miércoles, 29 de abril de 2009

MEME DE MEMA, ASÍ ES LA LOLA

…Mirad, no me quiero comparar con nadie, pero si lo tuviera que hacer, me compararía con Jesucristo. Igualita que Él, sobretodo en esa frasecilla que decía “No sé qué, no sé cuál, pon la otra mejilla”… Qué leches me llevo del personal. No sé, me deben ver cara de mema y para ser mema al cuadrado, voy y sigo haciendo el memo poniendo mi otra estupenda mejilla. Pero en fin, dejémoslo estar y hablemos que ayer vino LA LOLI a decirme que me hacía entrega del “MEME” con la condición de que contestara a unas preguntitas… No os digo más: he ido a la peluquería y he afilado la lengua para hacer lo que más me gusta: HABLAR, y si es de mí misma mismamente, más.
-¿Preparada Lola? Te explico de qué va esto:
1) Responder a las preguntas originalmente formuladas, en tu blog.2) Cambiar una pregunta que no te guste, por otra formulada por ti.3) Añadir al final, una pregunta creada por ti.4) Pasar el MEME a 8 personas… Comencemos: Un lugar para relajarte.
-Mi arma, en Sevilla y en el mar, aunque relajada nunca estoy. Siempre con la parabólica en pie de guerra por si las moscas.
- Un lugar del que huirías.
-Qué difícil me lo pones chiquilla si siempre estoy metida en todos los maremotos… De la gente mala y retorcía. Ya sabes, los que tienen dolor de tripa y quieren que el prójimo también se joda.
- Quién ha sido la ultima persona a la que has abrazado.
- A Dios, mi arma. Cada vez que salgo del banco y llevo tó en su sitio tal como entré, miro al cielo y brindo la faena a mi Dios por haberme protegido.
-¿Tienes muchas amistades?
-Corasó, cada vez menos. Es que no aguanto a la gente y sus sandeces y enseguida se me nota. Ahora, las que tengo son de ley, ya ves a Mari Pili, toda la vida junta. Desde que tuvimos uso de razón para juntar la O con la A.
- La ultima cosa que te has comprado.
-Un carrito de charol rojo para llevar la compra… Para mi madre. Te puedes imaginar cómo me puso de tarada. Yo leí “el rojo levanta el espíritu” y como mi madre nunca lo ha tenido, pensé que tal vez lo encontraría… puerca miseria.
- Que escuchas ahora mismo
- Virgen de la O por la banda sinfónica de Sevilla… Y a todo trapo para que los vecinos no gasten electricidad.
- Te gusta estar con mucha o poca gente
-Mucha, Mucha…, porque como les voy dejando doblados, así tengo remanente.
-Como te describirías.
-La caña de España. Rotunda, total. El encefalograma lo tengo un poco plano, pero mi Pepe me quiere así. No soy buena gente, pero tampoco mala. Lo que me mata es que soy muy sentía… Puff, lo qué lloro. Ahora reírme, mira, mira todas las arrugas que tengo… son de reírme. Si es que yo nací por necesidad. Un día la tocapelotas de la Cantalapiedra estaba deprimida porque si sus niños, que si su jefe y alguien la insinuó “¿Qué tal si te ríes de ti misma?”… Y nací yo en la realidad para crecer y ser total en la ficción.
- Di algo de la persona que te pasó el MEME.
-Si eres tú, Lolilla, ¿qué voy a decir de ti? Una pobrecilla que me lee y mientras me lee, ella se ríe de mí y me anima a que siga diciendo estupideces… Y es que los tiempos que corren piden decir estupideces, sin ofender, para olvidar tanta crisis, y encima ya que éramos pocos, parió la abuela a una maldita pandemia de cerdos. Y es que, anda que no hay cerdos por el mundo, más que moscas cojoneras.
- Si pudieras tener una casa amueblada gratis en cualquier parte del mundo, ¿donde te gustaría que estuviera?
-¿Puedo pedir tres casas? Una en Sevilla, Otra en la playa de la Barrosa, en Caí. Y un apartamentito en New York mirando a Central Park.
- Lugar favorito de vacaciones.
-En Fachadolid porque allí estoy con mi gente, y en la playa.
- Cuál es tu afición favorita.
-Tengo dos: escribir y estar con mis amigos.
- De qué te gustaría librarte.
-Anda que no preguntas, guapa, y decía que yo era cotilla… Pues me gustaría no trabajar y dedicarme a escribir, a estar más tiempo con mi marido, mis hijos, mis museos, mi cine… Hija, es que me gusta mucho vivir y disfrutar y trabajando a veces tengo la sensación de que la vida me roza con lo que me gusta a mí tocar las chirimoyas al personal…
-¿Qué querías ser de pequeña?
-De todo mi arma. Peluquera; tenía a todas las muñecas calvas. Locutora de radio, bailarina… Puerca miseria y mira dónde he terminado, trabajando en banca con la mala fama que tenemos los banqueros.
-¿Qué hechas de menos?
-Me siento una persona muy afortunada.
- Qué estas leyendo ahora mismo.
-“La casa Veneciana”… Bueno y mis sobres de sopa, claro.
- Cuál es el tipo de cine que te gusta.
-Comedias, dramas, de miedo. Menos las pelis de tiros y de palos, me chifla el cine.
- Qué ropa de diseñador te gustaría tener.
-Es que te veo venir. La próxima pregunta, me preguntas por la talla del sujetador… Sin duda Valentino.
- Vivirías de otra manera a como la vives ahora.
-No sé, todo es susceptible de mejorar, qué duda cabe, pero es que soy feliz tal cual. Insisto, me siento muy agradecida.
- Volverías a crear el blog.
-Por supuesto que sí. Primero ha sido el salvoconducto para no tirar la toalla y dejar de escribir. Y segundo HAY GENTE MARAVILLOSA que sin el blog no la hubiera palpado.
- En el armario de qué famosa te gustaría perderte.
-En el de la princesa de Asturias.
-Si tuvieras mucho dinero que harías con él-
-Ay esta pregunta sí que me la sé al dedillo: crearía una casa para pobres. Daría dinero a mi madre, a mi tía Lola, a mi prima Maite. Me compraría una casa en Sevilla, una en la playa de la Barrosa y daría la vuelta al mundo con mis amigos… Ah, me pagaría la publicación de mi primer libro.
- Mi pregunta: Estás contento con el mundo donde vives.
-No me disgusta porque cada día me encuentro con muchas cosas buenas, aunque me gustaría que fuera mejor, pero para eso, tendríamos que cambiar las personas, ¿no?
Bueno, Lola, y tus nominados para el MEME son…
-Coña, pareces Operación Triunfo, chiquilla… Nomino a todo el que pase por aquí y le dé la gana desnudar su alma.

domingo, 26 de abril de 2009

LOLA Y SU ETERNA MADRE

-Lola, ¿qué te pasa? Estás pálida, los ojos se te vuelven del revés.

-Seré la niña del exorcista. No te fastidia éste ahora con lo que me viene... ¿Qué me pasa, dices? ¿Qué me pasa preguntas mirando tu pupila azul a mi pupila pistacho?… Vengo muerta, Pepe. Ya no soy la que era, aunque soy lo que soy gracias a mis dotes de lata conservada, ojo al dato.

-Lola, pero si has estado días sin vernos, sin fregar, sin limpiar sin…

-Alto ahí. ¿Tú sabes que si gastas el coco te cansas un güevo?

-Pero tú no usas la cabeza, la tienes de adorno, Lola.

-Cierto porque, cuando la uso, me quedo en estado catatónico como ahora. Tres días con sus noches, Pepe, y casi puede conmigo…

-Va, ya estás en casa con la conciencia de ser una hija estupenda.

-Será mi conciencia la única que descanse porque lo que es mi madre… Un día más y me vuelve majara, Pepe.

-Toda la vida ha sido igual.

-Sí, pero no. Ahora está elevada al cuadrado con raíz cúbica de veinte. Vamos, me supera. Fíjate que estoy acostumbrada a aguantarte Pepe, que cada vez eres más raro que un sapo en technicolor. Pues bien, a su lado eres el milagro de Fátima…, y el de Lurdes juntos. Fíjate que sabe que soy una negada para las nuevas tecnologías, que me quedé en los avances científicos del S. XVIII, pues se empeña en que yo la arregle el canal Plus, el vídeo, el mando a distancia, yoooooooooooooooo, Pepe, que no sé casi encender el botón de una radio. ¡Hombre, por dios!, ¿Es que los científicos de ahora no piensan en los cortos y en los ancianos, leñe? ¡Ah!, y no te cuento si quieres pedir auxilio y les llamas por teléfono, ¿cómo no va a ver cuatro millones de parados en España, coña, si en vez de gente hablas con una máquina, repámpanos? Y yo no tengo química con las máquinas, Pepe. Ayer me pasé colgada al teléfono con una máquina que sólo hacía que preguntarme y me ordenaba apretar teclas, ¡no me dejaba a míiiiiiiiiiiiii hablar!, y ¿cómo me pongo cuando estoy muda? Fuera de sí, Pepe, antes muerta que callada. Además, ya la podía insultar que no se alteraba. La llamé hasta "hija puta" y ella siguió erre que erre… También en un momento de desesperación la llamé cabrona, ¿y dirás Pepe lo que me respondió? Que no me entendía. Entonces chillé más alto y la volví a llamar cabrona. Como tenía la ventana abierta, la vecina de mi madre, doña Escapulario, se dio por ofendida y se armó un chocho, Pepe, qué pollo se montó, ¿y sabes por qué? Por la puta máquina porque si en vez de una maquineta, hubiera habido una persona al otro lado, primero habría uno menos en el paro y, segundo, me habría enseñado, o me habría mandado a la mierda. Claro, que si me manda a la mierda como era una persona como yo, ya el diálogo hubiera sido fluido aunque hubiéramos mentado a nuestras respectivas familias, pero con una máquina, ya me dirás… ¡Ah! Y me ha dicho mi madre que no vuelva, que siempre las estoy armando. ¿Te crees que es justo, Pepe?… ¿Pepe? Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeepe… Me ha dejado sola, se ha largado y yo hablando para las paredes… Este mundo es irracional e incomprensible, ¿a que sí, Pepe Perro?... En fin, voy a tomarme un vasito cazaya. ¿Queréis un traguito? A ti, Pepe Perro, no te doy que luego te pones más pesado que yo.

… ¡Ah!, Pepe, ya sé que no estás, pero seguro que te llegarán las ondas sísmicas de mi melodiosa voz… ¿Dirás lo que me ha dicho también mi madre? Muy tomate… Me ha dicho que me va a llevar a una clínica de rehabilitación para gordos… Fíjate… Ya la he dicho que arrieritos somos, que yo soy gorda y, para colmo, feliz… ¿Cómo no voy a beber cazaya si es la única que me comprende, coña?... Ven Pepe Perro que te lo termino de contar, anda ven...

viernes, 24 de abril de 2009

LOLA Y LOS LAPICEROS

¡Pordiosbenditoytodoslosangelescelestiales!, me fastidia que quieran hacer un batido de frutas de mi cabeza. Ésta es rudimentaria, simple y me llevo muy bien con ella. Entonces, ¿para que modificarla si gasta poco y funciona a pedales?
¿Una copita cazaya?… Es que el mundo moderno no tiene conciencia. ¡Hala!, tira todo por obsoleto, por antiguo, no recicla. Y no, Lola es, soy muy conservadora sino, de qué iba yo a estar conservando veinticuatro años a mi Pepe, adorándole como a la estatua del Perpetuo Socorro, arrugándome como una pasa cada vez que le miro y veo que su bigote está por días más ladeado. Tirar para ná, es una tontería. Así que ya pueden venir los del ayuntamiento, los telediarios, las revistas femeninas, a decirme que “renovarse o morir”; pues ni lo uno ni lo otro. Yo, Lola la añeja, y a mucha honra.

Eso de abrirme el cerebro a nuevos pensamientos, costumbres, ¡qué dolor!, ¡qué desgaste!… No, no, estamos en época de crisis y toda concienciación del bajo consumo es poca.
Mirad, el otro día vino Pepe y, total, que porque le pregunté cómo quería los güevos si de pollo, gallina, de pato o, mismamente los suyos propios…, vamos, lo dije para dar un toque grasioso a un par de güevos sosos que con la crisis no hay para que sean acompañados al altar de la sartén con una pizquita de jamó… Va, me mira como si no me reconociera -anda que no es difícil eso después de años tocándole las chirimoyas- y me suelta, ¡ojo!, sin movérsele ni un músculo y el bigote cayéndosele en cascada.
-Lola, si naces más simple, naces lapicero.
…Pues estupendo de la muerte, qué queréis qué os diga. El lapicero fue un invento fabuloso y de una utilidad sin parangón, y un orgullo que me comparen con un hit histórico: simple, sin complicaciones, alto rendimiento, bajo consumo. No pesa- bueno yo un poco más-, cabe en cualquier sitio y es barato, yo no tanto,… De verdad, ¿algo, alguien, da más por tanto y tan poca combustión? Si es que no necesita ni gasolina, así que no hace falta que peregrinemos al país de Alá ni al de Chávez a pedir limosna; economía al máximo.
¡Ah!, acordaros, además ,que si me ve en versión lápiz labial, rouge para más señas, soy el antídoto contra la depresión en épocas de crisis; lo han dicho en la tele, y si lo dice la caja tota va a misa.

Si mi Pepe pensaba que me iba a poner nerviosa, excitada por esa apreciación tan cariñosa, es que aún no me conoce; digo yo que necesitará otros veinticuatro años para rematar sus conocimientos sobre mi soberana persona…, por mí no hay prisa; me regenero espontáneamente, y como nunca he sabido mi edad ni me interesa lo más mínimo, puedo ser eterna… ¿Os imagináis, yo, como un ángel celestial con mi botella cazaya debajo de los faldones dando la vara eternamente? Muy tomate.

Bueno, pues eso: si venís con afán de inculcarme ideas raras, o que os dé mientras me dejáis hablar como las cotorras, otra cosa que no sea cazaya, vais aviados. Aquí se viene al museo de los horrores, pero como sois buena gente y muy lista, os quedáis, os reís un rato de vuestra Lola que para eso estoy; que no me canso de deciros que reírse es gratis y no pasa de moda y, luego, cada mochuelo a su olivo, que mañana saldrá el sol por Cádiz…, seguramente, aunque he leído que por el mar de plata también sale el sol, no sé, mirad en algún libro a ver si es verdad. Yo a Pepe no se lo pregunto, no vaya a ser que esta vez me diga que soy lechuga en vez de lápiz.

martes, 21 de abril de 2009

LOLA SE ESCAPA

¡Hola y adiós!
Me voy, pero me quería despedir antes de vosotros. Sois mis fans, mis grumetes, mi fetiches, mi fondo de armario mis..., bueno ya está bien de daros jabón, coña.
Huyo a rumbo desconocido, así que si os pregunta mi Pepe si me habéis visto, dónde fui, qué fue de mí,-tranquilos, no os preguntará-…, vosotros no sabréis nada; mejor. Anda que no os vais a quedar a gusto: vosotros, Peluche, Anticristo, mi Pepe, mi madre, Mari Pili, mis vecinas… Ahora, el aburrimiento invadirá vuestras vidas, esto también os lo digo.
Me voy porque no quiero que mi Pepe me asesine, y tenga que ir a la cárcel por un asesinato justificado. Ojos que no ven, corazón que no tiene bajos instintos, ¿no os parece?
Sí, sé de buena tinta que me quiere matar. Total, porque le he dejado en bolas. No, no me he gastado su dinero. Claro, porque no tiene que si no, yo lo hubiera utilizado debidamente, no os quepa duda, soy una compradora compulsiva aún con crisis y todo.
He hecho algo peor. Y me pasa..., os voy a contar por qué me ha pasado: por ser hacendosa y limpia. Porque si yo hubiera sido una guarra, no estaría huyendo a estas horas con una bolsa del supermercado, siempre las llevo porque son practiquísimas,y mi botella de cazalla como únicas pertenencias.
¿Qué he hecho para que me quiera asesinar? He perdido la ropa de verano de mi Pepe. Sí, como os lo cuento. No sé, no sé qué hice con ella, si me dio un arranque de caridad y me sentí desprendida con lo que no era mío, o la tiré a la basura en mi afán de hacer sitio en donde no lo hay o, en el mejor de los casos, la llevé a la tintorería.Allí estuve, y claro, me pidieron el resguardo. Como no lo tenía, mepreguntaron cómo era la ropa. Al no saber, directamente me mandaron a paseo. Si se la he dado a los pobres: "Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita". Y si fue a parar a los campos de concentración de basura, no voy a ir allí para cogerme la peste y morirme, para eso,le doy el gustazo a Pepe y que me asesine directamente él, ¿no osparece?
Me da pena desaparecer, más que nada por mi madre y mi Mari Pili. Siempre me estaban poniendo a caldo. Ahora se sentirán como un hueco de escalera sin ascensor ¡Qué lástima!Y mi Pepe… ¿Estará triste, melancólico? Es que como se sientaliberado, le mato. Es que le conozco. Ya me lo veo leyendo tranquilamente el periódico, y poniendo encima de mis tapetitos de ganchillo del sofá, sus pies, los dos, porque tiene como de casi todo, dos, y lo que tiene una sola cosa, vale por más de dos.... Estoy pensando, que no sé qué hacer. Como que me voy al mercadillo, me compro un par de bragas y, mientras, dejo correr eltiempo… Vosotros, ¿creéis que cuando vuelva seguirá con su espíritu de psicópata compulsivo?
Sí, es una tontería irse, porque irse para nada, es gastar el tiempo que es escaso, cuando podría seguir amenizado las vidas de todos vosotros, ¿a que sí? Decidido: no me voy.

viernes, 17 de abril de 2009

LOLA Y BENITO

-¡Al ladrón!, Socoooooooorroooooooooooooo…
-Señora, señora, ¿dónde está el ladrón?
-Allá va corriendo, señor policía. Soooooooooooocorroooooooooo…
-Tranquila, mujer, ya voy.
-…Pues no veo que vaya, señor policía. ¿Cómo se llama usted?
-Benito, señora.
-Benito no está haciendo su trabajo. Acaba de perder al ladrón. Le voy a denunciar ahora mismo. Apunte…
-¿Qué apunte el qué, señora?
-“Yo, Benito, no he defendido a una mujer indefensa y he perdido al ladrón. Gratificaré a la afectada con…” ¿Benito, cuánto pone usted normalmente de multa?
-¿A quién, señora?
-A carteristas, usureros, bandidos, atracadores, estafadores, timadores, chorizos, cleptómanos, maleantes, cacos, descuideros, cuatreros, careros, saqueadores, rateros, mandantes…
-¿Señora, se ha cogido usted el diccionario?
-Señor guardia, gendarme, guindilla, madero, detective, comisario, agente… tengo un léxico muy rico… Venga siga escribiendo y ponga una cifra, me conformo con doscientos euros y olvidamos el asunto.
-Señora, ¿está usted bien?
-Aún sufro palpitaciones y el pulso, mire, mire cómo tirita. ¡Qué susto inspector Clouseau!
-…Soy Benito, señora… Dígame lo que la han robado.
-La honra si me descuido, inspector Gachet… ¿Dónde tiene aparcado su gachetomóvil? Necesito ir a comisaría a ponerle una denuncia ya que usted no me hace ni caso. Se parece a mi Pepe.
-¿Pepe es el ladrón, señora? Ya comenzamos a tener datos. Dígame más…
-Benito, ¿dónde se sacó usted el diploma para llevar porra?
-¿Cómo dice, señora?
-Déjeme de llamar señora y Llámeme Lola.
-Señora Lola déme datos del ladrón que le robó la honra.
-Benito no me escucha. ¿El pabellón auditivo lo tiene usted bien? Mi suegro era otorrinolaringólogo si quiere le recomiendo…
-Luego me dice dónde tiene su consulta. Ahora dígame datos.
-La dirección exacta no la sé, pero en el momento que vea a San Pedro le pregunta por Emilio. No hay pérdida.
-Señora Lola, qué tiene qué ver San Pedro con el ladrón.
-Nada, Benito. Eso es verdad.
-Bien, el ladrón se llama Pepe. ¿Qué más?
-Yo qué sé cómo se llama. Pepe, imposible. Todos los Pepes son muy honrados.
-Entonces, ¿quién es Pepe, señora Lola?
-Mi Pepe es mi marido, Benito.
-Déme su teléfono, hágame el favor.
-Anote, señor agente del orden: 666230000.
-Un momentito, no se mueva de aquí… ¿Don Pepe?
-¿Quién me llama?
-Soy Benito, agente municipal.
-¡Dios mío, una desgracia! Dígame, ¿qué han hecho mis hijos? ¿Quién de los dos ha sido?
-Tranquilo. Sus hijos no son.
-¡Qué susto!... Entonces, ¿para qué me llama?
-¿Tiene usted algo que ver con una tal Lola?
-Pues…, no, no, no tengo el placer de conocer a nadie que se llame así.
-¿Seguro don Pepe?
-Segurísimo.
-Píenselo tranquilamente, le dejo un minutillo para que lo piense… Es más, se la describo: gorda, los ojos como platos y no deja de hablar.
-No tengo nada que pensar, no conozco a nadie que se llame Lola. Ahora, señor agente, le dejo. Buenos días.
-¡Adiós y muchas gracias!.... Señora Lola venga usted para acá.
-¿Qué, qué le ha dicho mi Pepe?
-Decir lo que se dice decir, no me ha dicho nada. Más bien ha negado.
-¿Negar el qué, Benito?
-¿Conoce los evangelios, señora Lola?
-Apostólica y romana.
-Pues eso… Todos ustedes son iguales, negándose hasta tres veces… Ahora con su permiso me voy a comer. Es la hora… ¡Ah! Si vuelve a ver al ladrón, déle recuerdos de mi parte. Buenos días, señora Lola, un placer.
-pero Benito, Benito ooooooooooooooooooooooo…

Ni la policía me hace caso, puerca miseria, coña... Por cierto, ¿a qué estoy mona vestida de agente perseguidor de la ley? Vamos, decir Benito que estoy gorda... No hay más que ver el cuerpazo de la foto. No soy yo, claro, pero soy muy parecida.

miércoles, 15 de abril de 2009

LOLA, AMOR EN LUNA LLENA

Menuda desgracia… Por casualidad, ¿habéis visto los dientes de mi Pepe? Se ha levantado sin ellos. Pobrecillo, ha avanzado veinte años o, retrocedido cincuenta, según se mire.
He buscado en el suelo, en las sábanas, en los restos de la tortilla que cenó anoche, no están.
Quién me iba a decir que se iba a convertir en Drácula desdentado y yo en su víctima porque, no os engañéis, los dientes están “missing”, pero como sirvo para todo, me ha lanzado ya el primer bocado mellado.
-Lola, esto me pasa por darme bocadillos todos los días en vez de guisar – estoy convencida: se los ha comido, pero, ¿quién es el guapo que se lo dice?
Esto me ha traído a la memoria una escena familiar en la que mi abuelo, de la risa, salió despedida su dentadura y fue a parar a mi vaso de leche; como yo no miro –como veis, ya desde pequeñita prometía-, me bebí el vaso de leche; casi me muero por atragantamiento. En esta ocasión, juro, “por mis muertos más frescos”, que no me he comido los dientes de mi Pepe, por mucho que le quiera.
Para colmo, cuando yo pensaba que conocía todo de mi santo y resignado esposo, me entero que tenía un secreto muy guardado.
-Pepe, no pasa nada; mañana a primera hora vas al dentista. Hoy masticas con las muelas.
-Lola, no tengo.
-¿Tampooooco tienes?, pero, hijo, ¿qué tienes ahora mismo dentro de la boca, además de la lengua?
-Nada, Lola, nada –de esta manera tan desdentada, me he informado que mi Pepe nunca me había contado lo de sus molares… y yo contándole todo. Bueno, casi todo. Si le dijera todo, se había divorciado de mí hace mucho. Ya me lo dijo mi amiga Mari Pili, en su día.
-Lola, si no quieres que seamos unas alegres divorciadas, cerremos la boca. Son listos y nos verán el plumero a la primera de cambio – así que, desde la sentencia, tan sabia, de Mari Pili, le cuento la historia de cada día en formato sintético… él ya añade el resto.
Se ha ido al trabajo muy deprimido. Los chicos, Peluche y Anticristo, están muy contentos, no porque se haya ido sino porque, como está acomplejado, pues no habla.
Mientras tanto, yo he seguido pensando: si se los ha comido, los tendrá que expulsar, ¿no? Le he llamado a la funeraria.
-Pepe, ¿has ido al baño? –me ha contestado muy raro.
-¿A qué viene esa pregunta, Lola? –no le podía decir que, además de meter mano en su vida, estaba dispuesta a introducirla en sus materias residuales, emulando al inspector Clouseau, ¿no?
-Tranquilo, Pepe. Si te entran ganas, vienes corriendo a casa y te pongo el orinal.
-Lola, no me seas peripatética, que te veo venir… -se estaba calentando, lo intuía.
-Vamos a ver, Pepe, ¿quieres recuperar tus dientes o no? Tengo a Peluche y Anticristo buscando y no han encontrado nada. Por lo tanto, Pepe, no te engañes: están en tus tripas.
Me ha colgado el teléfono.
¡Allá él! Se pierde mi magnífica solución: una vez encontrados, se los hubiera desinfectado y pegado con “Súper Glu”… se hubiera ahorrado el mal trago de ir al dentista, ¿a qué sí?... Espero que no vaya hoy porque es noche de luna llena y está muy enfadado conmigo. Dice que no gasto materia gris. Claro que no gasto porque si lo hago, cuando se me termine, a ver quién va a pensar, en esta familia, ideas prácticas y baratas, ¿no?... Puajj, qué asco de vida.

domingo, 12 de abril de 2009

LOLA POR FIN ESCRITORA

Me he afiliado a un club de escritores porque quiero escribir mis memorias. Sé que es difícil porque no me acuerdo de lo que me pasó ayer…, pero no hay problema: me lo invento.
Mi Pepe, cómo no, tiene poquísimas esperanzas de que lo consiga y, precisamente, basta que me diga que no valgo, para que mi ego pretenda empotrar la cabeza en donde sea. Claro que cuando añadió que mi imaginación era infinita, vi la luz. Así que cada mañana, al amanecer, cuando las pestañas no se han despegado de mis ojos miopes, asisto a clase –duermo con las gafas de leer puestas para que cuando me despierte sepa donde están y si, por un casual, se me despegan los ojos pues vea algo. Es incómodo, pero es una forma de prevenir mis despistes… Ahora que lo pienso: el otro día aparecieron en la calva de mi Pepe; como es tan sabio, quizá quisiera leer dormido, digo yo…
Lo primero que me dijeron es que tenía que leer a los clásicos, cuna de la sabiduría. Yo contesté que no había problema, que eso lo hacía todos los días.-Luigi, como mínimo miro las letras gordas de los periódicos, leo las recomendaciones de la lejía porque, si no lo leo, se me olvida y decoloro la ropa. Además, he cogido la sana costumbre de leer todos los anuncios que veo; fíjate si hay un chollo y no me entero… ¿Crees que con eso es suficiente o añado la lectura de la sopa de sobre?
-Lola, te mandaré un e-mail, léelo atentamente, llevará recomendaciones valiosísimas…-dicho esto, suspiró profundamente, como para recopilar paciencia. La verdad es que es un tipo estupendo porque me aguanta sin rechistar, sólo emplea suspiros para sobrellevarme… Le pediré la receta para dársela a mi Pepe.
Efectivamente, recibí el correo. En el fondo, me pierde que sea una cordera: hago lo que me dicen y, aunque encontré muy raro el contenido, yo hice todo lo que me contaba Luigi Suspiros de España.
El correo se titulaba “Ritmo tántrico” y lo primero que me decía es que me sentara en el suelo y llenara la cavidad torácica de aire –abrí la ventana… anda que no me entró polvo-, entonces vi como me subían y hasta me aumentaban los senos ¡qué gozada!, sin implantes ni nada… Con el ojo derecho miré el e-mail para seguir el siguiente paso que me aconsejaba poner las palmas hacia arriba encima de los muslos –jó, tengo que darme unos masajes, están gordísimos… ah y depilarme-, luego debía de dejar la mente en blanco –esto dificilísimo porque como rentabilizo el tiempo, hago 27,532 cosas a la vez- y, por último tenía que hacer una especie de ruido. Algo así como: “Eeeeeeee”
Total, me concentré concentradísima cuando sonó el maldito teléfono. Para no dejar de hacer la concentración, moví, pero muy poquito, la mano izquierda y descolgué:
-Lola, se me olvidó decirte esta mañana que no tengo calzoncillos, llevo unos rotos. O los coses o me compras -¡leches!, mi Pepe con uno de sus temas favoritos.
-Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeee…
-Lola, deja de hacer la cabra y escúchame. Vete, aunque sea al mercadillo y me compras una oferta –oír la palabra mercadillo fue… un desastre. Casi mandé la literatura al cuerno, pero, Tranquilos, recapacité y:
-Ahora mismo voy, eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee…-me colgó el teléfono. En serio: no comprendo porque todos terminan dejándome con la palabra en la boca. En fin… seguí a lo mío, pero sonó de nuevo el odioso teléfono.
-Lola, soy Luigi.
-Eeeeeeeeeeeeeeeeee…-aquí puse énfasis para que viera lo obediente que era su alumna favorita.
-Lola, ¿te pasa algo? Haces muy bien la oveja. Oye, no he podido enviarte aún el correo. Esta noche lo hago- su confesión me cortó a la cordera que llevo dentro.
-¿Cómo dices?, ¿entonces qué demonios estoy haciendo, Luigi? Dime, habla, por Dios…
-Sinceramente, Lola, ¿quieres que te responda?
-Pues claro que sí, Luigi, me fío de ti, bueno y de Mari Pili que es mi alma gemela, ¿te lo había dicho?, ¿te he hablado de Mari Pili?, ¿quieres que te la presente?
-Sí, Lola, sí, todos los días me hablas de Mari Pili… En cuanto a tu capacidad, puedes hacer cualquier cosa que te propongas, hasta la cabra…- y suspiró.
-Ya sabes, Luigi, soy gente sin complejos. Es más, si tú me dices que aparque mis memorias e intente escribir un estatuto, lo hago, pero ojito: luego no me eches del tripartito. Soy feliz escribiendo, Luigi, no me cortes las alas, he encontrado mi arma para seguir hablando que es la escritura…
-Me temo que sí, Lola, me temo que sí, antes muerta que callada…-y suspiró. ¿Es o no es Suspiros de España?- Anda, un beso, luego te envío el correo.
-Oooooye, no cuelgues. No me has contestado, ¿escribo un estatut o no? –Va, ya había colgado. Seguiré haciendo la cabra, me ha gustado, me sienta bien:

Eeeeeeeee…

domingo, 5 de abril de 2009

LOLA DE PROCESIÓN

-Lola, soy Mari Pili. Te llamo para despedirme, me voy a Benidorm.
-¿Cuándo, cómo, por qué?... Pues... Benidorm es una horterada, que lo sepas.
-Me voy gratis. Mi prima Chonchi me deja su apartamento. Fíjate: en primera línea de playa.
-¿Gratis, dices?...Te dejo, se me queman las patatas, adiós.
Ahora mismo llamo a mi Pepe, esto no se puede tolerar...
-Pepe, nos vamos.
-¿Adónde, Lola?
-No sé, Pepe. Haces preguntas sin pies ni cabeza... Todo el mundo se va menos nosotros. -¿Y la crisis, Lola? No tenemos dinero, Lola. Hay que pagar la universidad de Peluche, la hipoteca, la letra de la nevera, las vacaciones del año pasado, la factura de...
-Que te calles, Pepe. Por Dios, qué desagradable eres, siempre viendo el lado oscuro de la vida. Nos vamos al pueblo aunque sea, pero nos vamos.
-Lola, el pueblo es aburrido, por no haber, no hay ni procesiones. Además, nunca has querido ser masa...
-Pues ahora sí, Pepe. Necesito sentirme masa embutida en el asfalto de una carretera, no ser menos que los demás y, si no hay vírgenes en las calles, desfilo yo...
-Luego hablamos, Lola, tranquilízate, te noto alterada.
-¿Alterada yo, dices?... No es verdad..., lo que pasa es que me sacas de mis casillas, Pepe... ¿Pepe?, ¿Pepe eeeeeeee? -me ha colgado, será capullo... Ah, Suena el teléfono, es Pepe que se ha arrepentido.
-¿Diga? -Lola, soy Mari Pili.
-¿Qué quieres ahora?, ¿no has tenido suficiente con darme el día que repites jugada?
-Lola, se me olvidó decirte que en Benidorm hay el mejor mercadillo de toda la costa, ¿quieres que te traiga algo?
-¿Cómo dices?, ¿mercadillo? Ah, no, gracias. Chica, estoy en fase evolutiva. Me voy a dedicar a ver museos. Por cierto, ahora mismo me voy a uno... Adiós.
Esto es mucho, siento envidia insana y, para colmo, no tengo donde ir, qué asco me doy... ¿Pero qué he hecho yo para merecerme esto? Necesito tomar medidas... Ya sé: me voy a los chinos.
-Buenos días. Quiero dos colchonetas hinchables, por favor – menuda sorpresa voy a dar a Mari Pili cuando me presente en Benidorm. No tengo prima para que me preste apartamento, pero la playa será nuestro nidito de amor; seguro que le encantará a Pepe dormir en estas estupendas colchonetas que voy a comprar.
-Sólo muñecas, “señola”
-Muñecas, no. Qui-e-ro col-cho-ne-tas hin-cha-bles.
-¿Muñecas hinchables, no? Muy “balatas, señola”
-No quiero muñecas, quiero irme a la playa con Mari Pili –pero, ¿qué hago dando explicaciones al chino? Lola, no pierdas el norte…- quiero colchones de plástico, ¿”me se” entiende?
-Muñecas de plástico, muy buenas, balatas, balatas, señola.
-Ay, qué leches… que no qui-e-ro mu-ñe-cas. Col-cho-nes- pla-ya –el chino ha comprado al por mayor y no sabe qué hacer ahora con el cargamento y aquí está la prima de turno.
-Señola, muñecas hinchables jugar playa, arena. Dos por una, señola, balato, balato.
-Ande, déme dos y, ahora, quiero dos colchonetas hinchables y rapidito, eh –no me extraña que los chinos triunfen, son constantes.
-Sólo muñecas hinchables, señola. ¿Quiele más?
-Va a ser que no, ¡adiós, hijo mío! Que vendas muchas muñecas.
No vuelvo a un chino, me lo voy a jurar a mí misma mismamente… Encima, ¿qué hago con dos muñecas porno?... como no las vista con capirote para las procesiones… No tengo remedio y, un poquito de por favor, Lola: que no se entere Pepe porque me pone de escapulario a las muñecas… La verdad, eran muy baratas… Ay, voy a llamar a Mari Pili.
-Mari Pili, soy Lola. Oye… no se te olvide hacer fotos al mercadillo, ¿vale?

jueves, 2 de abril de 2009

LOLA Y SUS ADORABLES HIJOS

Estoy aprendiendo polaco en un viernes de dolores... Es mi santo, Santa Lola y yo aprendiendo polaco cuando tenía que estar poniéndome la peineta para procesionar ya que no me dejan salir con capirucho con lacito rosa. ¡Qué ñoños son los de las cofradías! No entienden que sea femenina. En fin…
¿Sabéis cómo se dice Ficus en ese idioma? Pues, Ficus… Mientras todas las palabras que aprenda sean semejantes al español, estoy convencida de que no tendré problemas, ¿no os parece? Al menos así opina mi Pepe que siempre ha tenido mucha fe en mí.¿Por qué polaco y no arameo, por ejemplo? Ay, hijos, porque me gustan más lo desconocido que, sin reconocer, se me asemeja, ¿me entendéis? ¡Qué suerte!, porque yo cada día me noto más inteligible… No os cuento cuando termine de dominar el polaco, quizá, y sólo entonces, suceda el milagro de Santa Nemesia y mis hijos comprendan mis mensajes porque hasta ahora…, eso del diálogo de doble dirección que dicen los chiflados de los psiquiatras, nada de nada: un callejón sin salida. Hablo yo, después más yo y, finalmente, la incomprensible Lola, es decir: mismamente yo. Ellos me miran, me observan y, ¿diréis? Se dan la media vuelta dejándome con la palabra en caída libre para que se estrelle contra el suelo y Pepe Perro ladeando las orejas con cara de aburrido.
Llamo a Pepe para desahogarme:
-Pepe, no entiendo nada. Los chicos no me escuchan, ¿qué hago, Pepe…?
-Insiste, Lola, insiste. Nadie como tú de tozuda y pesada para conseguir lo que te propongas…
Con estas palabras de ánimo y cariño, voy y ensayo. Nada, no me convenzo, algo falla. Es probable que me esté pasando como al ex presidente del Real Madrid de fútbol: he maleducado a mis futbolistas y, ahora, ¿quién endereza el desaguisado?, ¿metiendo sanciones?, ¿expulsando? o, ¿dando disciplina aunque me llamen fascista?
Ya lo dijo Peluche en una de sus escasas alocuciones y comparecencias en el pleno familiar:-Mamá, no te engañes… recibiste una educación reprimida y ahora pretendes inculcarla a tus pobres hijos- zúmbale al bolo lo que hay que oír.
-¿Pobres, dices?, ¿vosotros pobres?- aproveché la ocasión e insistí.
-Sí, Mamá, somos tus víctimas… dices no a todo. No sabes negociar, aprende de los políticos.
-¡Líbreme, Dios! No hijo, no. No soy estrecha, ni tan siquiera de caderas, pero hay cosas que no se pueden negociar. Vete ahora mismo a estudiar.
-Hasta luego, Mamá…- me ha dejado, no me ha hecho caso, se ha ido.

Sí, debo aprender el polaco o, ¿llamo a los del G-20 a ver cómo se negocia?
Peluche reniega de la familia, dice que quiere la independencia y que todos los meses le pasemos la manutención… ¿Este chico no me lo cambiarían en la incubadora y será catalán?¿Sabéis cómo se dice “adiós” en polaco?... ¡Dzien’dobry!... La entonación como cada uno quiera. Yo en andalú.

sábado, 28 de marzo de 2009

LOLA Y LA MANZANA DE MARI PILI

-Lola… Te he pillado.
-¿A mí?... nooooooo.
-Confiesa, bellaca.
-¿Qué me has llamado, Mari Pili?
-Lo que has oído. No tienes lo que tienes que tener.
-Te lo juro, no tengo nada.
-Pero si se te ve en la cara que estás mintiendo.
-Sí, eso es verdad. Pepe dice que miento más que hablo.
-Entonces…
-¿Entonces, qué?
-Que me digas, Lola. Que para hacerte la loca eres única.
-Oye, oye, lianta, ni he estado, ni estoy loca aunque como sigas con este interrogatorio es posible que termine sonada.
-Lola no te salgas por la tangente.
-Pero, coña, que no me he movido. ¿Has visto acaso que haya movido el culo? Y mira que lo tengo bailón.
-Lola…
-Mari Pili…
-Te he pillado.
-Oye… ¿El diálogo de hoy va a ser sólo esto? Es que nos quedamos sin lectores, chatina, tú verás.
-No me llames chatina porque es un insulto… Dime qué estabas comiendo, Lola.
-¡Ah!, era eso… Nada.
-Si te he visto cómo movías los mofletes, Lola.
-¡Va!, era para engañarlos. No te creas todo lo que veas.
-Lola, que no he nacido ayer.
-No, Hija. Hace tantos años que ni te acuerdas. Por eso, creo, que ves ya mal.
-Lola, hace media hora que comenzamos un régimen muy estricto y tú ya lo has roto.
-Oye, oye, estricto el tuyo. El mío estaba hecho a mi medida.
-No tienes voluntad…
-¿Qué no tengo voluntad, dices? Soy una roca. Ahora, mi estómago es el débil, el que se deja arrastrar. Pero yo, fuerte como Popeye… Mira, te pareces a Olivia.
-¿Quién es Olivia?
-La novia de Popeye. Ella un poco más alta, pero igual de esmirriada que tú.
-Lola como no adelgaces, este verano serás una foca en la playa.
-Anda, ¿dónde crees que están las focas? Pues en el agüita.
-¿Te ves guapa así de gorda?
-… No me puedo mirar en el espejo, Mari Pili.
-Ves, eso es el remordimiento, Lola.
-Qué remordimiento ni que foca bailando el rock, Mari Pili. Que el espejo es pequeño y no quepo.
-Ves, eso es por lo inmensa que estás.
-Mira Mari Pili si pretendes que yo sea una lenguadina como tú, es como pretender que el Machu Pichu esté en España.
-Por “mis muertos más frescos” que tú adelgazas. Toma una manzana y come.
-No, si ahora te creerás que eres Eva en el paraíso. Anda, trae la manzana que me la como. A una amiga no la hago yo sufrir. Total el orden de los factores, no invierte el hambre. Luego me comeré el choricito. ¿Quieres?
-Looooooooooooooooooooooola…

viernes, 20 de marzo de 2009

LOLA SEXY

Hola, soy yo. Pepe me ha cortado el teléfono y no puedo llamar a Mari Pili para contárselo, así que sentaros que os ha tocado escucharme...
He decidido ser sexy. ¿Eh, cómo se os queda el cuerpo? Esta mañana me levanté y me dije “Lola, pero que jamoncito estás, hija”… Pero jamoncito sin sabor, no os voy a engañar. Entonces, me puse a pensar hasta que llegué a la conclusión que si me ponía sexy tendría a Pepe entretenido y no me cortaría el teléfono. Sí, soy así de rudimentaria y el fin justifica los medios. Miré el monedero: ruinoso, pero, pero a Pepe con las prisas se le había olvidado la tarjeta de crédito y me dije “Ahora o nunca” y salí con faldas y a lo loco.
¿Dónde fui? A una lencería. Entré en una finísima y la dependienta que parecía que se había tragado el palo de una escoba, con voz gangosa me pregunta:
-Señora, ¿desea algo?
-Pues claro.
-Dígame usted…
-Déme para mis…
-¿Un sujetador, Señora?
-Sí, eso.
-¿Qué copa?
-No gracias, a estas horas aún no bebo.
-Le pregunto qué copa de sujetador usa.
-Una que me valga, el tamaño me da lo mismo.
-¿A, b, c…?
-Con el abecedario completo.
-¿Color?
-Uno que sea total, ya me entiende.
-¿Desea braguita a juego?
-¿Tendrán para mi tamaño? Es hermoso como una plaza de toros. Mire, mire…
-No. Será mejor que se vaya Señora.
-¿Por qué? Traigo la tarjeta de mi marido para pagar. Mire, mire…
-No miro, Señora. Esta tienda no es la adecuada para usted.
-¿Y eso quién lo dice?
-Señora, le estoy invitando amablemente a que se vaya.
-Si yo quiero comprar.
-Vaya a comprar a otra tienda.
-Quiero comprar en ésta. A ver, señoritinga, déme docena y media de todos los colores en la talla extra XXXXL y para mis cosenos del tamaño de las naranjas de mesa también docena y media.
-Señora, ¿sabe lo que está usted diciendo?
-No, pero me es inverosímil. Déme lo que ha pedido.
-¿La tarjeta de su marido va a soportar semejante presión económica?
-¿La tarjeta, dice? La tarjeta sí, mi marido no, pero eso no es asunto de usted.
-¿Se lo va a probar?
-Por supuesto que no. Me lo probaré delante de mi marido y lo que no le guste, lo devuelvo mañana.
-Señora, estas prendas no permiten devolución.
... La mujer con el palo de la escoba corriendo tieso por su cuerpo y mente me estaba poniendo de los nervios y yo tenía que solucionar lo de mi teléfono, así que le dije que me envolviera todo y ya vería como me las apañaba yo después…
-¿Cuánto es?-dije mirándola por encima del sobaquillo.
-Dos mil trescientos veinte euros, Señora.
-¿Cómo dice?-se me estranguló la lengua- ¿Las bragas llevan música y los sostenes tal vez son los timbales?
-No, Señora. Esto son piezas de artesanía. ¿Sabes usted lo que es artesanía?
-Lo que usted no sabe, hija mía, es ganarse el sueldo. Nunca juzgue las apariencias externas… Se equivocará.
… Y con las mismas, me salí muy digna del establecimiento… No soporto la prepotencia y menos para venderme unas bragas artesanas que, al fin y al cabo, no dejan de ser bragas, ¿no os parece?
Así que según volvía para casa, me he metido en una tienda de “Todo a un euro”, de chinos, claro y por cinco euros me he comprado un par de set lenceros a cual más feo… No me queda más remedio que hacer el pase a mi Pepe a oscuras. Total, en la oscuridad todos los gatos son pardos… Espero que mañana ya vuelva a tener línea de teléfono. Ya os contaré y si resulta, os digo la dirección de mi chino lencero
¡Adiós, amigos, hasta otro día!
Vuestra Lola, la sexy... Por cierto, la de la foto no soy yo, ¿eh?... Es que ni parecida, ni Mari Pili tampoco, ¿eh?

lunes, 16 de marzo de 2009

LOLA ESCRIBIDORA DE EPISTOLAS

Queridos hijos, Peluche y AntiCristo, dos puntos:

Os escribo porque he decidido aprender a escribir y cuando tenga muchas letras juntas publicar lo inexplicable; quiero ser escritora porque llevo mucho dentro y como no lo eche fuera, voy a reventar o, en el mejor de los casos, a indigestar.
¿Por qué a vosotros y no a otros? Múltiples razones de peso pesado que os paso a enumerar:
Una… Tengo al personal muy quemado de aguantarme y vosotros estáis vírgenes. He de cambiar de tercio. Decidido. Punto y aparte.
Dos… He leído en los sobres de sopa que uno se puede acercar a la familia y amigos de muchas formas para dialogar entre ellos tomando una sopa rica. Yo, en vez de sopa que ya estáis artos de tanto fideo, me acercaré con mi letra locuaz. Y, aunque esto sea más que un diálogo, un monólogo, antes de tirarme a la basura al menos me habréis leído. Claro, eso en el caso hipotético que os acordéis de leer ya que sois de una generación visual y las letras no van con vosotros.
Tres… Es el único medio para hablar con vosotros sin que mi integridad mental corra peligro porque sois dos cafres; no os quiero ofender, pero es la única verdad verdadera. Ahora bien, la culpa no es vuestra, descansad, respirad hondo, sino de la madre que os parió. Es decir, yo, como única responsable solidaria frente a la barbarie que he creado por mi enorme bondad. Punto y aparte.
¿Quién dijo que la bondad es buena? A ver, que me lo cuenten, porque si yo hubiera sido mala, tal vez, vosotros ahora no seriáis tan cabestros, egocéntricos, egoístas e irrespetuosos; he dicho.
¿Qué sabéis vosotros de las palabras sacrificio, tesón, renuncia? Nada, hijos. No os la puse en vuestro diccionario. Como vuestro padre y yo la usamos tanto y aún la seguimos utilizando noche y día y son jergas muy pesadas, pensé liberaros de ellas. Total, la cagué; punto y coma
Por otra parte, también se me olvidó grabaros en vuestros encefalogramas las palabrejas humildad y perdón. Errar es humano, hijos míos, pero si hierras, mueves el culo y te pones a intentarlo de nuevo sin arrogancia, reconociéndote que te has equivocado y si has ofendido a alguien en tu errar, pides disculpas; lejos de que piensen que eres un débil por hacerlo, pensarán que vas camino de ser grande. Punto a secas.
Por otra parte, he buscado en vuestras personas unas chispas de respeto… Perdonad, también se me olvidó ponéroslo. Enfrascada en que comierais tanta sopa que volví a cagarla. Además, tengo una memoria más fugad que la palabra “gracias” en vuestras bocas mal usadas.
La conciencia espacial que tenéis sobre los metros en los que habitáis de que son todos vuestros, se os olvida que también vivimos en esos metros otros quienes tienen derecho a sus espacios sin que otros se los violen. Pero, claro, el ombligo tan gigante que os he hecho, os impide ver los derechos de los demás, sólo veis los vuestros. En resumen: vuestro padres todo el día violados. Puntos suspensivos…
Cuatro… ¿A que os gusta hablar, ser escuchados? A mí me enloquece, pero como sólo digo bobadas y sólo sé que no sé nada, según abro la boca, me tacháis de ignorante y me dejáis hablando a las paredes.
Cinco… Estoy hasta la cresta de ser alcahueta, cocinera, planchadora, cuenta corriente y señora de la limpieza vuestra. Además, como sabéis que soy tan limpia, no os importa que nada más terminar de limpiar, volver a manchar ¡Si está Mamá para volverlo a hacer!... Pero qué listos sois, leñe. Punto redondo.
Seis… Notificaros que me he graduado las gafas. He visto y veo lo que he hecho y haciéndome dueña de la frase “Más vale tarde que nunca”, os informo que a partir de hoy mismamente no me voy a dejar tomar el pelo; me lo he cortado… ¡Ah! Y no admito más órdenes de nadie. Si necesitáis cualquier cosa de vuestra madre, admito encargos por riguroso orden de: Por favor, si puedes y gracias.

Os quiero mucho, hijos, y perdonad lo que he hecho de vosotros.
La prigada de vuestra madre, Lola

jueves, 12 de marzo de 2009

LOLA CURANDERA DE MARI PILI

-Lola… Soy Mari Pili
-Mari Pili iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
-Lola, no me rompas el tímpano.
-…Vale. Qué alegría más profusa.
-Yo de alegre nada, que lo sepas.
-¡Ah!
-Te llamaba para decirte que no estoy en un buen momento.
-¿Quién no? La crisis nos está dejando disecados.
-Lo mío no es por la crisis.
-¡Ah!
-Sólo te llamo para decirte que no te aguanto.
-¡Joderrrrrrr! Sí que estás mal.
-Bueno, ni me aguanto a mí misma.
-¡Ah, bueno! Ya me dejas más tranquila. Te confieso que por un momento me había comenzado a preocupar.
-Pues preocúpate porque no te aguanto.
-Chica, qué quieres que te diga, hoy me he levantado genial, para un día que no me duelen los higadillos y Pepe no le ha dado tiempo a enfadarse conmigo que vengas tú y me digas que…
-Que no te aguanto. Termina la frase Lola.
-Si ya la terminas tú por mi, Mari Pili.
-Es que Lola cuando uno se siente mal, es que le jode todo.
-¿Sí?
-Sí, Lola, te molesta hasta el buenos días del vecino.
-Ah, eso yo lo entiendo porque precisamente esta mañana he bajado con mi vecino el del trombón y cuando me ha dicho buenos días, yo le he preguntado cuándo se iba a meter el trombón por el culo… ¡Qué tardes me da, el tío…!
-Lo mío es mucho más profundo, Lola.
-¿Sí? ¿Cómo cuánto? Porque yo si pudiera meterle por el culo el trombón… Se lo metía.
-Lola deja de hablar de ti y escúchame, coño.
-Si es que me quiero meter en tu piel, coña, déjame tú también expresarme.
-Déjame tú a mí que soy la que estoy mal.
-Vaaaaaaaaaaaale…
-No digas vale y me lleves la razón como una loca porque no lo estoy.
-¿Segura?
-¿Segura de qué, Lola?
-De que no estás un poquito…, ya sabes…
-No sé, Lola, no sé nada. Solo sé que no me aguanto.
-¡Qué lástima!
-¿Qué lastima el qué? No me vengas a decir ahora que te doy pena, ¿eh?
-No, no, tranquila, pena no.
-¿Entonces qué?
-… ¿Lástima, grima, compasión, dolor, cefalea, retortijones, Mari Pili?... Lo que tú quieras.
-No sé, déjame pensar.
-¿Ves? Estás fatal.
-Eso ya te lo he dicho yo, Lola. Parece que lo hubieras descubierto ahora.
-Sí, sí, ahora mismito. Cuando te he visto con los ojos como los del silbato de un árbitro.
-Lola… ¿Y por qué yo y no tú?
-Anda, jódela, qué maja eres. Mira hija te voy a decir lo que te pasa.
-Dime, Lola, dime…
-Pues te pasa que no te pasa nada. Después de un alto voltaje, te has distensionado y la propia distensión hace que no encajes bien la nada anodina sin tensión ni vatios ni nada de nada que altere tus nervios aparte de Paquito o la pesada de tu amiga Lola que como ya estás sobreseída de ellos como que no alteran tus constantes vitalicias. ¿Lo entiendes, cielo mío?
-Lola…
-¿Qué?
-Ahora sí que me encuentro mal… Qué dolor de cabeza me has puesto en un segundo.
-¿Ves, Mari Pili? Soy un analgésico, casi como un supositorio.

domingo, 8 de marzo de 2009

LOLA Y LOS CALVOS

- Ay, ay de mí, qué he hecho. Ay…
- ¿Lola?
- Mari Pili, ay de mí…
- ¿Lola?
- Que sí, coña, que soy yo… Ay…
- ¿Qué pasa?
- Ay Mari Pili, me acabo de quedar calva. Ay…
- ¿Calva dices? Te dije que no te cortaras más el pelo. Es feo, pero es tuyo.
- ¿Feo mi pelo? Ay, ahora ya ni feo…
- Lola…
- Ay… Dime.
- Tranquilízate, compraré ahora mismo un crece pelo y te rocío la cabeza. Mira, el otro día eche vitaminas a mis plantas y en tres días están naciendo hojas a toda máquina.
- No me puedes echar nada. Tengo el cráneo en carne viva. Creo que se me ven hasta los sesos. Ay…
- ¿Qué has usado para cortarte el pelo, Lola?
- Pegamento. Primero Loctite y después Súper Glu.
- ¿Y por qué no te echaste también un poquito de cemento armado, hija?
- Mira, no se me ocurrió. Ay… Ay cuando me vea Pepe se va a creer que soy una descerebrada.
- Si es eso lo que te preocupa, tranquila, ya lo sabe… Quieta en casa, no hagas más. Ahora voy.
- ¿Dónde vas, Mari Pili?
- Al trastero. Creo que tengo una peluca que utilice los carnavales pasados y te la pones.
- ¿La de payasa?
- Sí.
- ¿Tú crees que soy una payasa, Mari Pili?
- No, sólo patética.
- Que sepas que la culpa no es mía… La maldita crisis que va a acabar conmigo.
- Ahora echando el muerto de tu calvicie a la crisis, Lola. Un poquito de por favor…
- Sí, porque si no fuera tan ahorradora, ahora tendría mi pelo en su sitio y no en la diadema.
- ¿De qué me hablas, Lola?
- De la diadema que me compré hace veinte años. Ayer se me rompió y fui a comprar una nueva a los chinos que son muy baratos, y los chinos me vendieron una china que sujetaba mucho, pero llegué a casa y la china me hacía muy china, ¿comprendes?
- Pues… no, Lola, no te entiendo.
- La diadema china era de corte chino y me veía demasiado chinesca para lo andaluza que tengo el alma, ¿comprendes?
- No, Lola, no entiendo que haces mezclando a chinos con andaluces.
- Mari Pili que sepas que eres una racista, pero como yo no lo soy me empeñé en convertir a la diadema china en diadema andaluza…
- Muy interesante… ¿Y?
- Entonces cogí mi diadema de hace veinte años y arranqué de cuajo sus adornos y los quise pegar en la china, en la diadema quiero decir. Primero lo pegué con Loctite e inmediatamente me lo probé. La diadema aún estaba bastante china y lo chino no me favorece, entonces me la fui a quitar y el pegamento se había salido de su sitio y al tirar pues…
- Te llevaste media cabellera de camino, ¿no?
- Sí, pero como no me miré al espejo, no vi el efecto óptico de la Lola sin media cabellera, pues cogí Súper Glu y arreglé la diadema medio china y medio andaluza e inmediatamente me la coloqué en la cabeza, ¿comprendes?
- … Y te viste totalmente andaluza ya, ¿no?
- Me vi china, Mari Pili. Ya sabes que en la china hay muchos chinos calvos. Acuérdate de flan el chino, el del dibujo de la caja es chino…
- Ya, ya, ya y como no te gustaste…
- Me la fui a quitar y estaba tan bien pegada que me costó mucho y… lo logré, pero…
- Te quedaste china del todo…
- Sí, pero me queda el alma andaluza, eh…
- ¿No has tirado la diadema?
- Sí, claro, de la rabia la tiré al water y lo he atrancado. Ay, qué desgraciada soy…

miércoles, 4 de marzo de 2009

LOLA Y MARI PILI

-Mari Pili, ¿sabes lo que estoy pensando?
-¿Tú? Cualquier descabello, Lola.
-… Pues que estoy encantada de haberme conocido.
-No sabes lo que me alegro.
-Y, ¿tú, Mari Pili?
-¿Qué si estoy encantada de haberte conocido? No sé, simplemente estoy resignada. De pequeñita te conocí, te colocaste en mi culo como un grano y… hasta ahora.
-¡Qué bonito, Mari Pili!
-¿Cuál? ¿Qué te diga que eres un grano en mi culo? Lola, por dios…
-Si sé que lo dices con cariño. Lo que pasa es que la edad te está dejando avinagrada como a mi madre y a mi triste Pepe.
-Claro, como tú eres azúcar glasé…
-Chica, no sé si azúcar, ron o mermelada, pero me siento bien en mi piel. ¿Quieres otro chupito de vino de la Seca? Tiene pocos grados.
-¿Cuántos?
-Espera que lo miro… veintiséis.
-Ya está. Cuando se pase el alcohol y se convierta en pis, dejarás de gustarte.
-… Pues me tomo más vino.
-Alcohólica.
-Ceniza, leñe… El niño Jesús te va a castigar, Mari Pili.
-¿A mí, por qué?
-Porque no valoras lo que tienes, porque no te quieres, porque no eres feliz, porque, porque, porque… Seguro, se enfada contigo.
-Moralinas no, Lola, un poquito de por favor, que me parece que cada día eres más monja.
-¿Monja yo? No soy casta ni pura… Ni quiera Dios que lo sea. El coro celestial está muy bien sin mí.
-Cuántas monjas de vida oscura luego se enderezaron y ahora son santas… Mira Maria Magdalena.
-¿Se metió a monja?
-Yo qué sé…
-… Yo es que no quiero ser santa… Ni monja. A ver qué hago con mi Pepe cuando llegara al convento…
-Que se meta cura.
-¿Pepe? No, no. Los curas no le consentirían lo que le consiento yo. Le echarían y me vendría a buscar… Estoy en un gran momento de mi vida.
-¿En qué lo notas, Lola? Me estás poniendo negra, eh.
-… Pues que no te hago ni caso, Mari Pili… Ni siquiera a Pepe.
-¿Y eso es un gran momento? Lola deja de beber.
-Si quiero bebo y si no, no… Ya no os temo, soy yo misma y hago lo que me da la gana.
-Lola, eso lo has hecho toda la vida…
-Si, por supuesto, pero con mucho temor.
-¿A qué? Qué morro tienes.
-…Hasta que hacía lo que me daba la gana, pensaba mucho… y con miedo.
-Lola tienes el cerebro sin estrenar, cómo puedes decir que pensabas… Deja de beber ya.
-… Mis actos eran temerosos. En cambio, ahora…, encantada de haberme conocido.
-Me voy a casa, Lola… Si te desencantas, por favor, no me llames.
-… Espera que me pongo la chaqueta y te acompaño así te sigo contando Mari Pili.
-¿Contarme el qué?
-… Pues cómo estar encantado con uno mismo por haberse conocido, Mari Pili.
-Ya… Oye Lola…
-Dime, Mari Pili
-Me pregunto que vi en ti cuando te conocí…
-No eres la única. Eso se pregunta Pepe también… ¡Puff!, las veces que se lo pregunta...

domingo, 1 de marzo de 2009

LOLA Y LA EXTRA DE PEPE

-¡Hola Lola! ¿Está la cena?
-¡Ozú Pepe! Parece que vienes de la batalla de las Termópilas… ¿Estás bien?
-Sí, sí. ¿Está la cena?
-¿Tú crees que una persona con esa careto puede tener hambre? Diarrea tal vez, ahora hambre lo que se dice hambre, pues no… ¿Has tenido muchos muertos?
-Ni uno, Lola, ni uno.
-Fíjate, no me podía imaginar que la crisis llegara hasta los muertos…Ya no hay respeto ni para morirse… No me digas más, ¿te han mandado a buscar muertos como los comerciales de calle?
-Lola, por dios, eres más simple que un lápiz.
-Déjalo en sencilla, Pepe, porque útil soy un rato. Acaso, ¿podrías escribir, pintar si no hubiera lapiceros?
-Olvídalo Lola. ¿Está la cena?
-Sopa. Sopa de fideos a secas, sopa de verduritas, sopa de pollo, sopa a la riojana, sopa de caracolillos, sopa de caldo… ¿Qué tipo prefieres?
-¿No hay otra cosa?
-Hasta que no acabe con el stock de sobres sopa que me has traído durante dos meses consecutivos, aquí no se come ni un huevo de gallina… ¿Pepe qué te pasa?
-… Me han pagado el bonus.
-¿Y me lo dices con esa cara de cenizo? Es que eres triste hasta para contar alegrías, hijo. Ven para acá que te frío los huevos. ¿Cómo te los hago, con puntillitas?
-¿Qué huevos?
-No van a ser los tuyos, Pepe. Vamos a celebrar tu bonus.
-Lola si no hay bonus…
-Pero si me acabas de decir que te han pagado la extra de beneficios, alias bonus. ¿Tú te quieres reír de mí, Pepe? Mira que no me gasto ni un huevo que están muy caros, eh.
-Dame sopa, Lola.
-Pero, ¿por qué te voy a dar sopa pudiéndote dar un huevito con puntillitas rico, rico? Tú eres tonto.
-Lola, quiero sopa… Me han pagado una miseria.
- A ver, Pepe, cuánto es una miseria…
-veinticinco euros… Una ofensa.
-¿Veinticinco euros brutos o netos, Pepe?
-Sin descontar impuestos… Una ofensa.
-Una ofensa no, Pepe, no confundamos que el castellano/español es muy rico. Es directamente una mierda y ahora mismo quiero que vuelvas a la funeraria.
-¿A estas horas? ¿Para qué?
-Para que les metas por el culo los veinticinco euros brutos.
-Lola, por dios, ya estamos con las tuyas…
-Tranquilo. Para que no te despidan por la acción de metérselo por el culo, les vas a decir que es un encargo de tu mujer. A mí no me pueden despedir. ¿Ves cómo pienso en todo?
-Anda, dame el huevo y cállate, Lola.
-De huevo nada. Sopa. Con veinticinco euros brutos no me da ni para comprar huevos anoréxicos, así que sopa… Ah, y mañana vas y les dices…
-No digo nada, Lola.
-Pepe, ¿sabes lo que más me jode? Y no me digas que hablo mal, que ya lo sé, pero es que la ocasión lo merece. Vas y les dices…
-Lola, que no digo nada y dame la sopa.
-Eres un calzonazos Pepe. En la vida se puede ser de muchas formas…
-Bueno, malo, tonto, gilipollas y como tú, Lola.
-Pues sí, Pepe… Porque contigo se han confundido. Han pensado que en vez de bueno, eres gilipollas y por ahí no paso. Así que vas y les dices…
-Lola, la sopa.
-¿Me vas a dejar hablar? O no te doy ni la sopa.
-Dime…
-… Estoy pensando que no les digas nada… Si a veinticinco le quito el dieciocho por ciento de impuestos, se me queda en veinte con cinco… Me da para media docena de huevos esmirriados, medio kilo de patatas pochas, una cebolla pequeña y un litro de leche sin calcio ni nada… Qué asco me doy, trago con todo… ¿Pepe?
-¿Qué? ¿Ya está la sopa?
-Ay, hijo, qué obsesión con la sopa… Que tú eres buena gente y vales mucho. Los de la funeraria son unos cabrones, hijos de Satanás, unos pendejos, unos…
-Lola, la sopa.
-Déjame que termine… Y unos chorizos… Ahora una de huevitos para mi Pepe. Que no decaiga el poderío de la Lola… La próxima vez incinero a los de la funeraria, chorizos…
-Lola…
-Ya voy, leñe.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LOLA Y UNA PARTIDA DE CARTAS

-¡Hola, dígame! Residencia de la familia García…
-Hola.
-¿Paquito? Paquiiiiiiiito, qué alegría oír tu voz. Fíjate que me había dicho Mari Pili que estabas afónico. Claro, como no paras de hablar, te pareces a las máquinas a pleno rendimiento. Pero, ¿sabes?
-¿Qué?
-Que Mari Pili es muy exagerada. Además, no comprende a los que tenemos tanto que manifestar como tú y yo. Y luego como somos gente con opinión tan fundamentada pues ella tiene envidia. ¿Qué opinas?
-Si usted lo dice, será así.
-Paquito, ¿por qué me hablas de usted? Siempre has sido un antiguo, pero ¡hombre! Que entre tú y yo hay confianza.
-Si usted lo dice, así será.
-Ay que perra con llamarme de usted. Bueno, da igual, sabes que soy muy tolerante… Bueno, que no hemos comentado las últimas movidas políticas. ¿Te has dado cuenta cómo y de qué manera más vil nos están acorralando? Los sociatas nos quieren machacar con la buena gente que somos. Ahora, yo como Iker Casillas ¡Me siento segura aaaaaaaaaaaaa! ¿Y tú?
-También.
-Paquito, qué poco locuaz estás hoy. Otras veces vienes con la caja de las tiritas para cerrarme la boca y hablar tú y hoy te noto raro, raro. ¿No te habrá hecho nada el juez ése, el que nos quiere meter en chirona como siga así a todos los que hemos votado al PP, verdad?
-Pues no.
-Entonces Paquito, ¿qué te pasa?
-Es que no soy Paquito.
-Anda, leñe, ¿y quién eres?
-Mariano.
-¿Qué Mariano?
-¿Y a usted que le importa, Señora?
-¿Y por qué no me lo ha dicho y me deja que ponga verde a todo el que pasa? Usted además de cotilla es un fresco.
-Oiga señora, yo llamaba para hablar con mi amigo Antonio sobre la partida de mus que vamos a jugar, y me sale una cotorra hablándome sobre el sexo de los ángeles. ¿Qué quiere que haga yo entonces si no me dejaba meter baza?
-Es usted un capullo.
-Y usted una facha.
-Y usted un rojo.
-Y a mucha honra, Señora, que donde tiene que estar usted es, es… Por cierto Señora, ¿sabe jugar al mus?
-Pues no. Sé jugar al tute, a la oca y al parchís.
-Lástima, nos faltan dos compañeros.
-Tranquilo, vamos Mari Pili y yo. ¿Dónde quedamos?
-Señora, si me acaba de decir que no sabe jugar al mus.
-¿Y qué? ¿Y por eso no vamos a jugar?
-Váyase usted al cuerno Señora ¡Adiós!
¡Uy!... Me ha colgado, qué gente más rara hay por el mundo.

viernes, 20 de febrero de 2009

LOLA Y LA GUITARRA

-La madre que me parió, que estreñida se quedó, leñe… Si es que no me sale una a derechas
-¿Te salen a izquierdas, Lola?
-No me salen y punto, Mari Pili… Este Pepe termina conmigo.
-¿Qué ha hecho? Pobrecillo, le exiges demasiado.
-¿Qué le exijo demasiado? No sabes lo que me cuestan sus clases para que luego le echen… Y la que tiene fama de descabezada soy yo.
-¿De dónde le han echado a Pepe? ¿Está en paro? ¿Ya no entierra muertos?
-Primero, mi Pepe a la única que va a enterrar es a mí como no se enderece. Segundo, mi Pepe no está en paro y si se les ocurre a los de la funeraria echarle a la calle, les mato de un golpe seco y la que entierra muertos soy yo. ¿Entendido Mari Pili?
-Entonces, ¿de dónde, coño, le han echado?
-… Mari Pili no digas tacos. Eso es propiedad intelectual mía.
-Lola…
-Dime Mari Pili.
-¿De dónde han echado a Pepe?
-¿Sabes Mari Pili que eres un poquito mucho cotilla?
-Lola vete a la mierda.
-Me voy, Mari Pili, pero antes escúchame. Estoy rabiosa, atascada de coraje, Necesito escupir mi impotencia
-¿Has probado a tomar supositorios por vía oral, Lola?
-Mari Pili nunca te lo he confesado, pero tú eres un supositorio para mí. Es verte y echo todo. Me quedo como nueva.
-Mira Lola me ha dicho de todo en esta vida, pero lo de supositorio es muy tomate, no sé si tomármelo como una ofensa.
-Un piropo, Mari Pili. Un buen amigo es siempre el mejor supositorio desatascador de mentes agobiadas a punto de morir por ebullición de agentes torturadores.
-…Y en mi posición de supositorio desatascante de tripas mentales serías tan amable de decirme de una puñetera vez de dónde han echado a Pepe.
-De clase de guitarra Mari Pili… Con lo que me ha costado que me lo admitieran. No hay derecho.
-Oye, ¿y qué hacía Pepe en una clase de guitarra? Porque virtudes tiene, ahora a soso no hay quién le gane.
- Pensé, Mari Pili que como la música amansa a las fieras, sería una excelente pócima para mi Pepe y va él y, primero rompe las cuerdas de la guitarra… Y luego la guitarra… le han echado y, encima, me han advertido que no vuelva a intentar matricularlo.
-la fuerza incontrolada que tiene en sus manos… será animal el tío.
-No sé si animal, pero le había comprado por correspondencia una guitarra y a ver qué hago yo ahora con una guitarra. Es capaz de correrme a boinazos con ella.
-Toca tú la guitarra y Pepe que toque las palmas con sus manazas.
-Mari Pili, con lo bruto que se está volviendo es capaz de romperse las manos y menudo matrimonio íbamos a ser, yo sin cabeza y él sin manos…
-Como sois tan raros, es como veros de carnaval todo el año… Venga, Lola, toca por soleares mi arma…

domingo, 15 de febrero de 2009

LOLA Y LA LECTURA EN SOPA

-Pepe…
-¿Qué, Lola?
-Esto no puede seguir así. Me muero en un mar de sopa.
-Pues deja de tomar sopa.
-¿Cómo voy a dejar de tomar sopa, Pepe, si tú por semana me traes una docena de sobres de sopa?… Mira a Peluche, se le está quedando cara de fideo.
-En la nota de la compra me ponías la palabra sopa.
-Pepe, eso fue hace más de un mes. Se me había acabado la lectura y te dije que me trajeras más sobres de sopa. Y desde entonces no has parado. Encima me los traes repetidos. ¿Así cómo voy a ampliar mi mente?
-Lola, ¿pretendes decirme que tú sólo quieres los sobres de sopa para leer?
-…Entre otras cosas, Pepe. Mientras la gente hace sopa y se la come tirando el sobre a la basura. Vosotros os coméis la sopa y yo reciclo el sobre en mi mente pero, claro, reciclar siempre lo mismo no es cuestión.
-Ya decía yo que tu encefalograma era plano.
-Oye, oye, encefalograma abultado, el mío es plano pero con fideos. ¿El tuyo, acaso, tiene fideos?
-Lola, esto es un diálogo para besugos. ¿Te has dado cuenta?
-¿Y qué quieres si eres un besugo con mente de enciclopedia? Al menos hablamos. He leído que hay matrimonios que después de un siglo juntos ya no se hablan, en cambio tú y yo…
-¿Eso lo has leído en un sobre de sopa, Lola?
-Vamos a ver, ¿tú te crees que sólo leo sobres de sopa? Pues no, estás muy equivocado. Mi mente ávida en conocimientos se lee, además, los discursos de los políticos. Pepe, no tienen desperdicio. Cualquier día me presento…
-¿En dónde? ¿A dónde, Lola?
-A política o, mejor, a ministra del ramo que haga falta. Es una profesión sencilla, sin complicaciones. Dinerito fácil. Sólo tienes que tener desparpajo, un gran rostro, y lengua sin destilar y ¡Hala! A vivir que son dos días. En un año, presidenta del gobierno… Mira, ahí con la excusa de ayudar a alguien, daré salida al armario lleno de sobres de sopa. ¿Qué opinas Pepe?
-¿Qué voy a opinar, Lola? Me dejas mudo.
-¿Ves? Tengo madera de política con estudios sobre la evolución de las letras en los sobres de sopa. Salgo en la tele, tú me preguntas lo que te dé la gana y yo, poniendo cara de llamarme Dolores, pero con gesto de Lola, voy y te cuento Alicia en el país de las maravillas o Pulgarcito. Entonces la prensa dirá…
-Calla, Lola, calla.
-Venga Pepe, no te enfades, te dejo que hagas de oposición. Ese papel lo bordas. Todo lo ves mal. Dime algo que haya hecho bien.
-¿Quién?
-Yo, Pepe. ¿Quién va a ser?
-Lola, sabes que no haces una a derechas.
-¿Ves? Eres la oposición perfecta. ¡Ah! Si no te importa, di que no hago una a izquierdas, ya sabes que soy del ala este.
-Lola, ¿no has quedado con Mari Pili?
-¿Me estás echando de tu vida, Pepe? Si es que tienes que trabajar, no te preocupes. Tú sigue con lo tuyo que yo hablo sola y me escuchas nada más porque he leído que escuchar es sanísimo y ayuda a la comprensión.
¿Y eso dónde lo has leído?
-En los sobres de supositorios… Cuando oigas rugir a tus tripas, algo tienen que decirte. Y en los sobres de sopa pone que observes y cuando el agua hierva, eches los fideos. Así que, Pepe mío, obsérvame o escucha mis sonidos. Lo que prefieras.

martes, 10 de febrero de 2009

LOLA ES UNA ESTUFA

-Lola, Lola…
-Pepe, si me vas a reñir por algo, no estoy… Que lo sepas.
-No. Oye…
-¿Qué?
-Los mocos se me están congelando.
-Muy interesantes tus experiencias pero, ¿no exageras? Te recomiendo que te pongas una bufanda.
-¿Una bufanda en la cama, Lola?
-Pepe, ¿tienes o no tienes frío?
-Soy una estalactita.
-Ponte calcetines y guantes. Ya verás qué calentito.
-¿Y si probamos a cerrar la ventana? Lola, ahí afuera hace tres bajo cero.
-Pepe, estoy enferma, y lo sabes.
-Lola estás como una manada de cabras. Ésa es tu enfermedad.
-Pepe estoy muy enferma. Me he convertido en una estufa. ¿Es o no es eso una enfermedad?
-¿Y si probaras a ir al médico a que te reconvierta en un congelador, qué tal?
-¿AL ginecólogo? Ni de coña. Cada vez que voy me insulta, me escupe exabruptos.
-¿Quién? ¿Marcelino?
-Sí, Marcelino, el hombre que me vendiste como el ser más delicado y educado del mundo. ¡La madre que le parió! Es verme y ¡hala! A soltarme que si tengo una edad, que si ya tengo unos años difíciles y, para colmo, va el desvergonzado y me pregunta los años exactos… Claro, está un poco despistado como cada vez le digo una edad pues…
-¿Y por qué no le dices la verdad?
-No me lo digo ni a mí misma, Pepe, se lo voy a decir a un tío que me llama vieja… Vamos que ni de coña, Pepe, como si piensa que me ha entrado la menopausia con diecisiete años.
-¡Que le dijiste que tenías diecisiete años, Lola?
-Sí, Pepe, si. Se me fue un poco de las manos y ahora es demasiado tarde. Ya no me acuerdo qué edad tengo como soy tan joven por dentro…
-Trae el DNI y lo vemos.
-No te gastes, está falsificado. He perdido el rastro de mí misma. Ni un perro de caza me encuentra.
-Tienes que admitir aunque me digas que tienes doce años, mentalmente tienes tres de eso estoy seguro, que te ha llegado la menopausia y con tus sofocos yo me estoy muriendo de frío.
-Vale, lo admito aunque no lo asumo. ¿Y tú, Pepe?
-¿Yo, qué, Lola?
-¿Qué es de tu pitopausia?
-Yo no sé si tengo pito o no, Lola, pero no te mato a frío.
-Pepe…
-¿Qué, Lola?
-¿A los hombres con la pitopausia perdéis el pito?
-Lola, antes decía que mentalmente tenías tres años. Ahora digo que no has nacido.
-Anda, coña, pues si no he nacido, es imposible que tenga la menopausia… Pepe, cómo te quiero.

viernes, 6 de febrero de 2009

LOLA ANALÍTICA

-¡Qué bueno es mi Pepe!
-Sí, Lola, es buena gente.
-Es muy buen cristiano, lástima que tenga esos ramalazos. Pero insisto, es un santo.
-Nadie es perfecto…, pero sí, es un santo.
-¿Sabes Mari Pili? Mi Pepe cada vez tiene el pensamiento más raquítico, pero es tan bueno, tan paciente… ¿Qué digo yo de paciente? No, eso no, no, no, vamos, ni de coña.
-Ya sabes que siempre ha sido un poco, poco tolerante.
-Mari Pili, no nos engañemos, ahora no tolera ni a un calcetín apretándole el zapato, pero es un ángel.
-¿Sí? ¿Tú crees?
-Mujer, creérmelo creérmelo, lo que se dice creer, pues no, pero en la vida hay que ver lo bueno. Lo malo dicen que se estampana delante de tus ojos y lo ves a la fuerza.
-¿Y si nos ponemos a ver otras cosas y dejamos la imagen del santo Pepe que descanse.
-Ay, Mari Pili, espera un poco que aún no estoy convencida del todo.
-Vale… Es un hombre cuya palabra fluye sin dificultad. Habla y habla.
-Tanto que no me deja contar mis cosas, Mari Pili. Cuando voy a pronunciarme, me interrumpe y dice lo que supuestamente iba a decir yo, que por cierto, no era eso lo que yo iba a decir, pero como es adivino pues…
-Pepe el divino
-Adivino, Mari Pili. ¿Tú ves a Pepe de divino? No me amueles …Se le está quedando la cabeza…
-Sin pelo, Lola. Está calvo. Desde luego tiene la ventaja de que la calvicie deja clarear las ideas.
-Pero, ¡qué ideas! Se le están quedando más estrechas que las caderas de una modelo, leñe. Que adelgace la barriga, no la cabeza… Mira el otro día le llevé a bailar y no se quitó ni el abrigo.
-¿Y qué hacia?
-Mirarnos con pena y hacernos fotos.
-Lola, es que Pepe no estaba en su elemento. Tal vez haya descubierto en la fotografía su otro yo desperdigado
-Ya mujer, pero que sólo haga bien su papel en entierros es muy tomate.
-Es buena gente, su tristeza acompaña al difunto.
-Y su caridad al enfermo, ¡ojo al dato!
-Y si ahora hace de reportero gráfico en las juergas ajenas aunque él no se integre, siempre os quedará un recuerdo, Lola.
-¿Qué recuerdo, Mari Pili? ¿El de Pepe con un móvil haciendo fotos aprovechando que no había luz y haciendo de reloj?
-¿También relojero? Qué completo.
-Sí. Me decía “ Lola son la una. Lola, la una y cuarto, Lola son…”
-¿Y tú qué hacías?
-Huir de él, pero como la sala era tan pequeña, me topaba con su santidad nada más huir.
-Mira Lola, dejemos de escarbar. Quedémonos en la superficie, ¿vale? ¡Qué santo es tu Pepe!
-¡Qué triste, Dios mío!…

martes, 3 de febrero de 2009

LOLA MALTRATADA

-¡Jesús! Lola, ¿qué te ha pasado?
-… Lo que me tenía que pasar. He tentado demasiado a mi destino.
-¡Coña! Lola, no te había visto el otro lado. Eres una victima.
-No, Mari Pili, Simplemente gilipollas.
-Eres una maltratada. Ahora mismo llamamos a la policía.
-Quieta ahí. ¿A quién vas a denunciar?
-A Pepe. Está claro que te lo has buscado. Siempre pensé que te mataría, pero no que te maltratara. Eso está muy mal. Llamemos.
-Quieta ahí. Mi Pepe es un santo.
-Sí, Lola, claro que lo es. Aguantarte es mucho tomate, pero debemos ser valientes y denunciarle.
-Que no ha sido él, tarada. Él es un santo te he dicho.
-Sí, pero a todas las victimas les pasa lo mismo. No quieren reconocer a su maltratador.
-Deja a las victimas de verdad. A ellas TODOS debemos apoyarlas, pero no a mí, Mari Pili, céntrate.
-Pero si estás hecha un cuerno, Lola. Un ojo morado, un chichón en la sien…
-Sí, estoy para que me lleven al museo del horror.
-Dime, Lola, ten confianza en mi. ¿Quién te ha hecho ese estropicio que te ha dejado más fea de lo que eres? Le meto en la cárcel ahora mismo
-Yo, Mari Pili.
-¿Yo qué, Lola?
-Que he sido yo, Mari Pili.
-¿Qué has sido túuuuu? Eres gilipollas, Lola.
-Eso ya te lo he dicho yo.
-¿Pero por qué te maceras, Lola?
-Mari Pili, no sé si me macero, pero no puedo seguir caminando a oscuras o me mataré a mí misma… Una lástima lo que perdería el mundo.
-Dime Lola, ¿por qué tienes que andar con los ojos cerrados y sin gafas?
-¿De qué sirve ojos cerrados y gafas puestas, Mari Pili? Cada vez razonas menos lo que dices. Comienzas a parecerte a mí y me preocupa.
-Lola debes andar con los ojos abiertos.
-Y lo hago, lo hago, no veas cómo abro los ojos, pero sin luz pues me doy contra cualquier esquina.
-Ay, Lola, mi amiga se ha quedado ciega… Tranquila, seré tu lazarillo.
-¡Joder! Que Dios se apiade de mí… Mari Pili, ¿sabes, verdad, que ves menos que yo?
-Síiii, pero no estoy ciega.
-Ni yo, Mari Pili.
-Has dicho que caminas sin luz, Lola. No me vuelvas loca.
-No te vuelvo porque ya lo estás, Mari Pili… A ver, querida, ¿qué significa sin luz?
-Que estás ciega… Que Dios se ha ido espantado de tu lado… Que necesitas unas gafas nuevas, una operación… Que a tu espíritu se le acabó las pilas… Ah, que no has pagado la factura de la luz…
-Mari Pili estoy al día en mis deudas. Mi problema es la manía de no encender la luz cuando me hago pis. Camino a oscuras, medio dormida en medio de la noche, la vejiga me oprime…
-Amiga, tienes una vejiga que no te las mereces. Ahora mismo la denuncio. No ha derecho que golpee a su ama. ¿Te has dado cuenta que te ha maltratado, Lola?
-¿Eh? ¿De qué hablas Mari Pili?
-De tu vejiga. En el momento que esté entre rejas no te vuelve a molestar.
-Ah… Mari Pili, ¿si no tengo vejiga ya no haré nunca jamás pis?
-Ni de día ni de noche, no habrá más golpes. Muerto el perro, se acabó la rabia, Lola.
-No, Mari Pili.
-¿No? Dime quién más te golpea…
-Mi garganta… Me levanto a oscuras a beber agua. La garganta se me queda seca y al estar oscuro, mucho, porque es noche cerrada y, dependiendo si Pepe ha cerrado las puertas o no, me doy unas leches, Mari Pili, qué leches…
-Te extirpo la garganta… ¿Algo más, Lola?
-… Va a ser que no, Mari Pili, porque al paso que vas me diseccionas la vida para que me deje de dar golpes.

viernes, 30 de enero de 2009

LOLA Y LA INFORMÁTICA

Está mal que yo lo diga, pero soy la bomba. Tenía el convencimiento de que mi problema radicaba en que soy del siglo pasado. Esta afirmación no quiere decir que os vaya a confesar mi edad, que quede muy clarito.Una cosa es que entre amigos os hable de mis problemillas y, otra muy distinta, es que os confiese lo inconfesable: mis años. Eso ni a mi madre se lo cuento. Como a ella le falla la memoria, pues no se acuerda Y a mí me viene divinamente porque, aunque le acosen mis niños preguntando: "¿Abuela, qué edad tiene Mamá?" Pues ella, según el día, me pone una; eso sí, nunca pasa de treinta y siete. ¿A qué es guay mi señora madre?
¿Hace una copita cazalla? ¡Venga, animaos! Es baja en calorías... Os contaré que tengo un virus, o tenía, porque creo firmemente que lo he asesinado. ¿Cómo? Ni pajolera idea, a tanto no llego. Lo que sé es que este trasto funciona... Lo peor que le puede pasar a una es ser analfabeta y, más grave aún, querer dejar de serlo y no poder.

Mi Pepe en el año de la tos compró un ordenador, lo último de lo último: moderno, avanzado, vamos que hacía de todo. Cuando llegó el bicho ése le dije a mi Pepe que rompía la estructura decorativa de esta nuestra casa, pero como pinto menos que un títere en el congreso de los diputados, pues el armatoste se quedó. Yo todos los días lo limpiaba, lo trataba estupendamente... Y un día, no sé dónde limpié, que se encendió él solito. Fue un flechazo, estoy convencida; el amor también existe en la red y yo sucumbí a sus encantos, pero como soy muy dura de cabeza, después de tanto tiempo de flirtear con Internet, no sabía nada de nada: encender, conectarme y apagar... Hasta que llegó el virus de los cojones. Los toca pelotas de mis hombres pasaron de mí como de la plaga, pero como soy mucha mujer en tan poco espacio, me puse las gafas de ver - siempre voy sin ellas, no veo, pero estoy mucho más mona- y manos a la obra, me dispuse a asesinar al muñeco gilipollas que salía en pantalla diciéndome cada vez una cosa. Claro que peor era cuando no salía el enano porque aparecía una pantalla porno. Tan extasiada me quedé mirando los tamaños de la naturaleza que no oí entrar a mi Pepe:

-¿Qué haces, Lola?- Di un bote en la silla que casi llego al techo.
-¡Coño, Pepe! Fíjate qué cosas salen. ¿Serán naturales?
-Vergüenza te tenía que dar. Apaga eso ahora mismo.
-Pero Pepe si es que sale solo, no hace falta buscarlo, no he sido yo, te lo prometo...
-Eso dicen todos los ladrones cuando les pillan. ¡Qué lo apagues!
-Que no, Pepe, que está pegado a la pantalla, es como un tapiz de la naturaleza femenina y masculina, eso sí, amplificada. Para mí que...
-¿Así vas a educar a tus hijos?- Dio un portazo y me quedé en ese momento con el pene más gigante jamás visto. ¡Jódete! La salida era yo. De nada servía lamentarme, mi reputación ante mi Pepe era la de obesa del sexo a lo bestia.

Sentí un ruidito detrás de mí... De sobra sabía que eran dos ratones duros de roer los que me estaban espiando. Me hice la loca -yo muy digna- y esperé...
-Mami, se ha ido Papá muy enfadado- era mi tierno querubín con voz lastimera. Quería asesinarle antes que al piojo vírico internauta, pero sabía que había un segundo cerebro en "la operación porno"...
-Mamá, de verdad, qué tontaina eres.- Aquí estaba Peluche sentenciando, el segundo cerebro de la operación pito grande- No te das cuenta de que Papá es como un curilla, esas cosas no las puede entender. ¡El hombre no da de sí!
Por mis muertos más frescos que quise estrangularle, pero como madre descontrolada y enfurecida sólo pude decir:
-¡La madre que os parió! ¿Tan necesitados estáis? ¡Si esas cosas sonde plástico, leches! No existen, hijos. Miraos, tenéis centímetro y medio y mis pechos son tamaño estándar, lo que veis ahí esmentiiiiiiiiiiiiiiiira.
-¿Segura, Mami? Tienen una pinta estupenda.
-¡Cállate, Anticristo! ¿Cómo puñetas se quita esto?
-No sabemos. Llevamos dos meses así...

He de reconoceros que el amor propio me mata y ser menos que otra mujer me carcome. ¿Por qué digo esto? Pues porque estaba llorando, lamentándome de mis desgracias cuando llegó Mari Pili, mujer muy puesta en el mundo actual, y se puso a darme un discurso en una verborrea galáctica sobre la informática y aledaños que me impresionó a la par que me acomplejó, y me dije: "¿Lola, te vas a dejar comer el terreno? No, hija, no. Tú menos que nadie, jamás. Antes muerta que sencilla. Y ¡Hala! me he cargado todo, hasta la cuenta del banco, ya no se puede entrar a mirar. Total, no había nada...

miércoles, 28 de enero de 2009

LOLA Y MARI PILI PELUQUERAS

-Mari Pili estoy pensando…
-No, por dios, déjalo, Lola.
-¿Qué quieres, que se me oxide la mente? No, hija, no. El mundo me necesita.
-¿A ti, precisamente a ti? No digas bobadas, chica.
-Mis tonterías actualmente están en alza. La gente necesita de una sonrisa.
-Para esos están los cómicos, los payasos, Lola.
-Ellos cobran y yo lo hago gratis. ¿Quieres ser mi Sancho Panza? Eres esmirriadilla, pero me puedes valer.
-Y tú, ¿quién eres?
-¿No me digas que no tengo ese puntito de Quijota, Mari Pili?
-Viéndote de la guisa que te has dejado el pelo, Lola… Por curiosidad, Lola, ¿qué has hecho este domingo?
- Lo mejor ha sido teñirme el pelo. Lo peor, cortar el pelo a mi Pepe.
- Pero si no tiene, ¿qué le has cortado?
- Tenía patillas. Ya no tiene…
- Pobre…
- Sí, pero ahora está más despejado. Ya no le quedan sombras en su vida.
- Mujer, aún le queda el bigote, Lola.
- ¡Coña! Me ha sobrado tinte. Ya está, se lo tiño.
- ¿Qué quieres, Lola, ir los dos horrorosos?
- ¿Acaso me ha quedado mal mi melena?
- ¿No te has mirado al espejo, Lola?
- Uy! Se me olvidó teñirme la otra mitad de la cabeza. Parezco un mapache.
- Peor, Lola. Pareces una escarola desteñida.
- Es que Mari Pili, me está fallando la memoria Ram.
- Eso es del ordenador, mujer.
- Y de mi cabeza. Proceso tantos datos que…
- Déjalo, Lola. Ven que te tiño el otro cacho.
- Sí, mejor, porque si me ve Pepe así, tratara de teñirme el pelo y me dejará calva como él.
- ¡Qué bruta eres! Dices cada cosa de él…
- Es que tiene una fuerza desmedida en sus manos. No controla su fortaleza.
- ¡Qué interesante!... Gira la cabeza que comienzo.
- ¿Paquito es fuerte?... ¡Ay que tirón!
- Es un puro macho… Luego te corto un poco las puntas las tienes muy abiertas.
- Vale… ¿Y dónde tiene la fuerza concentrada?
- Quieta… En todo el cuerpo.
- ¡Qué macho!... Pepe sólo en las manos.
- Pues no entiendo cómo no te ha estrangulado todavía… Te voy a dar unas mechitas. El otro día estuvo el pintor en casa y me encantó las aguas que me dejó en la pared del salón.
- Mari Pili que yo no soy una pared… ¿Y en qué notas que es fuerte Paquito?
- Me encanta que me dejes ser creativa en tu cabeza… Paquito levanta pesas, Lola.
- ¡Uy!, qué maravilla… ¿Con qué parte?
- Creo que si te corto un poquito aquí el pelo, te dejo una crestita muy salada… Paquito utiliza todo su cuerpo. Es una bestia… Me encanta
- ¿Qué sea una bestia, Mari Pili?
- No, la crestita que te he puesto en la cabeza, igualita que la de pájaro loco... La voy a pintar de malva. Mi amiga Concha tiene el pelo morado y está divina. Claro que tú eres otra cosa…
- ¿Otra cosa? ¿Cómo qué?
- … Ya está. Mírate al espejo.
- ¡Jesús!... Mari Pili ven, ahora me toca a mí.
- ¿Qué me vas a hacer? Lola ni sabes peinar ni tienes gusto.
- -Por eso. te voy a dejar igualita que la bruja Averías para que no seas menos que yo.

sábado, 24 de enero de 2009

LA GRAN SORPRESA DE LOLA

-Mari Pili, Mari Pili, siéntate que cuando te cuente, te caes de espaldas…
-Pues si me voy a caer no me siento, Lola, que aún estoy convaleciente.
-¿Es que te va a durar la convalecencia hasta que seas una difunta, mona? Coña, que el otro día me llevabas a una velocidad andando que una convaleciente no tiene esos motores que tú te gastas.
-A ver, cuéntame…
-Hija, qué raspa estás, el vinagre a tu lado es un terrón de azúcar… Bueno, a lo que vamos, ¿dirás lo que me ha hecho Pepe?
-Estrangularte no porque estás aquí.
-Mira Mari Pili, como sigas con estas tonalidades desagradables me voy a una esquina y me pongo a hablar sola.
-Por mí…
-Vamos a ver, ¿qué piojo te está picando el culo, guapa?
-Lola, cada vez eres más basta.
-Sí, es verdad, pero la culpa la tiene la crisis.
-No me hables de la crisis, no me hables de la crisis.
-Vale, vale, no te alteres. No te hablo más de la crisis, pero que sepas que tú te hayas sumergida en un macanudo brete.
-Lola no te soporto cuando hablas en otras lenguas que no se entienden.
-Hablamos la misma lo que pasa que el español/ castellano es muy rico.
-Pues háblame es el español/ castellano pobre si haces el favor.
-Pues quería decir, con su venia, que vuecencia la está mariposeando una mala cuajada que se la está cortando la leche.
-¿Eh?
-Eso digo yo, leñe, que pareces Doña Rogelia en un día estreñido. Dime, qué te pasa…
-Paquito, no aguanto a Paquito, Lola.
-Pues vaya novedad. ¿Y por eso estás así? Métele un rato en la Termomix a ver si agitándole se le pasa. En cambio mi Pepe está de dulce, más majo.
-No me lo puedo creer, Lola. Me lo dices para darme envidia.
-¿Cómo voy a hacer una cosa así a mi mejor amiga? Si te dijera que me ha tocado la lotería, lo entendería, pero darte envidia con mi Pepe, no estoy tan desesperada.
-Lola, es que no me deja vivir. Me espía.
-¿Qué piensa que vas a hacer? ¿Tirarte por el retrete?
-Dice que le engaño, Lola.
-¿Con quién? ¿Con el piojo que te pica el culo?
-Con el tabaco, con la comida… Como el médico ha dicho que coma y no fume pues…
-Pobre hombre, le entiendo.
-¿Qué le entiendes, eh, que le entiendes?
-Pues claro, mujer. A ver, si te gastas las siete vidas de gata que tienes, como no tengas las siete vidas de periquito de refuerzo, se queda más tirado que una basura en un vertedero… la subsistencia, Mari Pili, la subsistencia.
-¿Me quieres decir, Lola, que Paquito sólo me quiere para lo que me quiere?
-Paquito te quiere total porque lo vales… ¿Por qué te crees que yo quiero tanto a mi Pepe?
-Pepe tienes muchos valores, Lola…
-Y desagües, Mari Pili, pero es que desde esta tarde, desde esta tarde, más Mari Pili.
-¿Mas desagües, valores, qué?
-Mari Pili, Pepe sabe fregar el suelo de la cocina… Él solito, supo encontrar el cubo, lo lleno de agua. Cogió la fregona y se puso dale que te pego y…
-¿Y qué, Lola?
-…Que lo hizo bien, Mari Pili y en su vida había cogido una fregona.
-¡Qué gran desagües, Lola!
-Dirás virtud, Mari Pili. Mi Pepe es un gran virtuoso de la fregona… Qué sorpresas nos da la vida, querida amiga… Oye, ¿y si le colgamos de una fregona a Paquito?
-Pues un virtuoso ahogado al palo de una fregona, Lola.