domingo, 31 de enero de 2010

LOLA PIENSA,LUEGO NO EXISTE

Hola… Soy yo, la Lola.

Hoy me he levantado con mente pensante, fatal, porque es un desgaste innecesario que no lleva a ninguna parte. Bueno, sí: a deshidratar las pocas expectativas que ya tenía de la raza humana.


He comprobado que pensar es un gesto abusivo hacia nuestras neuronas. ¿Cambia algo porque pensemos que Fulanito es gilipollas? Cuando termine de gastar mi pensamiento, Fulanito será igual de gilipollas.


El ser humano es un cajón donde encuentras igual bizcochos que cianuro; va en los genes, os lo digo yo. Tratar de comprender pensando, además, me pone al borde de un ataque de ciática; fatal para la edad que calzo que un aire me puede suponer estar un par de días fuera de emisión. Primero porque no respetamos al Fulanito, ni éste a nosotros, claro. Después porque no escuchamos al Fulanito, ni nosotros a él, claro. El diálogo entre seres de dos patas es igualito a una reunión de besugos defendiendo la caza de la codorniz. Decidme vosotros qué tienen en común un triste besugo de ojos lánguidos con una avispada y escurridiza codorniz; nada.


… Y pensar en la justicia, eh, cuando es una palabra que sólo existe en el diccionario. Algún chiflado la inventó, cómo suena tan bien, pues dijo “Que me la incluyan en el breviario de los imposibles”


Por eso camino desconectada del mundo y me he creado el mío propio donde digo, opino y hago lo que me da la gana. Es la ventaja que tenemos quienes tenemos a nuestra merced la capacidad de hilar palabras e inventarnos otra realidad; la nuestra.


Porque la realidad, ¿qué es, eh? Cada uno como tiene la vista con una graduación, así que verá la suya como la indiscutible.


Además, dicen los que no cesan de decir paridas, que cuando uno llega a cierta edad –yo he llegado, seguro- uno dice y desdice sin pudor. Eres menos tolerante, más egoísta, más egocéntrico. En fin, más de todo y todo malo. Entonces, ¿para qué vas a compartir espacio? ¿Para darte cachetes con el otro o tirarte de los pelos? Pues no, soy persona de paz.


¿Para qué voy a vivir en sociedad? ¿Para que me digan lo que he y no he de hacer? Y un pepinillo en vinagre. Pero si hasta nos inducen cómo hemos de vestir. ¿Y si a mí me pide el cuerpo ponerme plumas de gallo, por qué he de vestirme a cuadros? Para ver cuadros, voy a un museo.


Luego mucha democracia y mucha tortilla deconstruida al estilo Bulli, pero luego vas tú e intentas hacer una tortilla con huevos de camaleón y te miran mal… Oye, pues no.


Quiero mi parcela independiente aunque tenga que estar en un monólogo diciéndome y desdiciéndome yo sola conmigo misma mismamente; mejor. He aprendido a no ser hipócrita al menos con mi yo… Ya, cuando no me quedan más abalorios que salir al mundo a manifestarme, ya soy un poco zorrilla, falsa y pelotilla, más que nada para no desentonar y decir a ojos cerrado que donde esté la tortilla deconstruida que se quite la de patata de toda la vida… Todo, todo, todo lo que haga falta para no desentonar con el resto de borregos.


… ¡Ños!, cuánta parida he dicho a treinta y uno de enero. ¿Y sabéis por qué es? Por pensar. Que no penséis, coño, o terminaréis como yo, cazando peces en el bosque de Caperucita.

1 comentario:

Lely Vehuel dijo...

Lola,tu eres de las buenas sino no te harian daño los malos,dejalos que se cocinen en su propia salsa.Hola, que hermoso este post, tu blog como siempre tan gentil de emociones, comparto siempre tus entradas, esta es muy especial.Hoy te visito desde Cuentos y Orquideas y quiero invitarte a leer un nuevo cuento llamado Rey Y Mendigo, espero que te guste.
Mucha luz y hasta pronto.