-¿Lola, damos un paseo por la playa?-¡Genial! El estiramiento de los músculos con la brisa marina serán beneficiosos para mi juventud, Pepe. Vamos…
-¿A dónde?
-¿No has dicho que demos un paseo por la playa con tufillo marinero?
-Sí… ¿Pero has visto cómo vas?
-Espera que me miro… Voy estupenda de la muerte, con pamela y traje de baño. Como las ricas de mi pueblo.
-Lola llevas bolso y encima de lentejuelas.
-¿Y? Elegante, pero informal.
-Lola no me seas ridícula y deja el bolso.
-Ni hablar del peluquín. Me lo pueden robar. Además, dentro llevo mis chismes.
-¿Qué chismes llevas para dar un paseo entre la arena y el mar?
-Azúcar para las agujetas por si en el paseo me resiento. Tiritas por si me hago alguna herida, agua por si me entra sed. El trapo del volvo. El…
-¿El trapo del polvo? Lola deja el bolso.
-Bueno, no es un trapo sino un plumero plegable.
-Peor me lo pones. Deja el bolso, Lola.
-No. Eres muy delicado y te puede molestar la arena. Yo te la quito con el plumero.
-Lola, deja el bolso.
-No me da la gana. ¿Te has visto tú cómo vas?
-¿Qué me pasa?
-Vas a pasear con zapatos de invierno y calcetines? Al menos quítate los zapatos y ponte las sandalias de goma. Eso sí, no te quites los calcetines, no vaya a ser que cojas frío.
-Lola, estamos a treinta y cinco grados.
-Entonces que haces con zapatos y calcetines en la playa?
-Lo que me da la gana. Vamos…
-Vamos… ¡Anda! Mira Pepe a Josito y Paquito. ¿Qué hacen paseando con unas sillas de la mano?
-Mis amigos son prácticos. Si se cansan, se sientan.
-Pepe vete a por nuestras sillas. Yo también quiero.
-Lola, no voy, es incomodísimo pasear así.
-Pepe vete a por las sillas… ¡Ah! ¿No son Mari Pili y Aurorita, aquellas?
-Sí, creo que sí.
-¿Qué llevan en los hombros?
-No tengo prismáticos, Lola.
-Pues también vete a por ellos…Y trae las toallas y las cremas… ¡Ah! Y los periódicos.
-¿Para qué necesitas todo eso, Lola, si estamos paseando?
-Para llevar más cosas que ellos.
-Lola, cada vez estás más cencerro.
-Pepe, no me discutas y vete. Yo te espero aquí. Por cierto, se me olvidaba, trae la sombrilla.
-¿La sombrilla para pasear?
-Sí, las ricas de mi pueblo pasean con parasol. ¿Has visto las fotos de cuando veraneaba Alfonso XIII? Las damas iban con sombrillas. Yo, también. De paso, trae la nevera con los víveres. En el camino nos puede entrar hambre. ¡Ah! Y las chaquetas y ls chubasqueros.
-Yo creo que mejor te traigo la maleta, también, y así paseamos más completos.
-Gran idea, pepe. Vete, yo te espero.
-Sí, espérame. Ahora vuelvo. Tardaré una hora, hora y media.
-¿Tanto, Pepe?
-Sí, Lola, en lo que me doy un paseo yo solito tan a gusto. ¡Hasta luego!
-… Pero Pepe…






















