leer me gasta mucho los ojos y estos días con la enfermedad de Mari Pili ya he leído muchos prospectos. Cuéntame…
-No te cuento, lee tú.
-Anda, seco, más seco que la mojama… Oye, lo que no entiendo es para que hacen los móviles con tantos botones. A mi me sobran casi todos.
-Es que tu cerebro no ha evolucionado, se quedó en la primera fase.
-Ya, ya sé como dices. Igual que a ti cuando te condimentaron, te echaron vinagre y se les olvidó aliñarte con un poquito de azúcar… Oye, este teléfono es muy plano. ¿Tendrá más cerebro que yo, verdad? Necesito entes superiores a mí que me faciliten la vida… Anda, mira, está sonando…
-Descuelga, Lola…
-¿En dónde aprieto, Pepe?
-Aquí…
-¿Diga? Hábleme… ¿Diga?
-Mamá, soy Peluche… ¿Mamá? ¿Mamá estás ahí?… Ya está mi madre con un móvil nuevo, cuando se lo aprenda ya se le ha roto… ¿Mamá?
-Qué gente más mal educada, no contestan. ¿Dónde cuelgo, Pepe?
-A ver, trae… Da aquí. Ahora déjame leer el periódico.
-Mira, suena otra vez… ¿Diga? ¡Haló!… Contésteme, leñe…
-Mamá, soy Peluche, ¿me oyes?… Qué me va a oír… Mamá, coño, contéstame…
-Este teléfono ha nacido mudo, Pepe, no habla… ¿Diga? ¡Haló, haló, haló! Soy Lola y tengo móvil nuevo y es mudo, mándeme un mensaje si hay alguien ahí para enterarme.
-Mamáaaaaaaaaa, soy Peluche…
-Va, imposible. Voy a ir a la tienda.. Para nada me sirve un móvil que no habla.
-¿Has probado a quitar los auriculares o a ponértelos?
-Ah, ya decía yo que para qué servían estos rabos… Mira, suena otra vez… Qué musiquilla más bonita. Voy a bailar un rato…
-¿Pero no descuelgas?
-No, si descuelgo se me termina el baile… ¿Bailas conmigo Pepe? Un poco de alegría en tu triste vida vendría bien a tu sequedad de ánimo… Venga, mueve tus caderitas…