domingo, 17 de enero de 2016

LOLA Y SU ZOO ÍNTIMO Y PERSONAL

¿Por qué todo lo que me rodea es anormal? No es que me moleste, porque como mujer multiuso que soy, estoy preparada para lo que sea menester, pero hay cosas que si las cuentas, se puede llegar a pensar que Los García somos una panda de chalados, y os prometo que somos muy normales, aunque distintos a la media estándar de lo que se entiende por normalidad institucionalizada.
Me explico: Muchas familias tienen perros, pajaritos, ratones colorados..., que pueden o no desear cruzar con su homólogo/a para que la especie en cuestión siga esparciéndose por la faz terrestre; es más, dicen que es bueno que se crucen para que no enloquezcan por falta de sexo responsable. Nuestra coneja, la Viky, se embarazó del Espíritu Santo y tuvo hasta leche aunque no conejos ¡Menos mal!, un bicho más en mi casa y me embarazo yo mentalmente. Pues bien, llevaba días observando que Pepe perro estaba raro; le sacaba a la calle y olía el culo a todo bicho viviente, pero más tarde, abandonaba su actitud con cara de asco. No me extraña, porque yo he hecho muchas cosas estrambóticas, pero eso lo encuentro de lo más desagradable.

El caso es que lo comenté en casa, y como era de esperar los chicos me miraron con su cara habitual, y mi Pepe me dijo:”Lola, tienes demasiado tiempo libre y caes presa de tu propia desidia” ¡Zúmbale al bolo, Carrasco! Me levanto a las  seis de la mañana, preparo desayunos, paseo a Pepe perro, hago las camas, limpio el polvo y la paja, hago la comida, me voy a trabajar con el toca huevos de mi jefe. A la hora de comer, aprovecho para hacer la compra; sigo trabajando, y cuando salgo, corro detrás del autobús que no quiere parar porque le caigo mal. Llego a casa, me dan los siete males al ver la cocina como está, y me pongo a recoger con el abrigo puesto –Es incomodísimo, no os lo recomiendo- preparo la cena, vuelvo a fregar, cuento un cuento a Petronio y a Anticristo y por último contemplo a mi Pepe y su impotencia con la gorda… Demasiado tiempo libre tengo ¡No te jode!
 La verdad es que podía seguir haciendo cosas en las horas destinadas al sueño pero la pereza me puede ¡Ay! Qué fashion victin soy del mundo actual y qué poco me quejo.
El caso- esperad un momentito, que me pongo una copita de cazalla, tengo la boca seca... Ya- es que mi Pepe perro estaba rarito hasta que el otro día descubrí que está enamorado. Pensaba que es en la primavera cuando la sangre se altera, pero no, también en invierno, lo que pasa que este invierno llega un pelín anómalo, y Pepe perro en vez de enamorarse de la perra del tercero B, se ha enamorado de la gata del cuarto A, y lo que es aún más electrizante: ella le corresponde.
 Si lo piensas detenidamente, ¿no se enamoran las personas de otros / as que están desequilibrados, criminales, ladrones? Pues los animales hacen lo que pueden, ¿no? Es un romance tiernísimo –para mí que ha sido ella quien engatusó a este infeliz, porque mi Pepe perro, que yo sepa, no trepa, y ella aparece con el rabo tieso todas las mañanas por la cocina, y juntos comparten el pienso de oferta, se lamen un rato y “la pilingui” se larga por donde ha venido.

 Ayer me encontré a mi futura consuegra –la dueña de “Mimí” ¡Manda abalorios qué nombrecito!- en el ascensor, y me cuenta que su gata sólo come productos exclusivos para felinos, nada de piensos sintéticos, y por supuesto, comida de marca… me entró la risa floja, no contesté, ¿para qué? A veces las personas sólo vemos lo que queremos ver.

Ha sonado el timbre de la puerta; era mi madre con sus periquitos. La mujer se va de viaje con el club de las viudas a Mallorca para pasar las penas invernales ¿No me podré ir con ellas? Yo también he sido abandonada, me temo que por el juicio.

En esto, ha aparecido Mimí a merendar con Pepe perro, y ha mirado con frenesí a los pajaritos; a Pepe perro le ha dado un ataque de cornamenta, ha tirado la jaula, y la puerta se ha abierto. Un periquito ha salido volando, y Mimí detrás de él ¡La madre que me parió!

 Claro, ha llegado mi Pepe de la funeraria y me ha encontrado subida en una banqueta con el caza mariposas tratando de salvar al pobre periquito de las garras de la pelandusca del cuarto A que ha vuelto con las garras vacías al no dar caza al periquito que voló del nido del cuco. Ya la he dicho que eso la pasa por no saber volar ya que una gata instruida que come pienso de marca debería saber planear, al menos, con las patas; que se da la leche, no pasa nada, los gatos tienen mogollón de vidas no como los humanos que tenemos una y mal tratada. Pepe perro me miraba impotente porque él no es perro de vuelos altos, bueno ni bajos sino un perro común y rastrero. En fin, como iba contando, mi Pepe me ha mirado con esa caída de ojos tan triste que tiene dado que tantas horas en la funeraria le pasa factura, y me ha dicho con pena y sentenciando: “Lola, terminas en el psiquiátrico cantando los cinco lobitos”
Tranquilos, no me ha entristecido. Qué más da donde yo esté, el caso es seguir hablando, ¿no? Ahí están los políticos diciendo y haciendo sandeces. Entonces, ¿por qué yo no?

No hay comentarios: