jueves, 30 de mayo de 2019
jueves, 23 de mayo de 2019
LOLA Y EL NUDO MÁGICO
-Lola, Lola, por favor, no sigas tirando que te ahogas.
-No puedo,
Mari Pili, me muero.
-Pero
pare, señora… Hay mujeres brutas, ahora, como usted, no he visto.
-Mi amiga
no es bruta, ¡cuidadin con lo que dice! Sólo es que las luces iluminadas no son
para ella. Funciona a medio gas.
-Quitadme
esto… ¡Ay que no entra ya aire en mi garganta!
- ¿Pero ha
visto lo que ha hecho con mi bufanda su amiga? Está hecho un higo. Ésta me la
paga.
- ¡Que me
muero! Que me muero y no pago.
- ¡Calma,
Lola! Despacito te voy a ir quitando los nudos. Tú, tranquila…
-Me muero,
despídeme de mi familia, Mari Pili.
-Anda,
calla y estate quieta.
- ¿Su
amiga quieta? Ésa se va a remover, aunque esté debajo de cien kilos de
hormigón.
-Como
salga de este lío en el que me ha metido el fulano de las bufandas, se va a
enterar quién es Lola… Me ahooooooooooogo, Mari Pili.
-Mira que
te doy un garrotazo, Lola. Que te estés quieta.
-Pepe que
me muero, ay mi Pepe que triste se va a quedar…
-Deja en
paz a Pepe y a ver, ¿dónde está tu mano izquierda?
-Se me
hizo un nudo entre la garganta y la puta bufanda. Que me muero, que no respiro…
-No es
bufanda, es una pasmina y encima de seda y te la has cargado, Lola.
-Pero la
que se ahoga soy yo, Mari Pili.
-… Ya casi
está, tres nudos más y volverás a la vida.
-No,
imposible. Tengo la nuez espachurrada.
-Las
mujeres no tienen nueces. Son los hombres.
-Pues
serán los ovarios que se me han subido a la garganta. ¡Ay! Qué tirón me has
dado.
-Quieta
que se me han enredado ahora los pelos.
- Mari
Pili, por dios, ¿cómo me voy a morir calva? ¿Qué va a decir la gente?
-Tranquila,
te pondré una peluca.
- ¿Qué?,¿cómo
va el lío de su amiga? Me han espantado a la clientela. Nadie quiere comprar mis
nudos mágicos.
-Por
cierto, buen señor, me falta el último paso para que quede tan mono como lo
lleva usted. ¿Cómo es?
-Mire
señora, cuando llegue el brazo izquierdo alrededor de su cuello, pone el dedo
enano tieso y…
-Que me
muero, que me ahogo y nadie me hace caso, ¡auxilio!
-Cállate
un momento, Lola, aprendo el último paso para ponernos la pasmina graciosamente
como este buen señor.
- ¿Y yo?,
¿y si me muero, Mari Pili?
-Tranquila,
una vez muerta, te corto la cabeza, te quito la pasmina, te pego la cabeza y te
vuelvo a poner la pasmina elegantemente. Pero ahora calla… Siga buen señor, una
vez que tengo el dedo tieso, ¿qué hago?
-Por
caridad, que alguien me corte la cabeza, me muero…
-El dedo
izquierdo la indicará el agujero por donde…
-Por
caridad, que alguien me mate y me quite esto del cuello, me ahogo.
-Señora,
mate a su amiga y le sigo enseñando.
-Usted
siga, ni caso. Muerta seguiría hablando, así que, ¿para qué la voy a matar?
-…Bien,
bien. Ya está, ¿ve que es muy sencillo?
-Ay queda
monísimo, es verdad. Mira Lola… ¿Lola? Buen señor, que mi amiga se ha
desintegrado. No está.
-Ay, ay,
¡socorro! Un gato me está mordiendo las piernas.
- ¡Socoro,
socorro! Que al señor de las bufandas le muerde un gato las piernas, ¡ayuda, ayuda!...
Tranquilo, señor bufandero, le voy a ayudar yo… Lola, ¿qué haces ahí abajo?
-Defenderme
de ratas como vosotros.
-Pero,
¿has visto cómo le has dejado las piernas al señor de las bufandas?
-Y, ¿cómo
me ha dejado él con sus nudos mágicos?
-Tranquilo,
señor bufandero, ya he espantado al gato… Lola, lárgate de aquí antes que
llegue la policía y el 112… ¿Cuánto le debo, buen señor?
-Nada,
nada, llévese al gato de su amiga.
-Vámonos,
Lola… Y me vas a escuchar.
-Sí, sí,
pero ¿me enseñarás a hacerme ese nudo tan bonito, Mari Pili?
-No.
jueves, 9 de mayo de 2019
LOLA, MARI PILI¿DÓNDE ESTÁIS QUE NO OS VEO?
- En Kimonos, Lola, en el Egeo, en el Mediterráneo, en Venecia, en las islas griegas, e…
- Para, ¿eh? Deja de inventarte cosas, ya te vale. ¿Cómo quedamos?
- Tú, ¿dónde estás, Lola?
- En Colombia, Mari Pili.
- Y luego me dices tú que yo invento, ¿eh? Muerta de hambre.
- Muerta de hambre pues sí, Mari Pili, no te lo voy a negar porque es una verdad fragante, porque llevo siete horas de retraso con respecto a España y aquí me faltan esas siete para comer. Ven y tráeme un bocadillo, por favor, te lo suplico, de jamón del bueno o, si no te llega porque eres una husmia, me traes unos huevos fritos con muchas patatas que son más baratos. Aquí está todo cerrado.
- Pues yo, con hora europea ya he comido, y no voy… Anda deja de inventarte mentiras y haz la comida a tu Pepe que va a llegar y no tienes qué darle de comer.
- Pepe está en España, allá él y su estómago, pero yo, pobrecilla de mí, no tengo nada.
- -Lola, Lola, no me consumas, eh, no me consumas.
- ¿Más? Si estás más seca que la mojama. A ver, dime por qué no vienes…
- ¿Otra vez, Lola? Porque estoy en Ibiza, en…
- ¿Ahora estás en Ibiza, mentirosa?
- Si es que me vuelves loca… Estoy en Kimonos, en Venecia, en el Eg…
- Y se puede saber, ¿por qué estás ahí y yo aquí?
- Mira, mona, yo qué sé por qué te da por decir que estás en Colombia en vez de decir la verdad que es que estás pasando el polvo al atlas de Pepe y te has quedado mirando a Colombia por casualidad, ¿vale? Y yo, cómo ya te he dicho tres veces, estoy en Colombia, en el Mediterráneo, en Roma, en…
- Eh, eh, para, ¿ahora estás en Colombia? Ay qué leche de bollitos, Mari Pili, estás totalmente descontrolada. Para mí realmente, estás en el supermercado y te has parado a leer de dónde son los productos, ¿a qué sí? Si te conozco como te hubiera parido, igual, igual…
- Para ti la perra chica, Lola, si te digo que estoy en Kimonos es que lo estoy.
- Pero cómo vas a estar en Kimonos si eso no existe, Mari Pili. Si aún me hubieras dicho Mykonos, pero Kimonos va a ser que no, Mari Pili, qué pena de tu cabeza porque no sabes ni viajar con la imaginación.
- Mírala ella, aquí de experta y listilla, quién la ha visto y quién la ve que en la vida no ha pasado de leerse un prospecto de supositorio… ¿Sabes una cosa, Lola sabionda?
- ¿Qué, Mari Pili la kimonos?
- Pues que viajo dónde me da la gana, ¿te enteras?
- Enterada pero, por favor, te lo suplico, tráeme de dónde sea algo de comer, ¿vale?
- ¿A dónde te lo llevo?
- ¡Ay qué leche de bollos, coña! A Colombia… ¿Qué parte de Colombia no entiendes? Ah, y no me vengas con retraso de siete horas porque con las siete que tengo yo retrasadas más las siete tuyas, son catorce, más las once horas que dura el vuelo, en total veinticinco. Si, a mayores, sumas lo que tardas en hacer las patatas y después los huevos, me da tiempo a volver a España e irme a la feria de abril y comerme un pescaíto con rebujito.
- Pero, ¿no querías huevos? Ahora me dices pescaíto, Lola, ¿quién de las dos se contradice más?
- Déjalo, Mari Pili, déjalo. Quédate en Alaska y, yo, eh, en el Polo Norte pasando hambre porque mi amiga no la da la gana quitarse el kimono…, coña.
- Para, ¿eh? Deja de inventarte cosas, ya te vale. ¿Cómo quedamos?
- Tú, ¿dónde estás, Lola?
- En Colombia, Mari Pili.
- Y luego me dices tú que yo invento, ¿eh? Muerta de hambre.
- Muerta de hambre pues sí, Mari Pili, no te lo voy a negar porque es una verdad fragante, porque llevo siete horas de retraso con respecto a España y aquí me faltan esas siete para comer. Ven y tráeme un bocadillo, por favor, te lo suplico, de jamón del bueno o, si no te llega porque eres una husmia, me traes unos huevos fritos con muchas patatas que son más baratos. Aquí está todo cerrado.
- Pues yo, con hora europea ya he comido, y no voy… Anda deja de inventarte mentiras y haz la comida a tu Pepe que va a llegar y no tienes qué darle de comer.
- Pepe está en España, allá él y su estómago, pero yo, pobrecilla de mí, no tengo nada.
- -Lola, Lola, no me consumas, eh, no me consumas.
- ¿Más? Si estás más seca que la mojama. A ver, dime por qué no vienes…
- ¿Otra vez, Lola? Porque estoy en Ibiza, en…
- ¿Ahora estás en Ibiza, mentirosa?
- Si es que me vuelves loca… Estoy en Kimonos, en Venecia, en el Eg…
- Y se puede saber, ¿por qué estás ahí y yo aquí?
- Mira, mona, yo qué sé por qué te da por decir que estás en Colombia en vez de decir la verdad que es que estás pasando el polvo al atlas de Pepe y te has quedado mirando a Colombia por casualidad, ¿vale? Y yo, cómo ya te he dicho tres veces, estoy en Colombia, en el Mediterráneo, en Roma, en…
- Eh, eh, para, ¿ahora estás en Colombia? Ay qué leche de bollitos, Mari Pili, estás totalmente descontrolada. Para mí realmente, estás en el supermercado y te has parado a leer de dónde son los productos, ¿a qué sí? Si te conozco como te hubiera parido, igual, igual…
- Para ti la perra chica, Lola, si te digo que estoy en Kimonos es que lo estoy.
- Pero cómo vas a estar en Kimonos si eso no existe, Mari Pili. Si aún me hubieras dicho Mykonos, pero Kimonos va a ser que no, Mari Pili, qué pena de tu cabeza porque no sabes ni viajar con la imaginación.
- Mírala ella, aquí de experta y listilla, quién la ha visto y quién la ve que en la vida no ha pasado de leerse un prospecto de supositorio… ¿Sabes una cosa, Lola sabionda?
- ¿Qué, Mari Pili la kimonos?
- Pues que viajo dónde me da la gana, ¿te enteras?
- Enterada pero, por favor, te lo suplico, tráeme de dónde sea algo de comer, ¿vale?
- ¿A dónde te lo llevo?
- ¡Ay qué leche de bollos, coña! A Colombia… ¿Qué parte de Colombia no entiendes? Ah, y no me vengas con retraso de siete horas porque con las siete que tengo yo retrasadas más las siete tuyas, son catorce, más las once horas que dura el vuelo, en total veinticinco. Si, a mayores, sumas lo que tardas en hacer las patatas y después los huevos, me da tiempo a volver a España e irme a la feria de abril y comerme un pescaíto con rebujito.
- Pero, ¿no querías huevos? Ahora me dices pescaíto, Lola, ¿quién de las dos se contradice más?
- Déjalo, Mari Pili, déjalo. Quédate en Alaska y, yo, eh, en el Polo Norte pasando hambre porque mi amiga no la da la gana quitarse el kimono…, coña.
M Ángeles Cantalapiedra
©Largas tardes de azul ©Al otro lado del tiempo ©Mujeres descosidas ©Sevilla...Gymnopédies
©Largas tardes de azul ©Al otro lado del tiempo ©Mujeres descosidas ©Sevilla...Gymnopédies
domingo, 31 de marzo de 2019
LOLA, EL GLAMOUR Y LA HORA
-
- - Lola, ¿te has pintado el pelo?
- - ¡Paleta! Si es que no sigues las
tendencias, así te va.
- - Lola lo único que veo en tu mermada
melena que, por cierto, cada vez tienes menos pelo y más calvas, es mucha
grasa, ¿te has echado aceite?
- - Déjalo, no superas la envidia de mis
estilismos.
- - Será eso, Lola, si tú lo dices ni el
Papa te contradice.
- - Magui Pili no metas al Papa en mis
ensaladas estilísticas. Él con ir de blanco ya va que arde… Y, ¿qué opinas de
mi cárdigan oversize?
- - ¿Over, qué? Apestas, Lola, de dónde
vienes?
- - Luego te lo cuento. Ahora, lo
importante, Magui Pili, menos cazuelas y plumero y más estética. ¿Te has visto
cómo vas?
- - Con pijama, rulos y las zapatillas de
mi Paquito que son muy calentitas.
- - Y de esa guisa, ¿a qué aspiras?
- - Aspirar, lo que se dice aspirar, es
temprano para sacar el aspirador, ahora, desear, me encienden los deseos, Lola.
- - ¿Sí? Cuéntame, traigo churros.
- - A verlos, que ya sabes que no me fío
de ti.
- - Mira aquí los llevo.
- - ¿En una bolsa de Carolina Herrera?
- - Por supuesto, glamour hasta en los churros.
La verdad es que los iba a traer en una bolsa de Día más vieja que mi vecina
del 5ºA, ya sabes, la estirada, pija y guapa, pero justo al bajar anoche la
basura, estaba, ya sabes, la imbécil del 5ºA, tirando la suya. Daba vergüenza mirarla,
Mari Pili, qué salto de cama más bonito llevaba…, qué asco me da, coña.
- - Lola te enrollas como las persianas.
Vete al grano y dime por qué traes los churros en una bolsa de Carolina
herrera, por favor.
- - ¡Ojito, Magui Pili! Y las
servilletas en esta magnífica bolsa de Luigi Vuitton.
Elegante yo y no la impresentable del 5ºA.
- - Lola vete
al meollo de la cuestión y dime de dónde has sacado esas bolsas y olvídate de
la envidia que te carcome cada vez que ves a la prepotente, subnormal, mema,
lela y necia de tu vecina, por favor…
- - Me parece,
y no te quiero ofender, Magui Pili, que la que no controla la envidia eres tú.
Me preocupas.
- - Tú a mí ya
no me preocupas, Lola, porque mi deseo, mi único deseo es que te vayas a tomar
vientos y me dejes algún día dormir hasta las ocho.
- - ¿Qué hora
es, Magui Pili?
- - No lo sé,
no lo sé, Lola, no lo sé, de verdad que no lo sé, porque anoche atrasé los
relojes una hora, pero Paquito me dijo que no, que había que adelantarlos una
hora. Total que no sé que hice, pero yo me levanté a hacer pis y me acordé del
cambio de hora, pero no me acuerdo muy bien qué hice, si para atrás o para
adelante, no sé qué volví a hacer. El caso es que sentí a Paquito levantarse y
creo que los cambió también, y ahora cuando me he levantado como no me gustaba
la hora que ponía, he puesto otra.
- - ¿La de
Canarias o Nueva Zelanda?
- - Yo qué sé,
Lola, yo qué sé, si me vuelves loca. Anda saca los churros y cuéntame de dónde
has sacado esas bolsas. Por cierto, qué mal hueles.
- - Cómo no voy a
oler mal si cuando se fue la asquerosa, repulsiva, repelente, inmunda, puerca,
cochina, guarra, y nauseabunda del 5ºA, me metí en el contenedor de basura a
rebuscar todo lo que había tirado que seguro que era bueno en el momento que
llegó el camión de la basura y ¡zas!
- - Zas, ¿qué?
- - Nada, Magui Pili…, perdí todo el glamour… He recorrido el
barrio entero dentro del camión, pero ya ves, las bolsas están limpias.
- - Ay mi Lola, qué lástima, qué pena, qué destrozo,
desayunemos.
- - ¿Qué hora será?
- - Yo qué sé si nuestra vida es un sin sentido.
- - Pero glamuroso, Magui Pili, glamuroso.
jueves, 14 de marzo de 2019
AMIGAS LOLA Y MARI PILI, ¿PARA TODO?
- Ay Mari
Pili, menos mal que has venido…
- ¿Me puedes decir, Lola, cómo tienes la desfachatez de sacarme de la cama y obligarme a venir a tu casa a las seis y media de la mañana? Medita primero tu contestación o te parto la cara.
- ¡Santa Críspula bendita! ¿Te levantas así todos los días? Pobre Paquito… Él y yo, directos a los altares.
- Lola, no me has contestado…
- Hija, es que tu violencia coarta a mis necesidades, coña. Yo necesito dulzura, comprensión, armonía, amor…
- Pídeselo a tu Pepe…
- No puedo, presiento que está astrologado y, además,…
- Astra, ¿qué?
- Astrologado, estragado o cómo puños se diga. Además, no quiero que se desenamore de mí. Mari Pili.
- Pepe, después de treinta y tres años, soportándote, está a prueba de bombas, Lola.
- Pero tú más, Mari Pili, llevo aguantándote cuarenta y ocho años…
- ¿Aguantándome, dices? Serás fresca, caradura, impresentable, egoísta…
- Para, mujer, que como sigas así, también te estrágalas.
- Bueno, ¿qué quieres?
- Tengo que ir a la prueba del cáncer de colon y ya sabes…, tengo que recoger mis heces…
- ¿Y?
- Pues que ni sé y me da mucho asco.
- ¿Y?
- Pues fácil, Mari Pili, hasta un niño pequeño me entiende. Quiero que lo hagas tú por mí.
- ¿Cuál?, ¿las heces?
- No mujer. La materia la pongo yo y tú la analizas, la recoges y la metes en el botecito.
- ¿Te estás oyendo, Lola? Yo lo hecho solita, me pregunto cuándo vas a asentar la cabeza, hija…
- Nunca, no te hagas ilusiones falsas… Aunque pensando, me has ocultado que tú te hayas hecho ya la prueba. Mentirosa, oculta verdades, piojo…
- Es una campaña nacional para hombres y mujeres. Me lo mandaron y lo hice. No te voy a estar contando todo, vamos, digo yo…
- Pues sí, a una amiga se la cuenta todo de todo.
- Para ti la perra chica, Lola. Me voy.
- Noooooo, no te vas. Lo hacemos y te invito a un café en el bar que te gusta y con churros, ¿vale? Por fi, anda, Mari Pili…
- Que todo sea por esos churros… Venga, entra en el baño. Yo te dirijo desde la puerta… ¿Lola?
- ¿Qué, Mari Pili? Sí, sí, ya, ¡Qué lista soy!
- Pues, ¡hala, vamos! Dejamos la muestra en el ambulatorio y nos tomamos el cafelito con los churros.
- Vale, pero pagas tú, Mari Pili.
- ¿Cómo dices, Lola?
- Qué pagas tú. No voy a poner yo todo. Pongo heces y, encima, tu primera experiencia excitante del día. Así, qué mínimo, que tu pongas algo de tu parte, ¿no? La amistad es una calle de doble vía…, lo dice la peli Armas de mujer.
- ¿Me puedes decir, Lola, cómo tienes la desfachatez de sacarme de la cama y obligarme a venir a tu casa a las seis y media de la mañana? Medita primero tu contestación o te parto la cara.
- ¡Santa Críspula bendita! ¿Te levantas así todos los días? Pobre Paquito… Él y yo, directos a los altares.
- Lola, no me has contestado…
- Hija, es que tu violencia coarta a mis necesidades, coña. Yo necesito dulzura, comprensión, armonía, amor…
- Pídeselo a tu Pepe…
- No puedo, presiento que está astrologado y, además,…
- Astra, ¿qué?
- Astrologado, estragado o cómo puños se diga. Además, no quiero que se desenamore de mí. Mari Pili.
- Pepe, después de treinta y tres años, soportándote, está a prueba de bombas, Lola.
- Pero tú más, Mari Pili, llevo aguantándote cuarenta y ocho años…
- ¿Aguantándome, dices? Serás fresca, caradura, impresentable, egoísta…
- Para, mujer, que como sigas así, también te estrágalas.
- Bueno, ¿qué quieres?
- Tengo que ir a la prueba del cáncer de colon y ya sabes…, tengo que recoger mis heces…
- ¿Y?
- Pues que ni sé y me da mucho asco.
- ¿Y?
- Pues fácil, Mari Pili, hasta un niño pequeño me entiende. Quiero que lo hagas tú por mí.
- ¿Cuál?, ¿las heces?
- No mujer. La materia la pongo yo y tú la analizas, la recoges y la metes en el botecito.
- ¿Te estás oyendo, Lola? Yo lo hecho solita, me pregunto cuándo vas a asentar la cabeza, hija…
- Nunca, no te hagas ilusiones falsas… Aunque pensando, me has ocultado que tú te hayas hecho ya la prueba. Mentirosa, oculta verdades, piojo…
- Es una campaña nacional para hombres y mujeres. Me lo mandaron y lo hice. No te voy a estar contando todo, vamos, digo yo…
- Pues sí, a una amiga se la cuenta todo de todo.
- Para ti la perra chica, Lola. Me voy.
- Noooooo, no te vas. Lo hacemos y te invito a un café en el bar que te gusta y con churros, ¿vale? Por fi, anda, Mari Pili…
- Que todo sea por esos churros… Venga, entra en el baño. Yo te dirijo desde la puerta… ¿Lola?
- ¿Qué, Mari Pili? Sí, sí, ya, ¡Qué lista soy!
- Pues, ¡hala, vamos! Dejamos la muestra en el ambulatorio y nos tomamos el cafelito con los churros.
- Vale, pero pagas tú, Mari Pili.
- ¿Cómo dices, Lola?
- Qué pagas tú. No voy a poner yo todo. Pongo heces y, encima, tu primera experiencia excitante del día. Así, qué mínimo, que tu pongas algo de tu parte, ¿no? La amistad es una calle de doble vía…, lo dice la peli Armas de mujer.
M Ángeles Cantalapiedra
©Largas tardes de azul ©Al otro lado del tiempo ©Mujeres descosidas ©Sevilla...Gymnopédies
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martes, 8 de enero de 2019
REGALOS, SORPRESAS DE LOS REYES MAGOS
-
-
- Pepe, pero, ¿qué es esto?
- - Cómo verás tus deseos son órdenes para
mí, Lola.
- -Pepe…, que es una docena de huevos y
mal envueltos.
- - Sí. Bien claro me ponías en tu carta
“Queridos Reyes magos, solo quiero un deseo, solo uno y que sea práctico”… Pues
huevos, no uno, sino doce, Lola.
- - ¿Y qué hago yo con esto, Pepe? Y, ¿qué
digo yo a Mari Pili cuando me llame?
- - ¿Hacer? Maravillas…Rebozados,
tortillas, fritos, rellenos, cocidos…
- - Cállate ya…, de sobra sé lo que dan de
sí doces huevos, desnatado, soso, insulso, pasmado… Pepe, por dios, ¿qué la
digo a Mari Pili? O, ¿me tienes otra sorpresa y los huevos son una broma, Pepe?
- - Lola, ponías bien claro un deseo, solo
uno y como un huevo me parecía poco, pensé que al venir empaquetados parecía
uno.
- - ¡Simple, que eres un simple! Pero,
¿dónde está tu imaginación, cenizo?, ¿acaso no me conoces después de tititantos
años juntos, eh?
- - Precisamente, Lola, por tantos años,
tengo que andar con pies de plomo que cuando te pones brava después del capotazo,
banderillas…
- - Oye, ahora no me vengas en plan
taurino, eh… ¿No podías haber pedido asesoramiento a Mari Pili?
- - Y eso hice, Lola, y eso hice?
- - ¿Y qué te dijo?
- -¿Textual o resumido?
- - Tal cual, Pepe…
- - Pues suspiró y luego dijo “manda huevos,
manda huevos…” Volvió a suspirar y enmudeció. Yo hubiera comprado dos docenas
pero como tú pusiste un…
- - ¡Calla, calla! Será zorra, será
vampira, la tía, ay cuándo la pesque… Cría amigas para esto.
- - Y yo, Lola…
- -Y tú, ¿qué, desnatado?
- - Mi regalo de reyes…
- - ¡Ah, sí, toma!
-
Pero, Lola, ¿qué es esto?... ¿Unos
calzoncillos rojos? Pero Lola…
- - No sigas diciendo Lola, Lola, me vas a
desgastar…
- - ¿Qué hago con unos calzoncillos rojos,
Lola?
- -Pues ponértelos, leñe… ¿Para qué es un
calzoncillo? Para tapar el culo, ¿no?
- - Sí, ¿pero rojo?, ¿no había de otro
color, Lola? No me veo de rojo, Lola, no me veo…
- -Ni yo, ni yo tampoco te veo, pero era
el que había de tu talla, pepe…, y el dibujo, no me digas que no es gracioso,
¿eh?
- - … Mucho, un dinosaurio comiéndome mis
cosas…, aunque no sé si las encontrará, el tiempo las ha disminuido.
- - ¡Alto, ahí! Todo te lo consiento,
Pepe, menos los complejos, ¿eh? Ya verás como el rojo incita al esplendor.
- - Y, ¿si no incita?
- - Pues lo de siempre, bobo. Los meto en
lejía y se quedan rosa. Luego, un poco más de lejía y gris, tu color, mi vida,
tu color.
- - ¿Qué vas a hacer con los huevos, Lola?
Dame una sorpresa.
- - ¿Con los tuyos o con los míos, Pepe?
sábado, 11 de agosto de 2018
LOLA TRABAJA
- ¿De dónde dice?
-TutoBank, señora. Vendemos todo, como si quiere la silla en la que estoy sentada.
- ¿Lola?
-Sí, llámeme Lola, si lo desea, pero por su hijo Luisito, cómpreme algo.
-Lola, ¿eres tú?
-Coña, que sí, pero no me puedo salir del guion que me echan, señora Mari Pili.
- ¿De dónde, demonios, me llamas? ¿En dónde te has metido?
-Me ha salido una sustitución de verano en un mercadillo telefónico, señora Mari Pili. ¿Qué quiere comprarme? Tengo lechugas, mesas, medias, fondos garantizados, cubiertos, depósitos, tomates... Dígame.
-No quiero comprar nada, Lola... Si no sabes vender, Lola, por Dios…
- ¿Cómo que no sé vender Doña Fernández? ¿A qué no me compras una bicicleta sin ruedas?
-Pues no.
- ¿Y por qué, Doña Bruja?
-Porque no me sirve para nada, Lola, guapa... Y no me llames bruja.
-Pero siempre será una bicicleta que pese poco, cuantos menos chismes…
-Pero inútil. ¿Para qué la quiero?
-Un detalle para su amantísimo esposo, Don Paquito. Con este obsequio tan obsequiado no se romperá ni un hueso.
-Entonces, sí que no me interesa. ¿Para qué quiero una bici si no se le puede abrir la cabeza a mi Paco? No quiero, corto, cambio.
-Ehhhh, Doña Usted no me cuelgue. ¿Para qué quiere el adminículo en concreto? ¿Quiere asesinar limpiamente, deteriorar, rematar...? Dígame querida clienta, Tuto tiene tuto tipo soluciones.
-Yo quiero que se escabeche un poco y cobro el seguro. Pero sólo un medio escabechado.
- ¿Escabechado entero no le darán más, Doña Fernández?
-Sí, ya, pero después de escabechado, ¿puedo descabellarlo?
- ¡Joder!, usted es una mujer a lo bestia, doña Escabeche. Después de hacerle papilla al pobre Don Paquito, lo quiere estocar como a los toritos... Qué fuerte, ¿no? No creía que estuviera usted tan desesperada.
-Looooooola... Quiero cobrar el seguro, pero que mi Paco vuelva luego a sus orígenes.
-Ahhh... ¿Y cuáles son los orígenes de Don Paco?
-Un macho ibérico.
-Ahhh... Tengo una vajilla por un precio excelente.
- ¿Y para qué quiero una vajilla si tengo sesenta?
-Es usted exagerá para todo Doña cómo se llame. La vajilla que le ofrezco es para que se la tire a la cabeza a su santo Paco.
- ¿Y para qué quiero yo tirársela a la cabeza?
-Anda ésta, ¿pero no dice que le quiere abrir la cabeza para cobrar el seguro por defunción aparente? Se la abre usted sin que deje de ser macho, de los machos ibéricos, ya sabe. La vajilla es tan mala que logrará hacerle agujeros suficientes.
-Sí, claro... Lola...
-Dígame Doña Reverencia, en qué puedo servirla a usted, a la patria y al rey.
-Soy Mari Pili, no Reverencia... Oye...
-...Oigo... Lo de Reverencia se me ha escapado. Lo que quería era hacerle un saludo a lo japonés. Queda muy oriental la venta.
-Lola... Te van a echar del trabajo. Vete tú antes.
-Y un jamón, no me voy. Si no me salgo del guion, Doña Crisantemo, no me echan.
- ¿Ahora Crisantemo?
-A ver, es usted una ceniza y.… para las cenizas, crisantemos de muerto.
-Lola, te cuelgo.
-Nooooooo, que paga la llamada TutoBank.
-Ah, bueno, si Tuto corre con los gastos sigue vendiéndome... ¿Has mirado si te puedes llevar algo debajo del refajo?
-Sí, pero nada. Todo está marcado como las vacas y, además, me he quitado la faja, hace mucho calor y no me queda sitio dentro del vestido.
-TutoBank, señora. Vendemos todo, como si quiere la silla en la que estoy sentada.
- ¿Lola?
-Sí, llámeme Lola, si lo desea, pero por su hijo Luisito, cómpreme algo.
-Lola, ¿eres tú?
-Coña, que sí, pero no me puedo salir del guion que me echan, señora Mari Pili.
- ¿De dónde, demonios, me llamas? ¿En dónde te has metido?
-Me ha salido una sustitución de verano en un mercadillo telefónico, señora Mari Pili. ¿Qué quiere comprarme? Tengo lechugas, mesas, medias, fondos garantizados, cubiertos, depósitos, tomates... Dígame.
-No quiero comprar nada, Lola... Si no sabes vender, Lola, por Dios…
- ¿Cómo que no sé vender Doña Fernández? ¿A qué no me compras una bicicleta sin ruedas?
-Pues no.
- ¿Y por qué, Doña Bruja?
-Porque no me sirve para nada, Lola, guapa... Y no me llames bruja.
-Pero siempre será una bicicleta que pese poco, cuantos menos chismes…
-Pero inútil. ¿Para qué la quiero?
-Un detalle para su amantísimo esposo, Don Paquito. Con este obsequio tan obsequiado no se romperá ni un hueso.
-Entonces, sí que no me interesa. ¿Para qué quiero una bici si no se le puede abrir la cabeza a mi Paco? No quiero, corto, cambio.
-Ehhhh, Doña Usted no me cuelgue. ¿Para qué quiere el adminículo en concreto? ¿Quiere asesinar limpiamente, deteriorar, rematar...? Dígame querida clienta, Tuto tiene tuto tipo soluciones.
-Yo quiero que se escabeche un poco y cobro el seguro. Pero sólo un medio escabechado.
- ¿Escabechado entero no le darán más, Doña Fernández?
-Sí, ya, pero después de escabechado, ¿puedo descabellarlo?
- ¡Joder!, usted es una mujer a lo bestia, doña Escabeche. Después de hacerle papilla al pobre Don Paquito, lo quiere estocar como a los toritos... Qué fuerte, ¿no? No creía que estuviera usted tan desesperada.
-Looooooola... Quiero cobrar el seguro, pero que mi Paco vuelva luego a sus orígenes.
-Ahhh... ¿Y cuáles son los orígenes de Don Paco?
-Un macho ibérico.
-Ahhh... Tengo una vajilla por un precio excelente.
- ¿Y para qué quiero una vajilla si tengo sesenta?
-Es usted exagerá para todo Doña cómo se llame. La vajilla que le ofrezco es para que se la tire a la cabeza a su santo Paco.
- ¿Y para qué quiero yo tirársela a la cabeza?
-Anda ésta, ¿pero no dice que le quiere abrir la cabeza para cobrar el seguro por defunción aparente? Se la abre usted sin que deje de ser macho, de los machos ibéricos, ya sabe. La vajilla es tan mala que logrará hacerle agujeros suficientes.
-Sí, claro... Lola...
-Dígame Doña Reverencia, en qué puedo servirla a usted, a la patria y al rey.
-Soy Mari Pili, no Reverencia... Oye...
-...Oigo... Lo de Reverencia se me ha escapado. Lo que quería era hacerle un saludo a lo japonés. Queda muy oriental la venta.
-Lola... Te van a echar del trabajo. Vete tú antes.
-Y un jamón, no me voy. Si no me salgo del guion, Doña Crisantemo, no me echan.
- ¿Ahora Crisantemo?
-A ver, es usted una ceniza y.… para las cenizas, crisantemos de muerto.
-Lola, te cuelgo.
-Nooooooo, que paga la llamada TutoBank.
-Ah, bueno, si Tuto corre con los gastos sigue vendiéndome... ¿Has mirado si te puedes llevar algo debajo del refajo?
-Sí, pero nada. Todo está marcado como las vacas y, además, me he quitado la faja, hace mucho calor y no me queda sitio dentro del vestido.
domingo, 3 de junio de 2018
LOLA FOTÓGRAFA
Lola, con esa
máquina tan estupenda que te has comprado y que, por cierto, no sabes manejar,
¿nos hacemos una foto?
-Mari Pili, yo no me he comprado nada, la compró Pepe aunque él aún no lo sabe.
-Si la compró él, ¿cómo no lo va a saber? La trastornada eres tú, no él.
-No me insultes, Mari Pili, que no te saco, ¿eh?... La máquina se adquirió con su tarjeta VISA…Verás, él estaba dormido, parecía un asno feliz rebuznando, entonces yo pensé inmortalizarle, pero no tenía bicho y vi su monedero y… pero, vamos, estoy convencida de que fue su mente la que me transmitió que fuera, cogiera su tarjeta y comprara en su nombre esta cámara… ¿A qué es monísima?
-Divina de la muerte, Lola, pero si no la sabemos manejar, no nos sirve… Anda, lee las instrucciones y nos enteramos.
-Ni hablar del peluquín, Mari Pili, ¿has visto qué libro más gordo? Nos podemos pasar tres días leyendo, pobres de nuestros ojos.
-Trae, seguro que viene algún resumen…
-Eso, lee, mientras pienso cómo posamos… Mira, en la revista Hola viene la hermana de Jesulín, el torero, ¿qué te parece?
-¿No hay algo con más glamour, Lola?
-Sí… Está la pescadera que suministra al palacio real…, pero aquí nos tendríamos que poner delantal y guantes.
-No, Lola, yo quiero algo más sexy ahora estamos morenas podemos enseñar cuerpo.
-Mari Pili, en tu caso no sé, pero en el mío sólo se vería carne… Entiéndeme.
-Lola eso es mucho más excitante. ¿Los niños no tendrán alguna revista porno?
-¿Qué insinúas, Mari Pili? Yo no me quito el refajo, mi pudor me lo impide.
-Lola, no me seas estrecha. Si una de las cosas buenas que tiene la vejez es que haces y dices lo que e da la gana.
-Oye, oye… Un poquito de por favor. Tú estarás en la vejez; yo, en la segunda adolescencia.
-Precisamente, Lola, a esa edad y a la mía es cuando uno muestra lo que es.
-Mari Pili, ¿te resignas a ser vieja? Ay, yo no, antes muerta… Venga, ¿qué bragas me pongo?, ¿las enanas que llegan a la cintura o las de cuello vuelto?
-Lola, ¿no será mejor que nos las hagamos en traje de baño?
-De traje de baño nada. Me has insinuado que soy una estrecha. Así que a hacernos fotos porno… ¿Cómo me pongo, Mari Pili, tirada en el suelo directamente con la boquita en forma de o?
-Síiiiiiiii… Yo me apoyo en esta silla y saco el culito hacia fuera… ¿Qué te parece?
-En dos palabras, Mari Pili: im-presionante… Enseña un poco los dientes y la lengua, como que quisieras morder a alguien.
-¿En plan felino, Lola?
-Piensa en alguien que tengas manía… Yo pensaré en la vecina del 3º A, la Cacharros, la que dice que no tengo glamour.
-¿Qué dice que no tienes glamour, Lola? Qué mentirosa es la gente, la puñetera envidia… Claro, que mirándote ahora, tal como estás… Una lástima, Lola.
-¿Si?, ¿de verdad, Mari Pili? Bueno, no pasa nada, posaré con efecto intelectual, como si fuera una escritora… Estiro cuello, cojo lápiz, miro a las musas y clavando los ojos en la cámara digo: “Sólo sé que no sé nada”… ¿Qué opinas?
-Fantástico, Lola, pareces autentica, la reencarnación de Emilia Pardo Bazán.
-¿Quién era esa, Mari Pili?
-Una señora, no te explico que te gastas y no te concentras en la foto, Lola.
-Tienes razón… Venga, dispara, Mari Pili.
-¿Cómo voy a disparar, Lola, si no la sabemos manejar?
-Anda… Entonces, ¿qué hacemos?
-Nada, lo de siempre… El indio, eso sí que lo bordamos.
-¿Tú crees?
-Sí.
-Qué lástima, tanta sabiduría malgastada… Estoy pensando, Mari Pili…
-No pienses, Lola, que es malo.
-¡Jesús!, es verdad… ¿Qué hacemos?
-Lo de siempre, Lola, irnos al mercadillo.
-Mari Pili, yo no me he comprado nada, la compró Pepe aunque él aún no lo sabe.
-Si la compró él, ¿cómo no lo va a saber? La trastornada eres tú, no él.
-No me insultes, Mari Pili, que no te saco, ¿eh?... La máquina se adquirió con su tarjeta VISA…Verás, él estaba dormido, parecía un asno feliz rebuznando, entonces yo pensé inmortalizarle, pero no tenía bicho y vi su monedero y… pero, vamos, estoy convencida de que fue su mente la que me transmitió que fuera, cogiera su tarjeta y comprara en su nombre esta cámara… ¿A qué es monísima?
-Divina de la muerte, Lola, pero si no la sabemos manejar, no nos sirve… Anda, lee las instrucciones y nos enteramos.
-Ni hablar del peluquín, Mari Pili, ¿has visto qué libro más gordo? Nos podemos pasar tres días leyendo, pobres de nuestros ojos.
-Trae, seguro que viene algún resumen…
-Eso, lee, mientras pienso cómo posamos… Mira, en la revista Hola viene la hermana de Jesulín, el torero, ¿qué te parece?
-¿No hay algo con más glamour, Lola?
-Sí… Está la pescadera que suministra al palacio real…, pero aquí nos tendríamos que poner delantal y guantes.
-No, Lola, yo quiero algo más sexy ahora estamos morenas podemos enseñar cuerpo.
-Mari Pili, en tu caso no sé, pero en el mío sólo se vería carne… Entiéndeme.
-Lola eso es mucho más excitante. ¿Los niños no tendrán alguna revista porno?
-¿Qué insinúas, Mari Pili? Yo no me quito el refajo, mi pudor me lo impide.
-Lola, no me seas estrecha. Si una de las cosas buenas que tiene la vejez es que haces y dices lo que e da la gana.
-Oye, oye… Un poquito de por favor. Tú estarás en la vejez; yo, en la segunda adolescencia.
-Precisamente, Lola, a esa edad y a la mía es cuando uno muestra lo que es.
-Mari Pili, ¿te resignas a ser vieja? Ay, yo no, antes muerta… Venga, ¿qué bragas me pongo?, ¿las enanas que llegan a la cintura o las de cuello vuelto?
-Lola, ¿no será mejor que nos las hagamos en traje de baño?
-De traje de baño nada. Me has insinuado que soy una estrecha. Así que a hacernos fotos porno… ¿Cómo me pongo, Mari Pili, tirada en el suelo directamente con la boquita en forma de o?
-Síiiiiiiii… Yo me apoyo en esta silla y saco el culito hacia fuera… ¿Qué te parece?
-En dos palabras, Mari Pili: im-presionante… Enseña un poco los dientes y la lengua, como que quisieras morder a alguien.
-¿En plan felino, Lola?
-Piensa en alguien que tengas manía… Yo pensaré en la vecina del 3º A, la Cacharros, la que dice que no tengo glamour.
-¿Qué dice que no tienes glamour, Lola? Qué mentirosa es la gente, la puñetera envidia… Claro, que mirándote ahora, tal como estás… Una lástima, Lola.
-¿Si?, ¿de verdad, Mari Pili? Bueno, no pasa nada, posaré con efecto intelectual, como si fuera una escritora… Estiro cuello, cojo lápiz, miro a las musas y clavando los ojos en la cámara digo: “Sólo sé que no sé nada”… ¿Qué opinas?
-Fantástico, Lola, pareces autentica, la reencarnación de Emilia Pardo Bazán.
-¿Quién era esa, Mari Pili?
-Una señora, no te explico que te gastas y no te concentras en la foto, Lola.
-Tienes razón… Venga, dispara, Mari Pili.
-¿Cómo voy a disparar, Lola, si no la sabemos manejar?
-Anda… Entonces, ¿qué hacemos?
-Nada, lo de siempre… El indio, eso sí que lo bordamos.
-¿Tú crees?
-Sí.
-Qué lástima, tanta sabiduría malgastada… Estoy pensando, Mari Pili…
-No pienses, Lola, que es malo.
-¡Jesús!, es verdad… ¿Qué hacemos?
-Lo de siempre, Lola, irnos al mercadillo.
martes, 29 de mayo de 2018
LOLA ESCRITORA
Me he afiliado a un
club de escritores porque quiero escribir mis memorias. Sé que es difícil
porque no me acuerdo de lo que me pasó ayer…, pero no hay problema: me lo
invento.
Mi Pepe, cómo no,
tiene poquísimas esperanzas de que lo consiga y, precisamente, basta que me
diga que no valgo, para que mi ego pretenda empotrar la cabeza en donde sea.
Claro que cuando añadió que mi imaginación era infinita, vi la luz. Así que
cada mañana, al amanecer, cuando las pestañas no se han despegado de mis ojos
miopes, asisto a clase –duermo con las gafas de leer puestas para que cuando me
despierte sepa donde están y si, por un casual, se me despegan los ojos pues
vea algo. Es incómodo, pero es una forma de prevenir mis despistes… Ahora que
lo pienso: el otro día aparecieron en la calva de mi Pepe; como es tan sabio,
quizá quisiera leer dormido, digo yo…
Lo primero que me
dijeron es que tenía que leer a los clásicos, cuna de la sabiduría. Yo contesté
que no había problema, que eso lo hacía todos los días.
-Luigi, como mínimo
miro las letras gordas de los periódicos, leo las recomendaciones de la lejía
porque, si no lo leo, se me olvida y decoloro la ropa. Además, he cogido la
sana costumbre de leer todos los anuncios que veo; fíjate si hay un chollo y no
me entero… ¿Crees que con eso es suficiente o añado la lectura de la sopa de
sobre?
-Lola, te mandaré
un e-mail, léelo atentamente, llevará recomendaciones valiosísimas…-dicho esto,
suspiró profundamente, como para recopilar paciencia. La verdad es que es un
tipo estupendo porque me aguanta sin rechistar, sólo emplea suspiros para
sobrellevarme… Le pediré la receta para dársela a mi Pepe.
Efectivamente,
recibí el correo. En el fondo, me pierde que sea una cordera: hago lo que me
dicen y, aunque encontré muy raro el contenido, yo hice todo lo que me contaba
Luigi Suspiros de España.
El correo se
titulaba “Ritmo tántrico” y lo primero que me decía es que me sentara en el
suelo y llenara la cavidad torácica de aire –abrí la ventana… anda que no me
entró polvo-, entonces vi como me subían y hasta me aumentaban los senos ¡qué
gozada!, sin implantes ni nada… Con el ojo derecho miré el e-mail para seguir
el siguiente paso que me aconsejaba poner las palmas hacia arriba encima de los
muslos –jó, tengo que darme unos masajes, están gordísimos… ah y depilarme-,
luego debía de dejar la mente en blanco –esto dificilísimo porque como rentabilizo
el tiempo, hago 27,532 cosas a la vez- y, por último tenía que hacer una
especie de ruido. Algo así como: “Eeeeeeee”Total, me concentré concentradísima
cuando sonó el maldito teléfono. Para no dejar de hacer la concentración, moví,
pero muy poquito, la mano izquierda y descolgué.
-Lola, se me olvidó
decirte esta mañana que no tengo calzoncillos, llevo unos rotos. O los coses o
me compras -¡leches!, mi Pepe con uno de sus temas favoritos.
-Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeee…
-Lola, deja de
hacer la cabra y escúchame. Vete, aunque sea al mercadillo y me compras una
oferta –oír la palabra mercadillo fue… un desastre. Casi mandé la literatura al
cuerno pero, tranquilos, recapacité y:
-Ahora mismo voy,
eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee…-me colgó el teléfono. En serio, no comprendo
porque todos terminan dejándome con la palabra en la boca. En fin… seguí a lo
mío, pero sonó de nuevo el odioso teléfono.
-Lola, soy Luigi.
-Eeeeeeeeeeeeeeeeee…-aquí
puse énfasis para que viera lo obediente que era su alumna favorita.
-Lola, ¿te pasa
algo? Haces muy bien la oveja. Oye, no he podido enviarte aún el correo. Esta
noche lo hago- su confesión me cortó a la cordera que llevo dentro.
-¿Cómo dices?,
¿entonces qué demonios estoy haciendo, Luigi? Dime, habla, por Dios…
-Sinceramente,
Lola, ¿quieres que te responda?
-Pues claro que sí,
Luigi, me fío de ti, bueno y de Mari Pili que es mi alma gemela, ¿te lo había
dicho?, ¿te he hablado de Mari Pili?, ¿quieres que te la presente?
-Sí, Lola, sí,
todos los días me hablas de Mari Pili… En cuanto a tu capacidad, puedes hacer
cualquier cosa que te propongas, hasta la cabra…- y suspiró.
-Ya sabes, Luigi,
soy gente sin complejos. Es más, si tú me dices que aparque mis memorias e
intente escribir un estatuto, lo hago, pero ojito: luego no me eches del
tripartito. Soy feliz escribiendo, Luigi, no me cortes las alas, he encontrado
mi arma para seguir hablando que es la escritura…
-Me temo que sí,
Lola, me temo que sí, antes muerta que callada…-y suspiró. ¿Es o no es Suspiros
de España?- Anda, un beso, luego te envío el correo.
-Oooooye, no
cuelgues. No me has contestado, ¿escribo un estatut o no?
Va, ya había
colgado. Seguiré haciendo la cabra, me ha gustado, me sienta bien: Eeeeeeeee…
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