miércoles, 2 de diciembre de 2009

LOLA ESPERA A MARI PILI CON LOS BRAZOS ABIERTOS

-¿Lola? Ya era hora de que colgaras el teléfono.
-Hija, es que me ha llamado mi amiga Pepi.
-¿Y esa quién es, Lola?
-Una que acabo de conocer. No era una mujer, Mari Pili, era un loro.
-¿Y dices que es tu amiga y la llamas loro? Entonces, ¿qué me llamas a mí?
-¿Tú? Pues… ¿De verdad lo quieres saber? A veces vivir en la ignorancia es asegurarte la felicidad.
-Que me lo digas, leñe…
- Eres… Eres…
-¿Qué soy, Lola? Devuelve tu veneno. Te conozco demasiado…
-Pues si me conoces, ya sabes lo que pienso.
-Quiero que me lo digas a la cara.
-Pero si estamos hablando al teléfono, Mari Pili.
-Pues ten ovarios y susúrramelo al oído.
-Te recuerdo que no tengo ovarios, soy eunuco desde el siglo pasado.
-Lola no te salgas por la tangente.
-Ni por la diagonal… Por cierto, qué bonita es la Diagonal de Barcelona, ¿verdad?
-Te has ido por la perpendicular, Lola… Eres marihuana pura.
-¡Coña!, me han llamado de todo pero nunca droga dura… Por cierto, sabes que soy un desastre con las direcciones. No me las sé y salgo por el primer atajo que encuentro.
-Lola, ¿qué soy? ¿Tonta, boba, lela…? Dime
-Nada de eso, bonita, tú tienes muchas más categoría… A todas éstas, no te he contado lo que me ha contado mi amiga Pepi. Aún tengo echando humo la oreja. ¿Quieres que vayamos, no, ella me dijo que si quería hacer una escapada a una clínica de esas que hacen de todo?
-¿De todo? ¿Qué es de todo?
-Te rehabilitan, hija. Que necesitas unas pestañas, te las implantan. Que padeces de estreñimiento, te desencolan… Ya sabes, de todo, Mari Pili.
- Oye, ¿y allí me dirían lo que soy, Lola?
-¿Vas a pagar una fortuna para que te digan que eres una Barbie geriátrica? Yo te lo digo gratis.
-¿Qué me has llamado, Lola?
-Vamos a ver, vamos a ver, que ya te veo sacar las uñas…, se te parten al querer arañar mi carne y sabes que tengo la carne prieta. Luego me pides que te pague la manicura, y estoy a últimos. Llevo desde el día tres con cinco euros para todo el mes.
-Looooola, ¿con cinco euros? ¿Y qué coméis?
-Macarrones y sopa con fideos hasta ayer. Se me han acabado los fideos…
-Lola, pues el sábado me voy al mercadillo de los pijos. Sin dinero, no puedes ir.
-¡A mí, mundo amargo!... Yo voy.
-¿Con qué dinero, Lola?
-Con el tuyo, Mari Pili.
-Yo no te presto dinero, Lola, que luego no me lo devuelves.
-No necesito que me prestes nada, me vas a pagar.
-¿El qué si no te debo nada?
-De momento porque cuando vengas con tu Paquito a miiiiiiiiiii casa y te dé cama, retrete y desayuno, te voy a cobrar un canon. Con eso me voy al mercadillo de Majadahonda y compro fideos. A la par que compras fruta, yo me llevo la bolsa de la pija que ha dejado por despiste y ¡voilá!, ya tengo verduras y fruta fresca para mis hombres. ¿Qué te parece?
-Pues que tienes un morro que te lo pisas, Lola.
-Ah… ¿Quieres que te ponga sábanas de hilo o sintéticas, Mari Pili?
-De hilo, Lola.
-Eso lleva un suplemento del 16% más el IVA.
-¿Algo más?
-Sí… Si quieres la habitación limpia, 20% más y…
-Para, Lola. Me llevo una tienda de compaña y mis sábanas.
-¿Dónde pones la tienda de campaña?
-Pues en tu salón, Lola.
-Como es zona noble, has de pagasen 35% más IVA.
-¿En la cocina cuánto cobras?
-Déjame pensar… 60% más IVA.
-¿La cocina más cara?
-Anda, claro. Allí huele que alimenta aunque no comas… Ah, y se paga por adelantado… Ah y si te recibo con villancicos, 90% del canon que he de pagar al SGAE… ¡Hasta mañana, Mari Pili!... No se te olvide hacerme la transferencia que no entras en mi casa.

lunes, 30 de noviembre de 2009

LOLA Y LA NATURALEZA

-Qué pena que en invierno no haya campo para pastar, Mari Pili.
-¿Cómo que no hay campo, Lola? ¿Acaso lo ponen en verano y lo recogen en otoño?
-Quiero decir que me encanta trotar como una mariposa, pastar como un perrillo en el campo. En invierno como estamos en la ciudad nos convertimos en animales de zoológico.
-Ya, ya sé como dices, Lola. El campo te da la libertad de las cabritillas y…
-… El perfume a moñiga de vaca, Mari Pili. Ni Dior ni Rochas. Qué aroma más penetrante, ¿verdad?
-Mucho. Fíjate estoy por llevarme unas cuantas moñigas de vaca y congelarlas.
-En ese caso, Mari Pili te aconsejo que te lleves la de toro. Son más grandes y te duran más. Mira, te ahorras en ir a Andorra a por perfume. Donde esté la naturaleza llena de campos de patatas, melonares, girasoles. Nos sale gratis la compra, Mari Pili.
-Lola, tú y yo somos unas ladronas de campos. Sólo venimos a la tierra a mangar melones, patatas y pipas de girasoles.
-Oye que yo no robo a nadie. Esta mercancía está en la tierra esperando que alguien la recoja.
-Claro, que la recojan sus dueños, no nosotras.
-Te equivocas, Mari Pili. Se ha abierto la veda del cazador y hemos salido a cazar.
-¿A cazar el qué, Lola? ¿Desde cuando somos tú y yo cazadoras?
-Mira, unos cazan pollos voladores y nosotras patatas. Ya está. Además llevamos las armas reglamentarias.
-Sí, un cuchillo y una pistola de agua.
-De pistola nada. Es una metralleta. Agáchate que disparo.
-Lola me has calado.
-Disculpa, es que no he enfocado la mirilla correctamente… Ahí está, ya verás…
-¿Quién, Lola? Has enfocado a ese árbol y ahora el agua cae para abajo y nos moja. Quítate las gafas de bucear, tal vez así veas más, Lola.
-¿Sabes lo que voy a hacer ahora mismo, Mari Pili?
-Cualquier cosa. Y ten cuidado, Lola que nos estamos metiendo en el coto de caza…
-… Voy a arrancarla los sesos ahora mismo, Mari Pili, en el momento que enfoque bien.
-Ah… ¿A quién vas a arrancar los sesos?… Mira Lola un conejito.
-No me interesan los conejos sino esa hija de puta… Ya verás cuando te cace, ya verás…
-Lola, no hay nadie. Las patatas las hemos dejado atrás y ya estamos en pleno coto de caza. Larguémonos antes de que sea demasiado tarde.
-Antes déjame que la cace, Mari Pili… Mírala, pero que cacho cabrona. Ay cuando te cace… Acércate si tienes narices… Y que sepas que Lola cazapatatas nunca falla.
-Lola, no sé si lo sabes, pero estás hablando sola. Agáchate, un disparo.
-No hablo sola. Miiiiiiiirala, encima riéndose de mí. Mari Pili quítate los zapatos.
-No que cojo frío.
-Pero si estamos a cincuenta grados a la sombra.
-Que no, Lola. Soy material sensible. Quítate los tuyos.
-No tengo zapatos, Mari Pili. Se los tiré hace rato a esa asesina ¡Capulla! ¡Hija de Mustafá!
-Lola, dime una cosita…
-Digote, Mari Pili… Agáchate que procedo a acribillarla.
-Cada día estás más trastornada.
-¿Y?…Seguro que si hubiera traído el traje de camuflaje ya la había aniquilado los sesos… Yo estaré zumbada, Mari Pili, pero tú estás sin sangre. Se acerca ahora mismo un vampiro y huye de ti… Al ataaaaaaaaaaaaaaaaque…
-¿Lola? ¿Lola, dónde te has metido?
-Aquí… Estoy aquí…
-Lola no te veo…
-… Estoy aquí, a tu derecha, en un mar de moñigas, Mari Pili… La he cazado.
-¿A quién, Lola?
-A la cabrona de la avispa, Mari Pili. No hay nada que se me resista. Vamos a cazar patatas y un par de melones. Ayúdame a levantarme.
-¿Yo? Ni de broma, hueles que apestas. Estás rebozada de mierda…
-Huelo a campo, Mari Pili. Y en tal caso no estoy rebozada sino envuelta de la madre naturaleza.
-La madre que te parió, Lola…
 
 
 

martes, 24 de noviembre de 2009

LOLA Y MARI PILI EN SEMANA SANTA

-Lola, muévete a la izquierda.
-Eso jamás… si quieres, a la derecha.
-No, Lola, a la izquierda, para que la cola esté recta.
-Y un cuerno, Mari Pili, mis convicciones no me lo permiten.
-No me seas retrógrada, Lola, ¡muévete a la izquierda!
-¡A la derecha!
-Señoras, por favor…, estamos en una procesión. Recen y no hablen.
-¡Perdón!, mire, usted, Señor Sacerdote, es mi amiga; yo estaba recogida en mí misma mismamente. Pero ella erre qué erre mandándome a la izquierda.
-Señor Cura, es ella que no le da la gana de ponerse a la derecha.
-Yo quiero ponerme a la derecha. Eres tú, Mari Pili, que me quieres llevar a la izquierda.
-Señoras, tranquilidad. Oremos al Señor…
- Amén… Diga, usted, que sí, Señor Sacerdote… Por cierto, ¿Sabe, usted, si Dios era de izquierdas o de derechas?
-¡Por, dios, Lola!, ¿cómo le preguntas eso al Señor Cura?
-Tú, cállate. Mira qué pollo estás montando.
-Señoras, fueeeeeeeeeera
-Uy, cómo se pone, usted…, pero no nos vamos. Quieta ahí, Mari Pili. La calle es de todos.
-Señoras, señoras, váyanse de la procesión.
-Señor Sacerdote no apriete así los dientes o le pasará como a mi Pepe.
-Hija mía, cállese.
-Uy, lo que me pide usted, Señor sacerdote…Antes muerta que callada. Es que, fíjese, usted: una vez probé a guardar silencio y no se puede imaginar qué cólico de gases me dio. Malísima estuve; desde entonces hablo, hablo mucho, sin parar. Mi Pepe se ha puesto unos tapones insonoros en las orejas. Dice que la cabeza le estalla; una gallina, Señor Sacerdote, un gallina.
-Lola, el Señor Cura se está poniendo negro.
-No, Mari Pili, no se está poniendo. ¿No ves qué tostadita es su piel? Para mí que es de Guinea Ecuatorial.
-De Colombia, hija mía. Recemos…
-Amén… ¿De Colombia, Señor Sacerdote? No sabía que allí fueran tan morenos. La verdad, qué variado es el mundo. ¿Hace mucho que vino usted aquí?
-Va para diez años. Avancen, hijas mías, estamos entorpeciendo la procesión…
-Ya decía que las manos las tiene a cachos más claras. El sol de España aclara mucho la piel. Ande, Padre, y no hable que le están mirando mal. Con que hable yo es suficiente. ¿Se encuentra a gusto en España?
-…
-¿Sus padres se los trajo o están allí?
-…
-Mari Pili, el Señor Sacerdote se ha quedado mudo.
-Lola, le has mandado que se calle o, ¿no te acuerdas?
-Ah, es verdad… Se me está torciendo la peineta, Mari Pili. Sácame el peine.
-Lola, ¿cómo vas a ponerte a peinar en una procesión?
-¿Qué quieres?, ¿Qué se me caiga la toquilla?
-Mantilla, Lola, mantilla.
-Eso he dicho, Mari Sabidilla.
-Señor Padre, ¿me sostiene, usted, un momentín, la palmatoria? Esto de ir vestida de Manola, no es lo mío; me quito el delantal y como que me siento desnuda… ¿Eso es malo, Señor Padre?
-…
-Mari Pili…
-¿Quéeeee?
-Calla, que estamos de procesión.

viernes, 20 de noviembre de 2009

LOLA Y LOS TUERTOS

-Lola, soy Mari Pili. ¿Estás disponible? Tengo un disgusto…
-¿Qué me dices? Cuéntame…
-¿Te acuerdas de mi primo cuarto que en realidad es el primo vigésimo quinto de mi madre por parte de padre y cuñado del coadjutor de la federación de futbol?
-Mari Pili, con tal escalafón familiar me he perdido en tu prima segunda.
-Lola, a esa no te la he nombrado.
-Ya, pero en alguna rama de tu árbol genealógico ha de estar, ¿no? Por cierto no la conozco.
-Pero a mi primo cuarto sí que le conoces, Lola.
-Pues me parece fatal porque lo saltos en tu genealogía me hacen perder el norte. Preséntame primero a tu prima segunda y a tu prima tercera y luego hablamos de tu primo vigésimo séptimo de caballería.
-No. Mis primos están bien menos éste que te digo. ¿No te acuerdas de mi primo Terencio?
-¿El de las tenazas?
-¿Qué tenazas ni que niño muerto, Lola? Céntrate. Vive en el sexto piso de tu casa.
-¡Anda, leches!, el coleccionista de periquitos… Esta mañana le vi paseando a los periquitos.
-Imposible, Lola.
-Pues sí, Mari Pili, todos los días pasea dos o tres veces a los periquitos para que se les ponga las alas fuertes.
-Te digo que es imposible, Lola. Le han sacado un ojo.
-¿A cuál de los periquitos porque se les veía ideales de la muerte y sanísimos?
-A los periquitos no, a mi primo.
-¿A Terencio el de las tenazas? Imposible. Esta mañana llevaba los dos ojos puestos.
-No sé cuando ha sido, pero ahora ya es tuerto de por vida.
-Mari Pili te digo que esta mañana llevaba los dos ojos puestos. Es más, se movían de un lado a otro. Si es tuerto, llevaría un agujero vacío, ¿no?
-Pero, ¿le has visto con gafas de sol o sin sol?
-Vamos a ver Mari Pili, primero esta mañana llovía y sólo los famosos llevan gafas de sol aunque sea de noche. ¿O es que tu primo el tenazas es famoso? Y segundo, si he visto que tenía dos pares de ojos moviéndose al ritmo de la lluvia es que tiene ojos.
-Lola, la gente sólo tiene un par de ojos…
-¿Y qué he dicho yo?
-Que tenía dos pares, Lola.
-Pues claro, dos pares, dos ojos, leñe.
-Un par son dos. Dos pares son cuatro Lola…, vamos, en mi tierra.
-El orden de los factores no altera el producto, Mari Pili, el tenazas tenía ojos, no estaba tuerto así que deja de sufrir… Ah, espera que llaman a la puerta…¡Hombre, Terencio! Pasa… ¿Un café, una Coca Cola, un grifo de agua…?
-Gracias, Lola… Venía a decirte que si quieres un periquito?
-¿Un periquito yo, Terencio? Espera, siéntate… Mari Pili que está a qui tu primo el tuerto, no cuelgues que le voy a hacer la prueba del algodón.
-Lola, por Dios, sé discreta.
-Sabes que eso no es mi fuerte. Además con tal de quitarte el disgusto tuerto que llevas encima, fíjate, soy capaz de sacar un ojo a mi vecina la Cacharros y ponérselo al tenazas. Espera… A ver, Terencio, ¿estás que no estás o estás cañón?
-Jajaja…, Lola, qué graciosa eres.
-De graciosa nada, Terencio. Esto es muy serio. Circulan rumores y quiero aclararlos contigo.
-¿Lola, qué dicen? No me asustes, sabes que soy un hombre de bien…
-Sí, sí, todo lo que tú digas, pero un hombre de bien tuerto. A ver, déjame que meta mis dedos en tus dos ojos.
-¿Eh?
-Quieto, que a ver si de moverte te dejo tuerto de los dos… Tranquilo que ya termino. Terencio, ¿lo que toco es de verdad o es una prótesis?
-Lola, si lo sé no bajo. Es verdad lo que dice la vecindad. Estás como una cabra. ¡Adiós!
-¿Mari Pili?
-Sí, dime Lola…
-Ya se ha ido tu décimo nono primo y encima mosqueado. La gente cada vez es más rarita.
-¿pero está tuerto o no, Lola?
-Chica, no sé qué decirte. Agujeros vacíos no tenía y ha enfilado la puerta sin torcerse ni nada…

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LOLA Y EL MÉTODO PAQUISTANÍ

-Mari Pili, ¿tú sufres de eyaculación precoz?
-¿Pero qué dices loca de la vida? ¿Dónde has oído eso?
-En la televisión, y yo me preocupado mucho que tú lo tuvieras y yo no... Yo quiero todo, todo igual que tú.
-Lola deja de ver la televisión. Un poquito de por favor...
-Vaaale. Pero también he oído las nuevas estadísticas y, fíjate, cada veinticuatro horas, se hacen cien mil actos sexuales. ¿Tú haces tantos?
-Más. Cada medio minuto, Lola...
-¡Joder!, Pues lo llevas con una discreción imperiosa.
-¿Sí?
-Pues sí, Mari Pili porque paso mucho tiempo contigo y no te siento ningún jadeo ni gemido.
-Soy la discreción personificada, Lola... ¿Alguna cosita más, hija mía?
-Sí. Quería comentarte un método paquistaní que está haciendo furor uterino en el mercado por lo barato y sencillo que es. En cualquier momento lo puedes practicar. Mira, traigo el material, Mari Pili...
-Esto es un alambre, Lola...
-Sí, claro y encima lo he comprado a un precio irresistible. ¿Probamos, Mari Pili?
-Lola, ¿acaso pretendes una sesión de sadomasoquismo con un alambre?
-... Mari Pili, es un método paquistaní...
-Como si es chinesco, Lola... ¿Qué, es que ahora pretendes que nos metamos a actrices de cine prono, eh? ¿Tú crees que tienes cuerpo para hacer porno duro, eh, Lola? Y encima con una alambre...
-¿Ná menos que del duro, Mari Pili? ¿Y con quién te vas a entrenar? ¿Os puedo ver para aprender?
-¿Aprender a qué, Lola?
-El sado porno, puro y duro o sucio o cómo se llame que vas a hacer con no sé quién, Mari Pili... Debe ser muy interesante. ¿También sirve para adelgazar?
-¿Eh? Y yo qué sé, nunca lo he practicado.
-Ah. Es que mi método paquistaní es muy completo.
-Fíjate si será completo que hasta lleva alambres. No te digo más...
-Tú te estás mofando de mí, Mari Pili, pero mi método paquistaní dicen que es infalible.
-¿Infalible para qué, Lola?
-Pues para no fallar, Mari Pili
-¿Fallar en qué?
-Hija qué caderas más estrechas tienes, no entiendes nada. Mucho sado y luego mi método paquistaní no lo comprendes.
-No, no lo entiendo, Lola. A ver hazme una demostración…
-Ahora mismo… ¿Ves este alambre?
-Hace una hora que lo he visto, Lola. ¿Por dónde te lo metes?
-Pero qué bestia eres, Mari Pili. No se mete por ningún orificio a no ser que, ¿estás atrancada en nariz o culo?
-¿Me vas a decir que tu método paquistaní es para desatrancar?
-Nooooooooooo, pero como tú te lo quieres meter por algún agujero de tu cuerpo, te hago propuestas.
-¿Entonces para qué sirve si no es para el sado?
-Pero, hija, ¿tanta necesidad tienes de no sé qué? Mi método paquistaní es…
-Como vuelvas a nombrar tu método paquistaní, Lola, te ato, ¿me oyes?
-Pero si es lo que quiero hace media hora, Mari Pili
-¿Qué es lo que quieres?... ¿Ves cómo me sube y me baja mi pecho estrecho, Lola? Me va a dar un ataque de asfixia porque me estás poniendo de los nervios.
-Ah, pues no. Que no, que no. Antes de nada ni de mi método paquistaní es tu salud. Ni hablar del peluquín…
-¿Qué?
-¿Qué, de qué, Mari Pili?
-Tu método, Lola…
-Si me has dicho que se te estrechan las costillas y te ahogas, cómo entonces te voy a explicar un método fabuloso y puro, pero perjudicial para tu tronco asmático. Mujer, un poquito de por favor, que tú no tendrás cabeza, pero yo mucho raciocinio…
-Loooooooooooooooooooola…
-No me chilles que ya te noto con medio centímetro menos de pecho.

martes, 17 de noviembre de 2009

LOLA PANTERA

-Sinceramente, Mari Pili, ¿cómo me ves? ¿Increíble o directamente bestial?
-… No encuentro palabra que se ajuste, Lola. ¿Tal vez demasiado moteada, cómo si tuvieras varicela?
-Ah… Vamos que me ves, pero no me ves.
-¿Sabes, Lola? Es que es la enésima pieza que te compras de cebra…
-Leopardo, Mari Pili, estoy como una gata leopardina.
-No, eso no, Lola. Pareces una pantera directamente. Tus dimensiones desdibujan los dibujos.
-¿Quieres decir que he abusado? Puedo descambiar las bragas y el sujetador.
-¿Y los zapatos, las medias, la chaqueta, el pantalón, la bufanda, el gorro…? De verdad llevas el parque jurásico encima de ti.
-Quiero ir a la moda, Mari Pili.
-Ir a la moda no es abusar de ella y menos destruirla.
¿Qué he destruido yo, Mari Pili?
-Todas las cebras, panteras, leopardos, guepardos… ¿Dónde está tu discreción y prudencia?
-Yo de eso no uso porque si lo uso no se me nota. A mí que se me vea venir, Mari Pili.
-Pues es mejor que te compres bombillas. Ahora que se acerca la navidad te compras un iluminador de arbolitos navideños, te lo enrollas y hala, te ve todo Dios… Yo me voy a poner unas bolas.
-¿En dónde? Yo también.
-En las orejas…
-Espera que saco la agenda, Mari Pili.
-¿Para qué, Lola?
-Para anotar todo lo que te vas a guisar, para guisármelo yo, así no me equivocaré… En vez de dos bolas, yo me colocaré una docena para ir un poco distintas, ¿te parece?
-Mejor veinte docenas, de verdad no puedo contigo. ¿Ves Lola? La elegancia es discreción, es dejar una estela de tu aroma al pasar…
-Pues me echaré tres o cuatro litros de colonia, tranquila.
-¿Eso es sencillez, Lola?
-Yo antes muerta que sencilla, eh, Mari Pili… Mira un tutú color mandarina, entremos, seguro que animará a todos los gato-pardos que me he comprado. Además necesito volumen.
-¿Más, Lola?
-Es que las caderas me quedan desangeladas, ¿no las ves? Están perdidas entre tanta carne si las pongo volumen lucirán un poquillo.
-Está claro que Dios no te concedió el don del gusto, Lola.
-Puede, pero repara en qué cuerpazo me regaló. Es que cuánto más me miro más me gusto.
-No sabes lo que me alegro… Lola, ¿pero dónde vas corriendo? Espérame.
-No, que nos lo quitan.
-Que no corras que me da la enfermedad del pecho estrecho y me asfixio.
-Quieta, ahora te lo traigo yo.
-Que me traes, ¿el qué?
-Los trajes de pantera rosa de aquella tienda para ti…
-Dios mío, ¿dime qué hecho yo para merecerme este calvario? Encima si la digo que no me lo pongo, va a parecer la leona moteada de la Golden metro Mayer… Puerca miseria.
-Ya estoy aquí, Mari Pili. ¿Con quién hablabas?
-Con Dios, Lola, pero no me escucha.
-No te enfades con Él. Está muy mayor y sordo, y con el ruido que hay en la tierra, las ondas sísmicas no le llegan bien. Ponte en su pellejo.
-Pues ya se podía poner Él en el mío porque esto es mucho tomate… A ver qué me traes…
-Nada, sólo había para mujeres con volumen. Tengo mucha pena, Mari Pili que yo vaya de leopardo y tú de esta manera tan sosa.
-¡Aleluya, Señor!, gracias Dios mío, no estás sordo. Ahora mismo me voy a rezarte veinte Padresnuestros. Qué bueno y caritativo eres con una sufrida mujer como yo…
-¿Y a ésta que le ha dado?... Mari Pili, a estas alturas de la película no habrás sentido la llamada de la vocación, ¿verdad?

viernes, 13 de noviembre de 2009

LOLA EN SACÓFAGOS A LA MEDIDA

-¿Sabes Mari Pili? Yo por mi Pepe maaaato.
-Pues yo no soy menos, Lola. Yo asesiiiino.
-¿Tú? ¿A quién? Si no sabes ni matar a una mosca.
-Pues aprendo.
-Oye… ¿Y por qué quieres aprender a asesinar a mi Pepe? Puedo llegar a entender que tengas motivos porque Pepe siempre está dando motivos, pero mancharte las manos de sangre por alguien que no es de tu familia, chica, no sé…
-Lola yo no quiero hacerte un desprecio con tus chismes, pero a mi tu Pepe me importa un pepino.
-Ah… ¿Y por qué llamas chisme a mi Pepe? Pues te advierto que mi Pepe en los días impares es muy majo.
-Y Paquito en los pares, Lola, pero ni por tu Pepe ni por mi Paquito mato.
-Pero si lo has dicho Mari Pili.
-Asesiiino por mi Luisito, Lola.
-¡Coño, Mari Pili! ¿Y quién es ése?
-Lola, Luisito es mi hijo, tu sobrino postizo. ¿Tan poca cosa le encuentras que no sabes quién es? Mira que te asesino. Lola, por mi hijo, maaato.
-Paaaara, que me parece que tenemos un día un poco virulento Y yo no puedo ir a la cárcel ni encontrarme a ningún policía hoy porque me voy de viaje.
-¿Qué te vas? ¿Dónde, cuándo, por qué?… ¿Y yo, Lola?
-Mi Pepe ha ganado un premio de ventas.
-¿Pepe? ¿Y qué ha vendido?
-Pues, ¿qué va a vender, Mari Pili? Muertos.
-¿Muertos? ¿Y de dónde los ha sacado?
-Mujer, es una metáfora. Le han nombrado el mayor vendedor de cofres para muertos español… ahí es ná.
-Cofres… dirás cajas funerarias, cajitas para difuntos, Lola…
-Eso quería decir, mujer, sarcófagos para guardar muertos.
-¿Y a dónde os vais?
-A Paris de la Francia.
-Lola habla bien. Con decir París es suficiente.
-No, Mari Pili, no. París es de Francia, lo he visto en el mapa. Me puse las gafas y todo para verlo.
-Espera un segundo, Lola… ¿Paquito? Se puede saber qué estás haciendo…
-Hola, cari… estoy navegando por Internet.
-Deja eso ahora mismo y sal a vender.
-¿Vender el qué, cari?
-Lo que sea… Mira abre mi armario y vende todo lo que hay… Ah y no vuelvas hasta que te hayan nombrado el hombre del año. ¿Entendido?
-Cari, entonces no vuelvo…
-Mejor, mucho mejor ¡Hala!, ve con Dios… Ya estoy aquí Lola. Soy muy feliz.
-¿Cómo vas a ser feliz, Mari Pili, si yo me voy a París de la Francia y tú te quedas?
-No feliz, Lola, sino chirriando estrepitosamente felicidad… He mandado a Paquito a que sea el hombre del año.
-Ah… ¿Y?
-Pues que ha dicho que no vuelve… Lola que sin matar, me he liberado.
-Ah no, vamos que no y cuando digo no es no. Ahora mismo voy a llamar aa Pepe para que siga matando cajas y le nombren el matador oficial de difuntos.
-¿Qué estás diciendo Lola? Se te ha ido la pinza.
-De eso nada monada. ¿Tú sabes Mari Pili el tiempo que le va a llevar a mi Pepe ser el mejor matadero del mundo mundial en sarcófagos a medida?
-No sé, Lola, en este momento no tengo reloj ni calendario, ni siquiera metro para medir.
-Pero te lo digo yo… Una eternidad. Así que vete a hacer la maleta que nos vamos a Paris de la Francia mientras nuestros hombres vuelven.

jueves, 12 de noviembre de 2009

LOLA, MARI PILI Y MARTITA

-Bueno, ¿qué opinas Mari Pili?
-En dos palabras, Lola, Im-Presionante. ¿Damos una vuelta?
-No me jodas Mari Pili. Yo este trasto no lo sé conducir, sólo sé admirarlo.
-Lola no te quites méritos que me enfado. No sabes conducir, pero conduces. Así que enchufa el bólido y démonos un paseo.
-Enchufar, ¿cuál de los doscientos botones, Mari Pili? Acaso, ¿has visto el manual? Es más gordo que yo.
-Ya… Oye Lola, además de supuestamente andar este coche, ¿qué cosas hace?
-Hay una fulana que aprietas un botón y te lleva donde tú quieres.
-¿Sí? Pues dila que nos lleve al mercadillo.
-Pero cómo quieres que te diga que hay que apretar botones y cuánto más le miro parece que le salen más botones… Pepe dice que es un coche inteligente.
-Ah… Entonces Lola no es para nosotras, qué pena… Pero la fulana que te lleva y te trae, ¿ahora dónde está?
-En algún agujero de estos, Mari Pili.
-Mete un dedo, dile que somos nosotras… O grita su nombre. Por cierto, ¿cómo se llama?
-Pepe la llama Martita… Tiene una voz de alcachofa enlatada y pedante.
-Martiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiita sal, soy Mari Pili.
-Martiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiita soy la esposa de tu jefe sal ahora mismo y obedéceme.
-Marque las coordenadas.
-Looooooooooola que ha hablado.
-Mari Pili, ¿dónde has tocado?
-¿Yo? Sólo he pasado el pañuelo de los mocos por aquí, parecía que tenía polvo.
-Marque las coordenadas.
-¡Ostras!, otra vez… Mira, ha emergido una pantallita de colores, qué mona.
-Marque las coordenadas…
-Qué vocabulario más pobre tiene, no se parece a Pepe con lo extenso y espeso que es.
-Marque las coordenadas.
-Está pesadita… Dile algo.
-Hola Martita. Soy Lola.
-Lola, ¿por qué pones esa cara de jilguero descolgado?
-Estoy hablando a la gramola ésta.
-Marque las coordenadas.
-Mira tía me aburres… Anda Martita dinos cómo anda este coche.
-Luces apagadas, puerta trasera abierta… Marque coordenadas.
-Mira, se está animando. Claro es que es tímida.
-Oye guapa, ¿por un casual sabes ir al mercadillo de la Santa Espina? Mira es que me ha dicho la frutera que venden calcetines a una docena por un euro.
-Lola, por Dios, es una máquina. ¿Qué la importa que te lo haya dicho la frutera? Luego va ella se va sola y se lleva todo lo mejor.
-Mari Pili, ¿pero no dices que es una máquina? ¿Desde cuándo las máquinas usan calcetines?
-Yo a la Termomix la tapo por las noches.
-Tú porque eres una tarada, hija… Mira vamos a tocar botones a ver qué pasa. Yo por la izquierda y tú por la derecha.
-Eso, cómo si estuviéramos tocando el piano, Lola.
-Marque las coordenadas.
-Que te calles, loro…
-La calle Loro no existe. Encuentro Cotorra…
-Cotorra tu madre, ¿me entiendes Martita?
-Lola vamonos al autobús, no consiento que hasta las máquinas nos insulten.

lunes, 9 de noviembre de 2009

LOLA Y MARI PILI CANTANTES

-Can't get no satisfaction, I can't get no satisfaction...
- Porque intento, y yo intento y yo intento, y yo intento… Pero no puedo obtener ninguna satisfacción, o yea, ye, satisfacción, u, u u u…
-Lola, mujer, lleva un poco el ritmo con la letra. Pareces un chimpancé saltando a la conga.
-Mari Pili, Mari Pili, no empieces a ofender. No sé idiomas, pero sé español que con la jota mañica la canción de los ROLLING STONES me queda de puturrú de campurriana.
-Lola, no vamos a ganar el concurso.
-Mujer de poca fé. Si cuánto más esperpento mejor… venga sigamos ensayando…
-Vale, pero deja la lata de fabada, Lola.
-No, es mi micrófono y mi estímulo. La miro y cuánto más la miro más mejor me sale el Satisfaction.
-Bueno, yo me encuentro más segura con la escoba… I can't get no. oh, no, no, no. hey, hey, hey. That's what I say…
-No puedo obtener ninguna, oh no no no… Hey hey hey, eso es lo que digo yo… Soberbio, Mari Pili, cojonudo, de esta adelgazo cien gramos.
-Lola bájate de la lámpara. Me vas a romper el techo.
-Si es parte de la coreografía. Mírate tú, pareces que te estás conteniendo la micción. Ábrete de piernas, leche… Porque verás estoy una mala racha, No puedo obtener ninguna, oh no no no, satisfaction, o, o, yea, ye…
- That's what I say. I can't get no, I can't get no, No satisfaction, no satisfaction...
-¡Ozú, Pilarín!, qué inglés más hispánico tienes mi arma, y con que te espatarres un poco vas a estar de película.
-No puedo, Lola, sabes que siempre he sido de nalga apretada.
-Ay, qué lástima, coña… Anda, al menos desmelénate, agita la cabeza como si la tuvieras en la Termomix, hija…
- When I'm ridin' round the world, and I'm doin' this and I'm signin' that. No satisfaction, no satisfaction…
-Para, Para. ¿No ves que te has descolocado la cabeza? Trae que te la pongo en su sitio… Mira hay que moverla al ritmo de No puedo obtener ninguna satisfacción. Hey hey hey, eso es lo que digo…
- Can't get no satisfaction, I can't get no satisfaction...
-Señoras…
- Porque intento, y yo intento y yo intento, y yo intento… Pero no puedo obtener ninguna satisfacción, o yea, ye, satisfacción, u, u u u…
-Señooooooooooooooooooooooras…
-Lola, Lola, un guardia de su señoría el orden estatal.
-¿En dónde?
-Detrás de ti… Va con porra y silbato.
-Mira que me joden este tipo de gente, siempre tocando las moñas al que no hace daño… Buenos días, señor Autoridad. ¿Qué, dando un paseito?
-No, señora, poniendo orden. Me ha llamado la vecina de abajo que usted está haciendo ruido.
-No me diga más. La Cacharros. Mire señor Institución del orden es que esa mujer si no está jodiendo se siente una desgraciada y yo quiero ganar un concurso y tengo que ensayar… ¿Se sabe usted la canción de los ROLLING STONES, Satisfaction?
-Señora, no me ofenda… Can't get no satisfaction, I can't get no satisfaction...
- Porque intento, y yo intento y yo intento, y yo intento… Pero no puedo obtener ninguna satisfacción, o yea, ye, satisfacción, u, u u u… ¿Algún lector quiere cantar con Mari Pili y conmigo?

sábado, 7 de noviembre de 2009

LOLA Y PEPE

-Lola…
-Pepe…
-Tengo que comunicarte una decisión muy importante. Es más, trascendental.
-… Te juro que no he hecho nada… Los niños, tampoco.
-¿Quieres escucharme, Lola?
-¿Es de obligado cumplimiento, Pepe?
-Siéntate y escucha.
-¡Coño, la que se avecina!
-¿Qué dices, Lola?
-Nada, nada. Hablaba para mis entretelas… Por cierto, ¿cuánto va a durar tu conferencia? Es que Mari Pili me está esperando.
-Seré breve, Lola.
-Pero, ¿cuánto de breve, Pepe? Es que se me queman las patatas.
-Te haré una brevísima introducción e iré directamente a la esencia.
-Tus esencias me suelen apestar siempre… Antes de que empiece, ¿puedo ir a llamar a Mari Pili?
-Vete…
-¿Mari Pili? Soy Lola… La que se va a liar en mi hogar, dulce hogar… ¿Compraste los billetes para la China?
-¿Qué billetes, Lola, de qué me hablas?
-Me temo que Pepe lo ha descubierto, Mari Pili…
-Que ha descubierto, ¿el qué Lola?
-Pues que llevo seis meses sin coserle los calcetines. ¿Te parece poco? Me fugo a China, mándame por fax los billetes.
-Vamos a ver, Lola, dijimos que no íbamos a temer a nuestros maridos.
-Si no le tengo miedo… Sólo me entran ganas de ir al baño, Mari Pili.
-Pamplinas. Sé mujer y da la cara.
-No tengo cara. Sabes que soy muy tímida, Mari Pili. ¿Por qué no vienes?
-¿Para que me caiga a mí también el pollo? Lola, yo ya tengo a Paquito. Un poquito de por favor… La cobardía no es nuestra insignia. Ponte los tapones de los ronquidos y aguanta el temporal.
-Vale, Mari Pili… Si en tres minutos no sabes de mí, te espero en el otro mundo, ¿vale?
-¡Adiós, Lola!... Machaca al enemigo… Ah, acuérdate del jarrón de murano.
-¿Para qué?
-Si se pone espeso ¡Zaca!, leñazo al canto… No te vuelve a pedir un cosido más.
-Vale, adiós… Ya, Pepe… ¿Sabes dónde guardé los tapones de los ronquidos? He cogido frío en los oídos.
-Toma, pesada… Como te decía, Lola, he tomado una decisión- ¿Me comprendes?
-…
-Mejor que no me contestes… Me he comprado un coche.
-…
-¿No me dices nada, Lola?
-Pepe, creo que mañana estaré al día. Sólo me quedan treinta y seis pares de calcetines por coser.
-¿Qué tiene que ver los calcetines con el coche?
-¿Qué te vas a ver al Che, Pepe? ¡Adiós!
-Que me he comprado un coche, Lola.
-Me parece bien que le compres un regalo, Pepe.
-Loooooooooooola…
-No creo que al Che le guste la revista Hola, Pepe.
-Que te digo que me he comprado un coooooooooooche.
-Pepe, por Dios, no tienes edad de tener miedo al coco.
-Lola quítate los tapones… ¿Me ooooooooooooooooooooyes?
-Ay qué chillido, Pepe… ¿Qué, contento? Venga dime, te escucho en vivo y en directo….
-Nada, Lola, me voy…
-¿Y eso era lo trascendental, Pepe? ¿Y para eso me tenías el corazón encogido? No tienes alma, Pepe… Por cierto, jódete, alguien te ha quitado la plaza de garaje y ha metido un coche nuevo en ella. Averigua quién de quién es, Pepe.
-¡Adiós, Lola!

jueves, 5 de noviembre de 2009

LOLA Y MÁS DIFUNTOS

- Lola, guapa, llevo media hora esperándote. Estoy como un cubito de hielo.
- Pues te aguantas. Vengo de hacer servicios sociales.
- ¿Te has apuntado a una ONG?
- Vengo de estar con mi madre y mi tía Lola, ¿te parece poca ONG? Traigo la cabeza como un encaje de bolillos.
- ¿Y dónde habéis estado?
- Venimos de admirar tumbas… Necesito un cubata urgentemente.
- Sí, sí, vamos… Oye, Lola, ¿y qué hacíais en un cementerio?
- Pues me preguntaron por la salud de IBEX 35 y de una cosa a otra, nos llevó a los difuntos.
- ¿Pero tu madre y tu tía Lola saben quién es el IBEX?
- Ahí está lo malo, Mari Pili, que han oído casquillos y no saben en dónde y creen que el IBEX va a perjudicar sus míseras pensiones.
- Pues no van descaminadas. ¿Y qué te preguntan del IBEX, Lola?
- Sus fluctuaciones, que si el Euribor también cotiza en el IBEX, que si éste ha entrado en el mercado americano y qué opina Obama sobre la recesión del IBEX sobre el Euribor y a cómo cotiza la peseta en el mercado intercambiario… Vamos, dime tú si esto es una conversación para dos ancianas que no se aclaran con el euro y siguen midiendo las cosas en pesetas y lo que es peor, Mari Pili, piensan que la peseta está viva y la tiene secuestrada el kukus clan.
- Vaya papilla que tienen las pobrecillas en la cabeza.
- Ni una batidora se la hubiera agitado mejor, Mari Pili.
- Así que las he llevado al cementerio.
- … A enseñarlas la tumba de la peseta…
- No, bruta. A poner flores a nuestros difuntos y se lo han pasado bomba discutiendo.
- … Porque una quería morir antes que la otra…
- No, animal. Porque una dice que quiere una tumba sencilla, y la otra quiere ángeles alados y flores de plástico para que la duren todo el año.
- ¿Flores de plástico?
- Sí, porque dice que yo como no voy a ir nunca a verla, al menos tendrá flores siempre.
- Qué animada tu madre.
- En su línea, Mari Pili… Y me han artado.
- ¿Las has matado?
- Mari Pili, me consumes la paciencia… Las he llevado a la tumba del IBEX para que se callaran un rato.
- ¿EL IBEX está enterrado en el cementerio de Valladolid? Qué importantes somos, Lola… Lola, ¿se ha muerto ya el IBEX?
- ¿Cómo se va a morir el IBEX, Mari Pili?
- Entonces… Lola, no entiendo nada.
- No hace falta, Mari Pili. Es una metáfora. Vi una tumba muy floreada y campanuda y para que se callaran un rato, les dije que allí estaba enterrado el IBEX… Se pusieron a llorar. La cagué Mari Pili, la cagué. No tenían consuelo.
- Pobrecillas son impresionables.
- No Mari Pili. Hasta hace un mes, el IBEX les importaba un bledo, es más, estoy convencida que lo único que sabían de él es que era alguien famoso, no más… Y de allí venimos.
- Claro, de la tumba del IBEX.
- No, Mari Pili, de encargar una novena para sus tristes pensiones.
- ¡Jesús! Pobres mujeres, están de atar.
- … Mari Pili, en confianza, ¿tú crees que cuando yo sea de su edad seré igual?
- No, Lola, tranquila… Serás peor.

martes, 3 de noviembre de 2009

LOLA Y SU ENFERMERA

-Ay… Ay…
-Lola, te voy a decir una cosa…
-Ay… Dime, Mari Pili… Ay…
-Como vuelvas a pronunciar un Ay, te coso la boca con un esparadrapo. ¿Entendido?
.Ay… Entendido. De todas formas qué poca humanidad tienes con los enfermos terminales. Ay…
-Qué más quisiera que fueras terminal, hija. No veo el día que acabe tu dichosa gripe.
-Ay… Pues que sepas que es muy dolorosa, espachurrante, dessesada… Ay…
-No sé cómo estarás, pero un enfermo no habla, Lola. Tú no callas.
-¿Qué no callo? Pues claro que no callo. Tengo que comunicar los síntomas para ayudar al prójimo.
-¿Qué prójimo ni que leche de bollitos, Lola? Aquí no hay nadie, todo el mundo ha salido huyendo.
-¿Tú no eres nadie? Te cuento lo que me surge de los intestinos, de la cabeza para que si lo sientes, salgas huyendo. Ay… Dicen que es muy contagioso.
-Lola han huido porque no te aguanta na aaaaaaaaaadie. La doctora bien claro dijo que era una gripe común… Si no, de qué iba a estar yo aquí.
-Ya, por eso te has puesto una mascarilla. Bueno, si al trapo de cocina, que encima está agujereado, se le puede llamar mascarilla. Más que enfermera te pareceres a John Wayne en la película atraco a las tres.
-Esa película era de José Luis López Vázquez, Lola… A estas horas habrá empezado su función en el cielo. Ya veo a Imperio Argentina, a Paco Martínez Soria, Gracita Morales, a Paco Rabal en el patio de butacas…
-Mari Pili, yo aún estoy en la tierra…
-Ya lo sé, hija, ya lo sé, me queda constancia. Anda, tómate el Paracetamol de las tres y duérmete un rato.
-¿Dormir? Y un cuerno. ¿Y si ya no me despierto nunca jamás? Ahora que se ha muerto Don Francisco Ayala, yo no puedo irme, he de escribir. Soy su sucesora.
-¿Quién, tú? Lola trae el termómetro. Estás diciendo más sandeces de lo habitual.
-Toma, pero dame en vez del Paracetamol una cucharadita de miel y un par de vasitos de whisky… ¿Quieres? Ayala llegó a los ciento tres años con su receta mágica.
-¿Segura, Lola? Que tú tienes mucha imaginación y te inventas todo… Trae para acá la botella de Pepe.
-Claro que tengo imaginación si no, de qué ibas a ser tú una histriónica caricatura de ti misma en letra, coña… Igualita que Ayala, soy su reencarnación en mujer… Ay… Oye Mari Pili "¿A qué edad es uno lo que se dice un viejo?"
-Paquito y Pepe ya nacieron viejos. Tú y yo nunca lo seremos, Lola. Las neuronas de nuestros cerebros son incombustibles, no envejecen… ¿Otro whisky?
-Mari Pili te estás cogiendo una toña… Espera que me levanto y miro en Internet…
-Quieta en la cama. La doctora ha dicho…
-La doctora no tiene ni pajolera idea de nada. Yo he leído en Internet que…
-Lola, la doctora tiene estudios en medicina.
-Y yo doctorado en lectura en Internet… Mira, lee… Tengo la gripe A.
-Lola, la doctora ha dicho que no.
-Que esa mujer no tiene ni idea. Te lo digo yo. Mis síntomas están clarísimos. Mírame, si es que mi cara lo dice todo.
-Lola tienes cara de gilipollas con cerebro de mosquito… Toma otro whisky.
-Mari Pili… Tráeme a Manolo Escobar.
- Toma antes el paracetamol. Mira, para que te sepa más rico, te los mezclo con la miel y dos vasitos más de whisky… Mejor, tres vasitos…
-Tráeme a Manolo Escobar, quiero que me cante la nana de dónde estará mi carro.
-Está de gira, te lo canto yo… Mi carrooooooooooo me lo robaraaaaaaon estando de romeríiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiia…
-Mari Pili cállate. Llama a la policía
-¿Ahora a la policía? La madre que me parió… Espera que me visto de policía… Señora Lola, o se calla y se duerme, o le hago la prueba de la alcoholemia. Usted verá…
-Vale… Haga la prueba primero a mi enfermera, señora guardia, le noto un poco perjudicada.
-Lola, ¿me estás denunciando? Trae el culete ahora mismo, te voy a poner una inyección que se te van a pasar todas las gripes. Has acabado con mi santa paciencia. ¿Dónde está tu culo, Lola?
-Ponte las gafas, Mari Pili, no tiene pérdida.

lunes, 2 de noviembre de 2009

LOLA Y LAS MALETAS

-Lola, ¿qué has metido en la maleta?
-Todo, Mari Pili.
-¿Qué es todo, Lola?
-El armario, las mesillas, la cómoda, el cuarto de baño… Ya te digo todo.
-¡Joder!, tu maleta es el bolso de Mary Poppins.
-Un modelo para cada momento, Mari Pili.
-¿Y cuántos momentos vamos a vivir, Lola?
-Todos… Ah, y a ritmo de sevillanas y abanico en ristre.
-Si vamos a vivir santísimas emociones y a cada emoción hay que cambiarse de modelo, Lola, no veremos Sevilla.
-¿Cómo que no? ¿Has metido en la maleta las gafas y el catalejo? Porque si no las llevas desde luego no verás nada. Tus ojos ven menos que un pez en una incubadora centrifugándose.
-Cuidado con lo que dices de mis ojos. La que no ve eres tú. ¿Te recuerdo que una vez confundiste a tu madre con una farola?
-Mi memoria es selectiva, Mari Pili. Sólo recuerda lo que la da la gana.
-… Dejémoslo, pero si nos cambiamos tantas veces como momentos maravillosos que vamos a vivir, no saldremos del hotel.
-Anda, coño, ¿piensas quedarte en el hotel, Mari Pili?
-¿Dónde piensas si no cambiarte, guapa?
-¿Yo? Por la calle… Que siento que mis manos se agitan, voy, me paro y me pongo el traje de volantes de gusano a lo Guadalquivir.
-¿En medio de la calle? ¿Y si sientes un orgasmo de satisfacción qué haces?
-Me quedo en bolas para no pasar calor, Mari Pili.
-Ah… Yo no voy a Sevilla, Lola.
-¿Lo dices ahora cuando tenemos ya todo pagado?
-Sevilla no me conoce. No quiero salir en las páginas de sucesos locales.
-¿Y por qué vas a salir? Antes salgo yo. La famosa, la auténtica, la grande… soy yo no tú. No me robes el protagonismo.
-¿Qué protagonismo ni que leches, Lola? Nada más que te vean quitándote y poniéndote en medio de la Giralda, te enjaulan.
-Bueno, mujer, puedo cambiarme junto a la torre del Oro, es un lugar más discreto.
-Mejor en la Maestranza, Lola.
-Espera que llamo…
-¿A dónde vas a llamar loca de la vida?
-¿No dices que alquilemos la Maestranza para el pase de modelos, Mari Pili?
-Lola, ¿pero tú escuchas alguna vez?
-No, que luego me oxidáis mis ideas. Voy a llamar…
-Para quieta y ponte a deshacer la maleta.
-¿No vamos?
-Sí, si vamos, pero con lo puesto.
-¿Y para eso he ido al mercadillo a comprarme trescientos veintiún modelos?
-Lola hay que ser prácticas a la hora de viajar e ir cómoda. Lo importante son las sensaciones de dentro.
-… Mari Pili…
-¿Qué, Lola?
-¿Has hecho equilibrio mental, tantra, kamasutra, yoga facial, meditación guiada?
-No, Lola, uso la lógica y la experiencia.
-Aaaah, muy interesante… Mari Pili eres la wikipedia para caminar por los pasillos de tu casa. Por cierto, en el capítulo de wikimaletas, ¿qué te dice?
-Que llevemos lo justo porque nunca llegamos siquiera ni a ponernos el camisón.
-Serás tú que eres una guarrilla. Yo me pongo mi pijama de cuello vuelto con loros parlantes mientras materializo las sensaciones.
-¿Con quién, con los loros de tu pijama, Lola?
-Con quién sea, Mari Pili. A la hora de hablar y sentir no tengo prejuicios. Antes muerta que en silencio.
-Lo que tú digas, yo haré con lógica mi maleta.
-¿Cuándo la maleta de una mujer se ha hecho con lógica, Mari Pili? Jamás de los jamases, o acaso, ¿vas a dejar de ser mujer?
-Un poquito de por favor, Lola, no me ofendas. Yo, mujer hasta la médula.
-Pues ¡Hala!, Mari Pili, a hacer la maleta como Dios manda.
-Vale… Oye, ¿tendrías un hueco libre en tus maletas para mi Termomix, Lola?
-¿Eh?

domingo, 1 de noviembre de 2009

LOLA EN LA CÁRCEL

-Mari Pili, un poquito de por favor, vamos a centrarnos en nuestro cometido…
-Lola, ¿en que cometido? ¿Vamos a asaltar algún banco y yo no me he enterado? Me va a venir genial, ando mal de pelas.
-Mari Pili, vamos a ver si de una puñetera vez logramos una catarsis. Ya tenemos edad.
-¿Una qué, Lola?
-Estamos desfasadas, debemos evolucionar…
-¿Evolucionar a qué, Lola?
-A ser más malas que la tiña, coña, que no te enteras Mari Pili.
-Ah, ¿dejamos entonces la faceta de asaltadoras de bancos?
-Sí, nos pillarían rápido. Tú no sabes mentir, Mari Pili.
-Pero tú sí, Lola. Tú puedes llevar la voz cantante.
-No, estoy en baja forma. He perdido brío. Ahora solo se me ocurre decir lo que pienso. Escupo según me viene a la cabeza el pensamiento.
-No pienses, Lola. Sabes que te sienta fatal, te cambia el carácter.
-Mujer, pero ir por la vida siendo unas descerebradas, ¿qué van a pensar los demás?
-Lola ponte el flotador y a nadar contra la corriente.
-No que me salgo de España con tanta natación.
-… A mí me invitaron el otro día a que me fuera de España porque critiqué, opiné, reflexioné, maduré, expuse….
-Paaaaaaaaaaara, que te me gastas. ¿A mi Mari Pili? Bellacos... ¿Ves? Necesitamos catarsis.
-Lola, ¿y si para desahogarnos decimos palabrotas?
-Alma cándida, ¿dónde vas tú diciendo exabruptos? Un joder en tu boca sonaría a “un caspita” inocente, sin fuerza. Una cursilada, Mari Pili
-Pues enséñame, Lola.
-¿Cómo te voy a enseñar a tener mala leche cuando eres un ángel?
-¿Yo soy un ángel, Lola? Nunca me lo habías dicho… Lola, necesito imperiosamente ser mala. Enséñame a joder…
-¿A quién, Mari Pili?
-El orden de los factores, no altera el producto, Lola. Venga, empieza.
-Si yo tampoco sé joder al prójimo, Mari Pili, ¿qué te voy a enseñar? Como mucho, a escupir… ¿Quieres escupir?
-¿A quién, Lola?
-¿Pero no me has dicho que te da igual?
-Ah, ¿te lo he dicho? Pues vale, empieza, quiero ser una alumna aventajada.
-¿Tienes saliva?
-¿Saliva? ¿Para qué? ¿Te valen mis bilis?
-Lo mejor es que ensayemos llenando la boca con agua. Toma nota.
-Lola, se te ha caído la baba…
-Prueba tú.
-Voy…
-Señora, ¿qué hace? Mire cómo me ha puesto…
-Perdón, señor… Lola, Lola, sé escupir…
-¿Mari Pili, qué te había hecho ese pobre hombre?
-¿A mí ¿ Nada.
-Entonces, ¿para qué le escupes?
-Tienes razón, ya no lo volveré a hacer… Venga, ahora tú de nuevo, Lola…
-Voy. Primero llenaré la boca bien de agua y luego a diiiiiiiiiiisparar…
-Señora, venga usted ahora mismo.
-Dígame, señor guardia.
-Me acaba de echar encima del uniforme todas sus babas.
-Señor gendarme, ¿cómo voy a hacer una cosa así a la autoridad de la ley? No, hombre no. Estoy ensayando para ser mala y escupir a todos los hijos de puta… Por cierto, ¿sabe usted cómo se hace?
-Ahora mismo a comisaría. Ya verá cómo aprende a ser mala. Vamos…
-Mari Pili, Mari Pili, que me retiran del mercado. Véngame.
-No, que sólo me quedan babas para escupir a las que me echaron de España. ¡Adiós, Lola!
-...Puerca miseria, mi amiga ha encontrado su camino y yo con estos pelos aunque... Señor guardia, ahora cuando me meta en chirona, ¿sabe usted si hay malos alli para que me enseñen? De paso podemos bailar un Rock and Roll, ¿no le parece señor guardia? Más que nada para animar el ambientillo, ¿eh?

viernes, 30 de octubre de 2009

LOLA Y LOS DIFUNTOS

-A mi los muertos me matan, Mari Pili… ¿Quieres otro?
-Sí… a mi asesinan, Lola… Humm, están buenísimos.
-Yo no sé, Mari Pili, para qué se tuvieron que inventar el día del muerto… ¿Quieres otro?
-Sí… El negocio, Lola. Al menos moriremos dulces… Lola, te los comes de dos en dos…
-Es que presiento la guadaña cerca, Mari Pili. Es capaz de comerse mi parte. Tú deberías hacer lo mismo.
-Trae… Me muero, Lola, no puedo…
-So burra, escúpelos… Casi te ahogas, Mari Pili. Con esa boca piñón, ¿cómo se te ocurre meterte cinco buñuelos a la vez? Yo sí porque todo lo tengo inmenso, pero tú, esmirriada…
-Lola, por curiosidad, ¿cuántos buñuelos te has comido?
-Treinta y tres como la edad de Cristo… No deberían haber inventado el día de muerto, estoy que me muero, Mari Pili…
-Beeeestia, pero qué animal eres…
-Quién te dice que en el otro mundo te dan de comer… Yo al menos ya voy comida… Me duele la tripa, Mari Pili…
-Morirte por un atracón a buñuelos, no te mueres, Lola. Ahora te veo al punto de la cagalera. Ojo al dato, Lola…
-Si salgo de ésta, ¿sabes lo que voy a hacer, Mari Pili?
-Ni lo sé ni me importa… Trae otro buñuelo.
-Mari Pili, te va a subir el azúcar, se acabaron los buñuelos. Como se entere Paquito, te mata y a mí me aniquila.
-Por Dios, no se lo digas, Lola.
-¿Yo? Si soy peor que San Pedro, Mari Pili. Si niego hasta mi nombre… Ahora como salgamos de ésta, voy a llamar al alcalde…
-Ya, tú y tus ideas. Creo que te traes algo con el alcalde, Lola, sólo piensas en hablar con él. Ahora se te habrá ocurrido pedir que quiten la tradición de que en recuerdo de los muertos se coman buñuelos.
-No, los buñuelos son sagrados. Pero no hay derecho que solo se coman buñuelos una vez al año. Voy a pedir al señor alcalde que ponga un halloween de vivos…
-Lola, tú eres un halloween perpetuo.
-Tal vez, pero sin buñuelos… Ay qué dolor de estómago. Creo que ya me muero.
-Pues deja de comer y dame los que sobran a mí… Oye Lola, ¿qué flores quieres que te ponga?
-Flores no, Mari Pili. Con que instales una pastelería al lado de mi tumba es suficiente.
-Te echaré de menos, Lola.
-Ah, ¿es que no te piensas morir conmigo Mari Pili? Yo el cielo no lo puedo revolucionar sola, necesito a mi ayudante… Imagínate volviendo locos a todos los santos y el treinta y uno de octubre de cada año a asustar a los vivos.
-Lola…
-¿Qué, ya te has muerto? Espérame ya estoy a punto, dame el último buñuelo.
-No… Que digo que no hace falta que nos muramos. Ya somos fantasmas.
-Hija, qué brutal eres, Mari Pili, como lo lea alguien se lo va a creer.
-Tranquila, ya lo saben.

miércoles, 28 de octubre de 2009

LOLA Y SUS CONFIDENCIAS

Hola, amigos... Antes de que venga Mari Pili quería haceros unas confidencias... ¿Qué, qué opináis de mi nuevo look? Sí, mirad a la derecha, la de la foto es vuestra Lola, vamos yo. ¿A qué estoy jamón, jamón? No, no he ido a ningún sacaperras de dotes milagrosas; conmigo misma mismamente me he bastado.
Os cuento... Como Mari Pili no quería utilizar el fotochocho de su máquina conmigo, me he metido en Internet y me he comprado gratis un fotochocho para mi sola.
Cuando me vea Mari Pili la da un JariChristmas, me la conozco. No es que tenga celos de mí, pero, claro, hasta ahora yo no la hacía sombra. ¿Qué celos va a tener de una gorda rolliza una tía que gasta la talla treinta y ocho, un culito que da gusto mirárselo, más desde que se dedica a menearlo bailando bachata. Unos ojos melosos, y que come al día menos que una gallina embarazada de gatos siameses? Hay días, es verdad, que se la ve desencajá y la cuesta reírse. ¿Por qué? Porque la faltan un par de chorizos y unas morcillitas en su estómago. En cambio yo, ¡hala!, enorme se me mire del revés o del derecho, pero muy requetebién alimentada y, por ende, feliz, sonriente y con espíritu envidiable
...Y, ahora, con los milagros de mi fotochocho, seguiré comiendo mis cocidos y cuando me veáis estaré para vosotros jamón, jamoncito, jamón.
No obstante voy a escribir al señor alcalde para pedirle que, igual que hay el día del orgullo gay, debe haber obligatoriamente como un imprescindible más el día del orgullo gordo. Los gordos tenemos derecho a que se nos reconozca, a que se nos festeje y jalee.
Mari Pili no apoya mi idea, dice que lo que tengo que hacer es comer sano y hacer deporte. Esta desnutrida de amiga me tiene hasta la peineta porque yo como sano, sanísimo: lentejas, alubias, tocino, hamburguesas, chocolate con churros, bollos, un par de barras de pan al día, una naranja cada dos meses, zanahoria y berros una vez al año, lechuga y tomates cada tres años... ¿A qué es sano? Y muy rico.
Pero en el fondo yo quiero tener un cuerpazo como el de mi amiga porque cuando hemos estado en Sevilla una noche se me apareció. ¿Quién se me apareció? Pues Mari Pili. Llevaba unas enagüillas color champán fresco y jacarandoso, como de telilla de forro de esas que se te resbalan las manos hacia los sitios más insospechados y rematadas con unos encajillos la mar de elegantes. Yo abrí la puerta de mi living room vestida con mi esquijama color banana y tatuado con monos salvajes y me encontré a la seximbol de mi amiga de esa guisa casi me espatarro... Fue en ese momento en que me dije “Lola, hija, ten caridad contigo misma y ponte sexy como Mari Pili”… Pero no puedo, la cabra tira al monte, y a los dos días fui al mercadillo y me compré un camisón de cuello vuelto con pingüinos saltando a la conga. Os advierto que fue un chollo porque me regalaron los calcetines haciendo juego. El caso es que no se me veía nada mientras a Mari Pili todo, y me volví a deprimir. Bueno, deprimir no, porque es mirarme y me da la risa, no me puedo tomar en serio la mujer que transita dentro de mí, pero quiero pulirla. De ahí que con mi fotochocho haya logrado lo nunca en mí.
Ay, siento los tacones de Mari Pili, os dejo….
-Lola, ¿ya estás comiendo?
Puerca miseria, mi amiga cada día se parece más a Pepe.

martes, 27 de octubre de 2009

LOLA Y LOS REGALOS

-Lola, ¿mañana a qué hora quedamos?
-A las siete, Mari Pili.
-Es muy tarde, Lola. ¿Por qué no quedamos antes? ¿Qué tal a las cuatro?
-¿De la mañana, Mari Pili? Yo encantada. Acuérdate que cuando fuimos turistas en New York nos dormíamos a las dos y a las cuatro estábamos en la calle, pero en España no sé si será legal. No creo que podamos hacer botellón a esas horas.
-Loooooooooooooola… ¿Quién dice las cuatro de la mañana? ¿Y de dónde te sacas el botellón?
-Tú. Yo he dicho a las siete, que es una hora discreta y elegante.
-Pero, ¿cómo vamos a quedar a las siete de la mañana si no están puestas ni las calles?
-Tenemos mucho que pensar y se necesita tiempo, Mari Pili.
-¿Pensar en qué, Lola?
-En los regalos.
-¿Qué regalos?
-Mañana es tu cumpleaños, luego llega navidad y después los Reyes Magos.
-¿Me vas a hacer tres regalos, Lola? Cada día más generosa.
-No te equivoques, no te confundas, no sueñes, no te imagines, no te inventes, Mari Pili…
-¿Qué quieres decir, Lola?
-Pues que aún no te he pagado la última mensualidad del regalo de cumpleaños del año pasado. No me puedo embarcar en más gastos… Estoy pensando, ¿puedes retrasar tu cumpleaños un par de años?
-¿Eh?
-Fíjate que te estoy haciendo un favor, Mari Pili. Ser dos años más joven que yo, dos años para crecerte sobre tu propio jugo, dos años para…
-Lola, quiero mi regalo mañana, ¿entendido, Lola?
-Mira, piojo inmundo, los regalos salen de dentro, como cuando te entran ganas de ir al baño que tienes que ir deprisa, deprisa, ¿me entiendes?
-Lola, por Dios, cómo voy comprender que mi regalo sea como un retortijón de barriga…
Claro que no, Mari Pili… Es peor. Hay que parirlo, hay que desearlo… Y hay que tener dinero. Circunstancia esta última importante aunque no necesaria. Estoy pensando que…
-¿Tendré mi regalo, Lola?
-Sí, rotundamente sí. Acabo de darme cuenta que me ha entrado mucha necesidad… Por curiosidad, ¿tienes papel?
-Sí, sí. Entra en el baño de la derecha… Espera que voy a por él. ¿Quieres mucho?
-Sí, bastante, pero no es para ir al baño sino para envolver tus regalazos.
-… Toma. Ay qué emoción, Lola… ¿Qué es?
-Por ser tú, te lo diré, pero mañana me pones cara de sorpresa porque luego me llaman bocazas y cotilla. ¿Entendido, Mari Pili?
-Sí, sí descuida… Desembucha.
-Unas botas, unos zapatos y seis bolsos… Mari Pili, ¿qué te pasa?
-Ayyyyy, Lola, me has emocionado. No esperaba eso de ti, con lo tacaña que eres. Muchas, muchas gracias.
-Si dejas de llorar te regalo dos bolsos más. ¡Hala! Para que luego me llamen taba.
-Dime cómo son, Lola…
-Si me los has visto todos, Mari Pili. Eso sí, las botas necesitaN tapas y los zapatos limpiarlos un poquillo... Ah, quita de los bolsos los cigarrillos. Si ves alguna moneda, me la devuelves, eso no entra en el regalo.
-Lola, ¿me estás diciendo que es usado?
-No, no confundas. Es vintage o, ¿es que no lees que se lleva lo que sobra a los demás?
-Lola quiero un regalo nuevo.
-Pues sal y cómpratelo. Ya te lo iré pagando a plazos… Mira que este año te quería impresionar, pero contigo no hay manera, Mari Pili… Por cierto, ¿mañana a qué me vas a invitar?
-Haré un botellón. ¿Puedes llevar la Coca-Cola y el ron, Lola?
-¿Eh?

miércoles, 21 de octubre de 2009

LOLA Y EL FOTOCHOCHO

-Ésta no, ésta tampoco, ésta para tirar, ésta para olvidar... pasa, pasa, pasa...
-Looooooooola...
-Ay qué susto, Mari Pili. ¿Qué quieres?
-Que te estés quieta, Lola. Quiero ver las fotos.
-Egoísta... Y que sepas que tu máquina me tiene manía.
-Lola, mi máquina de fotos siempre hace justicia.
-Y un cuerno, Mari Pili. Ella sólo utiliza el fotochocho contigo, pero cuando aparezco yo en escena ¡Hala, a tomar café!
-Pero qué dices... Anda deja de delirar y déjame ver las fotos.
-Ni hablar del peluquín, Mari Pili. Sé que la has programado para que cuando te enfoque a ti, y nadie más que tú, te haga una liposucción y barrido corporal.
-¿pero de dónde sacas tantas bobadas, Lola?
-Mi cabeza es un baúl sin fondo. La lástima es que no tenga fotochocho, sólo memoria de pez.
-Lola, habla bien, por Dios. Se dice Photoshop.
-... Pues en lengua hispanizada, fotochocho, Mari Pili.
-Lo que tú digas, Lola. Anda, trae las fotos.
-...Oye, Mari Pili, estoy pensando que si tu fotochocho funcionara con carácter retroactivo, tal vez pasando el plumero por este costado hasta reducirlo a 30-90-60 y si las pupilas coloradas que me has sacado, las colorearas de malva. Si me alargaras el pelo unos centímetros y si los dientes me los blanquearas y si...
-Lola, primero, no soy dentista y segundo mi especialidad no es la endocrinología. Y tercero, milagros no hago.
-Ya, esto todo lo sé. Tú sumar dos más dos y para de contar, pero tu fotochocho es muy listo... Mira esta foto te ha quitado todo...
-Lola esa persona va vestida y, además, esa no soy yo.
-Anda, leches, ¿entonces quién es? Ya decía que estabas irreconocible.
-Yo qué sé quién es. La hiciste tú Lola.
-Ah..., bueno da igual. Vamos a repasar las fotos de Sevilla y ver en cuál me haces fotochocho, Mari Pili...
-Lola...
-Dime, Mari Pili...
-Todavía no he visto ni una sola foto, no me has dejado.
-Por supuesto que no Mari Pili. Primero han de pasar la censura de la GESTAPO.
-Lola, ¿y qué hace la policía secreta oficial de la Alemania Nazi en mis fotos sevillanas?
-Muy sencillo, Mari Pili, el führer, es decir yo, no se fía de ti. ¿Alguna cosita más?
-La máquina es mía, el fotochocho es de mi cámara, por tanto también mío y, en conclusión, las fotos son míiiiias, Lola, míiias...
-Egoíiiiiiista, guaaaarra... Si es que pensándolo bien, estimada Mari Pili, no quiero nada tuuuuyo. Sólo quiero que si salgo en tus fotos me pases sobre mi excelsa fisonomía tu fotochocho.
-Lola, acabo de leer que el Photoshop ya no se lleva. Ahora se lleva la madre naturaleza, es decir, tal cual eres.
-No me jodas, Mari Pili, no me jodas. Yo de esta guisa no salgo. Mira qué brazos, si es que se parecen a los del difunto Popeye.
-Se siente, Lolilla... Ay, Lola qué pena por Popeye. ¿Sabes cuándo se murió, Lola?
-Mari Pili, ¿sabes desde cuándo te has vuelto gilipollas?
-Sí, claro... Desde que me volviste loca con el fotochocho de las narices.

lunes, 19 de octubre de 2009

LOLA, MARI PILI Y LA JAMONCILLOS

- Mari Pili, ¿a ti te da alergia el semen de Paquito?
- Looooooooooooola, baja la voz. Por Dios qué vergüenza.
- Pues quita tus estúpidas apariencias y dime si te da alergia su semen.
- Loooooooooola cállate. Quítate los cascos y habla bajo, va todo el tren en silencio.
- Quitados… ¿Alergia o no alergia, Mari Pili?
- ¿Pero de dónde, coño, te sacas esa pregunta tan absurda, Lola?
- De absurda nada. Mira lo pone en este artículo tan entretenido que me ha dado la azafata.
- ¿Se puede saber para qué lees, Lola?
- Digo yo que para no hablar, pero con estas cosas, mis neuronas se preguntan y cómo no saben contestarse, te preguntan a ti que eres pura sensación, Mari Pili.
- ¿A ti te da alergia el semen de Pepe?
- … No sé… Este artículo está incompleto, no pone ni los motivos, ni las consecuencias, ni por qué te pica. ¿ves? En los sobres de sopa que leo, te viene todo, pero aquí…
- Ah… ¿Es que te tiene que picar, Lola?
- Mari Pili, Mari Pili, miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiira…
- ¿Qué, qué, dónde te pica, Lola?
- Qué picores ni qué leches, miiiiiiiiiiiiiiira, vamos rodeadas de famosos.
- ¿Les pica a ellos también?
- Deja ya el semen de una vez, coña y miiiiiiiiiiiiiiiira…
- ¿Pero mirar el qué, Lola?
- A la Jamoncillos, a la genuina, a la auténtica Jamoncillos.
- ¿Quién es ésa, Lola?
- ¿Pero tú no ves la tele? Y si no la ves, ¿para qué pagas la luz?
- Mujer, pago la luz para ver cuando es de noche más que nada.
- Ay Mari Pili, me voy a acercarme a ella y presentarme… Mírala qué elegante, qué glamour, qué asco de mujer...
- Haz lo que quieras pero no se te ocurra preguntarla si la pica.
- ¿Y por qué no? Con la vida nocturna que tiene esa mujer tiene que entender de semen y adyacentes. ¿Vienes, Mari Pili?
- Vale, vamos. Pero antes, dime cómo estoy.
- ¿Tú; Mari Pili? Jamón, jamón. ¿Y yo, me ves a la altura de la Jamoncillos?
- ¿Tú? Estás choricera total, Lola
- ¿Eso es bueno o malo, Mari Pili?
- Lola te empeñas en comprarte tres tallas menos y al final la carne del chorizo tiene que salir por algún sitio… Entiéndeme, Lola.
- No, no te entiendo, Mari Pili. Vete tú si quieres a ver a la Jamoncillos, yo me quedo documentándome sobre el semen de los hombres.
- Pues yo tampoco voy. Me interesa más los resultados del semen que la Jamoncillos.
- Pues muy mal, Mari Pili. Debes de ir allí y decir a esa estúpida que la gente normal como tú, puede tener, no, tiene más glamour fresco y lozano que las sintéticas como ella.
- Lola creía que te gustaba la Jamoncillos.
- ¿Cómo me va a gustar una mujer de plástico? La han borrado hasta la edad. En cambio tú posees la naturaleza humana, Mari Pili.
- ¿Y en qué consiste eso?
- Pues hija, muy sencillo. Menos semen, tienes de todo. Edad, carnes descolgadas, arrugas. Eso sí, humor a raudales y con mucho estilo.
- Lola me acabas de poner a escurrir.
- ¿Y tú qué has hecho llamándome choricera, guapa? Me has puesto igual que un cocido madrileño.
- Lola, sabes lo que te digo?
- Ni pajolera idea, Mari Pili…
- -Pues que el semen de hombre bajo los efectos de una mujer es mucho más entretenido que tú.
- ¿Si? ¿Segura, Mari Pili?
- Sí, Lola, sí.
- ¡Puaj! Qué tajante eres. Hablas como si supieras lo que dices, Mari Pili.

jueves, 15 de octubre de 2009

LOLA FOTÓGRAFA

-Lola, con esa máquina tan estupenda que te has comprado y que, por cierto, no sabes manejar, ¿nos hacemos una foto?
-Mari Pili, yo no me he comprado nada; la compró Pepe aunque él aún no lo sabe.
-Si la compró él, ¿cómo no lo va a saber? La trastornada eres tú, no él.
-No me insultes, Mari Pili, que no te saco, ¿eh?... La máquina se adquirió con su tarjeta VISA…Verás: él estaba dormido, parecía un asno feliz rebuznando; entonces yo pensé inmortalizarle, pero no tenía bicho y vi su monedero y… pero, vamos, estoy convencida de que fue su mente la que me transmitió que fuera, cogiera su tarjeta y comprara en su nombre esta cámara… ¿A qué es monísima?
-Divina de la muerte, Lola, pero si no la sabemos manejar, no nos sirve… Anda, lee las instrucciones y nos enteramos.
-Ni hablar del peluquín, Mari Pili, ¿has visto qué libro más gordo? Nos podemos pasar tres días leyendo, pobres de nuestros ojos.
-Trae, seguro que viene algún resumen…
-Eso, lee, mientras pienso cómo posamos… Mira, en la revista Hola viene la hermana de Jesulín, el torero. ¿Qué te parece?
-¿No hay algo con más glamour, Lola?
-Sí… Está la pescadera que suministra al palacio real…, pero aquí nos tendríamos que poner delantal y guantes.
-No, Lola, yo quiero algo más sexy; ahora estamos morenas, podemos enseñar cuerpo.
-Mari Pili, en tu caso no sé, pero en el mío sólo se vería carne… Entiéndeme.
-Lola eso es mucho más excitante. ¿Los niños no tendrán alguna revista porno?
-¿Qué insinúas, Mari Pili? Yo no me quito el refajo, mi pudor me lo impide.
-Lola, no me seas estrecha. Si una de las cosas buenas que tiene la vejez es que haces y dices lo que e da la gana.
-Oye, oye… Un poquito de por favor. Tú estarás en la vejez; yo, en la segunda adolescencia.
-Precisamente, Lola, a esa edad y a la mía es cuando uno muestra lo que es.
-Mari Pili, ¿te resignas a ser vieja? Ay, yo no; antes muerta… Venga, ¿qué bragas me pongo?, ¿las enanas que llegan a la cintura o las de cuello vuelto?
-Lola, ¿no será mejor que nos las hagamos en traje de baño?
-De traje de baño nada; me has insinuado que soy una estrecha. Así que a hacernos fotos porno… ¿Cómo me pongo, Mari Pili, tirada en el suelo directamente con la boquita en forma de o?
-Síiiiiiiii… Yo me apoyo en esta silla y saco el culito hacia fuera… ¿Qué te parece?
-En dos palabras, Mari Pili: im-presionante… Enseña un poco los dientes y la lengua, como que quisieras morder a alguien.
-¿En plan felino, Lola?
-Piensa en alguien que tengas manía… Yo pensaré en la vecina del 3º A, la Cacharros, la que dice que no tengo glamour.
-¿Qué dice que no tienes glamour, Lola? Qué mentirosa es la gente; la puñetera envidia… Claro, que mirándote ahora, tal como estás… Una lástima Lola.
-¿Si?, ¿de verdad, Mari Pili? Bueno, no pasa nada, posaré con efecto intelectual, como si fuera una escritora… Estiro cuello, cojo lápiz, miro a las musas y clavando los ojos en la cámara digo: “Sólo sé que no sé nada”… ¿Qué opinas?
-Fantástico, Lola, pareces autentica; la reencarnación de Emilia Pardo Bazán.
-¿Quién era esa, Mari Pili?
-Una señora; no te explico que te gastas y no te concentras en la foto, Lola.
-Tienes razón… Venga, dispara, Mari Pili.
-¿Cómo voy a disparar, Lola, si no la sabemos manejar?
-Anda… Entonces, ¿qué hacemos?
-Nada, lo de siempre… El indio; eso sí que lo bordamos.
-¿Tú crees?
-Sí.
-Qué lástima, tanta sabiduría malgastada… Estoy pensando, Mari Pili…
-No pienses, Lola, que es malo.
-¡Jesús!, es verdad… ¿Qué hacemos?
-Lo de siempre, Lola: irnos al mercadillo.

martes, 13 de octubre de 2009

LOLA RADIOFÓNICA

-¡Por la mandolina de Santa Críspula! ¿Está usted segura?
-Señora, ¿es usted Dolores García?
-Lola, soy Lola.
-Entonces, disculpe, me he equivocado.
-Qué va a equivocarse. No, no. Quieta ahí y no me cuelgue el teléfono. ¿Por qué llama a Dolores García?
-Onda doble punto radio desea hacer una entrevista a la escritora novel Dolores García.
-Lola, soy Lola.
-Entonces, no es usted… Disculpe.
-Quieta ahí, no me cuelgue. Al fin y al cabo, usted no paga la llamada, así que hablemos.
-Tengo mucho que hacer, Señora. Me encantaría perder el tiempo con usted, pero la emisora…
-Piérdalo, piérdalo, nunca habrá gastado el tiempo conmigo… Y dígame, ¿qué quieren preguntar a Dolores, Lolita, Lola?
-Estamos entrevistando a escritores noveles…
-¿Para qué? ¿Qué les dan?
-Queremos saber sus comienzos, qué les mueve a escribir, su proyección…
-¿Proyección?... Puede interesarme. ¿En qué cadena televisiva proyectarían?
-No he hablado de televisión, esto es una radio, Señora.
-Mejor, mejor. Me han dicho que la tele engorda y ya bastantes kilos tengo encima.
-Pero, ¿usted es Dolores García?
-Lola, soy Lola… ¿Y de dineros, cómo andamos?
-¿Dinero? ¿Qué dinero?
-Digo yo que pagarán por la entrevista. Todos los famosos en el momento que abren la boca, les pagan… Puedo hacer un precio.
-¿Precio?
-Sí, depende las barbaridades que queráis que diga Y si es con fotos, más, claro.
-Pero si es una radio, no hay imágenes.
-Mejor, así ahorro y no voy a la peluquería. Estamos en crisis.
-¿Usted escribe?
-¿Quién? ¿Yo?
-Sí, es un programa para escritores, Señora.
-Si hay que hacerlo, se hace. Yo, trabas, jamás me pongo.
-¿Usted es Dolores García?
-Anda, guapita, estás muy pesada. Lola, soy Lola.
-Yo quiero hablar con Dolores García.
-Mira, en mi faceta de mujer multiuso, puedo ser lo que quieras. Tengo personalidad para eso y mucho más… ¡Ah! ¿Puedo llevar a Mari Pili?
-¿Mari Pili? ¿Quién es Mari Pili? Yo quiero hablar con Dolores García
-¿Y tú trabajas en una radio? Eres muy repetitiva, no sé yo vuestros índices de audiencia. Ahora que con Mari Pili y conmigo sin duda se saldrán de las parrillas.
-¿Mari Pili es Dolores García? ¿Es el seudónimo de Dolores García?
-Mari Pili es Mari Pili, lo más grande, eso sí, tendréis que dejarla hablar de la Termomix. La chica tiene una fijación y no la voy a traumar.
-Si Mari Pili no es Dolores García, Señora, en este momento nos despedimos.
-Quieta ahí, tú no te vas y como me vuelvas a nombrar a Dolores García te monto el chocho, así que tú verás… Vamos al grano, ¿qué me pagas?
-¿Pagar? Nada. Damos a conocer a los escritores noveles.
-¿Nada de nada? ¿Ni siquiera un vale de descuento para el supermercado, una línea de cosméticos, una consumición gratis…?
-Nada de nada.
-¿Y para eso me llamas? ¿Y para eso me haces perder mi preciosísimo tiempo?
-Yo llamé preguntando por Dolores García, la escritora.
-Pues yo soy Lola y gratis no hago nada ¡Adiós!
… Abrase visto, se pensara esa radio que voy yo a hablar gratis… Lola, hablar, con lo que te gusta a ti hablar... ¿Qué has hecho, Lola?... ¿Qué voy a hacer? El gilipollas, como siempre.

viernes, 9 de octubre de 2009

LOLA Y SU MUÑECA

-Tengo una muñeca vestidita de azul con su camiseta y su canesú. Ea, ea…
-Lola, ya he llegado… ¿Dónde estás?
-No chilles, Mari Pili, que estoy durmiendo a mi muñeca.
-¡Leches!, qué fea es. ¿De dónde has sacado eso?
-De un armario, Mari Pili. De donde se sacan todas las reliquias.
-¡Ños!, Lola vuélvela a meter en el armario. Sólo mirarla produce gases.
-No sabes qué alegría nos ha producido a ambas reencontrarnos, Mari Pili. Pero, claro, qué vas a comprender tú que no tuviste niñez.
-Ya, y tú no has salido de ella, Lola. Te aconsejo que nadie la vea. Dan unas ganas de tirarla por el balcón.
-No te preocupes, eso ya lo ha hecho Pepe. No veas qué susto se ha pegado cuando se ha despertado y la muñeca estaba durmiendo a su lado…
-¿Y has bajado a la calle a por ella?
-No, qué va. Me la ha subido el portero.
-Ah… Ya decía que estaba pálido tu portero. ¿Y cómo sabía que era tuya?
-No sé, me ha sorprendido a mí también. Dice que se tira mucho aire a mí. ¿Tú crees que sí, Mari Pili?
-Mujer…, es desalentador que tu portero te vea como a la niña del exorcista… Ay, Lola, es que es calcadita… Ay, qué miedo, me voy a mi casa.
-Mari Pili, por dios, ¿no recuerdas tus muñecas, no te produce ternura?
-jamás tuve una birria semejante… Lola, si es que está hasta calva, cómo me va a producir ternura eso. Anda, si está manca. ¡Joder, Lola!, esto es mucho tomate para mi cuerpo.
-Y mira, se la quita la cabeza, Mari Pili… Ay mi chiquitina, ya verás cómo vas a vivir bien ahora. Ea, ea…
-Sí, sí, acúnala… Te advierto que os podéis ir a una feria de pueblo las dos y ganar mucho dinero.
-¡Qué idea, Mari Pili! ¿Quieres ser nuestra manager?
-No, gracias. Tengo el cupo de esperpentos totalmente lleno.
-Mira ya veo que no me tomas en serio, así que lárgate a tu casa. Yo voy al mercadillo a ver si encuentro una sillita barata.
-¿Par qué, Lola?
-Para sacarla al jardín. Está demasiado pálida. ¿No lo notas?
-Sí, mucho. Maquíllala y ponla colorete como a la tonta del bote.
-¿La pongo coletas?
-Síiiiii, y lazos pistacho.
-Vale… ¿Vienes al mercadillo?
-Si llevas a esa monstrua, pues va a ser que no, Lola.
-La tengo que llevar para probar el cochecito, Mari Pili. Mira, la meto en la bolsa de la compra.
-Me da que me da lo mismo. En el momento que la saques de la bolsa se producirá el pánico en el mercadillo.
-Mejor, Mari Pili, porque nos quedaremos solas y como no habrá nadie para pagar la mercancía que adquiramos, nos saldrá gratis.
-Es verdad, Lola… venga date prisa.
-Espera que la pongo el trajecito de paseo a ver si coge frío.
-Ésta no coge ya ni la peste, Lola. Llévala en bolas para que asuste más.
-De verdad, Mari Pili, no tienes corazón.
-Ni tú cabeza, Lola… Quién me ha visto y quién me ve paseando a la niña del exorcista y a su madre… Puerca miseria, qué bajo he caído.

miércoles, 7 de octubre de 2009

LOLA VUELVE A TRABAJAR

-Dolores lleva usted tres días sin vender.
-...Y lo que te rondaré moreno.
-¿Qué dice Dolores? No la he entendido.
-Nada. Y llámeme Lola.
-Dolores, dígame por qué no vende.
-Don Críspulo, ¿acaso no lee, no oye? Bien claro lo dicen.
-Dolores de qué me habla.
-Coño, que me llame Lola.
-No me falte usted el respeto.
-No me falte usted a mi realidad. Soy Lola.
-O vende de aquí a diez minutos o se larga por esa puerta.
-¿Y si me voy, quién le va a vender Don Crispulito? En ahorro de costes sólo le quedo yo.
-venda ahora mismo lo que sea.
-Vaaaaale... Buenos días soy Dolores García de TutoBank. ¿Doña Pilar Fernández?
-Loooooooola... has vuelto a TutoBank. ¿Cómo te han readmitido?
-Doña Fernández como bien sabe las conversaciones quedan grabadas y...
-... No te puedes salir del guión. Ya lo sé. ¿Tan desesperados están que te han vuelto a dar curre?
-Desesperación no es la palabra, Doña Usted. Es mi valor existencial lo que han tenido en cuenta... Doña Caracolillos, ¿usted cómo vende su máquina infernal? Necesito remedios, o me echan del trabajo.
-Cómo si fuera la primera vez que te echan de un trabajo. El que más que te ha durado ha sido día y medio.
-Virgen de la Pilarica cállese que esto se graba. ¿Qué, quiere que me echen?
-Dolorida, si la van a echar igual... Bueno, no se enfade. No vendo ni un clavel. No hay dinero Mari Loli.
-Gracias, adiós... Don Críiiiiiiiiiiiiiiiipulo...
-¿Qué? Dígame lo que ha vendido.
-Una mierda, eso es lo que he vendido.
-No puede ser...
-Es, Don Críspulo, anda que es... Crispulin que la gente ahora ahorra, no compra. Me lo ha dicho la Pilarica, ya sabe, la que no es virgen.
-Pues venda ahorro, Dolores.
-¡Rediez!, que me llame Lola. Dolores sólo lo uso para hacerme famosa... Y ya estoy cerca, pero aún no he llegado al estrellato. Me falta cuarto y mitad.
-Llámese como le dé la gana, pero venda ahorro.
-Vale. ¿Vendo monederos con agujero de entrada y tapón en el culo para que no salga?
-Eso... Venga, póngase ya.
-Ah, una cosita Don Críspulo...
-¿Qué pasa ahora Dolores?
-Que me llamo Lola, coño.... ¿puedo vender peras y sardinas también?
-¿Peras y sardinas, Dolores?
-Mire usted, como me vuelva a llamar Dolores, le retuerzo los entresijos.
-¿Y si se los retuerzo yo?... Pero, ¿a dónde va, Dolores?
-Al baño, coña, que hay que contar todo... Me ha retorcido los entresijos y tengo que ir al retrete. Me han entrado unas ganas de...
-No me explique, cuando vuelva venda.
-Mari Pili...
-¿Ya te han echado, Lola?
-No, estoy en el baño. Tengo cagalera, Mari Pili. Don Críspulo está desesperado y si no vendo me echa.
-Tranquila Lola, tú vales mucho. Sal y cómete el mundo.
-Gracias Mari Pili. Eres única. Voy a zamparme un bocadillo de chorizo...
-Loooooooooola, por dios, no te hablo de comida.
-Ah, qué lástima... Bueno, sí. Di a Paquito que vaya al mercado central y compre sardinas y peras al por mayor.
-Comida, comida, sólo piensas en comer.
-Que no, doña Pilarica. Es para vender comida por teléfono. Ambos productos están de oferta, lo pone en los periódicos. ¿Cómo quiere las sardinas con ajitos, o sal y pimienta?
-¡Qué rico! ¿Me lo traen a domicilio, Lola?
-No. Ahorro de costes. Me las como yo para que no pierda usted el dinero.
-Loooooooooola...
-Bueno, doña Usted, no es para ponerse así. Entonces cómpreme el magnífico monedero ahorro con tapón en el culo para no gastar. ¿A que es irresistible?
-Matador...

domingo, 4 de octubre de 2009

LOLA Y COLON

-Mari Pili, qué rebajas las de este año. Me he comprado un supermercado. Todo inútil menos esto. ¿Qué opinas?
-No veo nada, Lola. Tus pechos me nublan la visión.
-Ahí, ahí quiero ir Mari Pili. ¿Qué opinas?
-Insisto que no tengo opinión. Tus pechos me apuntan como dos metralletas, leñe.
-¿Metralletas? Son dos carabelas, la Pinta, y la Santa María. ¿Qué opinas?
-¿Qué voy a opinar? Pues que todo lo que has comido este verano se te ha quedado obstruido debajo de la garganta.
-De verdad, Mari Pili, qué poca poesía tiene tu cerebro, coña. Este curso te voy a llevar a clases de delicadeza cerebral.
-Lola de esa guisa vas pidiendo guerra. Adelgaza, cariño.
-No hace falta. Mis carabelas son de quita y pon.
-Ah… Pues quítatelas, hija. Por curiosidad, ¿qué te has puesto? ¿Sandías o melones?
-Unas prótesis. Mis dos barquitas iban a la deriva, sus velitas cada vez más desinfladas. Menos mal que Colón se me apareció en sueños.
-¿Colón? Ah… ¿Y qué tal se encuentra?
-¿Quién, Mari Pili?
-Cristóbal Colón, Lola.
-Ah, no se lo pregunté. Si que es cierto que anoche volví a estar con él. Estaba maravillado. Me dijo que sin duda descubriré este otoño un nuevo continente.
-Volviste a estar con Colón…, ya. Yo con Freud.
-¿Quién es ése, Mari Pili?
-Un conocido mío que me ha dado buenos consejos.
-¿Cuáles, Mari Pili? Ya sabe que yo estoy abierta a cualquier novedad.?
-Me ha dicho que los senos deben tener el tamaño de la palma de una mano. Los tuyos los quintuplica, Lola.
-Pues vaya, qué tío más soso. Eso es porque no se ha puesto un wonderbra.
-Lola, por Dios si es ya no se lleva.
-Claro, por eso están tan baratos y me lo he podido comprar. Hay que tener personalidad y nadar contra corriente, Mari Pili. ¿A que eso no lo sabe tu amigo el frío.
-Freud, no frío, Lola.
-Bueno, como se llame el fulano ése… Mari Pili…
-¿Qué, Lola?
-¿Quieres probártelo?
-Lola, en cada espacio de tu chisme, caben dos cabezas mías.
-¿Ves? Te has pasado la vida siendo una descabezada y ahora ya no tiene remedio…, aunque los había talla mínima, eh, para micro cósenos.
-Vamos a hacer una cosa. Esta noche si sueñas con Colón, le preguntas si acepta en su armada dos zodiac. Yo le preguntaré a Freud, no obstante qué hago contigo.
-¿Conmigo? Si me conoce ese fulano tiene entretenimiento de por vida, Mari Pili.
-Ni que lo dudes, Lola. Estás más sonada que un sonajero, hija.
-Y que luego diga Paquito que tienes medio cerebelo… Anda, vamos a la compra.
-Yo contigo así no voy. Quítate el chisme ése.
-Oye que me ha costado mis dineros…
-Póntelo cuando estés con Pepe.
-¿Qué quieres, que se crea que son de verdad y no vaya a trabajar, Mari Pili? Pobre hombre ya está bastante trastornado.
-Quítate ese trasto o no salgo contigo, Lola. Me muero de vergüenza.
-¿Pero cuándo has tenido tú vergüenza mendecata? Si la tímida era yo.
-Lola no me pongas nerviosa que se me desequilibran las neuronas.
-Pues llévame al circo. ¿No hay la mujer barbuda? Pues yo, la mujer carabela.

jueves, 1 de octubre de 2009

LOLA EXÓTICA

-Mari Pili iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, por tus ovarios cógeme el teléfono... ¿Mari Pili?
-Diga...
-Chica, qué voz tienes...
-No estoy, llame usted mañana, adiós.
-Mari Pili iiiiiiiiiiiiiiiiiiii no cuelgues que soy tu Lola.
-Ahora sí que cuelgo, adiós.
-Mari Pili, allá tu conciencia, pero que sepas que estoy gravemente enferma y te llamo para que me acompañes a un especialista en enfermedades exóticas.
-Lola, ¿a las cuatro de la mañana? Los exóticos tienen cerrado su chiringuito a estas horas. Adiós, Lola.
-Cuélgame, pero no me digas que no te pica la curiosidad sobre el exotismo que me está matando...
-Pues no. Tengo sueño, adiós.
-Mari Pili, Mari Pili, que pronto es tu cumpleaños y soy capaz de poner en el periódico los años que cumples. ¿Me haces caso o no?
-Puerca miseria, estoy más vendida que un político... Dime, qué coños te pasa, Lola...
-Tenía razón tu Paquito, Mari Pili...
-¿De qué, sobre qué, bajo qué?
-Estoy enferma..., muchísimo enferma Mari Pili.
-Sí, eso ya me lo has dicho, y que es una enfermedad exótica. ¿Me vas a contar algo más?
-Mari Pili... Te importa un comino mi tóxica exótica enfermedad... Y te advierto que la puedes padecer tú también.
-Claro, claro... Hasta mañana, Lola.
-Mari Pi iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiili en este histórico momento voy a decir los años que vas a cumplir. A la de una, a la de dos y...
-¿Qué síntomas he de notar?
-Así me gusta, entrar en razón es un paso positivo para superar la enfermedad.
-Lola, dime qué síntomas.
-... Es verdad. ¿Qué guardas en tu armario, Mari Pili?
-Lola, ahora no puedo abrir el armario, está Paquito.
-¿De cuerpo presente?
-Roncando, Lola.
-Entonces, abre el armario y mira.
-No Puedo, Lola. Si abro se cae...
-Que se cae, ¿el qué Mari Pili?
-... Mi oscuro pasado... Digo pasado porque tomé la determinación de cortar.
-¡Coño, Mari Pili! Esto se anima… Cuéntame ese pasado oscuro al que quieres renunciar...
-Lola la enferma eres tú...
-Sí, sí, pero yo no tengo secretos oscuros ni claros.
-Claro, porque lo cotorreas todo.
-Sí, pero esta enfermedad no se puede contar, es vergonzante.
-¿Peor que la gripe del tocino?...
-Nada comparable. Pero ahora vamos a lo importante. Abre el armario.
-Lola, no puedo. Si lo abro salen volando encima de Paquito.
-Qué traidores son los fantasmas del pasado. Seguro que se tiran encima de Paquito para cotillearle tus secretos inconfesables. De verdad, eh, no te puedes fiar ni de un fantasma.
-¿Lola de qué, puñetas, hablas? Yo hablo de mi lado oscuro.
-Qué tomate, Mari Pili y yo con estos pelos y sin linterna.
-Lola, ¿para qué quieres una linterna a las cuatro de la mañana?
-Pues, hija, para iluminarte y que des una patada en los cojones al oscuro y que te deje vivir en paz y armonía y yo qué sé más... Mi problema si que es tomate, ése ni castrándole. Se volvería a engendrar sin órganos reproductores.
-Cuéntame Lola, tú me solucionas la vida y yo no te ayudo. Dime...
-¿De verdad me ayudarías, Mari Pili?
-Ciegamente, Lola.
-Entonces cuando se haga la luz del día te llevaré veinte bolsos y treinta y siete relojes. Yo me quedo con cincuenta. Tengo hasta modelo de bolso para ir al retrete... Ah, ¿los relojes los quieres que anden, parados, con la hora adelantada, la hora de Japón?
-Looooooooooooooola... ni de coña. Vamonos ahora mismo al especialista de enfermedades exóticas. Estamos las dos gravemente tocadas.
-Mari Pili, ¿en tu lado oscuro cuántos bolsos y relojes tienes?
-Caaalla Lola que se despierta Paquito...